P: ¿Cuáles son las políticas que obstaculizan o apoyan el acceso a los servicios de salud reproductiva (SR) para los adolescentes y las que obstaculizan o apoyan la prestación de dichos servicios (políticas cuyo cambio usted puede empezar a promover)?
Las leyes y políticas que tienen que ver con sectores que no sean el de la salud pueden facilitar u obstaculizar el acceso por parte de los adultos jóvenes a la prestación de servicios de salud reproductiva. Por ejemplo, leyes o políticas nacionales que no fomentan la asistencia de las niñas a la escuela, o que impiden la participación en la fuerza laboral, pueden hacer que las jóvenes no tengan más opción que la de ser madres y, por consiguiente, pueden constituir obstáculos indirectos para la demanda de servicios de anticoncepción.
Las leyes y políticas que prohiben o no promueven la educación sexual en las escuelas, incluida la información relativa a métodos anticonceptivos o a los lugares donde estos pueden obtenerse, pueden dar como resultado una demanda reducida de dichos servicios entre los adultos jóvenes. Los límites impuestos en la diseminación de información por conducto de los medios de difusión, o reglamentos que rigen las formas en que los métodos anticonceptivos pueden presentarse o suministrarse en ciertos tipos de distribuidores comerciales, también podrían considerarse como obstáculos para el acceso a los productos anticonceptivos. Tal acceso reviste especial importancia dado que la mayoría de los adultos jóvenes usan anticonceptivos que pueden obtenerse con relativa facilidad en distribuidores comerciales si dichos jóvenes tienen información y medios económicos apropiados.
Evidentemente, normas o reglamentos particulares del sector de la salud que establecen requisitos de elegibilidad, como una edad mínima o estado civil, pueden obstaculizar el acceso a los servicios de SR por parte de muchos adultos jóvenes. Aun cuando no existan requisitos oficiales de elegibilidad, si los adultos jóvenes sienten que el personal de prestación de servicios desaprueba el uso de la anticoncepción por parte de adultos jóvenes debido a su edad o estado civil, habrá muy pocas probabilidades de que dichos jóvenes soliciten servicios en un establecimiento como éste.
Entre otras barreras figuran las siguientes: miedo en cuanto al examen pélvico, visitas frecuentes para el resuministro, falta de privacidad, requisitos de consentimiento de los padres o el cónyuge, notificación a los padres, familiares o compañero sexual, y horarios poco convenientes. Por último, aunque todavía hay muy poca información relativa al costo como barrera para el acceso a los servicios de salud reproductiva por parte de los adultos jóvenes, en la medida en que el costo es una barrera, las políticas que eximen a los adolescentes del pago o la reducción de precios pueden fomentar el uso de dichos servicios.
Reimpreso con la autorización del Proyecto "ENFOQUE en Adultos Jóvenes", de Pathfinder International, 2002.