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Salud reproductiva

Las actitudes influyen en el uso de los métodos

Los científicos examinan cómo y por qué las parejas usan métodos de barrera.
 

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En un momento en que el SIDA se ha tornado en un problema de salud devastador, la función de los métodos de barrera femeninos para prevenir las enfermedades de transmisión sexual (ETS) ha adquirido nueva importancia. A fin de dar a las mujeres más opciones en cuanto a la prevención del embarazo y de las ETS, los investigadores están elaborando nuevos tipos de métodos de barrera femeninos y al mismo tiempo están perfeccionando los que ya existen.

A pesar de la ventaja de doble función que ofrecen los métodos de barrera femeninos (anticoncepción y protección contra las ETS) el uso de este tipo de métodos sigue siendo bajo en muchos países. La razón es que el uso de métodos de barrera no es práctico para muchas mujeres.

Para algunas mujeres, los métodos de barrera son molestos por su consistencia, inconvenientes, incómodos y costosos. Para otras, el uso de estos métodos se complica por las normas culturales que no animan a las parejas a hablar de cuestiones sexuales, incluida la anticoncepción. Y para muchas mujeres, el uso eficaz de los métodos de barrera femeninos depende de la cooperación de sus compañeros.

Los condones masculinos de látex ofrecen la mejor protección contra las ETS, incluido el VIH, y son anticonceptivos más eficaces que otros métodos de barrera. Sin embargo, muchas parejas no usan condones porque creen que éstos hacen reducir el placer sexual o que se usan sólo con compañeras casuales o con prostitutas.

Debido a que dependen de los hombres desde el punto de vista económico, las mujeres suelen ser incapaces de sugerirle al compañero que use el condón o de negarse a tener relaciones sexuales si no se usan condones. Por ejemplo, en Haití, los investigadores del Institut Haïtien de l'Enfance y de FHI observaron que las mujeres se refieren a sus órganos sexuales como mammanlajan-m o «mi capital» y negocian las relaciones sexuales para promover su situación económica. Sin embargo, las mujeres generalmente negocian acerca de las relaciones sexuales, pero rara vez negocian acerca de la protección. Pedirle a un hombre que use condón se consideraba como signo de infidelidad, y el negarse a tener relaciones sexuales podía provocar ira o violencia en el hombre. Los hombres y las mujeres estuvieron de acuerdo en que si una mujer se negaba a tener relaciones sexuales, ella ponía en peligro su propia salud y la de su compañero. Un hombre dijo: «Si le digo a una mujer que tengo deseos de hacer el amor, y ella no acepta, ¡bueno! ¡me voy a la calle! Luego, ¿quién tiene la culpa de si contraigo SIDA? Ella».1

En Tailandia, un programa gubernamental de promoción del uso del condón masculino en los burdeles ha sido muy eficaz. Sin embargo, el uso del condón en las parejas casadas sigue siendo bajo. Aunque el 74% de las parejas tailandesas usan la anticoncepción, sólo 2% usan condones.2 En charlas de grupos de enfoque y en entrevistas a fondo, las parejas dijeron que consideraban los condones como un medio para prevenir las enfermedades entre los hombres que tienen relaciones premaritales y extra-maritales con prostitutas. Las parejas casadas usaban condones sólo como un anticonceptivo temporal o de respaldo. Proponer el uso de condones por cualquier otra razón despertaría sospechas de infidelidad o sería degradante. Una mujer declaró: «Él me dijo que le parecería que yo no era su esposa».3

Los científicos están examinando estos y muchos otros factores de comportamiento humano que influyen en el uso de métodos de barrera, por ejemplo, cómo y por qué las mujeres usan métodos de barrera, qué les gusta o les disgusta de estos dispositivos, en qué forma es probable que las actitudes del compañero influyan en el uso y la brecha entre la aceptabilidad y el uso.

Atractivo del condón femenino

A las mujeres les gusta el condón femenino porque ellas pueden iniciar su uso, y muchos hombres y mujeres notifican que sienten más placer sexual que con el condón masculino. Por estas y otras razones, algunas usuarias prefieren el condón femenino al masculino.

Según estudios realizados por Population Services International, en Zimbabwe, donde el condón femenino es relativamente nuevo, las usuarias estaban contentas con el método. «Si un compañero se niega a usar el condón masculino, la mujer se puede colocar el de ella sin decir nada», una mujer dijo a los investigadores. Los hombres también aprobaron el método, y dijeron que éste aumentaba el placer sexual. «Me facilita excitarme más rápidamente», dijo un hombre.

Un estudio realizado con trabajadoras del sexo comercial de Costa Rica y dirigido por el Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud con apoyo de FHI, reveló que aproximadamente las dos terceras partes de las 50 mujeres entrevistadas preferían el condón femenino al masculino.4 Las mujeres que inicialmente notificaron haber tenido dificultades con la inserción, incomodidad o problemas porque el pene entraba incorrectamente, es decir, entre el dispositivo y la vagina, dijeron que los problemas habían disminuido con el tiempo. Las mujeres notificaron que sus compañeros tenían menos probabilidades de negarse a usar el condón femenino que a usar el masculino.

En Tailandia, un estudio en el que participaron 56 trabajadoras del sexo comercial en la provincia de Songkla observó que la mayoría de las mujeres estaban satisfechas con el condón femenino y el 80% de ellas dijeron que estaban dispuestas a volverlo a usar en el futuro. Sin embargo, el 98% de ellas declararon que preferirían usar el condón masculino, pues creían que el cliente podría negarse a usar el condón femenino, que no sería eficaz y que sería incómodo.5

Un estudio efectuado en Kenia y dirigido por la Universidad de Nairobi y FHI, reveló que tres cuartas partes de las mujeres dijeron que les gustaba mucho el condón femenino, y 39% declararon que lo preferían al condón masculino. Las mujeres afirmaron que el dispositivo era cómodo, hacía que el acto sexual fuese más placentero, protegía contra las ETS y estaba bajo su control. No obstante, otras mujeres (24%) dijeron que no usarían el dispositivo en el futuro. Muchas dijeron que sus compañeros no lo aceptarían.6

Un estudio que realizó FHI en São Paulo, Brasil, y Nairobi, Kenia, también observó que algunas mujeres prefieren el condón femenino al masculino. El 42% de las 103 mujeres entrevistadas en Brasil dijeron que preferían el condón femenino, y 21% dijeron que les gustaba tanto como el masculino.

Los hombres dijeron que se alegraban de que el condón no interfiriera con el placer sexual, que sentían alivio porque la carga de la protección contra las ETS no estaba sólo en sus manos y que les preocupaba menos que el condón femenino se rompiera o se desplazara.7

Como lo indica esta investigación, la aprobación del compañero es crucial para el uso eficaz del condón femenino y otros métodos de barrera femeninos.

Diafragma y espermicidas

Un estudio realizado en Colombia, Turquía y las Filipinas observó que de 550 usuarias del diafragma, a algunas les gustaba este método porque no tenía efectos secundarios y otras dijeron que les permitía tener más control en el uso de anticonceptivos. Una mujer opinó: «Me gusta porque puedo manipularlo. No tengo que pedirle nada a mi esposo. Soy yo quien está a cargo». También tenían más probabilidades de haber usado un método anticonceptivo anteriormente y de estar insatisfechas con los dispositivos intrauterinos (DIU) o los métodos hormonales, como los anticonceptivos orales y los inyectables.

Sin embargo, la actitud del compañero era importante. Las tasas de continuidad de uso eran comparables con las del DIU y los anticonceptivos hormonales, las mujeres que notificaron que sus compañeros no sabían que ellas estaban usando un método o que a éstos les gustaba el método tenían casi tres veces más probabilidades de continuar el uso que las otras mujeres.8

La conveniencia y la facilidad del uso son factores importantes. En São Paulo, Brasil, el 11% de 1.723 mujeres de bajos ingresos eligieron el diafragma como método anticonceptivo. Sin embargo, el 46% de las usuarias del diafragma dejaron de usarlo en tres meses, comparado con 29% de las usuarias del condón masculino y 16% de las usuarias de anticonceptivos orales.

Las razones que las mujeres dieron con más frecuencia para explicar porqué habían elegido el diafragma inicialmente fueron las siguientes: inquietudes relativas a la salud (35%), facilidad de uso (16,3%), eficacia (15,2%) y el hecho de que la mujer puede controlar el método (5%). Entre las razones por las que las mujeres dejaron de usarlo figuran las siguientes: ya no necesitaban la anticoncepción (15,2%), se les dificultaba manipular el diafragma (15,2%), sufrieron efectos secundarios como infecciones de las vías urinarias (11,6%), el método era incómodo (10,7%) y el compañero se había quejado (10,7%). Los investigadores recomendaron que los proveedores reciban capacitación adicional para que ayuden a las nuevas usuarias de métodos de barrera a adaptarse al método y resuelvan cualquier problema.9

Los espermicidas pueden usarse junto con el diafragma o solos. Estos métodos que pueden ser iniciados por las mujeres existen en una variedad de formulaciones, como por ejemplo espuma, gel o crema y lámina. Un estudio que llevó a cabo FHI en la República Dominicana, México y Kenia reveló que las mujeres no preferían las tabletas anticonceptivas espumantes a la lámina anticonceptiva porque creían que las tabletas eran demasiado húmedas o molestas por su consistencia. A las mujeres les gustaba la lámina anticonceptiva, pero cuando describieron la facilidad de uso y la ausencia de efectos secundarios, las latinoamericanas se quejaron de que la lámina se pegaba en los dedos durante la inserción.10

Nuevos métodos

Al diseñar nuevos métodos para la prevención del embarazo o de las enfermedades, los investigadores están examinando más de cerca lo que las mujeres desean.

En Brasil, un estudio realizado por la Universidade Estadual de Campinas y el Programa para la Prevención Tópica de la Concepción y de Enfermedades observó que el nuevo anticonceptivo ideal para las mujeres sería un gel o una crema en vez de una lámina, y que no tenga sabor, color ni olor. Más de 600 adolescentes y adultas de más edad también dijeron que deseaban un método de barrera que pudiera administrarse con un aplicador que ya viniera listo con una sola dosis. Dijeron que el método no debía ser molesto por su consistencia, debía ser fácil de guardar y debía durar ocho horas o más para que no fuese necesario volverlo a aplicar para otros actos sexuales. Y las mujeres deseaban un método que desempeñara dos funciones: prevención de enfermedades y del embarazo.

Sin embargo, las adultas de más edad dijeron que estarían dispuestas a usar un método nuevo junto con otro anticonceptivo, incluso si el método de barrera era molesto por su consistencia, siempre y cuando protegiera contra las ETS, incluido el VIH. Las adolescentes dijeron que no tolerarían un método molesto por su consistencia. Todas las mujeres dijeron que no aceptarían un método que causara quemazón, irritación o hinchazón vaginal.11

El Programa para Tecnología Apropiada en Salud (PATH) ha pedido a las mujeres que den su opinión para diseñar un nuevo tipo de método de barrera, es decir, el anticonceptivo de barrera intravaginal SILCS, que es un dispositivo de silicona parecido al diafragma.

PATH entrevistó a usuarias del diafragma en Estados Unidos para determinar lo que les gustaba y les disgustaba acerca del uso de métodos de barrera, luego pidió a consumidores y proveedores de planificación familiar que sometieran a prueba prototipos de un nuevo dispositivo. PATH determinó que las mujeres deseaban un método de barrera menos molesto por su consistencia que los que se pueden obtener actualmente, que no tuviera que insertarse inmediatamente antes del acto sexual y que no causara infecciones de las vías urinarias, que es un efecto secundario que experimentan algunas usuarias del diafragma. Los proveedores tenían una opinión un poco distinta pues creían que las mujeres preferirían un dispositivo que fuese fácil de insertar, eficaz y cómodo durante el acto sexual.

Basándose en los comentarios de estos grupos, PATH elaboró el dispositivo SILCS. En un pequeño estudio de aceptabilidad, 18 parejas estadounidenses dijeron que les gustaba el dispositivo y que les parecía cómodo, fácil de insertar y fácil de extraer. El dispositivo SILCS se está estudiando en ensayos clínicos para evaluar sus propiedades de barrera.

PATH también ha llevado a cabo investigaciones de dispositivos prototipo parecidos al condón femenino. Maggie Kilbourne-Brook, colaboradora de programas de PATH dice: «No estamos preguntando lo siguiente: '¿Es aceptable este método?' sino '¿Cómo se puede mejorar?' Lo que nos dicen las parejas es que desean tener contacto directo en la piel. Si lo que les ofrecemos no les satisface en ese sentido, podemos tratar de elaborar un dispositivo que sea lo menos intrusivo posible o si les quitamos algo, tal vez podamos ofrecerles otra cosa a cambio».

En su labor para elaborar los nuevos productos llamados microbicidas, Population Council invitó a promotores de la causa de la mujer a que aconsejaran a los investigadores acerca de muchos aspectos que tenían que ver con la elaboración de productos, por ejemplo características que pueden hacer que un método nuevo sea aceptable. Los grupos de mujeres han hecho hincapié en la necesidad urgente de un método que sea sumamente eficaz y que no tenga efectos secundarios, opina Elizabeth McGrory, colaboradora de programas del Population Council. El microbicida ideal sería uno que pueda controlar la mujer y que sea conveniente.

Las mujeres también desean un microbicida que no sea molesto por su consistencia (aunque la importancia de este factor varía de un país a otro), que se pueda insertar mucho antes del acto sexual y que no manche la ropa. Algunas mujeres desean un método que pueda usarse en secreto, pero otras dicen que desean que el compañero sepa que van a usarlo y que participen en el uso.

Al trabajar con Population Council para elaborar un microbicida, el grupo Women's Health Advocates on Microbicides (Promotores de la causa de la salud de la mujer respecto a microbicidas) (WHAM) recomendó que los investigadores exploraran varias formulaciones para satisfacer las distintas necesidades de las mujeres, a saber, microbicidas en gels, láminas, espumas o esponjas; microbicidas con aplicadores o sin ellos; microbicidas con efectos anticonceptivos o sin ellos; y microbicidas que puedan obtenerse con receta o sin ella. Los miembros de WHAM dijeron que un buen microbicida debía ser eficaz, no debía ser molesto por su consistencia y debía poderse aplicar varias horas antes del acto sexual.12

Si se elaborara un microbicida eficaz, para su introducción no bastaría simplemente con proporcionar información acerca del nuevo producto en sí. Las mujeres y los hombres necesitarían información acerca del uso del método, apoyo para promover su uso y aptitudes para saber cómo negociar con los compañeros.

Un informe presentado por promotores de la causa de la mujer y Population Council dice: «A la larga, reducir la vulnerabilidad de la mujer requerirá más que una nueva tecnología. En definitiva, empoderar a la mujer para que tenga control en su vida sexual requiere un cambio fundamental en las relaciones entre los hombres y las mujeres y un esfuerzo concertado para eliminar las inequidades que hacen que las mujeres dependan de los hombres desde el punto de vista económico y social».13

-- Barbara Barnett

Referencias

  1. Ulin PR, Cayemittes M, Gringle R. Bargaining for life: women and the AIDS epidemic in Haiti. In Long LD, Ankrah ME, eds. Women's Experiences with HIV/AIDS. (New York: Columbia University Press, 1997)91-111.
  2. World Contraceptive Use 1998, poster. New York: United Nations Department of Economic and Social Affairs, 1999.
  3. Knodel J, Pramualratana A. Prospects for increased condom use within marriage in Thailand. Int Fam Plann Perspect 1996;22(3):97-102.
  4. Madrigal J, Schifter J, Feldblum PJ. Female condom acceptability. AIDS Educ Prev 1998;10(2):105-13.
  5. Sinpisut P, Chandeying V, Skov S, et al. Perceptions and acceptability of the female condom (Femidom) amongst commercial sex workers in Songkla province, Thailand. Int J STD AIDS 1998;9(3):168-72.
  6. Ruminjo JK, Steiner M, Joanis C, et al. Preliminary comparison of the polyurethane female condom with the male condom in Kenya. East Afr Med J 1996;73(2):101-06.
  7. Ankrah EM, Attika SA. Adopting the Female Condom in Kenya and Brazil: Perspectives of Women and Men. A Synthesis. Arlington, VA: Family Health International, 1997.
  8. Brady M, Díaz J, Bulut N, et al. Assessing the acceptability, service delivery requirements and use-effectiveness of the diaphragm in three developing countries. Unpublished paper. The Population Council, World Health Organization, and Family Health International, 1999.
  9. Di Giacomo de Logo T, Barbosa M, Klackmann S, et al. Acceptability of the diaphragm among low-income women in São Paulo, Brazil. Int Fam Plann Perspect 1995;21(3):114-18.
  10. Steiner M, Spruyt A, Joanis C, et al. Acceptability of spermicidal film and foaming tablets among women in three countries. Int Fam Plann Perspect 1995;21(3):104-7.
  11. Hardy E, de Pádua KS, Jiménez AL, et al. Women's preferences for vaginal antimicrobial contraceptives II, preferred characteristics according to women's age and socioeconomic status. Contraception 1998;58(4):239-44; Hardy E, de Pádua KS, Jiménez AL, et al. Women's preferences for vaginal antimicrobial contraceptives III, choice of a formulation, applicator and packaging. Contraception 1998;58(4):245-49; Hardy E, de Pádua KS, Osis MJD, et al. Women's preferences for vaginal antimicrobial contraceptives IV, attributes of a formulation that would protect from STD/AIDS. Contraception 1998;58(4):251-55.
  12. Heise LL, McGrory CE, Wood SY. Practical and Ethical Dilemmas in the Clinical Testing of Microbicides, a Report on a Symposium. New York: International Women's Health Coalition, 1998.
  13. Heise.

 Promoción de la comunicación entre la pareja

En muchas culturas, generalmente los hombres y las mujeres no hablan de cuestiones relacionadas con la sexualidad. Si lo hacen, el hombre inicia la conversación y el uso de la planificación familiar comienza después de varios nacimientos, cuando se tiene el número deseado de hijos.

Para muchas mujeres, la introducción del condón femenino ha sido una oportunidad para comunicarse con sus compañeros acerca de la sexualidad, el embarazo, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el tamaño de la familia.

Varias mujeres de Costa Rica, Indonesia, México y Senegal dijeron que el condón femenino les había dado la oportunidad de hablar con sus compañeros acerca de las relaciones sexuales sin riesgos.1 Algunas mujeres que participaron en un estudio en Estados Unidos dijeron que habían comenzado a hablar de la anticoncepción y la protección contra las ETS cuando habían dejado un condón femenino en un lugar donde el compañero podía verlo.2

En Kenia, donde generalmente son los hombres quienes toman decisiones en materia sexual y las mujeres se encargan de la anticoncepción, las mujeres dijeron que el uso del condón femenino les había permitido hablar con sus compañeros de una gran variedad de temas, incluida la intimidad y el placer sexual. En Brasil, unas mujeres dijeron que consideraban que el condón femenino les había permitido tener control sobre su cuerpo y su sexualidad, y obtener conocimientos acerca de la anatomía del aparato reproductor. «A la larga, las mujeres se dieron cuenta del beneficio que ofrecía el condón femenino, en cuanto a facilitar el diálogo con sus compañeros acerca de temas que iban más allá de la sexualidad», señalaron los autores del resumen de un informe.3

afiche - Una propaganda del condón femenino hace hincapié en ambas personas

En Zimbabwe, Population Services International (PSI) realizó una campaña de mercadeo nacional del condón femenino «Care». Mediante esta labor, PSI también está haciendo hincapié en la necesidad de que las parejas dialoguen acerca de la sexualidad. Para llegar a las parejas que tienen relaciones estables, en las que hay más probabilidades de que haya mejor comunicación, PSI promueve el condón como una «funda anticonceptiva» que ofrece protección doble contra el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual, incluida la infección por el VIH.

Las propagandas de PSI presentan a un hombre y a una mujer sonriendo y conversando, con el siguiente mensaje: «Para los hombres y las mujeres que se protegen mutuamente». Se hace hincapié en la toma conjunta de decisiones respecto a la salud reproductiva.

Josselyn Neukom, analista de programas de PSI, opina: «Se puede diseñar una intervención que ayude a las mujeres a negociar el uso del condón, pero los resultados del programa serán limitados si no se aborda lo que ocurre detrás de la puerta cerrada. Lo esencial es llegar a la pareja».

Las campañas de PSI se dirigen a las mujeres y a los hombres porque ambos participan en la decisión de usar el condón femenino. Neukom comenta: «Con el condón femenino, el hombre sabe que la mujer lo va a usar, y quizás ha participado en cierta medida en la decisión de usarlo; y es posible incluso que sea él quien se lo ha dado a conocer a la mujer. No es cierto que el uso de este método esté exclusivamente bajo en control de la mujer. Los programas de PSI promueven productos, pero también promueven cierto comportamiento, es decir, que las dos personas hablen de la prevención. Y promovemos el uso del condón como una decisión conjunta».

Pero la comunicación de la pareja no es el único tipo de interacción que se requiere para que el uso del condón femenino dé resultado. PSI también anima a las posibles usuarias a que hablen con los proveedores de servicios de salud.

Neukom declara: «Una de las cosas que sabíamos desde el comienzo era que este producto requiere estrategias diferentes. A diferencia del condón masculino, el condón femenino no es un producto que se coloca en un estante, se le hace propaganda con unos cuantos carteles publicitarios y luego se espera que como resultado de ello se venda. Tener confianza en la capacidad de negociar y usar este producto correctamente son cuestiones importantes. Las clientas necesitan interactuar cara a cara, con un proveedor u otra persona en quien confíen, como una compañera que la informe o un trabajador de extensión, para que las informen y las asesoren acerca del uso de este método».

-- Barbara Barnett

Referencias

  1. More Evidence on Female Condom: Increased Protection against Sexually Transmitted Diseases, Including HIV/AIDS, press release. Geneva: Joint United Nations Programme on HIV/AIDS, 15 July 1997.
  2. El-Bassel N, Krishnan SP, Schilling RF, et al. Acceptability of the female condom among STD clinic patients. AIDS Educ Prev 1998;10(5):465-80.
  3. Ankrah EM, Attika SA. Adopting the Female Condom in Kenya and Brazil: Perspectives of Women and Men. A Synthesis. Arlington, VA: Family Health International, 1997.