Entre las numerosas razones que dan los adultos jóvenes de no acudir a los consultorios de salud reproductiva figuran la ubicación o el horario no convenientes, el personal poco amistoso y la falta de privacidad.
Una campaña que se está llevando a cabo en Sudáfrica trata de responder a esos problemas mediante un proceso de certificación en el cual se reconocerán los consultorios que satisfacen ciertas normas que ayudan a los jóvenes.
Los planes del proyecto se basan en modelos como el de la campaña «estrella dorada» realizada en Egipto para indicar cuáles consultorios de planificación familiar satisfacen las normas nacionales de servicios de buena calidad. La campaña egipcia emplea mensajes transmitidos por la televisión y carteles para promover los consultorios estrella dorada. La campaña sudafricana tiene planes de usar las estrellas para ayudar a los adolescentes a identificar los consultorios que podrían ser más amistosos en cuanto a sus necesidades.
«Necesitamos consultorios accesibles cuyo personal no tenga prejuicios y sea amistoso, y que ofrezcan un horario que permita reducir el tiempo de espera», declara Kim Dickson-Tetteh, quien coordina la iniciativa mediante la Unidad de Investigación de Salud Reproductiva (RHRU), Universidad de Witwatersrand en Soweto, y el Departamento de Salud de Sudáfrica. La campaña procura hacer que los servicios de salud sean más accesibles y aceptables para los adolescentes, establecer normas y criterios nacionales para la atención de salud para los adolescentes en los consultorios de todo el país y ayudar a los proveedores de atención de salud a mejorar la prestación de servicios amigos de los adolescentes. La campaña se llama Iniciativa Nacional de Consultorios Amigos de los Adolescentes (NAFCI), está financiada por la Fundación Henry J. Kaiser Family y es parte de un programa de educación pública llamada Iniciativa Lovelife (Vida de amor).
Lo que les gusta a los adolescentes
Los adolescentes han expresado lo que quisieran recibir en los servicios de los consultorios. Un estudio efectuado por el Centro Internacional para la Investigación en Materia de la Mujer, con sede en Washington, basado en investigación realizada con adolescentes de África, Asia, América Latina y el Caribe, recomienda que los servicios de salud para los jóvenes sean privados, confidenciales y económicos, y que los presten proveedores compasivos.1 En un centro de información para jóvenes establecido por la Asociación Sudafricana de Planificación de la Familia, los jóvenes dijeron que los factores más importantes que determinaban su elección de un consultorio eran los siguientes: actitudes del personal, ubicación y ambiente, métodos anticonceptivos disponibles y horario de servicios, en ese orden.2
La doctora Cynthia Waszak, de FHI y quien ha evaluado programas para los adolescentes en todo el mundo, opina: «Las circunstancias varían considerablemente en cuanto a los tipos de servicios clínicos que son más útiles para los jóvenes. A veces, los jóvenes quieren centros de servicios que sean sólo para los jóvenes. Otras veces quieren que éstos formen parte de los consultorios existentes. Lo más importante es preguntar a los jóvenes y a los proveedores de una comunidad en particular qué desean y qué es lo más conveniente para ellos».
En muchos países, las actitudes de los proveedores han desanimado incluso a los adolescentes casados. Un estudio relativo a servicios prestados a adolescentes casadas reveló que los proveedores de algunos países se niegan a prestar servicios antes de que las esposas jóvenes hayan tenido un hijo.3 En los países donde normalmente las mujeres se casan cuando son adolescentes, otro estudio reveló que a menudo a las mujeres casadas se les dificulta llegar a los consultorios, lo cual pone de relieve la necesidad de tener trabajadores de extensión que puedan atender a las recién casadas.4
El proyecto FOCUS on Young Adults, ejecutado por Pathfinder International, con sede en Estados Unidos, ha elaborado manuales de trabajo para calificar a los consultorios en lo relativo a la calidad de los servicios que prestan a los jóvenes. Los manuales examinan los siguientes cuatro aspectos: el establecimiento mismo, incluido el horario de actividades, la ubicación y la privacidad; el desempeño del personal, incluido el respeto que se da a los clientes, la confidencialidad y si se dedica suficiente tiempo para interactuar; procedimientos administrativos, por ejemplo si los jóvenes pueden pagar lo que se les cobra y si se atiende a clientes que acuden sin cita previa; y la opinión que tienen los jóvenes de los servicios del consultorio.5
Judith Senderowitz, consultora del proyecto FOCUS, dice: «La evaluación todavía es muy limitada en cuanto a la medida en que tales proyectos son eficaces o pueden serlo [para atraer a los jóvenes]. Además, la mayoría de las actividades de evaluación han examinado principalmente los efectos generales del diseño del programa y, por consiguiente, no pueden atribuir los resultados a componentes particulares de servicios amigos de los jóvenes».6
El análisis realizado por FOCUS reveló que se hacían esfuerzos para promover los servicios amigos de los jóvenes en los programas prenatales, de postparto y de postaborto, principalmente en hospitales, en Brasil, Chile, Ghana, Kenia, México y Nigeria. En Brasil, cuando un hospital ofrecía horarios especiales, asesoramiento, educación y anticonceptivos mediante servicios ambulatorios a los adolescentes, el 50% de las pacientes jóvenes regresaban después del parto o del aborto para recibir esos servicios.7
Se han establecido servicios innovadores para los jóvenes en entornos clínicos generales en muchos países. En Zambia, por ejemplo, el proyecto Servicios de Salud Urbanos Amigos de los Jóvenes de Lusaka empleó evaluaciones participativas y ejercicios de aprendizaje para contar con la participación de los líderes comunitarios y los padres. El proyecto impartió educación en anticoncepción y atención prenatal en siete consultorios, dos de los cuales también tenían instructores de compañeros. El número de jóvenes que acudieron a los consultorios se duplicó como resultado del proyecto, y un número considerablemente superior de adolescentes que no estaban embarazadas solicitaron asesoramiento y servicios de anticoncepción.8
El programa de certificación de Sudáfrica ha elaborado lo que llama «paquete de servicios esenciales de servicios amigos de los adolescentes», que se basa en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud relativas a los servicios de asistencia primaria de salud. Se han formulado normas basadas en estudios de lo que los adolescentes dicen que desean recibir en los servicios clínicos. Las normas incluyen políticas y procesos que apoyan los derechos de los adolescentes, un entorno físico que permita la prestación de servicios amigos de los adolescentes y la evaluación psicosocial y física de los jóvenes.
Un aspecto innovador de la labor sudafricana es que los consultorios mismos determinan la forma en que pueden hacer que sus servicios sean más amigos de los adolescentes. «Si el personal del consultorio se da cuenta de que no satisface las normas, determina qué puede hacer para satisfacerlas; por ejemplo reduciendo el tiempo de espera o capacitando al personal para que preste servicios amigos de los adolescentes», opina Dickson-Tetteh, de la RHRU.
La participación en las actividades para la certificación significa que el personal sabe lo que debe hacer y se interesa más en los resultados. Tara Nutley, de FHI y quien participó en una reunión de expertos internacionales que ayudaron a planificar el proyecto, expresa: «El uso de esta estrategia de autoevaluación brinda a los consultorios la oportunidad de examinarse a sí mismos y analizar su labor. Es una parte importante del proceso».
Si bien es cierto que es importante ayudar a los consultorios a dar un trato amistoso a los adolescentes, algunos analistas hacen hincapié en que los servicios de los consultorios solos no pueden cubrir las necesidades de todos los jóvenes. «Debemos diseñar servicios que lleguen a la comunidad misma, donde se encuentran los jóvenes. De otro modo, muchos adolescentes no recibirán nunca los servicios que necesitan», opina Nutley.
Sin embargo, la elaboración de programas comunitarios que prestan servicios como por ejemplo de suministro de anticonceptivos y de asesoramiento es un reto. Annabel Erulkar y sus colegas del Population Council, de Nueva York, evaluaron recientemente 14 centros comunitarios de jóvenes en Kenia, Zimbabwe y Ghana. Generalmente, los centros ofrecían actividades recreativas, educación vocacional o una biblioteca al mismo tiempo que servicios de salud reproductiva.
Al ofrecer otras actividades, los centros tratan de atraer más a los adolescentes. No obstante, a menudo los centros para jóvenes son objeto de estigma por parte de la comunidad y los jóvenes mismos. «Muchos jóvenes, especialmente las adolescentes, no quieren que se las asocie con organizaciones de planificación familiar porque ello indica que tienen relaciones sexuales, o porque los jóvenes consideran que tales organizaciones atienden a los que tienen enfermedades de transmisión sexual», se concluyó en una evaluación. Los que sí acuden a los centros en Zimbabwe son jóvenes de más edad, que tienen un promedio de 21 años. En Kenia, aproximadamente 9 de cada 10 clientes tenían más de 20 años, y la cuarta parte de ellos tenían más de 24 años, que es la edad máxima.
Las evaluaciones también revelaron que el personal tiene muchos conocimientos pero que a menudo tiene prejuicios. Cuando se preguntó a un proveedor de Kenia cómo respondería a una adolescente soltera que solicitaba anticonceptivos, dijo: «La haría cambiar de parecer y le diría que no tuviera relaciones sexuales». Esta actitud haría que los adultos jóvenes que tienen relaciones sexuales no se animen a usar la anticoncepción.9
-- William R. Finger
Referencias
- Weiss E, Whelan D, Gupta GR. Vulnerability and Opportunity: Adolescents and HIV/AIDS in the Developing World. Washington: International Center for Research on Women, 1996.
- Transgrud R. Adolescent Reproductive Health in East and South Africa: Building Experience, Four Case Studies A Report Prepared for the Regional Adolescent Reproductive Health Network, USAID, REDO/ESA. Nairobi: Family Care International, 1998.
- Mensch BS, Bruce J, Greene ME. The Unchartered Passage: Girls' Adolescence in the Developing World. New York: The Population Council, 1998.
- Alauddin M, MacLaren L. Reaching Newlywed and Married Adolescents. Washington: FOCUS on Young Adults, 1999.
- Nelson K, MacLaren L, Magnami R. Assessing and Planning for Youth-Friendly Reproductive Health Services. Washington: FOCUS on Young Adults, 2000.
- Senderowitz J. Making Reproductive Health Services Youth Friendly. Washington: FOCUS on Young Adults, 1999.
- Senderowitz.
- Haambayi RZ, Weiss LA. Young Adult Reproductive Health in Zambia: A Review of Studies and Programs. Washington: FOCUS on Young Adults, 1999.
- Erulkar AS, Mensch BS. Youth Centers in Kenia: Evaluation of the Family Planning Association of Kenya Programme. Nairobi: Population Council, 1997; Glover EK, Erulkar AS, Nerquaye-Tetteh J. Youth Centers in Ghana: Assessment of the Planned Parenthood Association of Ghana Programme. Nairobi: Population Council, 1998; Phiri A, Erulkar AS. A Situation Analysis of the Zimbabwe National Family Planning Council's Youth Centers. Nairobi: Population Council, 1997.