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Salud reproductiva

Tolerancia en el comportamiento sexual

El comportamiento arriesgado entre los varones adolescentes puede perjudicar a las mujeres de varias formas.
 

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Por lo general, los muchachos tienen comportamientos sexuales más arriesgados que las niñas, y muchas culturas toleran más las actividades sexuales de los varones adolescentes o incluso las fomentan. Así mismo, los varones adolescentes tienden a consumir alcohol y drogas con más frecuencia que las jovencitas, lo cual puede dar lugar a actividades sexuales arriesgadas.

El papel de la hombría fomentado en muchas sociedades puede desalentar a los hombres jóvenes a demostrar afecto u otras emociones, además de alentarlos a buscar control, éxito y poder. Tales presiones pueden incitar a los muchachos a actuar agresivamente; actuación que da lugar a lesiones, accidentes y homicidios.1

Por ejemplo, en México, las tasas de mortalidad de hombres y mujeres son casi idénticas hasta los 14 años, cuando la mortalidad masculina comienza a aumentar. La mortalidad de los varones es dos veces mayor que la de las mujeres entre los jóvenes de 15 a 24 años de edad. Las causas principales de defunción entre los jóvenes mexicanos son los accidentes y los homicidios.2

Muchos hombres se sienten estresados al no poder vivir de acuerdo con las normas esperadas de virilidad. «Hay patrones marcados de diferencias sexuales en el abuso de drogas y las tasas de suicidio. Los muchachos en los países en desarrollo generalmente consumen más drogas y se suicidan con mucha más frecuencia que las jóvenes», concluye el examen de una investigación relativa a los varones adolescentes realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).3

Esos comportamientos masculinos arriesgados perjudican a las mujeres, alientan a algunos hombres a tener relaciones sexuales por pura satisfacción física, a tener múltiples compañeras y a tratar a las mujeres con poco respeto o incluso con violencia. Generalmente, los muchachos comienzan a tener relaciones sexuales a una edad temprana, tienen más compañeras y están más sexualmente activos que las jóvenes antes de casarse. Así mismo, los muchachos suelen presenciar un comportamiento irresponsable o de abuso hacia las mujeres y las niñas, con frecuencia en sus propias familias, lo cual puede alentarlos a actuar en forma irresponsable. A medida que envejecen, puede serles más difícil cambiar esos comportamientos malsanos.4

Lo que los jóvenes necesitan

Alentar a los jóvenes para que eviten comportamientos sexuales arriesgados puede conducir a una mejor salud reproductiva para todos. En un contexto más amplio, ayudar a los muchachos a desarrollar la autoestima y un sentido de propósito en la vida puede hacer que las mujeres reciban mejor trato y el comportamiento sea menos arriesgado. Pero ¿cómo pueden los programas de salud ayudar al logro de estos objetivos?

Según Paul Bloem, director de un proyecto de la OMS para jóvenes adolescentes, dice: «Muchas opiniones sobre los jóvenes adolescentes se han formado basándose en una perspectiva deficiente, mirando a los muchachos en forma negativa y tratando de hacerlos tomar más responsabilidad. En vez de una opinión deficiente, nosotros [en la OMS] estamos tratando de comprender a los muchachos tal como son y ver qué necesitan tanto prevenir el VIH, como para su salud y desarrollo. Al tener muchachos adolescentes sanos, se influye también en la salud de las jovencitas.»

La mejor forma de influir en los muchachos es ir al lugar donde se encuentran en la comunidad. Por ejemplo, el programa Gente Joven de Mexfam (Asociación Mexicana para la Planificación de la Familia) abrió inicialmente tres centros para los adolescentes. Pero el programa pronto comenzó a emplear a compañeros educadores, consejos juveniles, medios de información y otras técnicas para llegar a los jóvenes en las pandillas callejeras, los clubes deportivos, el trabajo y en las escuelas. Más de 1.500 compañeros promotores distribuyen información a otros jóvenes de ambos sexos.5

Errol Alexis del Centro Internacional Margaret Sanger opina: «Los jóvenes tienen mucho que contribuir y deberíamos pasar más tiempo escuchándolos. Si salen con una idea y señalan la forma de lograr algo, hay más probabilidades de que presten su apoyo». Basándose en su labor de capacitación de educadores compañeros en Namibia, Zambia y el Caribe, Alexis cree que los muchachos suelen estar dispuestos a apoyar los derechos de anticoncepción de las mujeres. Los educadores compañeros trabajaron en clubes de fútbol, fuerzas militares y policiales y grupos religiosos.

En una zona de bajos ingresos de Río de Janeiro, el Instituto PROMUNDO, después de un año de labor, identificó varios comportamientos beneficiosos hacia las mujeres, por ejemplo buscar una relación basada en la equidad en vez de la conquista sexual. Ninguno de los 25 jóvenes en el estudio (que tenían de 15 a 21 años de edad) mostraron todas las características en todo momento, pero varios demostraron algunos de los comportamientos. Se usaron algunas actividades, entre ellas un programa de mentores y grupos de compañeros para promover comportamientos beneficiosos.

En la ciudad de Jabalpur, en el centro de la India, CARE International está trabajando con muchachos como parte del empeño para mejorar la atención de salud de las jóvenes adolescentes en los tugurios urbanos. Desde comienzos del proyecto, CARE se dio cuenta de la necesidad de llegar también a los muchachos. «Ellos constituyeron una categoría influyente e importante en la toma de decisiones», dice el doctor Y.P. Gupta de CARE, supervisor del proyecto de Jabalpur. Tanto los muchachos como las jovencitas necesitan frecuentemente información, asesoramiento y servicios de salud reproductiva. Sin embargo, fue más difícil hacer participar a los muchachos que a las muchachas, afirma el doctor Gupta. Al principio fueron muy pocos los muchachos que participaron, pero con el tiempo fueron reclutados a través de las escuelas y los grupos juveniles. Una Convención de Salud Juvenil para los muchachos ha promovido mejor salud reproductiva mediante carteles, lemas y composiciones, programas con exámenes para evaluar lo aprendido y obras teatrales callejeras. Más de 2.700 muchachos de los tugurios y otros 2.600 muchachos en las escuelas han participado.

Una necesidad importante de los muchachos adolescentes es el conocimiento básico de las cuestiones de salud reproductiva. En los tugurios de la ciudad de Lucknow, que queda al norte de la India, donde las relaciones sexuales premaritales se consideran tradicionalmente como algo tabú, una encuesta con muchachos solteros de 15 a 21 años de edad reveló que 8% estaban sexualmente activos y que la mayoría tenía pocos conocimientos acerca de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).6 Otro estudio reveló que los muchachos sexualmente activos en las zonas rurales y urbanas del estado de Gujarat, en la India, sabían poco acerca de las ETS o cómo usar correctamente el condón.7

Uso de los medios de información

Un estudio concluyó que los mensajes pueden ser más eficaces si se adaptan a las inquietudes de hombres y mujeres.8 En las zonas rurales de la India, el Instituto para las Necesidades Infantiles ha elaborado un paquete educativo que cuenta la historia de Shankar, un muchacho de 13 años. El paquete incluye rotafolios y actividades para educar a los muchachos adolescentes en cuanto a pubertad, autoestima, responsabilidad, anticoncepción, relaciones sexuales menos peligrosas, higiene, ETS y alumbramiento. Los paquetes con diferentes temas se usan con diferentes grupos etarios, pero todos ellos giran en torno al tema de los hombres que son responsables de su comportamiento sexual.

Algunos anuncios en Zambia, elaborados con un grupo asesor juvenil de 35 personas, incluían mensajes dirigidos a los muchachos y las jovencitas. Según Elizabeth Serlemitsos, coordinadora del proyecto, «Los mensajes para las jovencitas hacen más hincapié en la abstinencia y en ayudarlas a negociar el uso del condón. En el caso de los muchachos, se subraya que el comportamiento más seguro ­la abstinencia o el uso del condón es mejor o más deseable».

En uno de los anuncios, un muchacho ve a una jovencita bonita y dice «con ella podría incluso hacerlo sin nada», refiriéndose al coito sin condón. Sus amigos tratan de disuadirlo. Después, nos enteramos que ha contraído una ETS, y el mensaje dice así: «¿Adivina quién no usó condón?» El proyecto a nivel nacional, llamado Ayudándonos a Actuar Responsablemente (conocido por las siglas HEART, en inglés), usa carteles y la transmisión de anuncios para alentar a los jóvenes solteros a abstenerse de las relaciones sexuales o a usar el condón.

La integración de la salud reproductiva con otros servicios puede ofrecer una forma de llegar a los muchachos adolescentes. En una encuesta de programas de salud que trabajan con los muchachos, los directores notificaron que la educación vocacional era la necesidad primordial de los muchachos, seguida de asesoramiento, lugares donde los muchachos pudieran expresar sus inquietudes de salud reproductiva y servicios de salud reproductiva y salud sexual. El informe recomendó más investigación respecto a las «formas de ampliar la salud integrada y la promoción de la salud para los muchachos adolescentes que abarquen todas las necesidades que han expresado».9

Un estudio de 23 programas estadounidenses en los que participaron hombres jóvenes para la prevención del embarazo entre las adolescentes resumió las filosofías y los consejos prácticos de los profesionales de la salud. Según el estudio, hay que estar familiarizado con la comunidad y averiguar qué saben los participantes y qué les interesa aprender. El uso de personal masculino fue algo esencial; el ofrecer capacitación en el trabajo o la recreación ayudó a abrir el camino para ofrecer asesoramiento en salud reproductiva; y lo que dio mejores resultados fue un enfoque alegre, divertido y no amenazador con respecto a la prevención del embarazo. Según el informe, «Dar un sermón acerca de la responsabilidad puede alejar a los hombres. Más bien, estos programas tratan de hacer que los hombres cambien sus propias actitudes, sus relaciones con las mujeres y su futuro».10

Freya Sonenstein, del Instituto Urbano con sede en los Estados Unidos, quien recientemente examinó algunos programas que trabajan con muchachos en ese país, dice que «Los hombres son individuos con sus propias necesidades de salud reproductiva y sexual. Si podemos empoderar a los hombres en este aspecto, ello conducirá a una mayor igualdad de géneros». El examen concluyó que una estrategia amplia de salud reproductiva para los muchachos debería dar suficiente información, promover el desarrollo de aptitudes, proporcionar acceso a la atención de salud clínica, según fuese apropiado, y promover la autoestima.11

-- William R. Finger

Referencias

  1. O'Neil J, Good G, Holmes S. Fifteen years of theory and research on men's gender role conflict: new paradigms of empirical research. In Levant R, Pollack W, eds. A New Psychology of Men. (New York: Basic Books, 1995)164-206.
  2. Keizer B. Masculinity as a risk factor. Presentation at Coloquio Latinoamericano sobre Varones, Sexualidad y Reproducción, Zacatecas, Mexico, November 17-18, 1995.
  3. Barker G. What about Boys? A Literature Review on the Health and Development of Adolescent Boys. Geneva: World Health Organization, 2000.
  4. Brown AD, Jejeebhoy SJ, Shah I, et al. Sexual relations among youth in developing countries: evidence from WHO case studies. Unpublished paper. World Health Organization, 2000; McCauley AP, Salter C. Meeting the needs of young adults. Popul Rep 1995;J(41):17.
  5. Márques M. Gente Joven/young people: a dialogue on sexuality with adolescents in Mexico. Quality/Calidad/Qualite 1993;(5):7.
  6. Awasthi S, Pande VK. Sexual behavior patterns and knowledge of sexually transmitted diseases in adolescent boys in urban slums of Lucknow, North India. Indian Pediatr 1998; 35(11):1105-09.
  7. Sharma V, Sharma A. Adolescent boys in Gujarat, India: their sexual behavior and their knowledge of acquired immunodeficiency syndrome and other sexually transmitted diseases. J Devel Behav Pediatr 1997;18(6):399-404.
  8. Social Marketing in Adolescent Sexual Health: Results of Operations Research Projects in Botswana, Cameroon, Guinea and South Africa. Washington: Population Reference Bureau, 2000.
  9. World Health Organization Department of Child and Adolescent Health and Development. Working with adolescent boys: survey of programme experiences. Unpublished paper. World Health Organization, 2000.
  10. Sonenstein FL, Stewart K, Lindberg LD, et al. Involving Males in Preventing Teen Pregnancy: A Guide for Program Planners. Washington: The Urban Institute, 1997.
  11. Sonenstein F. Enhancing young men's reproductive health. Unpublished paper. The Urban Institute, 2000.