El embarazo en una mujer VIH-positiva suele acarrear consecuencias graves. Sin tratamiento, alrededor de la tercera parte de las madres infectadas por el VIH transmiten el virus a sus recién nacidos. Muchos de esos niños acaban por enfermarse y mueren de SIDA. Las cifras mundiales de niños menores de 15 años de edad que ya han muerto de esta forma se calculan en unos 3,8 millones.1
Algunas mujeres VIH-positivas deciden concebir, a pesar de que podrían tener un embarazo con malos resultados. Otras mujeres VIH-positivas y sexualmente activas desean usar la anticoncepción. Los proveedores deben saber cómo aconsejar y atender a las mujeres VIH-positivas y saber también que algunas de ellas no les dirán que están infectadas.
En los entornos donde la prevalencia del VIH es elevada, los proveedores de planificación familiar deberían decirles a las clientas la forma en que el VIH podría afectar a la salud familiar. Lo ideal sería que el asesoramiento de anticoncepción incluyera una descripción de los factores de riesgo del VIH y una evaluación del riesgo de infección que corre la clienta. Así mismo, algunos programas tal vez puedan ofrecer pruebas del VIH a las mujeres que corren un alto riesgo de estar infectadas por este virus.2
El deseo de tener hijos
La mayoría de las mujeres infectadas por el VIH no saben que lo están antes de concebir. Es posible que algunas se enteren cuando reciben atención prenatal, si se dispone de las pruebas. Aun así, otras mujeres infectadas por el VIH ya saben que lo están antes de concebir. Por ejemplo, de las 52 mujeres VIH-positivas entrevistadas en Zimbabwe, 16 quedaron embarazadas después del diagnóstico, y 7 de esas 16 deseaban quedar embarazadas. 3
Las siete mujeres que deseaban quedar embarazadas querían sinceramente tener un hijo y sus historiales de embarazo revelaron que algunas estaban dispuestas a arriesgar su salud para tener un hijo que sobreviviera. Lamentablemente, sólo una tuvo un bebé sano. Esos resultados del embarazo tan desalentadores para las mujeres VIH-positivas son comunes en Zimbabwe.
La doctora Rayah Feldman opina: «En Zimbabwe, como en la mayoría de los lugares, el deseo de las mujeres de tener hijos está arraigado en la necesidad de amor y de tener seguridad financiera, en especial cuando las mujeres son vulnerables económicamente. El matrimonio, en particular si la familia del hombre ha dado la lobola o pagado el precio por la novia a la familia de ésta, está basado en la esperanza de que habrá hijos. Además, para muchas mujeres tener hijos es una satisfacción personal». La doctora Feldman fue asesora de la investigación zimbabwesa realizada por la Comunidad Internacional de Mujeres que Viven con VIH/SIDA, que es una organización con sede en Londres, en colaboración con la Red de Apoyo para las Mujeres Zimbabwesas y el SIDA.
El tratamiento antirretroviral durante el embarazo para prevenir la transmisión de la madre al bebé no está disponible para la gran mayoría de mujeres en Zimbabwe ni para casi todos los demás países en desarrollo. Además, casi todas las mujeres amamantan a sus bebés, lo cual representa otra vía de infección.
En Kenia, la doctora Zahida Qureshi, obstetra y conferencista de la Universidad de Nairobi declara: «Las mujeres infectadas por el VIH que no tienen hijos tienden a desear por lo menos un bebé y ahora ya tenemos en algunos hospitales acceso a regímenes de medicamentos baratos para reducir la transmisión del VIH de la madre al bebé. Pero incluso cuando no se dispone de esos medicamentos, las mujeres infectadas por el VIH quieren tener hijos, sin importarles los riesgos».
Una ama de casa keniana de 27 años de edad explicó en una entrevista por qué deseaba concebir, a pesar de que ella y su esposo eran VIH-positivos: «Mi esposo no quiere tener hijos. Pero yo quiero un bebé. No puedo vivir sin niños. Siempre estoy sola y no soy infértil. Si tuviese un hijo, me ocuparía de él y estaría activa. Puedo trabajar porque sé que tengo que cuidar a alguien. Tendría una responsabilidad».
En Yaoundé, Camerún, una tercera parte de los 40 hombres y mujeres VIH-positivos, que respondieron a un cuestionario, dijeron que tenían relaciones sexuales sin protección principalmente porque deseaban tener un hijo o porque el compañero se negaba a usar un método de barrera. (Aproximadamente la mitad de ellos seguían sexualmente activos sin revelar que estaban infectados por el VIH a sus compañeros sexuales.4) Así mismo, un estudio en el que participaron unos 10.000 hombres y mujeres en el distrito de Rakai, Uganda, que se sometieron a pruebas de VIH y que recibieron asesoramiento, reveló que, a pesar de esos servicios, las mujeres VIH-positivas no tenían más probabilidades que las mujeres VIH negativas de usar métodos de planificación familiar controlados por la mujer. El uso del condón era moderadamente más elevado (pero no considerablemente) entre los hombres VIH-positivos que entre los VIH negativos. Los autores del estudio concluyeron que el fuerte deseo de tener hijos pudo haber reducido la aceptación de métodos de planificación familiar por parte de los infectados por el VIH.5
El hecho de que muchas mujeres infectadas por el VIH buscan activamente quedar embarazadas y continúan con el embarazo a pesar de los riesgos potenciales para sus bebés también ha sido demostrado en varios estudios estadounidenses.6 En entrevistas realizadas con 82 mujeres estadounidenses VIH-positivas, el conocimiento de infección por el VIH o de que el riesgo de transmisión del VIH de la madre al hijo se puede disminuir mediante el tratamiento prenatal con zidovudina no influyeron considerablemente en la planificación del embarazo, la elección o el uso de anticonceptivos, o la consideración de inducir un aborto. Sólo el 15% de las encuestadas usaban condones sistemáticamente. Sólo la mitad de ellas usaban algún tipo de anticoncepción. Cerca de las dos terceras partes de los embarazos no habían sido planificados, pero sólo el 6% fueron interrumpidos. La mayoría de las mujeres (70%) notificaron que su deseo de tener un hijo era la razón más importante para llevar a término el embarazo.7
Abundan las razones por las que muchas mujeres infectadas por el VIH no usan la anticoncepción. La maternidad no es sólo una fuente principal de amor propio para muchas mujeres, sino que una mujer infectada por el VIH tal vez quiera reemplazar a un hijo que perdió a causa del SIDA.8 El embarazo puede proporcionar esperanza para el futuro: una mujer moribunda puede sentir consuelo si tiene hijos sanos que sobrevivan después de ella.
La perspectiva de cuidar a un hijo puede darle a la mujer VIH-positiva una razón para seguir viviendo. La maternidad quiere decir que «no tengo que pensar tanto en mi desgracia», dijo una de las 11 mujeres VIH-positivas en un estudio estadounidense en el que las participantes se enteraron al mismo tiempo de que estaban embarazadas y que estaban infectadas por el VIH antes de las 24 semanas de gestación. Tres mujeres interrumpieron su embarazo, pero ocho incluida esta mujer llevaron su embarazo a término. «Mantenerlos [a mis hijos] sanos y felices me da vida», afirmó.9
Aun así, otras mujeres VIH-positivas tal vez no puedan aceptar la gravedad de su diagnóstico y, al negarlo, queden embarazadas. Otras mujeres VIH-positivas tal vez queden embarazadas para ocultar a sus parientes, y especialmente a sus parientes políticos, su estado respecto al VIH.
Por último, algunas mujeres infectadas por el VIH que usan anticoncepción creen erróneamente que los síntomas relacionados con el VIH se deben al uso de anticonceptivos. Sarah Kirowo, funcionaria asistente de programas, opina: «En los consultorios de la Asociación de Planificación Familiar de Kenia, los casos de VIH son canalizados mediante el asesoramiento para escoger un método anticonceptivo que ofrezca doble protección contra el embarazo y la transmisión del VIH. Sin embargo, es difícil convencer a las mujeres que están infectadas por el VIH que sus achaques o síntomas no tienen nada que ver con los métodos de planificación familiar. Por consiguiente, tienden a no usar la anticoncepción».
Prevención del embarazo
Las mujeres que son VIH-positivas tal vez quieran dejar de procrear por varias razones. A algunas les preocupa que el embarazo pondía más en peligro su salud. Les preocupa transmitir la infección a los hijos que puedan concebir. Se dan cuenta de que, en particular sin tratamiento, la infección por el VIH acortará sus propias vidas y les da miedo dejar huérfanos a sus hijos.
Una ama de casa keniana VIH-positiva de 25 años de edad que sospecha, que su esposo también está infectado, explicó en una entrevista por qué está usando el anticonceptivo inyectable DMPA (acetato de medroxiprogesterona de depósito): «Considero que los dos hijos que tengo son suficientes. Si tengo más, no tendré energías de ocuparme de todos ellos. Si tengo más hijos, tal vez me muera y los deje sufriendo. Además, si mi esposo se muere primero y me quedo viuda, no tendré medios para ocuparme de ellos».
Sin embargo, algunas mujeres VIH-positivas siguen teniendo hijos porque no saben cómo dejar de tenerlos. En el estudio de Zimbabwe de 52 mujeres VIH-positivas 16 de las cuales quedaron embarazadas después del diagnóstico siete de nueve mujeres que notificaron embarazos no planificados estaban casadas y tenían hijos. Los investigadores llegaron a la conclusión de que «las mujeres que han estado casadas por varios años, especialmente en las zonas rurales, generalmente no usan anticonceptivos antes de verse afectadas por el VIH. Tal vez estén dispuestas a dejar de procrear, pero con frecuencia no pueden poner en práctica esa decisión porque no tienen control sobre la anticoncepción y ni acceso al aborto».
Para controlar la anticoncepción, las mujeres deben poder negociar el uso de anticonceptivos con sus compañeros y tener acceso a los servicios de planificación familiar. Sin embargo, algunos proveedores pueden limitar o negar el acceso a esos servicios a las mujeres VIH-positivas. Por ejemplo, una encuesta reveló que unos 1.500 médicos estadounidenses de atención primaria estaban generalmente menos dispuestos a proporcionar atención ginecológica, anticonceptiva o relacionada con el embarazo a las mujeres infectadas por el VIH que a las no infectadas.10
Incluso cuando hay servicios de planificación familiar disponibles, es posible que no cubran las necesidades de las mujeres VIH-positivas. Una de las razones es que las mujeres VIH-positivas rara vez dan a conocer su estado respecto al VIH a los proveedores de planificación familiar, en particular si los proveedores no les preguntan. Ninguna de las mujeres VIH-positivas recientemente entrevistadas en Kenia revelaron su estado respecto al VIH a los proveedores de planificación familiar. Una mujer de 32 años cuyo examen resultó positivo en 1990 dijo a su esposo cuáles habían sido los resultados del examen. A pesar de que la pareja ya tenía dos hijos, el esposo quería tener más debido a la presión de sus familiares. Ella declaró: «Él comenzó a insistir en que debía tener un bebé que había algunas personas con VIH que tenían bebés sanos y que estaba bien correr el riesgo».
Pero al decidir que los riesgos eran inaceptables y al no saber cómo obtener medicamentos para reducir los riesgos de transmisión del VIH de madre a hijo, la mujer comenzó a usar en secreto el DMPA, y nunca les dijo a los proveedores que era VIH-positiva. Ella informó: «No les dije porque los generalistas son gente muy difícil. Ellos son quienes realmente estigmatizan a las personas VIH-positivas». FHI entrevistó a dos madres, y una de ellas, de 21 años de edad (que a los 14 años tuvo un resultado positivo de la prueba de VIH) explicó por qué no le dijo a una proveedora de servicios de planificación familiar que era VIH-positiva: «No se lo dije porque nunca puedo confiar en ella. En la actualidad, los médicos si una les dice algo parecido sienten miedo, no ofrecen servicios o se lo pueden decir a alguien que una conoce».
Los proveedores que saben que una mujer es VIH-positiva, tal vez no ofrezcan asesoramiento adecuado respecto a las opciones de reproducción. La mayoría de las 69 mujeres VIH-positivas que participaron en un estudio estadounidense dijeron que tenían acceso a métodos para prevenir el embarazo y las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH. Pero menos de la mitad consideraban que era adecuado el asesoramiento de planificación familiar que recibían.11 La mayoría de las 150 mujeres VIH-positivas atendidas en un consultorio de VIH/SIDA en São Paulo, Brasil, dijeron que los servicios clínicos que recibían eran de alta calidad. Sin embargo, no tenían información exacta respecto a reproducción, anticoncepción y la posibilidad reducida de transmisión del VIH de madre a hijo con el uso de medicamentos antirretrovirales.12 Según varios estudios africanos, el asesoramiento a las mujeres VIH-positivas no hace aumentar considerablemente el uso de anticonceptivos. Ello se debe con frecuencia a que las mujeres infectadas por el VIH no le dicen a sus compañeros que están infectadas, por temor a ser abandonadas. 13
Opciones anticonceptivas
Las mujeres infectadas por el VIH deben saber que, aparte de la abstinencia, los condones ofrecen la mejor protección contra las ITS. En cada coito se debe usar el condón masculino o femenino. Con ello se evita la transmisión del VIH a la pareja y se protege la mujer misma contra otras ETS, incluidas otras cepas del VIH.
A las mujeres infectadas por el VIH se les debe enseñar a usar correctamente el condón y a negociar el uso del mismo con sus compañeros. Algunas mujeres están decididas a imponerse en esas negociaciones, incluso cuando son difíciles. En Kenia, una viuda de 46 años de edad y madre de cuatro hijos explica: «Mi esposo falleció en 1990... Por un tiempo, en 1994, tuve otro compañero que se negaba a usar el condón. Por ello, la relación no pudo continuar». Una keniana de 32 años de edad dice que cuando un hombre se niega a usar el condón «no hay relación sexual».
La mujer VIH-positiva que no desea quedar embarazada debe considerar la protección con un doble método: el condón para la prevención de enfermedades y otro método más eficaz para la anticoncepción (véase artículo, página 4). Puesto que algunas mujeres creen erróneamente que un método eficaz para prevenir el embarazo también lo será para prevenir la transmisión de enfermedades, las mujeres infectadas por el VIH deben saber cuáles son los métodos apropiados para prevenir el embarazo y cuáles protegen contra las enfermedades.14
Cuando se usan típicamente, los diafragmas y los capuchones cervicales están relacionados con tasas de embarazo relativamente elevadas. El 20% de las usuarias de diafragmas experimentan un embarazo no planificado durante el primer año de uso típico. El 20% y el 40% de las usuarias de capuchones cervicales nulíparas y no nulíparas, respectivamente, experimentan un embarazo no planificado durante ese tiempo.15 Pero no hay restricciones médicas para el uso de estos métodos respecto a las mujeres infectadas por el VIH.
Para las mujeres infectadas por el VIH que han decidido no procrear, la esterilización femenina es una buena opción. Sin embargo, se debe retrasar el procedimiento si la mujer tiene una enfermedad relacionada con el SIDA. Todos los métodos anticonceptivos hormonales son buenas opciones para las mujeres VIH-positivas (utilizando los mismos criterios clínicos que se usan con las mujeres VIH negativas), incluso para las mujeres que han contraído el SIDA.16 Los anticonceptivos hormonales tienden a ser más eficaces para prevenir el embarazo que los métodos de barrera. No obstante, hay cierta inquietud de que los compañeros sexuales de las mujeres VIH-positivas que usan una anticoncepción más eficaz tal vez no usen los condones tan sistemáticamente como los compañeros de las mujeres que usan métodos anticonceptivos menos eficaces.17 Así mismo, hay pruebas de que los medicamentos antirretrovirales pueden reducir la eficacia de los anticonceptivos orales, lo cual requiere que se ajuste la dosis o se use otro anticonceptivo.18
Debido a inquietudes relativas a la infección pélvica y la mayor pérdida de sangre, el uso de los dispositivos intrauterinos (DIU) por parte de las mujeres infectadas por el VIH suele ser poco recomendable, según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, según las investigaciones recientes de la Universidad de Nairobi y de FHI, el DIU lo pueden usar sin peligro las mujeres infectadas por el VIH, que han sido debidamente seleccionadas y que tienen acceso periódicamente a los servicios médicos.19 Según la OMS, las mujeres infectadas por el VIH pueden, en general, usar el sistema intrauterino de levonorgestrel.
El método de amenorrea de la lactancia, conocido también como MELA, es una opción anticonceptiva provisional que se usan hasta los seis meses de postparto las mujeres que están amamantando plenamente, o casi plenamente, y siguen sin menstruar. Sin embargo, las mujeres VIH-positivas deben saber que todo hijo que tengan puede infectarse con el virus durante la lactancia. El riesgo promedio de contraer la infección por el VIH por conducto de la leche materna es de por lo menos 16%.20 Según la OMS, una madre VIH-positiva puede eliminar el riesgo de transmisión del VIH por conducto de la leche materna si usa preparación para lactantes, leches modificadas de animales o leche materna extraída y hervida. No obstante, la mujer debe tener acceso a un suministro suficiente, permanente y limpio de este otro tipo de leche. Si no hay ningún otro tipo seguro de leche, la madre VIH-positiva debe darle al bebé leche materna únicamente. Así mismo, limitar la lactancia materna a los primeros seis meses puede reducir el riesgo de transmisión del VIH. 21
-- Maureen Kuyoh y Kim Best
Maureen Kuyoh, coordinadora principal de proyectos en la oficina de FHI en Nairobi, entrevistó a mujeres VIH-positivas para este artículo.
Referencias
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El asesoramiento para las mujeres VIH-positivas |
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Toda persona que asesore a una mujer que se sabe o se sospecha que es VIH-positiva debe apoyar sus decisiones de planificación familiar, incluso si el asesor no está de acuerdo con la clienta.1
Por ejemplo, un asesor puede creer que la anticoncepción permanente es la mejor opción para una mujer infectada. Tales creencias personales no deben influir en el asesoramiento. Todo proveedor de planificación familiar debe adoptar una actitud neutral y dar la siguiente información a cada clienta infectada por el VIH:
- Su esperanza de vida.
- Al parecer, el embarazo no acelera la progresión de la infección por el VIH, incluso en las mujeres que no reciben tratamiento antiviral.2
- Una madre infectada por el VIH puede transmitir el virus a su hijo. Las tasas de transmisión materna del VIH al hijo en algunos países en desarrollo es superior al 40 por ciento.3
- Aunque puede ser demasiado costoso en entornos de los países en desarrollo, el tratamiento preventivo puede reducir los riesgos de transmisión del VIH durante el parto.
- Las consecuencias de criar a un hijo infectado, incluida la evolución de la infección del niño y las probabilidades de muerte prematura.
- El tipo de apoyo familiar o social que la mujer VIH-positiva puede esperar recibir. Dado que, si no recibe tratamiento, es probable que la madre desarrolle SIDA y muera, ¿habrá familiares que puedan criar a niños huérfanos de madre?
-- Kim Best
Referencias
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Las mujeres infectadas por el VIH son menos fértiles |
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Las tasas de fertilidad de las mujeres infectadas por el VIH son inferiores a las de las mujeres no infectadas. Hay varias explicaciones posibles.
En países desarrollados, donde las mujeres tienden a estar al tanto de su estado respecto al VIH, es posible que muchas mujeres infectadas se abstengan de tener relaciones sexuales, usen la anticoncepción o aborten para evitar tener hijos que pueden enfermarse, morir o quedar huérfanos.1 Pero en África al Sur del Sahara -- donde la mayoría de las mujeres no están al tanto de su estado respecto al VIH y rara vez usan la anticoncepción o tienen abortos inducidos -- las tasas de fertilidad entre las mujeres infectadas siguen siendo más bajas que las de las mujeres sanas.2
Algunos expertos han sugerido que la infección por el VIH tiene un efecto directo y biológico en la concepción y el embarazo. Sin embargo, cuando la fertilidad es baja antes de la infección por el VIH, esto puede explicar en gran medida la menor fertilidad observada después de la infección.3 En un estudio realizado en Uganda de 80 mujeres infectadas por el VIH y 96 mujeres no infectadas, las tasas bajas de embarazo antes de dicha infección fueron la causa de casi la mitad de los casos de fertilidad reducida observados después de la infección.4
-- Kim Best
Referencias
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