Dado que los recursos financieros son limitados, a menudo los que administran los servicios de planificación familiar se ven obligados a tomar decisiones relativas a prioridades que compiten entre sí. Si se agrega una nueva opción anticonceptiva, cómo influirá su introducción en los recursos disponibles para otros métodos? Si se amplían los servicios de asesoramiento, tendrá el personal suficiente tiempo para otras tareas? Si se ofrecen otros servicios de salud de la reproducción, se verán afectados los servicios de planificación familiar?
Esas decisiones acerca de los recursos requieren que se comparen cuidadosamente los costos de cada servicio, y esos costos pueden verse influidos por una variedad de factores. Por ejemplo, un programa puede ofrecer un método anticonceptivo mediante diversos canales en los consultorios, mediante puestos de distribución comunitaria y mediante trabajadores de extensión que visitan a los clientes en sus hogares. Además, muchos programas de planificación familiar ofrecen una variedad de otros servicios de salud de la reproducción, incluidos los exámenes médicos prenatales, exámenes ginecológicos, exámenes de detección de enfermedades de transmisión sexual, visitas pediátricas y consultas generales. Por consiguiente, el costo de la prestación de un servicio de planificación familiar se ve influido por esos factores.
Las fuentes de financiación también son consideraciones que deben tenerse en cuenta. La recuperación de los costos mediante pagos realizados por los clientes es una forma que puede ayudar a los programas a mejorar la sostenibilidad financiera. Sin embargo, los pagos que son demasiado elevados desalentará el uso de los servicios.
Ante todo, las decisiones acerca de la asignación de recursos deben tomarse teniendo en cuenta los mejores intereses de los clientes. Los buenos programas deben prestar servicios de calidad a sus clientes. Los clientes deben poder seleccionar un método anticonceptivo entre una variedad de opciones, y deben recibir asesoramiento completo y exacto. Los clientes deben poder obtener servicios seguros, eficaces y asequibles, y deben tener opciones anticonceptivas que para ellos sean convenientes de obtener y usar.
Necesidades cada vez mayores y apoyo incierto
La mayor eficacia se hace cada vez más ineludible debido a las infortunadas presiones de las necesidades cada vez mayores y del apoyo financiero incierto. La brecha mundial entre las necesidades y los servicios de planificación familiar ya es inmensa. Se estima que 350 millones de parejas no tienen acceso a una completa variedad de información y servicios modernos de planificación familiar, y las cifras siguen aumentando.1 Muchos de los países que tienen la mayor necesidad de servicios son también los que menos pueden sostener la carga financiera.
En la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo celebrada en 1994 en El Cairo, un programa de acción respaldado por 180 naciones hizo un llamamiento para que hacia el año 2015 se ofreciera acceso universal a la planificación familiar. El Fondo de Población de las Naciones Unidas ha estimado que el gasto actual de aproximadamente $5.000 millones anuales para los servicios de planificación familiar en los países en desarrollo tendrían que casi triplicarse y alcanzar un total de $14.000 millones para el año 2015 a fin de lograr esa meta. Se necesitarían otros $8.000 millones anuales hacia el mismo año para los servicios afines de atención de salud de la reproducción, como atención materna y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual.2
Las naciones donantes y los gobiernos de los países en desarrollo no pueden absorber ese costo adicional por sí solos. Se deben encontrar otras fuentes de ingreso y maneras de continuar prestando servicios de calidad a precios más bajos. Incluso el mantenimiento del nivel actual de contribuciones financieras de los países industrializados al mundo en desarrollo no está asegurado en absoluto. El apoyo prestado por el sector público en los países donantes a la ayuda externa suele ser débil, y esta ayuda debe usarse para muchos propósitos. En 1993, los 19 países que dan la mayor asistencia en materia de población dedicaron un promedio de menos del 2 por ciento de su ayuda total en materia de desarrollo a los programas de población.3
En el presente número de Network en español se exploran las formas de reducir la brecha entre los recursos limitados y las necesidades cada vez mayores. Entre ellas figuran otras fuentes de ingresos, reducir el número de personas atendidas por los programas del sector público mediante la ampliación de los servicios en el sector privado, y también formas de prestar servicios de calidad más baratos.
Pagos hechos por los clientes. Estos constituyen una fuente de recursos. Es posible que las personas que obtienen servicios en los consultorios de planificación familiar de las organizaciones no gubernamentales y públicas deseen y estén dispuestas a pagar una porción más elevada de los costos de dichos servicios. Sin embargo, los expertos afirman que esta estrategia debe usarse con cautela porque el establecimiento de pagos o el aumento de ellos puede desalentar el uso de los servicios. Las organizaciones también pueden generar fondos adicionales vendiendo otros servicios relacionados con la salud a precios que son suficientemente elevados para subsidiar los servicios de planificación familiar.
Servicios del sector privado. Estos constituyen otra estrategia. Al apoyar servicios de planificación familiar gratuitos o de bajo costo, los gobiernos y los donantes en realidad han limitado los incentivos para la participación del comercio en los servicios de planificación familiar y otros servicios de salud de la reproducción. Entre las estrategias para abordar esta cuestión figuran los fondos rotatorios de préstamos para ayudar a los proveedores comerciales, los proyectos de mercadeo social y una mejor capacitación para las matronas y los médicos de práctica privada.
Reducción de costos. Esto puede lograrse de varias formas. Entre las estrategias que se han usado eficazmente figuran reducir el excedente de capacidad en los sistemas de prestación de servicios, reducir a un mínimo o disminuir los procedimientos innecesarios, e introducir ciertos métodos anticonceptivos de bajo costo o hacer hincapié en ellos.
Integración de los servicios. Por ejemplo, prestar asistencia para las enfermedades de transmisión sexual en los consultorios de planificación familiar. La integración entraña muchas cuestiones importantes, especialmente cuánto pueden costar los servicios integrados. El análisis de costos puede ayudar a los encargados de formular políticas a decidir si van a integrar los servicios.
Referencias
- Alex Marshall, ed. The State of World Population 1997. New York: United Nations Population Fund, 1997.
- Financing the Future: Meeting the Demand for Family Planning. Poster. Washington: Population Action International, 1994.
- Population Issues Briefing Kit 1997. New York: United Nations Population Fund, Information and External Relations Division, 1997.