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Research

Innovaciones en la Atención de la Salud Sexual y de la Reproducción: dos experiencias en Bolivia

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Este estudio de caso, el segundo de una serie de programas de salud dirigidos a la mujer y preparados por el Proyecto de Estudios de la Mujer de FHI, delinea dos programas de estudio en Bolivia: La Casa de la Mujer en Santa Cruz y el consultorio clínico Kumar Warmi (mujer sana) administrado por el Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM) en El Alto. Ambos programas involucran a la mujer en el diseño y en la prestación de servicios para el cuidado de la salud, y presentan al cuidado de la salud como uno de los varios servicios diseñados para mejorar la calidad de vida de la mujer. El programa de estudio de La Casa es un programa de acción y busca valorar a la mujer como individuo de la sociedad, y crear solidaridad entre las mujeres de todas las clases sociales. El proyecto Kumar Warmi, bajo la dirección del CIDEM, pretende transformar el cuidado de la salud a través de procesos educacionales; este proyecto se basa fundamentalmente en la teoría de género.

Índice del contenido

Resumen ejecutivo

Estudio de caso: La Casa de la Mujer, Santa Cruz, Bolivia

Introducción

La Casa de la Mujer

a. El contexto cultural y socioeconómico
b. Las participantes
c. La historia de La Casa de la Mujer

Programa de salud: la inseparable prevención y curación

a. Atención de salud reproductiva
b. Capacitación en salud

Un apoyo múltiple e integral para las mujeres de Santa Cruz

a. Apoyo legal
b. Apoyo psicológico
c. Medio ambiente

Evolución interna de la institución

a. Evolución conceptual
b. Cambio de estructura y organización institucional

Reflexión acerca de los logros y las lecciones de La Casa de la Mujer

a. Lograr inserción social amplia
b. Lograr consolidar solidaridad entre mujeres
c. Lección para compartir: La necesidad de crear nuevos acercamientos y metodologías para la capacitación y comunicación
d. Lección para compartir: Trabajar con mujeres solas no es suficiente

Estudio de caso: Consultorio Kumar Warmi del CIDEM, El Alto, Bolivia

Introducción

Kumar Warmi (mujer sana)

a. El contexto
b. La historia del programa
c. Kumar Warmi hoy: Más que servicio médico

Las participantes

a. El comité de salud
b. Crecimiento personal
c. Dinámicas familiares
d. Asumir responsabilidad para la salud reproductiva

Relaciones con la comunidad

El futuro del CIDEM

Reflexiones acerca de los logros y lecciones de Kumar Warmi

a. Logro notable: El desarrollo de una nueva metodología
b. Lección para compartir: Necesitamos repensar los parámetros de éxito
c. Lección para compartir: La perspectiva de género es mucho más que atender a mujeres

Referencias bibliográficas

Agradecimientos


Resumen ejecutivo

Con el objetivo de responder a las urgentes necesidades de atención en salud reproductiva, y con el intento de efectuar cambios en las políticas y prácticas de salud que han excluido a las mujeres bolivianas, especialmente las mujeres pobres e indígenas, del acceso a información y a la participación activa en el cuidado de su propia salud reproductiva, La Casa de la Mujer y el CIDEM han desarrollado programas de salud integrales orientados a mujeres. La Casa ha trabajado extensivamente con mujeres en servicios y educación en salud reproductiva y sexualidad, y el CIDEM ha desarrollado una nueva metodología que aplica principios de género a las prácticas y relaciones implicadas en la atención de salud femenina. En este breve estudio exploramos características y logros claves de los dos proyectos, con el objetivo de iluminar una serie de temas y desafíos que también son pertinentes a otras organizaciones que trabajan en salud femenina.

Una característica especial de La Casa de la Mujer es su programación múltiple que abarca diversas áreas temáticas y sectores sociales. Destacamos aquí su éxito en lograr una inserción social amplia y en construir solidaridad entre mujeres de diversos sectores de la sociedad cruceña. Son esfuerzos que contribuyen a nuestra comprensión de la salud reproductiva y la sexualidad femenina como algo universal que es compartido por todas las mujeres, pero también algo particular, que es vivido por cada grupo de mujeres, e incluso por cada mujer, en su propia manera, en función de su realidad cultural, su posición étnica y de clase, y su propia experiencia de vida. Durante el curso de su trabajo, el personal de La Casa ha aprendido una serie de lecciones, entre ellas se destaca la necesidad de desarrollar nuevos métodos de comunicación para facilitar el diálogo entre profesionales, promotores y diferentes mujeres participantes en instancias de atención y capacitación. Otra lección importante es que no es suficiente trabajar solamente con mujeres, que también tenemos que tomar en cuenta hombres, familias y otros factores de las sociedades en las cuales viven y actúan ellas y ellos.

Durante la última década, el CIDEM ha desarrollado una nueva metodología para la atención de salud femenina basada en una perspectiva de género que implica reconocer y respetar las diferencias, buscar la equidad en participación y decisión, y empoderar a los y las participantes para que sean sujetos activos en los procesos de su vida. El objetivo principal del proyecto es proveer educación y atención de salud a mujeres en una manera que facilite que ellas compartan el conocimiento, la responsabilidad y la decisión sobre su propia salud reproductiva, y que ellas tomen un rol activo en el diseño de políticas y proyectos de salud que les afectarán. El acercamiento del CIDEM rompe los esquemas clásicos del servicio médico en al menos dos sentidos. Primero, define la atención de salud reproductiva como algo mucho más complejo que el servicio médico, algo necesariamente vinculado a la educación continua, los derechos humanos, y el empoderamiento personal. Segundo, transforma las relaciones convencionales entre médico y paciente a favor de un intercambio más equitativo dentro del marco de un diálogo entre saberes.

Estudio de caso:
La Casa de la Mujer
Santa Cruz, Bolivia

1. Introducción

La Casa de la Mujer es una Institución Privada de Desarrollo Social fundada en 1990 que define como su misión, "mejorar la calidad de vida de las mujeres de sectores populares en particular y buscar relaciones de género más equitativas para las mujeres en general, a través de la capacitación, la prestación de servicios directos y el fortalecimiento de sus organizaciones para lograr cambios estructurales." La institución busca la solidaridad entre mujeres y el empoderamiento de la mujer como pasos necesarios para la supervivencia colectiva y la transformación estructural de la sociedad. La Casa actualmente cuenta con un equipo de 26 personas, muchas de las cuales a medio tiempo, trabajando en acciones que incluyen la capacitación, la prestación de servicios múltiples y el fortalecimiento de organizaciones locales.

En este breve estudio exploramos una serie de características y logros claves en el trabajo de La Casa de la Mujer, concentrándonos en el área de salud y explorando los vínculos entre esta y otras áreas dentro del acercamiento integral. Una de las características de La Casa que la hace especial es su programación múltiple que abarca varias áreas de trabajo que cruzan distintos sectores de la sociedad. Otro es su uso de métodos novedosos y creativos para facilitar la comunicación entre profesionales, promotoras y diferentes grupos de mujeres dentro de los procesos de capacitación y servicios. Dos logros significantes que apuntamos aquí son el de lograr una inserción amplia dentro de la sociedad cruceña y el de consolidar relaciones de solidaridad y colaboración entre diferentes grupos de mujeres. En el curso del trabajo, los equipos de la institución han aprendido una serie de lecciones entre las cuales destacamos que es imprescindible desarrollar nuevas métodos de comunicación para la capacitación y los servicios, y que no es suficiente trabajar con la mujer sola.

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Elaboramos este estudio sobre la base de entrevistas y discusiones con diferentes individuos y grupos involucrados en las actividades de La Casa. El personal de La Casa entrevistada incluye: Marie Claude Arteaga, responsable de investigación; Wilma Ayala, educadora en medio ambiente; María Luz Bacarreza, enfermera en capacitación y servicios de salud; Maritza Camargo, psicóloga en capacitación y servicios de consultorio; Marina Morón, capacitación y servicios en área legal; Estela Sejas, enfermera en capacitación y servicios en salud; Adela Ramírez, abogada en servicios de consultoría legal; Miriam Suárez, periodista y directora de La Casa; Ane Mie Van Dyck, enfermera y voluntaria belga; y Dra. Lourdes Uriona, ginecóloga en servicios y capacitación en salud. En el consultorio de salud conocimos las siguientes personas, quienes nos hablaron de sus experiencias de vida y su participación en La Casa: Aida, Eugenia, Marta, María Elena, Nieves, Shirley y Reina. También revisamos el Plan Trienal de La Casa de la Mujer para los años 1992-95 y el nuevo Plan Trienal elaborado en el año 1995, y todavía en proceso.

2. La Casa de la Mujer

La Casa de la Mujer comenzó como un movimiento de mujeres que logró articularse con otros movimientos sociales y políticos que lucharon para la democracia. Con tiempo este conjunto de mujeres trató de definir su propia agenda, en la cual la superación de la discriminación de sexo, clase y etnicidad fue vista como un desafío fundamental del desarrollo. Avanzar los derechos de salud de la mujer fue parte vital de este movimiento, que se expresó en un trabajo activista dirigido a responder a los problemas de salud de las mujeres emigrantes y las mujeres en comunidades y barrios pobres de Santa Cruz. La Casa desarrolló un acercamiento inusualmente amplio que propone que la salud de las mujeres sólo puede ser abordada con éxito dentro del contexto de las necesidades básicas y estratégicas de ellas, tales como la educación, el agua y la nutrición, un ambiente sano, la salud preventiva, los derechos legales, los derechos reproductivos y el sustento de vida. La institución ve su trabajo en salud reproductiva como contribuyente a la construcción de un nuevo contexto de desarrollo basado sobre la equidad, sostenibilidad, solidaridad, justicia social y en relación armoniosa con la naturaleza.

El Plan Trienal actual expresa la propuesta de la institución, "Partimos de una realidad -de un diagnóstico de la realidad- con miras a lograr un ideal y generar una fuerza motivadora" (1995:4). Según su diagnóstico de la realidad, las mujeres en Santa Cruz sufren limitaciones y perjuicios debido a numerosos ejes de discriminación que afectan múltiples aspectos de su vida. Corresponde que la respuesta de La Casa también sea múltiple. Entre el amplio abanico de servicios y programas que maneja La Casa se encuentran: servicios de consultorio jurídico, ginecológico, y psicológico; trabajo en medio ambiente; centros infantiles; bolsa de trabajo; asesoría y fortalecimiento institucional; capacitación en ejes temáticos de salud, medio ambiente y legal; y capacitación para las trabajadoras del hogar. La filosofía central que une todos estos esfuerzos es mejorar la calidad de vida de las mujeres, con prioridad las de los sectores populares, con una visión integral de la mujer y una perspectiva de género orientada al logro de relaciones equitativas.

2a. El contexto cultural y socioeconómico

El contexto socioeconómico y cultural de Santa Cruz es bastante complejo debido a varios factores, algunos de ellos relacionados con el rápido crecimiento de la ciudad que coincide con el boom económico de las décadas 70 y 80. Este periodo se caracterizó por el enriquecimiento desmedido de un sector de la sociedad, la migración rural-urbana desde las provincias de Santa Cruz, y la migración interdepartamental de familias de zonas andinas. Existen tensiones étnicas entre los oriundos del oriente, llamados 'Cambas', y los numerosos migrantes del interior, llamados 'Collas', quienes sufren una discriminación y explotación debido a su identidad cultural. Estas tensiones étnicas se cruzan con las contradicciones entre la extrema riqueza y la aguda pobreza de diferentes sectores de la población, y el impacto desigual de la contaminación y degradación ambiental. La Casa responde a estas desarticulaciones sociales con una visión de crear un espacio que coadyuve la comunicación y colaboración entre mujeres en distintos contextos y vivencias en Santa Cruz.

A pesar de las diferencias de vivencia, se evidencia en la sociedad cruceña una actitud cultural dominante que contribuye a crear situaciones bastantes conflictuadas en relación a la salud y la sexualidad femenina. En términos simplificados, es una sociedad donde la sexualidad femenina es bastante acentuada públicamente y las relaciones sexuales son un tema de conversación común y explícito. Sin embargo, simultáneamente existe una presión fuerte para controlar a la sexualidad femenina, que abarca un control físico y psicológico por parte de los esposos, padres e instituciones sociales como son las iglesias y los colegios.

Uno de los espacios en el cual se expresa las tensiones sociales en relación a la sexualidad femenina y salud reproductiva es el sistema médico. Por un lado, las participantes en actividades de La Casa expresan temor de los médicos, y circulan cuentos del acoso sexual de la paciente por parte del médico. Algunos hombres prohiben a sus esposas ir al médico porque "el doctor puede verla y tocarla en sus partes privadas." Aunque estos cuentos pueden o no ser verdad, expresan un sentido de sexualización de la relación médico-paciente que interfiere con la atención en salud. Por otro lado, el trabajo en aspectos de salud reproductiva y sexualidad es censurado por sectores de la sociedad, y expresado en casos del rechazo público de capacitadoras en salud reproductiva por parte de hombres locales y en la denuncia pública a los abortos. En Santa Cruz se difunde por televisión, radio y prensa instancias en que la policía entra en un consultorio que realiza abortos, arrastrando al doctor y a la paciente a la cárcel. Varias mujeres entrevistadas afirmaron ser aterrorizadas por las fotos publicadas de la mujer paciente arrestada por la policía mientras todavía este desvestida y en la camilla de la clínica.

La Casa quiere que las mujeres tomen responsabilidad para su sexualidad y fertilidad, pero el intento de cambiar actitudes en ellas tropieza con la resistencia de los maridos y otros elementos de la sociedad. El personal de La Casa afirma que existe un rechazo fuerte por parte de algunos hombres a que sus esposas participen en actividades de educación sexual o salud reproductiva. Dos enfermeras de La Casa, María Luz y Estela, contaron que hay esposos que tratan de despreciar a las actividades de La Casa, diciendo que "las mujeres van sólo para hablar de sus puteríos." Y los talleres educacionales han provocado hasta violencia cuando las participantes comenzaron a expresar nuevas ideas y actitudes en sus hogares. En un caso, por ejemplo, una mujer consiguió condones para intentar espaciar sus embarazos, y cuando su marido se enteró del hecho, él la acusó de querer condones para tener relaciones con otro hombre.

Esta conflictuada situación, expresada en forma particular en Santa Cruz, es común en muchas partes del mundo. Corrêa y Petchesky citan una serie de investigaciones, las cuales muestran que, "Los celos o la violencia del esposo y la vigilancia de parientes políticos puede impedir que las mujeres vayan a las clínicas, usen condones, realizan abortos, o participen en talleres sobre la salud femenina, así no sólo restringiendo su libertad de 'escoger', sino también incrementando su riesgo de embarazo no deseado, mortalidad maternal, enfermedades transmitidas sexualmente y SIDA (Heise 1992; Protacio 1990; Ramasubban 1992)" (Corrêa y Petchesky 1994:5).

Dentro de este conflictuado contexto social, María Luz y Estela afirman que el proyecto ha logrado tener impactos. "Respecto a los cambios de actitud se puede decir que el cambio fundamental es que en la familia, algunas mujeres hablan de sus problemas con su esposo. En esta sociedad hablar de la salud femenina o la sexualidad abiertamente ya es un logro en sí mismo."

En el ambiente de Santa Cruz, estas actitudes y comportamientos culturales se cruzan con una serie de complejos factores socio-económicos. Un factor que preocupa mucho a La Casa es la extrema pobreza que perjudica los derechos de salud de muchos individuos. En el Plan Trienal se explica que "Santa Cruz cuenta con una población de 1.351.200 habitantes, de los cuales 60% vive en condiciones inaceptables de pobreza" y "Los indicadores del desempleo en el país difieren según de dónde vienen. Para el Gobierno el desempleo en Bolivia está por el 11%, mientras que para ONGs como la Iglesia Católica el desempleo sobrepasa el 21% de la P.E.A." (1995:12).

El mismo documento explora las implicancias de género que tiene la crisis económica, el desempleo y los procesos de empobrecimiento, "Particularmente en Santa Cruz, el costo de la sobrevivencia se ha incrementado con el trabajo remunerado de las mujeres y el aumento de sus labores domésticas no remuneradas. Cada vez, son más las mujeres que jefaturizan sus hogares y en la mayoría de los casos, lo hacen sin atención del Estado, debido a los recortes en los servicios sociales" (Casa de la Mujer 1995:13). La Casa ve al movimiento de mujeres como un ímpetu importante para enfrentar estos problemas sociales y para asegurar que en los procesos de democratización que se vive hoy en Bolivia tomen en cuenta la participación de las mujeres en la adopción de políticas tendientes a reducir la brecha existente entre ricos y pobres, ciudad y campo y entre hombres y mujeres.

En cuanto a su identidad como movimiento de mujeres, y en cuanto a su visión de los derechos de mujeres, La Casa no limita su óptica al contexto concreto de Santa Cruz, sino que se vincula con movimientos nacionales e internacionales que considera de vital importancia. "La realización de la IV Conferencia Mundial de La Mujer: Acción para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz ha exigido del mundo una mirada diferente a los problemas económicos y sociales, para confluir en políticas reales que permitan el libre ejercicio de sus derechos a las mujeres del mundo" (Casa de La Mujer 1995:9).

2b. Las participantes

Las y los participantes en actividades de La Casa representan una amplia gama de grupos sociales, económicos y étnicos de diferentes partes de la ciudad y los alrededores de Santa Cruz. Un enfoque prioritario son los barrios marginales, donde La Casa desarrolla diversas actividades, administra centros infantiles, y apoya a Juntas Vecinales, Clubes de Madres y otras organizaciones. Otro enfoque importante es el programa para trabajadoras del hogar, muchas de las cuales son migrantes jóvenes.

Cuando personal de La Casa facilita talleres con Clubes de Madres u otros grupos, ellas identifican a las mujeres con problemas médicos, psicológicos, legales, y se las invitan al consultorio. Otras mujeres escuchan de los servicios de La Casa en la Radio, o de amigas. El alto perfil público de La Casa ha traído mujeres profesionales, feministas y otras que tienen interés en involucrarse en el esfuerzo. María Luz explica que una característica que une a muchas de las participantes más allá de sus diferencias es la experiencia de problemas referidos a la sexualidad, frecuentemente vinculada con memorias de violencia, incesto o engaño. "Si tu primera experiencia es mala, te sientes mal y todos los demás lo repiten en un ciclo vicioso."

El testimonio de una de las mujeres que conocimos en el consultorio nos permite vislumbrar una serie de experiencias que, según el equipo de La Casa, son comunes a muchas de las mujeres que acuden al centro. Hablamos con Nieves, una bella mujer de mucha energía positiva, vestido de pollera. Nieves nació en La Paz, y cuando quedó huérfana a los 9 años acompañó a un hermano a Cochabamba para buscar trabajo. Después de vivir casi 20 años en Cochabamba, Nieves vino a Santa Cruz con su pequeña hija para escapar de la intensa violencia doméstica que vivía con su pareja durante 7 años.

"Me tuve que escapar nomás, ya no aguantaba el dolor. Me pegó todo el tiempo, de borracho me pegó. Corrí en todos lados para salvar a mis hijos. Los dejaba donde mi padrino, donde mi suegra. Yo ya no tenía familia en Cochabamba, mi hermano era bien bueno y siempre me ayudaba, pero cuando él murió el año pasado, mi marido se volvió peor conmigo. Había un pastor evangélico que me ayudaba, él me contó lo de La Casa de la Mujer, 'hay un lugar en Santa Cruz donde ayudan a las mujeres' me dijo. Primero fui a ONAMFA (Organización Nacional de La Menor, Mujer y Familia). Cuando llamaron a mi marido, él fue todo correcto, dijo que ya no lo iba a hacer, firmó los papeles y todito. Pero a los dos días me golpeó otra vez, 'anda ahora pues, hazme llegar con tus machos pues' diciendo. Me golpeó tanto que apenas pude moverme, así que con mi hija nomás llegué a la flota para irme a Santa Cruz, dejando a mi hijito con su papá. Así llegué y en ningún hospital me querían ver, y finalmente me fui a La Casa de la Mujer. Después volví para ver a la abogada. Yo quise iniciar el divorcio directamente, pero ella me dijo de trabajar nomás como si nada me podría pasar, hasta que se calma la cosa. 'Si aparece el hombre' me dijo 'tráele aquí y aquí vamos a charlar.' Así que me metí a mi vida nomás y encontré trabajo cama adentro con mi hijita más."

"Al dejar mi trabajo hace algunas semanas, fui a vivir con una amiga de Cochabamba, pero ahora dicen que es delito mantener en la casa a una mujer casada. Los vecinos están convenciendo a mi amiga para que me bote. Cuando vine aquí para preguntar de eso, la abogada me dijo que jamás existió esta ley, que es una mentira. También le conté cómo yo tenía que salir de mi otro trabajo debido al dolor del hombro, y ella arregló para que yo venga a hacer una consulta médica. Ahora he venido para hacerme ver de mi hombro. Parece que él me lo rompió, pero no me dejó ir al médico. Ha debido sanarse mal. Trabajé dos meses como empleada, pero me dolía cada vez más el hombro y el pulmón. Tenía que lavar harta ropa y cuando lavo me duele."

"Yo no me enamoré, me han hecho una trampa. Yo vivía en un cuartito y trabajaba, y el cuidador de la casa tenía su hermano que venía a veces. Un día me invitaron a cenar, y yo siempre soy obediente así que les dije que sí y fuimos a cenar en la casa del hermano. Allá me invitaron una cerveza, y después otra y otra y no me recuerdo más hasta que amanecí con un hombre a mi lado y yo me decía 'estoy embarazada ya y mi bebé no tendrá papá'. Así que me casé con él. Si me encuentra ahora me va a destrozar con su rabia, hasta que se le pase, tengo que ocultarme."

La experiencia de Nieves demuestra la estrategia de apoyo múltiple de la Casa. Otro grupo que participa en diversas instancias de capacitación y servicios es el de padres y madres de familia de los centros infantiles administradas por La Casa. El primer motivo para hacer los centros fue aliviar la sobrecarga de trabajo de las madres trabajadoras. Pero además de este objetivo práctico e inmediato, se comenzó a ver el centro infantil como un espacio estratégico para fomentar el cambio en la sociedad mediante la educación no sexista y la formación biopsicosocial de los niños y niñas. Se pretende contribuir a la sociedad futura con mujeres y hombres integrales y equilibrados, que respetan las diferencias y brindan oportunidades a las personas independientemente de su sexo. La participación de este grupo no se limita a que los niños van al centro infantil y los padres les llevan y recogen, sino que los padres y madres de familias se organizan para participar en una variedad de actividades de capacitación y discusión.

El programa de Capacitación Laboral para las Trabajadoras del Hogar muestra el trabajo integral de La Casa. Las participantes, principalmente mujeres jóvenes y adolescentes migrantes, se internan durante 15 días, y durante este tiempo participan en talleres de capacitación facilitados por los equipos de legal, salud ginecológica y psicológica, y medio ambiente. Estos talleres vinculan lo práctico del trabajo doméstico y la vida cotidiana con lo teórico de salud, ecología, sexualidad y leyes. Durante y después del periodo de internado, muchas de las participantes realizan consultas privadas en las diversas áreas, y después de salir para empleos encontrados mediante la bolsa de trabajo de La Casa, algunas de ellas vuelven a La Casa los domingos para descansar, ducharse y reunirse en un espacio que consideran suyo.

2c. La historia de La Casa de la Mujer

Durante años La Radio Santa Cruz, una organización Jesuita, trabajó en la educación y alfabetización popular, y en 1983, con la finalidad de acompañar a la vida y la organización de las mujeres, creó su programa "Mujeres del Pueblo." El programa tenía una duración de 90 minutos y una frecuencia de 6 días a la semana, ofreció información y capacitación a mujeres y facilitó la comunicación entre diferentes grupos de mujeres. Mediante este programa la Radio Santa Cruz fue clave en la organización de mujeres en los barrios y comunidades campesinas, además de la identificación de sus necesidades y objetivos. Fue sobre esta base que se comenzó a surgir la idea de La Casa de la Mujer.

El trabajo en educación ecológica nació antes que la institución. Tres mujeres que después serían claves en la formación de La Casa asumieron un trabajo con mujeres Guaraníes en prácticas ecológicas y defensa a la naturaleza. Como ellas no tenían ninguna guía de trabajo adecuada para mujeres, y además trabajaron con Guaraníes que no hablaban bien el castellano, fue un extraordinario desafío metodológico. Frente a esta situación, el pequeño grupo desarrolló técnicas de teatro, mima, expresión corporal, juegos, y dibujos para explorar, comunicar y trabajar temas ambientales. Esta experiencia marcó el inicio de una filosofía de comunicación única que caracterizará muchas de las actividades a desarrollarse dentro de La Casa de la Mujer.

La directora de La Casa, Miriam Suárez, trabajó en la Radio Santa Cruz y también en la promoción de prácticas ecológicas con mujeres, y cuenta que en esta época se comenzó a formar una idea de crear un espacio para mujeres "donde se defienda sus derechos, se fortalezca su organización, se capacite, se distraiga, se festejen cumpleaños, y se reúnan las mujeres simplemente para estar juntas." En 1988 se realizó el Primer Congreso Departamental de las Trabajadoras del Hogar y ahí este sector femenino se incorporó a la propuesta. Un tiempo después, la institución HIVOS de Holanda confió en este movimiento de mujeres, y decidió financiar la apertura de La Casa como una institución de desarrollo social. Miriam recuerda, "Antes de abrir La Casa había un periodo de comunicación y coordinación entre varios grupos de mujeres que compartían la búsqueda de la democracia y la igualdad. El 1 mayo 1990, cientos de mujeres marcharon por las calles, para concluir en las puertas de La Casa. Era el día del trabajador, somos trabajadoras, somos obreras, y con la apertura de la casa, reivindicábamos estas identidades."

En esta época grupos de mujeres de Santa Cruz vivían una discusión interna sobre el ser feministas o no, y La Casa ofreció un espacio para la reflexión y el debate, como también una oportunidad para poner en práctica las nuevas visiones. Al abrir La Casa se evaluó la situación y se identificó tres problemas inmediatos y fundamentales de las mujeres: derechos legales, educación sexual y capacitación laboral. Los equipos elaboraron programas y actividades en estas tres áreas, y durante los años comenzaron a ver y trabajar las conexiones entre ellas.

Un factor importante en el desarrollo de La Casa ha sido el aporte de una serie de voluntarias de Santa Cruz y de diferentes países como Alemania, Bélgica, Francia, Irlanda y Holanda. Siempre hubo una apertura para recibir gente con diferentes prácticas y perspectivas, que resultó en un permanente compartir de conocimientos, ideas y acercamientos. La presencia de extranjeras también ha enriquecido el proceso de construir puentes de comunicación y colaboración entre mujeres de diferentes contextos culturales y socioeconómicos.

Durante cinco años la institución funcionó en espacios alquilados, y recién logró hacer un paso significativo para las participantes: conseguir su propio centro. Con un financiamiento especial, la institución hizo construir un centro accesible y adecuado a las múltiples actividades, con consultorios, salas de reunión y capacitación, oficinas, e incluso un internado para las trabajadoras domésticas. La nueva casa fue inaugurada el día internacional de la mujer, 8 de marzo 1996, en un acto conmovedor que fue difundido por la televisión y la radio, y que dio mucha publicidad al tema de la no violencia y los derechos de la mujer.

Mientras la nueva casa permite consolidar las actividades y servicios de la institución, este año también marca un periodo de ajuste. Más tarde exploramos unos cambios organizativos y programáticos que está experimentando La Casa con el fin de integrar las áreas y clarificar las relaciones entre la política de la institución y las prácticas. Este año la principal financiadora, HIVOS de Holanda, expresó el deseo de que la institución reduzca sus servicios y acciones prácticas, para enfocar más en las actividades de desarrollo que procuren cambios estratégicos en la sociedad, específicamente actividades de capacitación, salud preventiva y fortalecimiento de grupos locales. De forma paralela, el equipo mismo ha comenzado a cuestionar hasta qué punto los servicios que provee la institución caen en el asistencialismo, y cómo se puede seguir respondiendo a los problemas prácticos y a la demanda masiva para sus servicios de manera que también promueva transformaciones perdurables. La actitud prevaleciente en La Casa se expresa en un afiche que dice "No hablamos de cosas terminadas, estamos en pleno proceso de construcción y producción de conocimientos a partir de nuestra cotidianidad."

3. Programa de salud: La inseparable prevención y curación

El Programa de salud de La Casa se desarrolló dentro del contexto institucional de un apoyo múltiple a las mujeres. Directora Miriam Suárez resume la filosofía de salud de La Casa, "En el Ministerio de Salud se trata de curar la enfermedad, en La Casa estamos tratando de prevenir, atacando las causas de las enfermedades en los procesos educativos, informativos y de empoderamiento de la mujer. Las causas de enfermedades son múltiples; falta de poder sobre el cuerpo, violencia doméstica, experiencias sexuales distorsionadas, vidas deprimidas, falta de protección legal, abusos laborales, desempleo y malos salarios. Es decir que la salud tiene sus componentes internos y externos a la persona. Trabajar con las causas es un proceso más largo y complejo, pero el impacto es mucho más sostenible que una simple curación." La directora destaca un aspecto interno que ha sido central para muchas otras instituciones que trabajan con salud femenina, "nos damos cuenta de la necesidad de trabajar más la auto-estima de las mujeres como piedra fundamental para toda acción de capacitación y transformación dentro de un contexto económico, social y cultural."

Un afiche en la sala de reuniones de La Casa expresa el objetivo de la capacitación y servicio de salud, "Brindar un espacio donde las mujeres encuentren no sólo un consultorio de cuatro paredes curando males, sino, un lugar donde ellas hablen sin temores ni tabúes. Durante siglos la mujer se ha visto afectada por el modelo médico en el cual nos hace más prisioneros de este mundo machista y jerárquico. Primero porque nos enseñaron a que el jefe de la familia es el hombre, por tanto es él quien decide sobre mi cuerpo, sobre mi pensamiento, en una sociedad que condena y juzga el hablar libremente de sexualidad. En este sentido, La Casa de la Mujer no sólo protesta contra este modelo de familia, sino que presenta una propuesta. Una propuesta de vida. Donde la mujer junto a su pareja ocupan un rol preponderante."

La relación entre capacitación y servicio en salud es íntima, y según María Luz, trabajar esta relación ha contribuido a mejorar la calidad y eficacia de la consulta médica mediante el mejor conocimiento y confianza por parte de las pacientes. "Ibamos a los barrios para dar talleres y creamos confianza, porque es importante para las mujeres tener confianza. Se ha logrado que la mujer venga y cuente toda la historia de su vida." En los dos espacios de encuentro -el de capacitación y el de consulta médica- el equipo de La Casa ha experimentado y desarrollado una serie de técnicas y acercamientos novedosos para mejorar la comunicación y colaboración entre profesionales y mujeres participantes.

Como expresión del concepto amplio de salud reproductiva, las actividades de La Casa tienen una extensión amplia. En esta sección enfocamos más específicamente el área de atención y capacitación de salud reproductiva, y en la próxima sección describimos brevemente algunas de las otras áreas de trabajo de La Casa, notando múltiples vínculos de coordinación y complementariedad entre ellos y la salud.

3a. Atención de salud reproductiva

En 1990, Dra. Lourdes Uriona trabajaba en el Hospital Público de Maternidad, y al escuchar del trabajo de La Casa, fue a ofrecer su ayuda en la campaña de papanicolao. Después de terminar la campaña, Lourdes vio una gran necesidad de dar retroalimentación a las mujeres en relación a los resultados, así que ella entró como voluntaria en atención ginecológica. El espacio de La Casa no era amplio, y se acomodó un pequeño rincón atrás de una partición, para que ella atienda a las pacientes. Desde el principio Lourdes tuvo buena acogida de las mujeres, ella es de Sucre, y ganó confianza con su capacidad de hablar quechua con las pacientes 'collas' y entender su punto de vista. Lourdes llevó a La Casa una visión del trabajo médico mucho más social y contextualizada de lo usual. En su primer trabajo como médica, ella pasó 18 meses en Yapacaní, una zona de colonias tropicales caracterizada por pobreza extrema, donde trabajaba con una voluntaria de servicios sociales. Las dos iban juntas a atender las comunidades y desarrollaban conjuntamente un acercamiento sensible a las realidades locales y una visión integral de la salud y bienestar de las familias.

Con tiempo Lourdes fue contratada por La Casa, y es su quinto año colaborando con la institución. Desde su punto de vista, el mejor logro realizado por el programa de salud en La Casa es el fortalecimiento de la auto-estima y valoración de las pacientes. "Ahora las mujeres se preocupan por su propia salud. La mujer siempre se olvida que ante todo es persona, fuera de ser madre, hija, esposa, olvidándose de sí misma al atender a su familia. Yo le digo 'piense en usted misma también, porque si usted se atiende, tiene la oportunidad de cuidar y proteger a sus hijos'. Para que me comprendan les digo que los genitales son un pan de cada día, que tenemos que cuidarlos y protegerlos de cualquier infección o agresión que puedan sufrir ya que son muy importantes para la unión de la pareja." Un aspecto importante que señaló Lourdes en relación a la auto-estima de sus pacientes es que ella nunca les tutea ya que en Santa Cruz usar Ud. es una muestra de respeto.

Durante los años, el consultorio médico ha ido ajustando los horarios y precios en respuesta a la demanda y a las posibilidades económicas de la institución. Actualmente el consultorio abre solamente un día a la semana, y la demanda es tan grande que a veces la doctora y las enfermeras atienden hasta las diez de la noche. Ellas sienten la necesidad de ofrecer más días de atención en respuesta a la demanda de las pacientes. Sin embargo, el mantenimiento de horas limitadas de atención expresa la política institucional en dos sentidos: primero, La Casa no pretende sustituir lo que ve como un trabajo y una obligación estatal, y segundo, quiere poner mayor énfasis relativa en la capacitación y el fortalecimiento frente a los servicios.

Las mujeres que vienen a consultar son diversas, y entre ellas se encuentran participantes en La Casa de talleres y gente atraída en campañas de papanicolao. El personal de La Casa también distribuye panfletos en espacios públicos. María Luz cuenta "Al caminar en la calle vemos a la gente que necesita ayuda médica. Son pobres, tienen tres, cuatro, cinco hijos, les invitamos a venir personalmente y les damos el panfleto." Dos de los medios de difusión más importantes son la Radio Santa Cruz, y la difusión que corre por voz a través de diversas redes sociales. Reina, una paciente de Salud, nos contó que era la primera vez que ella viene al consultorio, pero que tenía confianza en el prestigio de La Casa porque tres personas distintas le habían aconsejado sobre esta institución. Reina migró de Oruro hace un año y medio con sus tres hijos y trabaja por cuenta propia cuando tiene donde dejar a sus hijos. "Me he enterado de que había un consultorio y una casa de la mujer, me han dicho que pueden ayudarme y que la consulta no es cara, el trato es diferente, y que solucionan el problema que tiene una."

Las personas que buscan apoyo en salud en La Casa incluyen mujeres jóvenes y maduras, urbanas y rurales, como se ve en los siguientes ejemplos. Conocimos a Shirley, 17 años, estudiante de contabilidad, cuando venía por tercera vez al consultorio. Su mamá trabaja en salud y la mandó a La Casa originalmente. "La Dra. es buena y me da información, aconsejo a mis amigas que vengan al consultorio para información sobre métodos anticonceptivos y todo. La diferencia es que en La Casa de la Mujer son más atentas, no hay muchos lugares que den información sobre sexualidad a los jóvenes. Los jóvenes se enteran de sexo por los amigos y no siempre es buena la información." Aida, 55 años, ama de casa, dice que ya son seis veces que ella viene al consultorio, y que "la Dra. me cura bien y confío sólo en ella. A mi edad hacerse ver lo más íntimo con un hombre no funciona, en cambio con una mujer uno tiene mucha confianza. Aquí me oyen bien, en otros consultorios solo quieren plata y no te oyen, sobre todo a mi que soy mayor. Con la Dra. tengo mucha confianza, se puede hablar siempre y de todas las dolencias -yo tenía una secreción hace mucho tiempo y no me animaba a decirle al Dr. hombre, recién le he dicho a esta Dra." Eugenia, 41 años, agricultora, vive a dos horas de camino de la ciudad y a 5 km. a pie de la carretera, en un lugar llamado Sombrerito. Ella cuenta, "en una hectárea de tierra producimos yuca, plátano, guineo, mandarinas, naranjas, palta. Es mucho trabajo pero sólo sabemos hacer eso, y no nos queda otra." Es la sexta vez que Eugenia viene al consultorio de salud. La primera vez que vino fue a raíz de que oyó en la radio que el centro daba atención en salud ginecológica, y que la doctora era mujer. "Esto me empujó a hacerme ver de un problema que tuve desde mucho tiempo, pero que no me animaba hablar. La Dra. me da confianza por eso vuelvo siempre. A todas mis amigas allá en el campo les digo que vengan, que se animen. Algunas han venido y les gusta -- en otros consultorios a las siete de la mañana reparten las fichas para ser atendidas y las mujeres del campo que llegan más tarde tienen que esperar mucho tiempo."

Un desafío grande del proyecto de salud ha sido incorporar a los esposos de las pacientes. Lourdes afirma que la mayoría de las mujeres tienen problemas de infecciones vaginales que requiere de un tratamiento en pareja. "Hicimos una campaña de Papanicolao y de 47 mujeres sólo una no tiene una enfermedad o infección en la matriz o vagina. En estos casos si el hombre no sigue el tratamiento al mismo tiempo, todo es en vano. Se ha visto que trabajar con mujeres solas no soluciona los problemas. En términos médicos, infecciones sexuales no se terminan tratando a la mujer, y en la familia la salud reproductiva debe ser encarada a dos. Ahora las Mujeres vienen para Papanicolao, y citamos a la pareja para dar los resultados, y les hablamos a los dos. Al principio los hombres decían 'oiga, las infecciones de la mujer son de ellas, no tenemos nada que ver con esto', pero no dimos resultados sin los hombres. Exigimos que los compañeros vengan para los resultados y los hombres a veces llegaron de mal humor, pero no les agredimos, sólo les informamos con mucho respeto."

Las limitaciones de trabajar con mujeres en forma aislada son sentidos también en la capacitación en salud. Ane Mie cuenta que "cuando el varón no está presente, causa problemas. La mujer aprende algo que el esposo no entiende, y no le gusta sentirse tonto frente a su mujer." Lourdes complementa esta observación sobre problemas de comunicación en la pareja, "una mujer me contó que cuando quiso practicar el método ritmo el compañero la pegó por no dejarle tener relaciones sexuales en los días de ovulación. Después, cuando ella le contó que estaba embarazada, la pegó otra vez". Lourdes afirma que una manera de obviar está tensión es compartir el poder del conocimiento y responsabilidad con los hombres, "No siempre funciona, pero he tenido muchos casos en que el hombre viene una vez y después él toma un rol protagónico, insistiendo en que la mujer venga para controles y todo."

La Casa intenta ofrecer un espacio no intimidante y de trato horizontal para las mujeres y los hombres. Según Estela, hay hombres cruceños que no quieren que su mujer visite al médico porque existe la creencia de que el médico se aproveche de ellas y que las toque demasiado y de manera sexual. A muchos hombres les gusta que su esposa vaya a La Casa porque saben que es una mujer que las atiende. Estela ha observado cambios positivos en cuánto a la participación de los hombres, aunque sigue siendo minoritario, "Algunos hombres entran al consultorio con las mujeres, este es un cambio positivo porque se enteran de la enfermedad de sus mujeres, las valoran y las cuidan. Este es un paso cualitativo significante para las familias en que la fertilidad ha sido un punto de conflicto y recelos."

En cuestiones de relaciones y satisfacción sexuales Lourdes también intenta de que la pareja aprenda y explore el tema conjuntamente, para no crear desequilibrios. "Las mujeres no ven el sexo como algo bueno para ellas, dicen que es un acto que tienen que hacer las veces que quiere el marido. Una esposa tiene que acceder o el marido la acusa de estar andando con alguien." La respuesta de Lourdes es hablar con los dos conjuntamente para que vean que las relaciones sexuales son cosa de dos para el goce de dos.

El contexto social de represión y culpabilidad femenina en que actúa La Casa imposibilita la discusión abierta sobre muchos de los temas trabajados, empujando a las integrantes a la exploración de nuevas formas de comunicación. Incluso algunos profesionales de salud tienen vergüenza hablar de temas de salud reproductiva, como se manifiesta en la experiencia de Ane Mie cuando ella fue a unas farmacias para ver la oferta y precios de condones. "El farmacéutico me dio un cajón de diferentes clases de condones para ver, pero cuando otro cliente (un hombre) entró en la farmacia, el farmacéutico me quitó la caja y la escondió atrás del mostrador hasta que se vaya el otro cliente. Si el mismo farmacéutico tiene una actitud de vergüenza y miedo a que le miren con condones, imagínate las chicas que necesitan comprar!" Otra enfermera de La Casa añade, "Mi marido incluso tiene vergüenza entrar a comprar condones -- me da plata para que yo le compre en mi trabajo."

Los temas delicados y el trabajo con parejas requieren de nuevos métodos de atención donde se prioriza la comunicación y el ambiente relajado. Lourdes cree que la atención médica más efectiva es la que atiende al bienestar integral de la paciente, dentro de una relación interpersonal de confianza y respeto mutuo. "En el 90% de las pacientes el dolor que ella siente se arraiga en la impotencia de expresión. La opresión que viven las mujeres se somatiza en el cuerpo, especialmente a nivel ginecológico. Para responder a esta situación, priorizamos la conversación. Cada consulta comienza con una conversación abierta donde la paciente tiene el espacio para contar sus problemas en forma narrativa. Muchas veces hablamos en Quechua, me cuenta de su vida y veo donde empiezan las tensiones. Después con calma la pregunto si está lista para ser examinada. A veces hay resistencia y la paciente se congela. No insisto, pero intento de otra manera. A veces dibujamos el cuerpo y yo les cuento 'así es de mí y de Ud. igual, las dos somos mujeres y así somos'. Me indican en el dibujo dónde está su dolor y cómo es. A veces entonces examino, a veces esperamos hasta la próxima consulta."

Su método conversacional y su acercamiento holístico permiten que Lourdes perciba un conjunto de síntomas y raíces como parte de un problema de salud integral, no como un problema específico de enfermedad. Este evita situaciones como lo que describe Dr. Rana Bang en India, donde él realizó una investigación en un distrito de salud para encontrar que 92% de las mujeres pacientes de las clínicas de planificación familiar tenían infecciones o enfermedades ginecológicas que no fueron detectadas ni tratadas como parte de la atención de planificación familiar (Bang 1989 citado en Corrêa y Petchesky 1994).

En el acercamiento integral la relación interpersonal es clave, y Lourdes insiste en que "No hay que ser superior. Tenemos que dar ejemplo de lo que estamos viviendo nosotras. Les digo a las mujeres 'yo trabajo, Uds. trabajan, nos debemos respeto'. No oculto de que yo también cocino, tengo mi bebé, todo para que nos sintamos más solidarias. Con las enfermeras estamos muy cerca y compartimos la filosofía de atención. Así que cuando se inscriben las pacientes y mientras están esperando, las enfermeras conversan con las mujeres de esta manera. La situación de vida que tenemos nos aísla, y nos hace buscar relaciones interpersonales, así que ofrecemos esto en el consultorio."

Las mujeres que participan en el programa residencial para trabajadoras del hogar también benefician de relaciones solidarias entre ellas, se apoyan mutuamente, y hasta definen metas comunes. En 1992, por ejemplo, un grupo de trabajadoras de hogar participantes de la capacitación en salud decidieron fijar la meta compartida de cero embarazos no deseados durante todo el año. Aprendieron sobre la sexualidad responsable y el uso de anticonceptivos, y después del curso se reunían algunos domingos en La Casa para intercambiar experiencias y apoyo, consejos y amistad. El grupo logró la meta de cero embarazos durante el año, como también lo hicieron varios grupos posteriores que asumieron el mismo desafío. Ellas dicen que la solidaridad les da coraje, que les anima a discutir cosas y reír juntas, por ejemplo cuando las enfermeras les enseñan a llevar condones en su bolsillo todo el tiempo 'por si acaso.'

Lourdes ha elaborado una simple y efectiva técnica de comunicación que facilita el intercambio en el contexto de relaciones caracterizadas por diferencias de poder. Esta técnica funciona dentro del consultorio, entre médico y paciente, como también dentro de las relaciones familiares, entre hombre y mujer. Se basa en jamás dictar información, diagnóstico, o decisión, sino simplemente preguntar sobre el tema y discutirlo conjuntamente. Lourdes sugiere a sus pacientes mujeres para evitar los conflictos de pareja, que ellas eviten dictar información o anunciar decisiones terminadas a sus compañeros. "Cuando sabe algo, tiene alguna información o un plan, no impone al otro enseñando como una profesora. Esto lo hace sentir inseguro él. Al contrario, hay que preguntar sobre el tema, por ejemplo 'usted sabe como funciona el método ritmo que yo no entiendo?' para que él parta de su propio conocimiento e investigue por su cuenta, para establecer el marco de discusión entre la pareja."

3b. Capacitación en salud

En la experiencia práctica de La Casa, se intenta vincular cada vez más la atención con la capacitación. Ane Mie, la anterior responsable de área de salud, observa que, "Es un error atender ginecología sin proveer educación sexual. Dentro de la salud pública es incomprensible dar curación sin prevención." La educación en salud reproductiva es una área fuerte en la institución, y también una área delicada para trabajar. El equipo ha desarrollado técnicas y estrategias para encarar dos desafíos centrales: primero, la falta de comunicación e interés por parte de los participantes que caracteriza los cursillos convencionales, y segundo, la resistencia y rechazo activo del tema, especialmente por parte de hombres. María Luz explica "Dar clases no funcionaba porque la gente no escuchaba, se dormía" y "los hombres no querían escuchar de educación en salud para sus esposas, mucho menos en sexualidad."

La respuesta implicó por un lado desarrollar dinámicas educativas, juegos y psicodramas muy participativos y divertidos, y por otro tratar de involucrar a los esposos y compañeros cada vez más en estas actividades. Lourdes comenta sobre los logros efectuados con esta estrategia, "Siempre entramos con mucha aceptación cuando entramos con juegos. Hicimos un teatro cómico del SIDA e infecciones genitales que hizo reír a todos. La Casa alberga mujeres muy distintas, entonces los juegos permiten un espacio de intercambio abierto donde pueden conectarse, e igualmente permite que los hombres participen desde sus diferentes perspectivas sin avergonzarse ni sentirse amenazados."

El equipo de La Casa facilita talleres de salud en diferentes contextos: en los barrios, con los padres de familia de centros infantiles, con las trabajadoras del hogar, en colegios, con niños en un centro para rehabilitación de drogadictos, y otros. Los temas incluyen: la ovulación y menstruación, los órganos sexuales masculinos, los sueños mojados, la higiene de la mujer y del varón, la circuncisión, el cuerpo femenino, las hormonas y el ciclo menstrual. Mientras los módulos tienen su contenido elaborado, cada experiencia es distinta, debido a las distintas perspectivas, lenguaje y actitudes de los grupos participantes. Ane Mie explica, "En los colegios podemos dar los nombres correctos de órganos como el testículo, explicando que es una fábrica de semillas. Con las mujeres maduras del barrio es mejor decir 'los huevos del hombre', explicando que los huevos fabrican semillas."

Ane Mie y María Luz explican que "los módulos de capacitación tratan oficialmente de temas biológicos y de higiene, pero siempre partimos de allí para abarcar temas de placer y sexualidad. Muchas mujeres dicen 'no es nada para mí, mi marido termina rápido y se duerme', y les explicamos que la sexualidad de mujeres es distinta, utilizando metáforas de lo cotidiano. 'Si se consume inmediata la relación, es como comer la torta cruda. Para la mujer hay que batir, probar, sazonar, hornear, decorar, y después consumir con mucho más gusto'. Ejemplos como este hacen reír y la risa es buena. Es una buena descarga porque muchas veces nos ponemos tensos con estos temas."

Los hombres se resisten a la educación sexual de sus esposas e hijas por varias razones. Por un lado, tienen miedo de que las mujeres se liberen y busquen otras relaciones, y por otro lado temen a la vergüenza que ellos sufrirían si otras personas creían que no controlen a sus esposas e hijas (debido a la creencia generalizada que una mujer que sabe algo sobre la sexualidad es libertina). Una respuesta de La Casa a esta resistencia es tratar de incorporar a los hombres también en el proceso. María Luz comenta que "Es difícil convencer a los hombres a participar, con jóvenes es más fácil que con hombres mayores. Sin embargo una vez que se incorporan, los hombres surgen con mil preguntas y toman roles protagónicos." En el barrio 26 de Abril, por ejemplo, La Casa organizó un taller con los padres de familia del centro infantil. En el primer encuentro un hombre venía, pero cuando se dio cuenta que era único hombre, se volvió a su casa diciendo "es cosa de mujeres, qué voy a hacer aquí?" En el segundo encuentro algunos hombres participaron, y después más cada vez. El equipo tiene convicción de que la capacitación de la pareja es óptima, porque aprenden juntos y juntos reciben la información. Sin embargo, los equipos de la Casa siguen teniendo más inserción y más éxito con mujeres frente a hombres.

Luz María y Ane Mie describen en detalle una de sus experiencias de capacitación sobre ovulación y menstruación, donde ellas dos participaron con unas 12 mujeres de un Club de Madres en el barrio 16 de Julio. "Comenzamos con una actividad de calentamiento: las mujeres se juntan en pares, y cada pareja recibe papel y marcadores para dibujar la mujer desnuda con sus órganos. Cuando están listas sacan los dibujos y cada pareja de mujeres explica lo que ha dibujado. En este espacio de intercambio podemos diagnosticar las actitudes y conocimientos, sin que sea un ambiente de examen. Vimos, por ejemplo, que varias mujeres dibujaron un hueco nomás que sirve para orinar, menstruar y para que salgan los bebés. Cuando terminan de discutir sus dibujos, sacamos un rotofolio grande con dibujo de mujer anatómicamente correcto y lo comentamos juntas."

"Para iniciar la dramatización siempre decimos 'vamos a jugar.' Con direcciones verbales, pero más que todo participando físicamente, ayudamos a las participantes a formar un círculo con sus cuerpos, indicando que el círculo representa el ovario. Varias mujeres entran al centro donde se agachan para representar ovoides (óvulos inmaduros). Una va creciendo hasta que se pare, y sale del círculo: este momento representa la ovulación. Las otras que siguen agachadas son los óvulos que no maduran. Una vez que sale el óvulo maduro, el círculo se cierra, y las mujeres se agarran de manos, esperando un mes imaginario hasta que pase lo mismo en el otro ovario. Una vez que se familiarizan con este juego, se empieza a completar los otros órganos."

"Ahora las participantes hacen otro círculo que es la matriz, con la excepción de una mujer quien se aparta para representar un óvulo. Las mujeres que representan la matriz agarran una ropa o aguayo a su lado, y durante el mes imaginario, van poniendo esta ropa en su frente, preparando una camita en el interior de la matriz para recibir el óvulo. En la primera ronda, el óvulo entra la matriz, y como no encuentra espermatozoide, sale por la vagina, y las del círculo botan el material de la camita que significa la menstruación. En la próxima ronda del juego, se va preparando la matriz con la camita suave, y cuando el óvulo entra, se encuentra con otra persona delgada que representa el espermatozoide que entró por la vagina, uniéndose ambos y formando el huevo fecundado. Ambas personas agarradas del brazo descansan en la camita. Al final se unen los dos juegos de modo que la mitad de las mujeres representan un ovario y la otra mitad la matriz para mostrar la relación entre ovulación y menstruación."

"Después de 'jugar' comenzamos la parte que consideramos la más importante, que es la reflexión e intercambio en relación a la experiencia. Para comenzar hacemos un juego de evaluación que se llama 'el banquillo'. Aquí son dos bancos, y las participantes van al banco 'sí' o al banco 'no' de acuerdo con su opinión sobre temas mencionados. Preguntamos, por ejemplo, la menstruación es mala sangre? y escuchamos las opiniones del banco 'sí' y del banco 'no', fortaleciendo las opiniones correctas y respondiendo a las percepciones equivocadas. Tratamos de utilizar ejemplos tangibles para las participantes. En este caso, preguntamos, cuando Uds. esperan un invitado valorado, ponen la mesa con la comida mala y podrida? Cuando decían que no, lo alimentan con lo mejor que tienen, explicamos que el cuerpo también prepara para el bebé lo mejor que tiene, y que esta camita solamente se pudre y huele mal cuando no se le cuida. Damos el ejemplo del hígado, que es gran parte sangre. Cuando el hígado es fresca es rica y nutre bien, pero cuando se deje podrir se comienza a oler mal y atrae bichos. La menstruación igual es buena y no huele cuando está fresca, pero si una no se limpia comienza a oler, tiene bichos más chiquitos. Como sienten Uds. cuando una mujer que no se lava sube al micro a su lado?."

Hasta el momento, el equipo de salud no ha tenido mucha oportunidad para difundir esta rica experiencia de capacitación ni los métodos innovadores que surgen en el proceso. Inició un diálogo con el Ministerio de Salud en Santa Cruz para dar capacitación a profesionales en salud, profesores y otros, pero no habían fondos para seguir adelante. Actualmente, Ane Mie está elaborando un libro con texto y dibujos para apoyar a los capacitadores en talleres sobre temas de salud reproductiva. Ella explica que debido a su carácter sumamente participativo, cada experiencia es nueva y diferente, y trae innovaciones que se adaptan para futuras instancias. El libro trata de sistematizar algo de esta experiencia, y al mismo tiempo promover que el proceso siga siendo creativo.

Tenemos gran expectativa que la guía logre este objetivo, a la luz de las otras publicaciones de La Casa que son muy creativas y participativas. Un ejemplo es "La Salud Física y Mental de las Mujeres de los Barrios" (Equipo de Salud - Casa de la Mujer 1992), un librito accesible y divertido, que presenta los resultados de una investigación participativa en la forma de una fotonovela con imágenes de mujeres y hombres expresando actitudes hacia los temas mediante gestos y expresiones divertidas. La presentación del libro dice, "Amiga, en esta cartilla le proponemos hablar de temas de la salud. Por qué? Porque es un tema muy importante, que tiene que ver con tantas cosas fundamentales: con la vida, con la muerte, con la alegría, con la tristeza, con la fuerza, con la debilidad, con las ganas para participar o la falta de ánimo. En especial, vamos a hablar de la salud de la mujer. Porqué? Por que las mujeres crecemos, sentimos, pensamos y vivimos de una manera propia a lo que es 'ser mujer'. Entonces, nuestras experiencias, nuestras enfermedades, nuestros problemas y nuestras alegrías son también propias de 'lo femenino'. Fue por eso que decidimos pedir a muchas mujeres que nos cuenten sus experiencias y sus opiniones sobre todo lo que tiene que ver con la salud, tanto del cuerpo como de la mente. Es este librillo, hablan 300 mujeres de diversos barrios populares de la ciudad de Santa Cruz. Su experiencia puede ser parecida a la suya o tal vez diferente. Nuestra sugerencia es que podamos reflexionar juntas, para conocernos más a nosotras mismas, para comprender mejor a otras mujeres y para relacionarnos mejor entre todos."

En una caracterización general de la capacitación en salud, Marie Claude define los principios generales de La Casa que coadyuvan un mejor clima de aprendizaje, (1) utilizar lenguaje y forma de comunicación casual y natural, (2) crear un ambiente relajado y establecer relaciones interpersonales, y (3) contextualizar el discurso en la cotidianidad de las participantes.

4. Un apoyo múltiple e integral para las mujeres de Santa Cruz

Mujeres del Tercer Mundo, en desarrollar el concepto y la práctica de derechos reproductivos y sexuales, han cambiado la definición de éstos. Paralela a otras instituciones, La Casa ha venido manejando el término 'derechos reproductivos' en un sentido más amplio que la regulación de fertilidad, y que abarca múltiples dimensiones de la salud femenina, entre ellos la relación de pareja, el bienestar psicológico, y los derechos legales y de ciudadanía.

Un aspecto significante de su visión es la consideración de condiciones estructurales y socioeconómicas que pueden o impedir o coadyuvar la realización de derechos individuos. Esta consideración motiva a la institución a responder a problemas como el desempleo, la falta de agua potable, la contaminación ambiental, el analfabetismo, y la falta de apoyo para cuidar los niños.

4a. Apoyo legal

El servicio de consultorio legal atiende tiempo completo de lunes a viernes. El equipo comprende una abogada (Adela Ramírez), una egresada de leyes (Marina Morón) y una promotora legal (Rosa Chambi). Mucha gente viene para buscar asistencia legal después de escuchar información por radio Santa Cruz, o después de participar en talleres en los barrios. Según Adela, "en la mayoría de los casos, son mujeres que vienen a consultar sobre problemas legales, y cuando el problema es dentro de la pareja, siempre se cita al hombre para conversar sobre el asunto y tratar de llegar a un acuerdo común. Hay hombres también que vienen al consultorio legal para buscar ayuda. A veces, por ejemplo, viene un hombre para decir que su mujer e hijos le han dejado, y que quiere contactarles."

Adela afirma que la apertura del nuevo centro ha creado tanta publicidad que se han doblado las consultas legales en los últimos meses, llegando a atender aproximadamente 100 casos al mes. La mayoría de los casos consultados tratan de la violencia doméstica y asistencia familiar, aunque también surgen una variedad de otros problemas. Explican que debido al incremento de pedidos de ayuda, decidieron dar prioridad legal a casos de violencia doméstica, mientras siguen dando orientación y consejos verbales en todas las áreas legales: penal, civil, familiar, laboral, de bienes.

En casos de violencia, La Casa usualmente manda a la víctima a conseguir un certificado del médico forense, y en casos graves les lleva directamente a la policía. Sin embargo, muchas mujeres no quieren demandar legalmente a sus parejas, sino prefieren otras formas de resolución de conflictos. Marina explica, "Hay que escuchar lo que ellas quieren. Muchas veces vienen para llorar, pero no quieren divorcios ni acciones legales." Cuando existen problemas conyugales, los malos tratos físicos tienden a conllevar abuso psicológico o sexual y el equipo legal frecuentemente invita a las víctimas a pasar al consultorio de salud y/o a la orientación psicológica.

Durante los últimos años La Casa, junto a otras instituciones, ha movilizado en favor de una nueva ley contra la violencia doméstica: participó en manifestaciones a favor de la ley, firmó escritos reclamándola, y formó parte de la Coordinadora Departamental por la aprobación de la Ley. Después de un largo debate, la ley contra la violencia en la familia o el ámbito doméstico fue aprobado en 1995 con las siguientes características: define como delito público la violencia física, psicológica y sexual dentro de la familia o doméstica; impone sanciones de multa, que en caso de incumplimiento o agravación se convierte en arresto; establece formas simplificadas y gratis de procedimiento de la denuncia, testimonio y comprobación del delito; y forma brigadas especializadas de protección a la familia para proveer auxilio necesario a la víctima. Adela afirma que "mientras la ley y la publicidad alrededor de ella claramente motivan a las mujeres para que denuncien a su agresor, tenemos que ver hasta qué punto las expectativas alentadas por la ley son correspondidas por los sistemas estatales de justicia, y si la ley realmente ayuda a reducir y responder a la violencia."

Los casos de asistencia familiar tratan de las responsabilidades de apoyo financiero por parte de hombres divorciados o separados de su familia. El hombre tiene responsabilidad legal de apoyar a sus hijos solamente cuando ellos son registrados legalmente con el nombre y apellido de él en el certificado de nacimiento o reconocimiento. Así que el primer paso para muchas mujeres es presionar al padre para que él registre sus hijos biológicos en forma legal. Cuando se separa una familia, el juez fija una cantidad de dinero para asistencia mensual de acuerdo a las posibilidades del padre, pero es muy difícil que se cumpla, y ahí surgen los problemas. La respuesta más común del equipo legal de La Casa es tratar de llegar a un acuerdo consensual entre la pareja separada.

No es inusual que los problemas de asistencia familiar estén cruzados por la violencia familiar o doméstica. En el consultorio de La Casa fuimos testigos de un conflicto familiar que expresa varias de las tensiones presentes. Inicialmente una mujer vino al consultorio porque su marido le había dejado por otra mujer, cortando toda ayuda para la crianza de sus hijos. Según el consejo del equipo legal de La Casa, la mujer trajo a su esposo para que hagan un arreglo consensual con el apoyo del personal de La Casa. En la cita, la mujer vino con sus tres hijos pequeños y el hombre vino con su nueva compañera, embarazada de ocho o nueve meses. Aparentemente, las negociaciones permitieron llegar a un acuerdo aceptado verbalmente por los diferentes partidos. Sin embargo, apenas salieron de La Casa y la esposa abandonada atacó violentamente a la nueva compañera embarazada, quien entró de nuevo al consultorio, sangrando y gritando en búsqueda del hombre quien había desaparecido durante el caos. Por la complejidad de casos como esto, La Casa siempre plantea el diálogo para el procesamiento de conflictos antes de la confrontación, que sólo tiende a agravar las relaciones.

Son las situaciones de conflicto intenso que muchas veces traen a las mujeres a La Casa, donde el personal intenta no solamente responder a los problemas inmediatos, sino también preparar a las mujeres para encarar mejor sus futuros problemas. Una de las áreas en que se trata de fortalecer a las mujeres es la salud reproductiva. En casos de inestabilidad o violencia doméstica, separación y divorcio, en que el nacimiento de otro bebé puede intensificar los conflictos y desafíos que encara la mujer, el equipo legal sugiere que la mujer se reúna con la doctora para hablar de la planificación familiar. Otra actividad coordinada entre las áreas legal y salud es el fortalecimiento de la auto-estima que conduce a las mujeres a tomar responsabilidad para una salud reproductiva libre y sin presiones.

El apoyo múltiple del área legal es evidente en su trabajo con trabajadoras domésticas. Adela afirma que "lo que hay que hacer es educar, poner en contacto la mujer. Hacerla conocer sus derechos como trabajadora, como ciudadana, como mujer. Capacitamos a las trabajadoras de hogar sobre sus derechos, y cuando ellas tienen problemas, vuelven a consultar con nosotras. Temas que trabajamos con ellas son principalmente problemas laborales -que incluyen el no pago de sueldo o aguinaldo, el maltrato o violación, y las acusaciones de robo- y los problemas de documentación y de ciudadanía." Adela insiste en que "El Carnet de Identidad Nacional es primordial aunque éste no es garantía de ciudadanía plena de derechos y obligaciones. No obstante, antes tuvimos un convenio con la Dirección de Registro Civil para sacar carnets con más facilidad, pero ahora cambiaron la ley y es más difícil, es un proceso legal muy caro de al menos un mes." Otro de los problemas legales que tienen las trabajadoras del hogar es el de enganche y agencias de trabajo explotativas. El enganche es ilegal, pero no se implementan sanciones. La Casa de la Mujer trata de hacer arreglos transparentes entre empleadores y empleadas con un contrato de 16 cláusulas que explícita el sueldo, el tiempo de prueba, las tareas, etc. También apoya la aprobación de una ley especial para trabajadoras domésticas.

4b. Apoyo psicológico

El apoyo psicológico surgió como parte del área de salud de La Casa, y funciona en coordinación con el consultorio ginecológico. La práctica de la psicóloga de La Casa, Maritza Camargo, supera la distinción convencional entre prevención y curación, causas y síntomas. Para ella, "el objetivo principal de mi trabajo en La Casa de la Mujer es diagnóstico y curación. En psicología, saber las causas y saber la respuesta terapéutica son saberes inseparables." Es un principio que también influye en la perspectiva médica de La Casa.

Maritza realiza charlas de sexualidad con las trabajadoras de hogar y los grupos en los barrios desde una perspectiva psicológica, ubicando la sexualidad al interior de las dinámicas familiares. El trabajo se caracteriza por técnicas novedosas para soltar la conversación y reflexión. Por ejemplo, en los talleres realizados con las trabajadoras del hogar, "Hablamos primero de cómo ellas imaginaban Santa Cruz antes de venir aquí como migrantes -sus fantasías de plata, libertad, vida social- y por esta vía llegamos a los novios, la sexualidad, sus expectativas y deseos." La acogida es buena, muchas participantes en los talleres comienzan a ver nuevas formas de manejar sus problemas o sus 'penas', y algunas vuelven para consultas personales. En respuesta a las demandas de las trabajadoras del hogar que ya terminaron los cursos, Maritza se reúne con ellas el primer domingo de cada mes para realizar charlas sobre la sexualidad y las relaciones.

Maritza encuentra ventajas en la reputación que La Casa tiene para ayudar a mujeres con problemas, una reputación que atrae gente en momentos cuando sus tensiones y conflictos vienen a ser insuperables. "Cuando mujeres llegan a La Casa, muchas veces están en crisis. Hacemos lo posible para que vengan las parejas para trabajar en este momento, porque hay más potencial para cambiar cuando están en crisis y el malestar se sube. Cuando la pareja está en un equilibrio, es muy difícil que se cambie."

Los talleres y consultas psicológicas no parten de la perspectiva de la mujer como individuo aislado, sino al contrario, se ve a la mujer como parte de un sistema de relaciones centrado en la pareja, los niños y el entorno familiar. Maritza explica, "Son dos, no es uno solo que maltrata, siempre es una dinámica de dos, al menos. Muchas veces la mujer busca que el hombre cambie dentro del patrón existente. Yo les dejo ver que no hay ángeles ni diablos, que los dos son partícipes en el conflicto y los dos tienen que cambiar. Por ejemplo, una queja frecuente de la mujer es que ella no es valorada. Vemos a mujeres que se sienten mal porque no son valoradas, y al mismo tiempo ellas están diciendo a sus niños 'tu papá es un borracho, tu papá es un sinvergüenza." En un primer paso una mujer tiene que valorarse como persona y también valorar a su pareja y a sus semejantes.

Directora Miriam Suárez comparte su perspectiva hacia el acercamiento desarrollado en el área, "Los talleres psicológicos parten de la perspectiva de la mujer como sujeto histórico que interactúa al interior de un sistema, cuyo sustento principal son las relaciones patriarcales y que convierte a las mujeres en reproductoras de actitudes y valores que responden al modelo. Por eso, hasta en situaciones de violencia familiar, los participantes son dos o más."

Para el trabajo con parejas en el consultorio, Maritza diseñó un modelo terapéutico centrado en dinámicas familiares con diez sesiones, cada uno con un objetivo. La metodología no se basa en que la psicóloga pregunta y los pacientes responden, al contrario, todos participan conjuntamente en una serie de representaciones que ayudan a entender la situación: pueden hacer teatro con sus cuerpos, representando, por ejemplo, lo que pasa cuando el marido llega a la casa; pueden contar cuentos e historias; o explorar otras dinámicas expresivas.

Los métodos de trabajo manifiestan un intento de superar las brechas de clase, cultura y poder que puedan separar los participantes en la terapia. El consultorio está decorado de forma acogedora, con alfombra y cojines que permiten crear un espacio de conversación informal. Durante las sesiones la psicóloga no se sienta atrás del escritorio en una posición de autoridad, sino se mueve dentro del espacio de diálogo, buscando conectarse con los pacientes mediante gestos. Una de sus posturas favoritas es sentarse en el piso como una niña escuchando a los cuentos de la pareja -una postura que cambia drásticamente las posiciones de autoridad, contribuyendo a empoderar el paciente y darle más confianza en su propia voz.

4c. Medio ambiente

La encargada del área medio ambiente, Wilma Ayala, avisa de que "En muchos casos se cuidan las enfermedades por sus síntomas y no se fija las causas, por ejemplo la contaminación de la comida, aire y agua. Entre salud y medio ambiente existe una relación fuerte. Si cuidamos nuestro entorno, vamos a tener mejor salud. Si quemamos basura, obviamente provocaremos en los niños bronquitis, conjuntivitis. En la capacitación participativa pretendemos formar a los sujetos cuestionantes para que exijan sus derechos al medio ambiente sano. Quién más para exigir el reglamento de la ley forestal?"

Wilma enfatiza que las mujeres en los barrios no priorizan la protección del medio ambiente y ven como mucho más importante conseguir dinero, es decir la respuesta inmediata a sus necesidades prácticas. Preguntándose 'Cómo enganchar la calidad de vida cotidiana con la gestión ambiental?' Wilma encuentra que "El trabajo que más nos interesa es el trabajo práctico donde la gente puede ser protagonista, ver las conexiones de su acción con su bienestar, y comprobar los resultados." Así que mucho del trabajo del área se enfoca al nivel familiar, donde se promueve prácticas de manejo dentro de la economía doméstica que benefician a la familia directamente en el corto y mediano plazo. Enseñan a la gente a separar su basura y a vender los elementos que tienen valor: los huesos, el papel, el plástico y las latas, todos reciclados en diferentes lugares. Con la basura orgánica se les enseña a hacer compost para mejorar el suelo de sus patios, donde pueden producir hierbas medicinales y verduras que no son contaminados por agroquímicos. Se capacita para un mejor uso de detergentes, agroquímicos, materias tóxicas, moscas y otros insectos, mostrando el impacto inmediato de estos factores sobre la salud de la familia, y especialmente los niños. El equipo también trabaja con las trabajadoras del hogar en el manejo de plantas medicinales, huertos, áreas verdes, patios, basura, uso de productos químicos, hasta el manejo de la cocina.

El equipo ha desarrollado metodologías de capacitación muy prácticas, diseñadas para responder a los intereses de los grupos, su tiempo, y su capacidad. Con los clubes de madres, por ejemplo, se vinculó la capacitación sobre la salud reproductiva de las mujeres con contenidos ambientales, enseñando técnicas sencillas de la medicina natural y experiencias grupales en huertos de hortalizas y plantas medicinales. Wilma cuenta que las experiencias han sido muy concretas y muy participativas, "Ellos y ellas saben muchas diferentes cosas sobre medicina natural, han intercambiado recetas e ideas, hicimos juntos un jarabe para la tos, y otras cosas. En todos los talleres tratamos de rescatar las valiosas prácticas cotidianas de los participantes, de sus padres y abuelos. También planteamos que algunas de las buenas prácticas de otros días ya son problemáticas, debido al crecimiento demográfico y al cambio del ambiente. Antes se quemaba la basura, por ejemplo, pero había muy poca basura -se iba de compras con canastas o cántaros de barro, y ahora las compras vienen en bolsas de polietileno y recipientes plásticos. Incentivamos la observación de la misma gente para explicar estos hechos. Ellos dicen, por ejemplo, que antes se quemaron los huesos de vaca para hacer correr las enfermedades, pero ahora hay tanta contaminación que no sirve ni eso."

Wilma observa que un desafío actual es el poner en marcha programas de ecología social que tomen en cuenta los diversos procesos culturales, la migración y la adaptación de pobladores de un medio a otro. Por ejemplo, los migrantes del altiplano a Santa Cruz cortan árboles, aplastan el suelo para hacer piso duro donde no crece hierba. En el clima caluroso del oriente, en lugares donde no hay cobertura verde el sol quema sin protección, y en época de lluvias, la tierra se vuelve barro con charcos de estancamiento e infección. Los migrantes tampoco están acostumbrados a manejar los insectos que proliferan en el clima trópico.

El área de medio ambiente expresa la estrategia general de La Casa en su afán de apoyar otras organizaciones con fines comunes a los suyos. Ha promovido educación ambiental participativa y apoyo múltiple a juntas vecinales, comités de padres de familia, escuelas y clubes de madres, entre otros. Históricamente la mayoría de las instancias de información y organización para el medio ambiente excluían a los sectores populares y también ignoraban a las mujeres y las implicaciones de género. La Casa trata de desarrollar estas dimensiones para completar la visión y la estrategia. Mantiene relaciones con organizaciones como ASEO (Asociación Ecológica del Oriente), LIDEMA (Liga de Defensa del Medio Ambiente) y Hábitat Internacional, y hace convenios para trabajar con las familias participantes en sus proyectos. Casa de la Mujer participa en el Foro Departamental de Medio Ambiente, donde promueve la comunicación y participación de sectores populares, por ejemplo, facilitando la participación de juntos vecinales y mujeres en marchas o campañas de cartas al Gobierno. Una de sus entradas más innovadoras ha sido con bachilleres de colegios: el equipo contacta el presidente de la promoción de un colegio, y despierta el interés de los jóvenes para dejar iniciativas importantes como plantar árboles, cuidarlos, limpiar un parque, realizar seminarios.

Wilma contó un caso dramático de acción comunal. "El barrio 16 de Julio tuvo la mala suerte de ser la localidad donde los camiones basureros de la municipalidad de Santa Cruz botaban la basura diariamente. Los habitantes del barrio sufrieron muchos problemas: las moscas formaban nubes sobre sus patios y entraban a sus cocinas; el agua doméstica, acarreada de pozos de apenas dos metros de superficie, fue contaminado con parásitos y químicos; los niños sufrían diarreas y una gama de enfermedades. Finalmente la situación explotó cuando una familia entera murió intoxicada después de comer fritos preparados con harina envenenada encontrada en las montañas de basura."

"Las mujeres del barrio protagonizaron una búsqueda de alternativas, yendo de oficina a oficina a denunciar las atrocidades y reclamar su derecho al ambiente sano. A nuestras oficinas vino una dirigenta del Club de Madres, una vieja mujer llamada Margarita Campo, para pedir ayuda. Hablando con ella tuvimos la idea de hacer un bloqueo para impedir el paso de camiones basureros. El Club de Madres de 16 de Julio organizó el bloqueo y La Casa de la Mujer acorraló los medios de comunicación, llevamos a las radios, periodistas y canales de televisión a testificar el hecho para que los oficiales no negasen ni descalifiquen las voces de las mujeres protagonistas. La alcaldía tuvo que venir a negociar, y finalmente decidieron utilizar otro lugar más lejos para depositar la basura de la ciudad. Han compactado y tapado los basurales en 16 de Julio, pero sigue habiendo problemas de contaminación y los niños siguen enfermos. La Casa de la Mujer ayudó a hacer un análisis profesional del agua, que comprobó altos niveles de contaminación, y después ayudó con un proyecto de agua potable. Sin embargo, nos queda más trabajo que hacer. Estamos planificando con Adela Ramírez, abogada de La Casa, estudiar juntas las leyes ambientales y ordenanzas municipales para poder apoyar mejor a la gente."

Todas las actividades ambientales se caracterizan por la utilización de técnicas participativas como sociodramas, dibujos, teatro o paseos con los niños. Wilma afirma que "En el área de Medio Ambiente jamás se ha dictado cursos en frío. Al contrario, siempre hemos trabajado con actividades participativas para aprender juntos. En un juego sobre el manejo de cuencas, por ejemplo, alguna gente forma una fila que es la tierra, y atrás se paran algunos cuantos árboles, y otro grupo es el agua. Cuando los del agua vienen corriendo de atrás, pasan entre los árboles y llevan la tierra. En una segunda ronda ponemos más árboles agarrándose de mano, y el agua no puede romper el cerco y llevar el suelo." Después de participar en cursos sobre género, Wilma adoptó unas dinámicas específicamente para facilitar la exploración de percepciones de género en la gestión ambiental.

Producto de mucha experiencia participativa, se llegó a sistematizar las nuevas formas de comunicación en un rotofolio de tela y un libro guión con el objetivo de coadyuvar la capacitación en prácticas ecológicas en la vida cotidiana de la mujer y la familia en relación específica al manejo de agua, basura, alimentos y detergentes (Casa de la Mujer/Marie Claude Arteaga (ed.) 1994). La Casa vendió cien rotofolios a instituciones como el Centro de Desarrollo Forestal de Santa Cruz, y ahora está sacando otra tiraje. Los materiales contribuyen a abrir el diálogo y reflexión para cambiar actitudes en la vida diaria y en relación a la naturaleza en su totalidad, pero Wilma advierte que tener el material no garantiza su uso adecuado. Sólo cuando está utilizado dentro de una filosofía participativa el rotofolio viene a ser un instrumento de participación y apoderamiento de la gente, ayudándoles a compartir la decisión, acción y reflexión en espacios donde la gente se apropia y adopta el rotofolio, pinta los dibujos y elabora cuentos alrededor de ellos.

5. Evolución interna de la institución

5a. Evolución conceptual

La primera etapa de La Casa se basó en un movimiento de mujeres con un gran compromiso para responder a los problemas concretos de diferentes grupos de mujeres en Santa Cruz. Ahora se quiere sistematizar y consolidar lo aprendido para plantear una nueva etapa. El plan de La Casa expresa una gran voluntad de aprender de la experiencia acumulada. "Vamos camino a cumplir 6 años de acompañamiento al movimiento de mujeres, y realizando una reflectora de los documentos, encontramos lagunas y limitaciones que nos imposibilitaron un camino recto en el accionar institucional de La Casa de la Mujer. Pero nos congratulamos que haya sido así, porque ahora entendemos las dificultades y estamos dispuestas a mejorar (Casa de la Mujer 1995:2)."

Un desafío que la institución encara ahora es cerrar la brecha que existe entre el fin político de la institución, que es contribuir a una mayor equidad de género, y el trabajo práctico con mujeres en las tareas que ejecutan los equipos. Marie Claude opina, "En todo problema de la mujer estamos presentes. Apenas nos llaman o escuchamos una noticia, y La Casa sale con una postura o acción de apoyo. Esta actitud demuestra un excelente compromiso, pero al mismo tiempo estamos metidas en todo, y es un desgaste del personal y de la institución. Tenemos que priorizar, en este momento creo que la maduración de la institución nos permite enfocar mejor."

La diversa experiencia acumulada de La Casa provee una excelente base para construir un marco teórico y de acción que comprenda las múltiples dimensiones y manifestaciones de la problemática de las mujeres. Marie Claude identifica como primer desafío el sistematizar los conocimientos y experiencias -un paso que no se ha podido hacer hasta el momento. "Lo que tenemos que hacer es primero ordenar y registrar las experiencias sobre cada actividad que están en la cabeza del personal. Los informes que hemos estado haciendo son básicamente listas de actividades que generalmente no abarcan evaluaciones cualitativas. Después tenemos que sistematizar los informes y testimonios para poder evaluar nuestras acciones, y hacer una reflexión sobre la base de nuestras propias experiencias. Finalmente nos toca definir y pulir el marco teórico que sustente nuestras acciones futuras."

En los primeros años la respuesta inmediata a las demandas de mujeres mediante actividades concretas tuvo prioridad, pero en el más reciente Plan Trienal se explica una nueva priorización del crecimiento interno que tiene como una de sus prioridades la reflexión sobre la filosofía y política de la institución. "Planteamos un programa de capacitación que cuestione activismos como una respuesta práctica a los problemas planteados interna y externamente por las mujeres" (1995:4). La capacitación interna supone el estudio y la definición de posiciones teóricas y la generación de recomendaciones para el trabajo institucional. Según el plan, este esfuerzo tiene la finalidad de analizar el porqué de los procesos institucionales y su relación con el mundo exterior, y cuidará la coherencia entre el sueño (la utopía) y la práctica del día a día.

En el área de salud, mientras La Casa está dirigiéndose más hacia el entender y responder a las causas de los problemas de salud mediante la capacitación y empoderamiento de las mujeres y el desarrollo de sus organizaciones, la institución resiste abandonar los servicios que viene prestando durante años. Aunque la financiera promueve la disminución relativa de servicios, un afiche en la sala de reuniones enfatiza que "Sin embargo, la realidad y la experiencia de La Casa de la Mujer, del trabajo realizado en el consultorio, nos muestra una demanda masiva de nuestros servicios (910 pacientes durante la gestión 1994-95), lo que hace indispensable que La Casa de la Mujer asuma el reto de continuar este proyecto con recursos propios, lo que no significa descuidar su mayor interés que es enfrentar las causas."

Otro tema central es la clarificación de los principios de feminismo que sustenta la institución. Inicialmente, La Casa fue concebida como un espacio y un programa de mujeres y para mujeres, y su visión de feminismo ha enfocado principalmente el empoderamiento de la mujer. Una integrante expresó su temor de que "en algunas instancias esta postura caiga en el peligro de convertirse en un especie de machismo invertido." Este tipo de inquietudes muestra un creciente interés en forjar una nueva perspectiva más orientada al género, un interés que se expresa con convicción en el nuevo plan, "La experiencia demostró que es fundamental que todas las integrantes de La Casa de al Mujer manejen la perspectiva de género, tengan información y sean capaces de interpretar las dificultades y avances de los programas [desde una perspectiva de género]" (Casa de la Mujer 1995:3). Algunas integrantes están asistiendo a cursos de género, y se pretende crear un foro interno para que ellas compartan lo que aprenden y para que se explore conjuntamente su aplicación en la institución.

Otra iniciativa que tiene mucho potencial para avanzar la reflexión es una investigación sobre la construcción de identidad de las mujeres migrantes