Las escuelas ofrecen educación sexual mediante diversos tipos de clases. Otras fuentes de educación sexual incluyen a los padres (en inglés), educadores de pares, entornos de carácter religioso y programas para jóvenes que no asisten a la escuela.
La educación en sexualidad y vida familiar ayuda a preparar a los jóvenes para la transición a la vida adulta. Los programas escolares pueden producir cambios positivos de comportamiento, pero los programas varían considerablemente y las cuestiones relativas a los mejores modelos requieren más atención.
Los aspectos de la educación en sexualidad se incorporan en diversos tipos de programas, llamados aptitudes de vida familiar o educación en vida familiar, o a veces llamados simplemente educación sexual. La educación sexual se imparte en muchos contextos que a menudo se superponen. Los entornos más importantes son escuelas, programas fuera de las escuelas y de carácter religioso, programas para los padres y educación de pares. La educación sexual puede hacer que los adultos jóvenes posterguen la primera relación sexual o, si ya tienen una vida sexual activa, usen anticoncepción o reduzcan el riesgo que corren de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS) o la infección por el VIH. Casi todos los estudios concluyen que la educación sexual no hace que se inicie la vida sexual antes ni hace que aumenten las relaciones sexuales.
- Programas escolares (en inglés)
Revisiones de publicaciones, resúmenes de políticas y currículos
- Padres (en inglés)
Programas que hacen participar a los padres e incluyen materiales afines
- Capacitación de los maestros (en inglés)
Currículos de las "mejores prácticas" y programas para capacitar a los maestros de escuela primaria y secundaria