Los hombres se interesan en la salud de la reproducción más de lo que cree la gente. Los estudios y encuestas recientes parecen contradecir las opiniones populares acerca de la participación de los hombres en la planificación familiar; por ejemplo, que la mayoría de los hombres saben poco acerca de la anticoncepción, que no quieren que sus compañeras la usen y que no están interesados en planificar sus familias.
Las actitudes y comportamientos varían enormemente de un hombre a otro, naturalmente. Sin embargo, pensándolo bien las pruebas indican que la participación de los hombres aumentaría si éstos tuviesen más oportunidades de hacerlo.
Algunos programas de planificación familiar se han interesado en hacer participar a los hombres por más de un decenio, pero sólo recientemente la participación de los hombres ha llegado a ser objeto de atención considerable. Por qué hasta ahora? Una razón importante ha sido la creciente preocupación en todo el mundo respecto a la rápida propagación del VIH.1 "La importancia del VIH/SIDA ha abierto el debate relativo al comportamiento sexual", dice Mary Nell Wegner, directora de Men As Partners Initiative (Iniciativa de los Hombres como Socios) en AVSC International con sede en Nueva York. Los programas de prevención del VIH se han centrado en los hombres y las mujeres dándoles casi la misma atención, a diferencia de los programas de planificación familiar, que se han centrado principalmente en las mujeres, afirman Mary Nell Wegner y otros expertos.
Los programas de planificación familiar siempre han considerado a las mujeres como sus clientes principales por tres razones: son las mujeres las que quedan embarazadas; la mayoría de los métodos anticonceptivos están diseñados para las mujeres; y los servicios de salud de la reproducción se pueden ofrecer de forma conveniente como parte de los servicios de salud maternoinfantil.2 Algunos programas de planificación familiar han evitado atender a los hombres porque creían que muchas mujeres necesitaban privacidad y autonomía en cuestiones de salud de la reproducción.
"La suposición de muchos proveedores de atención de salud de que los hombres no están interesados en responsabilizarse de la planificación familiar se ha convertido en una profecía que por su propia naturaleza contribuye a cumplirse", dice la doctora Cynthia Green, de Washington, consultora que ha estudiado ampliamente la participación de los hombres. La mayoría de los observadores están de acuerdo en que los programas de planificación familiar han hecho pocos esfuerzos para considerar las necesidades de reproducción de los hombres o para llegar hasta ellos y, como resultado, los hombres tienen pocos contactos con el sistema de atención de salud de la reproducción. "En África, se enseña a los hombres a pensar que la planificación familiar o la salud de la reproducción son asuntos de mujeres", dice el doctor David Awasum, médico de Camerún y presidente del Grupo Especial de Participación de los Hombres, Servicios de Comunicación en Materia de Población de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, EE.UU. "No es de extrañar que carezcan de información y no participen activamente con sus esposas y compañeras".
La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), celebrada en El Cairo en 1994, recordó a todo el mundo que la buena salud de la reproducción es el derecho de todas las personas, sean hombres o mujeres, y que juntos comparten la responsabilidad en cuestiones de reproducción. Al hacer énfasis en el género --las funciones prescritas que los hombres y las mujeres desempeñan en la sociedad-- la Conferencia señaló el hecho de que si los hombres quedan fuera de la ecuación relativa a la salud de la reproducción, es poco probable que ejerzan responsabilidad. En El Cairo se llegó al consenso de que ni las mujeres ni los hombres podrían disfrutar de buena salud de la reproducción si las parejas no pueden hablar de cuestiones sexuales y tomar juntos decisiones pertinentes a la reproducción.3 "Por primera vez, El Cairo estableció políticas claras acerca de la participación de los hombres y sentó las bases para que los donantes y los programas en materia de planificación familiar tomaran medidas al respecto", dice Wegner.
Puesto que ha aumentado el interés en la participación de los hombres, se quiere saber más cómo llegar hasta ellos eficazmente. "Los programas de planificación familiar están buscando los medios para hacerse más globales", dice la doctora Green. Hay más encuestas en las que se entrevistan a los hombres, y también a las mujeres, y en algunas encuestas se entrevistan a las parejas. Por ejemplo, las Encuestas Demográficas y de Salud (EDS) ahora están recopilando de los hombres datos comparables acerca de las prácticas y actitudes de planificación familiar, además de la práctica establecida hace mucho tiempo de entrevistar a las mujeres. Así mismo, se están obteniendo datos más cualitativos de estudios detallados e investigaciones de grupos de opinión. A medida que los investigadores obtienen más información, los estereotipos están cediendo el paso a una imagen de los hombres que se ajusta más a los hechos.
Actitudes similares
Según las EDS recientes, hay más probabilidades de que los hombres aprueben la planificación familiar y sepan de anticoncepción, lo cual es algo que no indican los estereotipos acerca de los hombres. Tomando como base los datos recopilados de hombres en 15 países (11 en África al sur del Sahara, además de Bangladesh, Egipto, Marruecos y Pakistán), Alex Ezeh y sus colegas en Macro International, Inc., entidad con sede en los Estados Unidos que organiza y ayuda a dirigir las EDS, informan que en la mayoría de los países "las preferencias de reproducción y las actitudes de los hombres y las mujeres con respecto a la planificación familiar son similares".4
Los 15 estudios indican una "brecha de conocimientos, actitudes y prácticas" entre los hombres, lo que es una contradicción entre el grado de "conocimientos y actitudes" acerca de la planificación familiar en comparación con las "prácticas". El uso de anticonceptivos entre los hombres es más bajo de lo que podría esperarse, en vista de sus niveles generales de aprobación y conocimientos. Entre una cuarta y dos terceras partes de los hombres encuestados no querían tener más hijos, a pesar de que ninguno de estos hombres ni sus compañeras estaban usando la anticoncepción.5 La consecuencia de esos resultados es la siguiente: si los programas pudieran encontrar mejores formas de llegar a los hombres como individuos e integrantes de la pareja, el uso de los anticonceptivos podría aumentar considerablemente.
Si bien es cierto que los 15 países representan sólo partes de África y Asia, existe una coherencia notable entre ellos respecto al interés que tienen los hombres en la salud de la reproducción, lo suficiente como para indicar un nivel similar de interés entre los hombres de otros lugares. Sólo en unas cuantas EDS se han entrevistado a los hombres en América Latina y el Caribe (Brasil, República Dominicana, Haití y Perú); sin embargo, los resultados iniciales indican tendencias similares de interés masculino. Por ejemplo, en Brasil, hay más probabilidades de que los hombres, y no las mujeres, digan que no quieren tener más hijos. En Haití, el 92 por ciento de los hombres encuestados aprobaron el uso de anticonceptivos, y en Brasil el 86 por ciento lo aprobaron.
Los 15 países africanos y asiáticos en el análisis de Ezeh ofrecen una imagen de lo que es la participación masculina en los países en desarrollo desde varias perspectivas. Además de evaluar los sentimientos para saber si los hombres aprueban o no la planificación familiar y cuáles son sus intenciones respecto al tamaño de la familia, estas encuestas determinan el grado de conocimientos que tienen los hombres respecto a las opciones anticonceptivas, sus inquietudes acerca de las enfermedades de transmisión sexual y su uso de la anticoncepción:
Aprobación -- La mayoría de los hombres, así como la mayoría de las mujeres, aprueban la planificación familiar. En siete de los 15 países encuestados, por lo menos 90 por ciento de los hombres aprueban el uso de la anticoncepción. La aprobación es más baja en África Occidental. Incluso en esta región, sin embargo, la aprobación de los hombres parece ir en aumento. En Ghana, por ejemplo, el porcentaje de hombres que aprueban la planificación familiar aumentó de 77 por ciento en 1988 a 90 por ciento en 1993. En la mayoría de los países, los hombres están menos inclinados que las mujeres a aprobar la planificación familiar. Este hecho puede explicar en parte por qué los hombres suelen ser considerados como obstáculos para el uso de los anticonceptivos. No obstante, en algunos de los países (Ghana, Malawi y Pakistán) los hombres están más inclinados que las mujeres a aprobar la planificación familiar. En casi todos los países encuestados, los hombres que habían recibido más educación expresaron mayor aprobación de la planificación familiar que los hombres con menos educación.
Tamaño de la familia -- En la mayoría de los países encuestados, el número de hombres que desean tener otro hijo es apenas un poco más elevado que el número de mujeres que desean otro hijo. Esta conclusión acaba con uno de los mitos más generalizados acerca de los hombres; es decir, que los hombres generalmente quieren tener más hijos que las mujeres. En la mayoría de los 15 países, las diferencias en intenciones de reproducción entre hombres y mujeres son pequeñas. Sin embargo, el hecho de que en cierta forma sean los hombres los que probablemente quieran tener otro hijo ayuda a explicar por qué, a pesar de que tienden a saber un poco más que las mujeres acerca de la anticoncepción, hay menos probabilidades de que aprueben su uso. En Kenia, Marruecos y Pakistán, sólo una minoría de hombres quieren tener otro hijo, y en Egipto y Bangladesh menos de la tercera parte de los hombres quieren otro hijo. En África Occidental, sin embargo, los hombres están mucho más inclinados que las mujeres a desear otro hijo. En Níger, el caso extremo, el 93 por ciento de los hombres desean tener otro hijo, en comparación con el 82 por ciento de las mujeres.
Nivel de conocimientos -- En casi todos los 15 países encuestados, es más probable que los hombres, y no las mujeres, tengan conocimientos acerca de la anticoncepción. No obstante, las encuestas notifican sólo si los encuestados han oído hablar de los diferentes métodos anticonceptivos. No evalúan el nivel de conocimientos, incluido el hecho de si los encuestados saben cómo usar los métodos correctamente. En todos los 15 países, la mayoría de los hombres conocen por lo menos un método moderno y un método tradicional. Salvo un país africano (Ruanda), hay más hombres que mujeres que conocen un método moderno. En Egipto, Marruecos, Bangladesh y Pakistán los hombres y mujeres notifican niveles análogos de conocimientos. La brecha entre los conocimientos de hombres y mujeres relativos a la anticoncepción es más grande en los países donde los conocimientos generales son bajos.
Enfermedades de transmisión sexual -- La propagación del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual ha hecho aumentar el uso de los condones y los conocimientos relacionados con éstos. Por ejemplo, en Kenia, Tanzanía y Zimbabwe, donde se han generalizado el VIH y otras ETS, los resultados de las EDS indican que casi todos los hombres han oído hablar del SIDA y la mayoría saben que se puede transmitir mediante las relaciones sexuales. Las encuestas revelan mucha información errónea acerca del VIH, pero muestran que muchas personas saben que el uso de los condones es un medio de protección. Por ejemplo, en Zimbabwe, el 57 por ciento de los hombres dijeron que usaban los condones para protegerse contra el SIDA; y en Tanzanía, el porcentaje fue de 55 por ciento. No obstante, en Kenia, sólo el 36 por ciento de los hombres que creían que las personas se pueden proteger contra el SIDA identificaron el uso de los condones durante el acto sexual como medio de protección.
En la mayoría de los países en desarrollo, la prevalencia del uso del condón suele estar por debajo del 5 por ciento. Las ETS están tan generalizadas, que los programas tienen que promover y proporcionar condones para la protección contra las enfermedades y también para la planificación familiar. Aunque hay poca información acerca del uso de los condones para la prevención contra las ETS en comparación con el uso para la planificación familiar, "los proveedores de servicios de planificación familiar deben reconocer que muchas mujeres se beneficiarían enormemente del uso de los condones para prevenir las ETS, además de ser otro método para prevenir el embarazo", dice la doctora Green. Y agrega: "En el caso de los clientes que necesitan protección contra el embarazo y las ETS, los programas deberían alentar el doble uso, a pesar de que aumenta los costos".
Uso de anticonceptivos -- Según las 15 encuestas, es más probable que los hombres, y no sus compañeras, notifiquen el uso de anticonceptivos. Una explicación posible es que algunos hombres puedan estar notificando el uso de los condones fuera del matrimonio. Otra posibilidad es que algunas mujeres tal vez no les digan a los encuestadores que están usando la anticoncepción porque lo están haciendo sin el conocimiento de sus esposos. No se sabe si la explicación reside principalmente en el hecho de que los hombres sobrenotifican el uso de anticonceptivos o que las mujeres subnotifican dicho uso. La participación de los hombres en la planificación familiar no puede medirse simplemente tomando como base el uso de métodos masculinos --coito interrumpido, condones y vasectomía-- porque pocas opciones anticonceptivas satisfactorias han sido diseñadas para los hombres.
Los expertos están de acuerdo en que cuanto más comunicación haya entre esposos y esposas acerca de la planificación familiar, mucho más se usarán los anticonceptivos. No está claro si el intercambio de opiniones acerca de la planificación familiar estimula su uso o si la planificación familiar invita a hablar sobre el tema; es probable que ambos planteamientos sean verdaderos. Es extraordinario que en seis países de África Occidental encuestados, sólo una de cada cuatro parejas había hablado acerca de la planificación familiar durante el año anterior. Los estudios también indican que cuando los esposos aprueban la planificación familiar o cuando las esposas piensan que los esposos la apoyan, hay más probabilidades de que las esposas usen la anticoncepción. Sin embargo, algunas esposas suelen notificar que sus esposos desaprueban la planificación familiar, cuando en realidad los esposos mismos notifican que la aprueban.
Repercusiones del programa
En los lugares donde los programas han llegado a los hombres, las actitudes de éstos han cambiado y el uso de los anticonceptivos ha aumentado. No obstante, ofrecer atención de salud de la reproducción a los hombres es más difícil que ofrecérsela a las mujeres, para quienes están designados los servicios de salud maternoinfantil. "Los programas de atención de salud no pueden hacer lo mismo para llegar a los hombres que para llegar a las mujeres", observa la doctora Green. Puesto que muchos hombres no están dispuestos a solicitar atención de salud de la reproducción, dice Wegner, "hay que aprovechar cada oportunidad que se presenta; hay que ir donde están los hombres".
Según el doctor Awasum, "para obtener resultados hay que llegar a los hombres en los lugares donde se reúnen muchos de ellos". En África, por ejemplo, casi todos los hombres son aficionados al fútbol, y por ello los Servicios de Comunicación en Materia de Población de la Universidad de Johns Hopkins están llegando a los hombres con servicios e información de salud de la reproducción mediante el patrocinio de la "COPA" (sigla que quiere decir "COmprensión y PArticipación"). Los partidos de la COPA de fútbol reúnen a millares de hombres, frecuentemente con sus esposas e hijos, que llegan a ver competir a los equipos y al mismo tiempo reciben información acerca de la atención de salud de la reproducción. Para comunicarse eficazmente con los hombres a través de los medios de información, los expertos están de acuerdo en que los programas deben comprender cuáles son las necesidades y opiniones de los hombres, y luego aprovechar estos conocimientos para diseñar mensajes que vayan dirigidos a ellos.
Los hombres tienen menos oportunidades que las mujeres de recibir orientación relativa a la atención de salud de la reproducción por parte de los proveedores de servicios, porque esa atención llega a pocos hombres. Por lo general, la orientación de planificación familiar se ofrece como parte de los servicios de salud maternoinfantil y son las mujeres las que suelen proporcionarla. Los programas que han dependido completamente de las trabajadoras de servicios de extensión han tenido dificultades para llegar hasta los hombres. Por lo tanto, muchos consultorios de planificación familiar tienen que aprender a recibir a los hombres, y los proveedores de servicios necesitan capacitación en técnicas para orientar a los hombres acerca de la salud de la reproducción.
De especial urgencia es la necesidad de fomentar entre los jóvenes una mayor responsabilidad sexual, incluido el mayor uso de condones. Con frecuencia, la actividad sexual comienza a una edad temprana y antes del matrimonio. Puesto que las tendencias conductuales y las actitudes que duran toda la vida suelen formarse en la juventud, abordar las necesidades de los hombres jóvenes puede tener un efecto duradero.
Un mayor énfasis en la participación de los hombres respecto a la salud de la reproducción podría ayudar a dirigir la atención hacia la necesidad de hacer más por las mujeres también. Una mayor participación de los hombres podría ayudar a mejorar los programas de las mujeres porque más hombres entenderían y estarían más dispuestos a apoyar una mejor atención de salud de la reproducción para las mujeres, y para ellos mismos.
-- Bryant Robey y Megan Drennan
Bryant Robey trabaja como editor, y Megan Drennan como redactora/investigadora para Population Reports, que es una publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, EE.UU. Robey preparó el presente artículo en calidad de consultor privado, mientras estaba ausente con licencia de Johns Hopkins. Drennan, quien está escribiendo un número de Population Reports relativo a la participación de los hombres, proporcionó asistencia editorial y de investigación.
Referencias
- Danforth N, Roberts P. Better Together: A Report on the African Regional Conference on Men's Participation in Reproductive Health. Baltimore: Johns Hopkins Center for Communication Programs, 1997; Green CP. Male Reproductive Health Services: A Review of the Literature. New York: AVSC International, 1997.
- Green CP, Cohen SI, Belhadj-El Ghouayel H. Male Involvement in Reproductive Health, Including Family Planning and Sexual Health, Technical Report 28. New York: United Nations Population Fund, 1995.
- Danforth N, Jezowski T. Beyond Cairo: men, family planning, and reproductive health. Presentation at the American Public Health Association Annual Conference, Washington, October 31, 1994.
- Ezeh AC, Seroussi M, Raggers H. Men's Fertility, Contraceptive Use, and Reproductive Preferences, DHS Comparative Studies No. 18. Calverton, MD: Macro International Inc., 1996.
- Roudi F, Ashford L. Men and Family Planning in Africa. Washington: Population Reference Bureau, 1996; Ezeh.