Las fuerzas armadas, la policía y otros servicios uniformados en todo el mundo corren serio riesgo de contraer el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, y pueden convertirse en un núcleo de transmisión de las mismas hacia la población en general.
Los índices de prevalencia entre dichos servicios son considerablemente más altos que entre la población en general, y para entender esto hay que considerar las circunstancias en que se encuentran sus miembros. Con frecuencia se les asigna lejos de sus hogares, tienen que viajar por largos periodos de tiempo, o deben esperar hasta conseguir una vivienda adecuada antes de llevar consigo a su familia.
El enfrentar riesgos a diario inspira la adopción de otros comportamientos peligrosos, y la sensación de invencibilidad que promueven las fuerzas del orden a veces se refleja en la conducta personal de sus miembros, que también tienden a tener contacto más frecuente con trabajadoras sexuales.
Las estructuras jerárquicas de los servicios uniformados permiten una integración sostenible de los servicios de prevención y atención respecto al VIH/SIDA, las infecciones de transmisión sexual y la tuberculosis en los sistemas que ya tienen a su disposición, y para lograr esto se estableció un grupo de estudio de los servicios uniformados (Task Force on Uniformed Services) bajo la orientación de la USAID.
Dicho Grupo está coordinado por FHI y se compone de representantes de la USAID, la Iniciativa Life (Departamento de Defensa), El Centro Naval de Investigación sobre Salud (Naval Health Research Center), la Alianza Cívico-Militar (Civil-Military Alliance), The Futures Group International y el ONUSIDA. Su misión es apoyarse en las redes de las organizaciones miembros del Grupo para establecer herramientas que apoyen la integración de la atención y el apoyo respecto al VIH/SIDA dentro de los sistemas y estructuras existentes en los servicios uniformados.