Visita fhi.org en: English | Français | Русский | عربي
 Búsqueda en fhi.org:
 
portada de la edición

Salud reproductiva

Participación del hombre después del embarazo

En el mundo, el 30 por ciento de las parejas dependen de métodos que requieren la cooperación del hombre.

Network en español: Verano 1997,
Vol. 17, No. 4

Envíe un correo electrónico a un(a) amigo(a)
Leer esta página en:
English  | Français

Qué hay de nuevo en fhi.org

Visite nuestra página en inglés para ver las publicaciones VIH/SIDA de FHI más recientes.

También:

Programas VIH/SIDA de FHI en todo el mundo.
Módulos de la Serie de tecnología anticonceptiva y salud reproductiva.
Educación sexual

Busque documentos relacionados a éste

Por lo general, los servicios de posembarazo se centran en las mujeres y los niños, pero unos cuantos programas y estudios innovadores están buscando formas de hacer participar a los hombres. Generalmente, esas estrategias hacen hincapié en el asesoramiento de planificación familiar.

El asesoramiento en el posaborto dado a los hombres puede ayudar a prevenir la repetición de abortos al recalcar la necesidad de usar sistemáticamente la anticoncepción fiable para prevenir los embarazos no deseados. El contacto en el período del posparto con el compañero de la mujer brinda la oportunidad de educar a los hombres acerca del valor de espaciar los nacimientos, que es un factor importante puesto que el hombre suele influir considerablemente en la decisión de la pareja de usar la planificación familiar.

En el mundo, aproximadamente el 30 por ciento de las parejas depende de métodos anticonceptivos que requieren la participación o la cooperación activa del hombre, como el uso de condones, la vasectomía, el método del coito interrumpido o la abstinencia.1 Las encuestas realizadas en África y Asia han revelado que, salvo África occidental, más del 70 por ciento de los hombres aprueban la planificación familiar.2 En siete países africanos, las parejas que habían hablado acerca de la planificación familiar el año anterior tenían cuatro veces más probabilidades de usar la anticoncepción que las parejas que no lo habían hecho.3

La comunicación entre las parejas y con los proveedores es un componente importante del uso de la anticoncepción. Pero las barreras culturales que impiden a hombres y mujeres hablar de la sexualidad, la falta de proveedores capacitados para asesorar a los hombres, los procedimientos del sistema sanitario que desalientan a los hombres a usar los servicios, y las propias actitudes de los hombres respecto a la salud de la reproducción, todo ello puede obstaculizar esta comunicación y la participación de los hombres en general.

Lo ideal sería que todos recibieran educación toda la vida acerca de la salud de la reproducción, incluidos los hombres. Pero, en general, éstos tienen menos probabilidades de buscar atención de salud que las mujeres. El período perinatal es cuando posiblemente los hombres se pongan en contacto con el sistema de salud por conducto de sus esposas. Los expertos afirman que las intervenciones "amigas de las parejas" pueden mejorar la atención de salud, incluida la planificación familiar.

Los hombres pueden participar en la planificación familiar y la asistencia posembarazo en varios niveles, afirma Nick Danforth, presidente del grupo especial sobre los hombres y la salud de la reproducción de la Asociación Estadounidense de Salud Pública. En el nivel más elemental, pueden apoyar a sus esposas cuando éstas decidan usar o elegir un anticonceptivo. Luego, pueden usar métodos anticonceptivos masculinos. Y en un nivel todavía más alto de participación, pueden hablar de los planes futuros de procreación con sus esposas y hacerse más responsables de la salud de sus hijos.

En el proceso de hacer participar a los hombres, los proveedores no deben descuidar el asesoramiento individual y otros servicios para las mujeres, ni sus derechos y necesidades, dicen los expertos. El doctor Dale Huntington, asociado del Population Council en El Cairo afirma: "Proteger la confidencialidad de las mujeres y respetar sus derechos son cuestiones fundamentales que deben abordarse cuidadosamente. Es importante comprender lo que los esposos necesitan saber y lo que las mujeres desean que ellos sepan".

Mensajes cruciales

Respecto al asesoramiento acerca de la planificación familiar en el posembarazo, las parejas deben saber cuándo retorna la fertilidad de la mujer. Después de un aborto, la fertilidad retorna rápidamente (las 3/4 partes de las mujeres ovulan en un período de 3 semanas), por lo tanto, lo más seguro es comenzar la anticoncepción inmediatamente después del procedimiento.4 Una mujer que no esté amamantando después del parto puede volver a ser fértil dentro de un lapso de seis semanas después del alumbramiento. Si una mujer está usando el método de la lactancia y amenorrea (MELA), que incluye el amamantamiento completo, el regreso de la fertilidad generalmente se retrasa varios meses.

Durante el período del posembarazo, todos los métodos masculinos -condones, vasectomía, abstinencia y coito interrumpido- son apropiados para las mujeres que amamantan, puesto que esos métodos no tienen efectos en la leche materna.5

Los condones son vitales si la pareja corre riesgo de contraer el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS); no obstante, muchos proveedores y clientes necesitan educación acerca de cómo usarlos adecuadamente. La abstinencia en el posparto se practica en muchas culturas, pero la planificación familiar natural es difícil de usar después de un alumbramiento debido a los ciclos menstruales impredecibles. El método del coito interrumpido se usa comúnmente en algunas culturas; a menudo por las parejas que han tenido experiencias negativas con otros métodos de planificación familiar o que no pueden usarlos por razones de salud.6 Y algunos programas están animando a los hombres a que se sometan a la vasectomía después del parto o el aborto de sus compañeras para prevenir embarazos no deseados.

Además de darles información acerca de la planificación familiar, a los hombres también se les pueden transmitir mensajes relativos a su propia salud de la reproducción, como la prevención y el tratamiento de las ETS y la detección del cáncer. También puede animárseles a participar en los cuidados de los hijos, aprender el valor que representa tener una hija y apreciar la importancia de apoyar a sus esposas durante la lactancia, incluido el uso del MELA. El apoyo que el compañero puede brindar a la mujer es uno de los requisitos principales para que la lactancia materna tenga éxito.

Para llegar hasta los hombres, los proveedores pueden dar mensajes en cuanto a la forma en que la planificación familiar y otras intervenciones de salud en el posparto influyen en la vida cotidiana, declara Mary Nell Wegner, directora de la iniciativa "Los hombres como socios", de AVSC International, y agrega: "Con frecuencia, el interés de los hombres gira en torno a las cuestiones económicas. Éste puede ser un aspecto que pueden abordar los asesores". Y añade que para que las intervenciones sean eficaces, también deben ser específicas de cada cultura y tener en cuenta las necesidades del hombre y la mujer.

Participación durante el posaborto

En Egipto, un estudio realizado recientemente por el Population Council reveló que las mujeres que se hospitalizaban para recibir tratamiento por abortos incompletos se preocupaban de que sus esposos y familiares las presionaran durante la recuperación.7 En particular, temían ser castigadas por no poder tener un embarazo a término. Las mujeres no esperaban recibir apoyo de sus esposos, sino que simplemente tenían la esperanza de que no les causaran preocupación.

Para ayudar a mejorar la recuperación de esas mujeres, la doctora Nahla Abdel Tawab y el doctor Huntington del Population Council están estudiando la forma de asesorar a los esposos. En seis hospitales en el alto Egipto, con colegas de la Sociedad Egipcia de Asistencia de Fertilidad, trabajaron con aproximadamente 400 parejas, divididas aleatoriamente en dos grupos. Todas las mujeres que dieron su consentimiento para participar en el estudio recibieron asesoramiento en el posaborto relativo a una variedad de temas.

Los hombres de un grupo también recibieron información relativa a la salud mientras sus esposas recibían tratamiento. La información cubría cinco temas: la necesidad de recuperación de sus esposas; los signos físicos de alerta que indican complicaciones en el posaborto; la importancia de los alimentos ricos en hierro para prevenir la anemia; el retorno de la fertilidad en sus esposas, y la posible necesidad de anticoncepción para espaciar los nacimientos, limitar el número de hijos o, en caso de aborto no provocado, darle al sistema reproductor de la mujer un período de descanso.

Se entrevistó a las mujeres al cabo de 30 días desde la fecha del alta, para determinar si el hecho de que sus esposos hubieran recibido asesoramiento influía en su recuperación y uso de anticonceptivos. Los resultados del estudio se emplearán para elaborar un programa de asesoramiento para los hombres.

Aunque los resultados todavía no están disponibles, el doctor Huntington observa algunas tendencias interesantes. Puesto que muchas de las mujeres que recibieron tratamiento por complicaciones del aborto llegaron al hospital sangrando considerablemente o con otras complicaciones, era frecuente que la experiencia atemorizara a la pareja. Sin embargo, en muchos casos, el personal del hospital no tenía en cuenta a los esposos.

Los hombres que participaron en el asesoramiento apreciaban la atención que se les prestaba. Los asesores -en su mayoría médicos de sexo masculino- se sentían cómodos hablando con ellos y les ayudaban a calmar sus temores. El doctor Huntington afirma: "Hacer participar a los esposos es relativamente fácil y ellos aceptan esa participación inmediatamente. Esto satisface una necesidad, la de los esposos, y esperamos que también satisfaga la de las pacientes".

En Turquía, también se está animando a los hombres a que participen en la atención de posaborto de sus esposas. En ese país, el aborto provocado es legal hasta la décima semana de embarazo, y muchas mujeres tienen repetidos abortos provocados. Este servicio puede obtenerse en el sector privado y público. No obstante, los servicios de aborto y de planificación familiar no están bien vinculados.

La participación de los hombres es particularmente importante en Turquía porque la repetición de muchos abortos provocados es resultado del fracaso de los métodos anticonceptivos, especialmente el del coito interrumpido. Un estudio observó que en Turquía las tres cuartas partes de las mujeres que solicitaron servicios de aborto estaban usando el método del coito interrumpido en el momento de la concepción.8 Además, muchas parejas no se dan cuenta de que los abortos repetidos pueden poner en peligro la salud y perjudicar la fertilidad.

Por lo que respecta a las casadas, el aborto no puede realizarse sin el consentimiento del esposo, lo cual constituye una barrera para obtenerlo. Pero el doctor John M. Pile, de AVSC International (AVSC) y unos médicos turcos encontraron la forma de aprovechar ese requisito. Animaron a los hospitales que ofrecían servicios de aborto a que asesoraran a los hombres mientras se daba tratamiento a sus esposas.

Algunos miembros del personal simplemente proporcionaban a los esposos un folleto informativo de planificación familiar. Otros hospitales daban asesoramiento a grupos y a parejas relativo a la planificación familiar y las enfermedades de transmisión sexual, los riesgos inherentes a los abortos repetidos y el procedimiento mismo del aborto. Pile afirma que los hombres tenían muchos conceptos erróneos acerca de los métodos anticonceptivos de las mujeres, y esas sesiones habían ayudado a disiparlos. Agrega que la labor no fue costosa y que fue relativamente fácil realizarla.

El Hospital de Maternidad de Konak, en Izmir, Turquía, ofreció un programa más amplio, con servicios de asesoramiento y de vasectomía en el lugar. Según un estudio realizado en 1994, el 3 por ciento de los hombres eligieron el procedimiento quirúrgico, comparado con una prevalencia inferior al 1 por ciento en todo el país.9 El uso general de anticonceptivos es elevado en los hospitales que asesoran a los hombres después del aborto de sus esposas. Por ejemplo, en 1995, en el Hospital de Mujeres de Zekai Tahir Burak, en Ankara, casi un 98 por ciento de las parejas que habían recibido asesoramiento eligieron un método anticonceptivo después del aborto.

Participación durante el posparto

En el Hospital Çapa, en Estambul, unos investigadores de la Universidad de Estambul y de la Universidad de Johns Hopkins observaron que los hombres también deseaban participar en la atención de salud perinatal. También notaron que muchos esposos sentían curiosidad por el desarrollo del feto y deseo de atender a sus esposas y sus recién nacidos, pero no sabían qué hacer. Las mujeres también dijeron que deseaban tener el apoyo de sus esposos.10gráfico - afiche que demuestra la participación de los hombres

Para encontrar la mejor forma de hacer participar a los hombres, los investigadores sometieron a prueba tres intervenciones de salud. Ofrecieron sesiones de asesoramiento en grupo a ambos miembros de la pareja, establecieron un servicio de consulta telefónica directa para responder a preguntas relacionadas con el posparto y elaboraron un folleto informativo de salud perinatal.

A pesar de que los hombres afirmaron que deseaban participar en la atención de posparto, relativamente pocos asistieron a las sesiones de grupo o usaron el servicio de consulta telefónica; y dijeron que no lo habían hecho debido a las largas horas de trabajo y a la falta de tiempo libre. Más bien, prefirieron leer el folleto. Para futuras intervenciones, los investigadores recomendaron fomentar la participación de los hombres, pero sin insistir en ello.

En México se está comenzando a utilizar otra estrategia para hacer participar a los hombres en el período perinatal. Su programa nacional de planificación familiar en el posparto ha centrado la atención principalmente en ofrecer a las mujeres dos métodos anticonceptivos -el DIU y la esterilización- durante el período inmediato de posparto. El éxito que ha tenido en beneficiar a las mujeres ha hecho de él un modelo en el mundo en desarrollo, pero ha sido criticado por el número limitado de métodos que se ofrecen, por la notificación de que se ha presionado a las mujeres para que los acepten, y por la inquietud de que el ofrecimiento de métodos durante el parto o posparto inmediato no es algo ideal.

Para fomentar el uso de métodos masculinos, el Ministerio de Salud de México está haciendo planes para trabajar con AVSC para asesorar a los hombres durante el período prenatal acerca de la vasectomía, junto con el asesoramiento de sus compañeras. A partir del año próximo, los hombres podrán elegir hacerse la vasectomía en el mismo hospital donde sus esposas dan a luz -incluso al mismo tiempo- o hacérsela en un centro de salud familiar en cualquier momento. El Instituto Mexicano del Seguro Social ya ofrece servicios de vasectomía en el posparto.

Quizás sea más fácil ofrecer servicios de vasectomía en los centros de salud, pero vincularlos a la atención en el posparto es una medida simbólica importante, afirma el doctor Alcides Estrada, director de las oficinas regionales de AVSC en América Latina y el Caribe. Añade que al hacer hincapié en las "vasectomías en el posparto" los proveedores se acuerdan de hablar con las parejas en el período perinatal acerca de los métodos masculinos. "Es importante hacer participar a los hombres en la salud de la reproducción en todo momento que tengamos contacto con ellos."

-- Carol Lynn Blaney

Carol Lynn Blaney, antigua escritora de Network, escribe sobre temas científicos y reside en San José, California, EE.UU.

Referencias

  1. Pile JM, Bumin C, Ciloglu A, et al. Involving men as partners in reproductive health: lessons learned from Turkey. AVSC Working Paper No. 11, Draft. New York: AVSC International, 1997.
  2. Ezeh A. Reproductive preferences and behaviour: how men and women compare. Planned Parenthood Challenges 1996;2:5-19.
  3. McCauley AP, Robey B, Blanc AK, et al. Opportunities for women through reproductive choice. Population Reports, 1994;Series M(12).
  4. Balogh SA, Cole LP. Contraceptive services for the postpartum and postabortion woman. In Gynecology and Obstetrics. Eds, Droegemueller W, Sciarra JJ. (Philadelphia: J.B. Lippincott, 1994) 1-11.
  5. Rivera R, Kennedy K, Balogh S. Postpartum Contraception: Contraceptive Technology Update Series. Research Triangle Park, NC: Family Health International, 1994.
  6. Oodit G. Withdrawal: a time-honoured but risky method? Planned Parenthood Challenges 1996;2:25.
  7. Huntington D, Nawar L, Abdel Hady, D. An Exploratory Study of the Psycho-social Stress Associated with Abortions in Egypt: Final Report. Cairo: The Population Council, 1995.
  8. Huntington D, Dervisoglu AA, Pile J, et al. The quality of abortion services in Turkey. Int J Gynecol Obstet 1996;53(1):41-49.
  9. Pile.
  10. Istanbul University Institute of Child Health. Postpartum Family Planning and Health in Istanbul: Bringing Fathers into the Picture. Final Report. Unpublished paper. Istanbul: Istanbul University Institute of Child Health, 1996.