Los programas de planificación familiar comunitarios pueden combinarse con otros servicios de salud, por ejemplo prevención de enfermedades, atención prenatal y terapia de rehidratación oral. En algunos casos, se incluyen actividades generadoras de ingresos.
Así mismo, los trabajadores de distribución comunitaria están empezando a prestar servicios de planificación familiar a los jóvenes y a las mujeres solteras, yendo así más allá de la población de parejas casadas que tradicionalmente se atendía. Entre algunos ejemplos de estas estrategias integradas figuran los siguientes:
En 1969, el Programa Nacional de Planificación Familiar de Tailandia, que ya había cumplido tres años, trató de extender los servicios a las zonas rurales al permitir que las parteras proporcionaran anticonceptivos orales. Las parteras aprendieron a usar una lista de verificación para reconocer problemas de salud pertinentes y remitir a la mujer a un médico si fuese necesario. Al cabo de seis meses, el uso de las píldoras aumentó considerablemente en las zonas donde se aplicó la estrategia, comparado con un leve aumento en otras zonas. Las tasas de continuidad de uso a los seis y los 12 meses también fueron más elevadas entre las mujeres atendidas por las parteras, comparadas con las mujeres que recibieron las píldoras de médicos.1
Un estudio realizado en las zonas rurales de Malí examinó el efecto que tenía agregar servicios de planificación familiar al sistema de atención primaria de salud existente. Algunos trabajadores de salud de dos distritos proporcionaron anticonceptivos e información, mientras que los trabajadores de otros dos distritos proporcionaron sólo información de planificación familiar. Las encuestas de clientes demostraron que el uso de anticonceptivos y los conocimientos relativos a éstos aumentaron más entre las personas atendidas por trabajadores de salud que proporcionaban anticonceptivos. Por ejemplo, el uso de condones por parte de los hombres aumentó de 9% a 35% entre las personas atendidas por este grupo, y de 7% a 16% cuando se proporcionaba información solamente.2
En un esfuerzo para agregar la planificación familiar al sistema de distribución comunitaria existente, un proyecto en India ha comenzado a capacitar a 47.000 profesionales médicos particulares de aldeas del estado de Uttar Pradesh para que presten servicios de planificación familiar. Los proveedores emplean una combinación de prácticas médicas tradicionales y modernas; algunos han recibido capacitación médica formal y otros no. La capacitación, que dura entre cuatro y seis días, incluye asesoramiento en planificación familiar, suministro de condones y píldoras, prevención de enfermedades de transmisión sexual y remisiones para dispositivos intrauterinos (DIU) o esterilización. Dado que los participantes son profesionales médicos particulares, no se emplea un sistema de supervisión. Meenakshi Gautham, director del proyecto en India para el programa de INTRAH de EE.UU., dice que la labor resulta en «un aumento definitivo de las aptitudes de asesoramiento y los conocimientos relativos a las píldoras, los condones, los DIU y la esterilización».
En Honduras, los voluntarios comunitarios recibieron capacitación para hacer remisiones a los servicios de planificación familiar y otros servicios de salud, basándose en una lista de verificación de preguntas sencillas relativas a las necesidades generales y de salud reproductiva de cada clienta. Los voluntarios contactaron a casi 1.200 mujeres en 11 aldeas y aproximadamente 60% de ellas fueron remitidas para que recibieran servicios. Se evaluó la estrategia mediante «clientes simulados», respecto a los cuales los voluntarios tomaron decisiones de remisión apropiadas en el 85% de los casos, lo cual se consideró como un buen resultado. De las decisiones incorrectas, la mitad ocurrió con clientes que debieron haber sido remitidos pero no lo fueron y la otra mitad con clientes que fueron remitidos cuando no necesitaban servicios.3
Los agentes comunitarios de Tanzanía eran aún más productivos cuando prestaban otros servicios junto con la planificación familiar. Un estudio comparó el rendimiento de los agentes que sólo prestaban servicios de planificación familiar y servicios de remisión de salud maternoinfantil con el de los agentes que prestaban éstos y otros servicios. Cada agente que prestaba los servicios adicionales atendió a un promedio de 147 clientes por año, lo cual resultó en 21 años de protección por pareja (APP), mientras que los otros agentes atendieron a un promedio de 110 clientes por año, lo cual equivale a 18 APP. Los agentes afirmaron que la prestación de una variedad más amplia de servicios los hacía más productivos. Los que no prestaban servicios como por ejemplo dar información y servicios de remisión relativos a las enfermedades de transmisión sexual, expresaron la necesidad de recibir capacitación relativa a una mayor variedad de servicios. Los agentes «señalaron que los miembros de la comunidad les hacían preguntas y pedían servicios que iban más allá de la planificación familiar».4
En una encuesta de clientes de distribución comunitaria de Kenia, donde se emplean muchos modelos diferentes, aproximadamente 90% de los que respondieron estaban a favor de agentes que pueden proporcionar asesoramiento e información acerca de las enfermedades de transmisión sexual. La mayoría de los entrevistados también estaban a favor de los trabajadores de distribución comunitaria que hablaban de la planificación familiar con adultos jóvenes (80%) y con mujeres solteras (83%). Los científicos concluyeron que los agentes de distribución comunitaria deben recibir una capacitación más a fondo en otras cuestiones de salud reproductiva y que debe animárseles a ser fuentes de información para otros miembros de la comunidad, especialmente para los jóvenes.5
--William R. Finger
Referencias
Rosenfield AG, Limcharoen C. Auxiliary midwife prescription of oral contraceptives: an experimental project in Thailand. In Foreit JR, Frejka T, eds. Family Planning Operations Research: A Book of Readings (New York: Population Council, 1998)69-81.
Katz KR, West CG, Doumbia F, et al. Increasing access to family planning services in rural Mali through community-based distribution. Int Fam Plann Perspect 1998;24(3):104-10.
Operation Research Summaries. Community Volunteers Successfully Refer Women to Reproductive Health Services. New York: Population Council, 1998.
Chege J, Rutenberg N, Janowitz B, et al. Factors Affecting the Outputs and Costs of a Community-based Distribution of Family Planning Services in Tanzania. (New York, NY: Population Council, 1998)22.
Chege JN, Askew I. An Assessment of Community-based Family Planning Programmes in Kenya. Nairobi: Population Council, 1997.