Los representantes comunitarios pueden ofrecer orientación culturalmente apropiada cuando los investigadores están elaborando el proceso de consentimiento informado. La participación en esta etapa protege la capacidad de cada posible participante para tomar la decisión informada y voluntaria de participar o no participar en la investigación.
La información proporcionada durante el proceso de consentimiento informado debe seleccionarse con cuidado de conformidad con las necesidades tanto del investigador como de los participantes de la investigación. Dado que la información que el investigador determine ser esencial quizá sea extensa o difícil de comprender, es necesario incluir pruebas o indicadores de que el participante comprendió la información. Proporcionar información que no se comprende es igual a no proporcionar ninguna información, y el consentimiento informado no tiene sentido. Las ideas y opiniones de la comunidad son particularmente valiosas para la selección del tipo y la suficiencia de la información proporcionada, así como los indicadores que confirman que el posible participante puede comprender la información.
En cualquier momento del proceso de investigación pueden surgir rumores. Los representantes comunitarios pueden trabajar con el equipo de investigación para ayudar a resolverlos.
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