Posición de FHI respecto a los estudios y el uso de la quinacrina para la esterilización
Un método de esterilización no quirúrgica seguro, sumamente eficaz, barato y fácil de administrar, podría poner la esterilización voluntaria al alcance de millones de mujeres que desean la anticoncepción permanente pero que actualmente no tienen acceso a métodos quirúrgicos.
Existen numerosos datos que indican que la quinacrina es un fármaco prometedor como método no quirúrgico; sin embargo, la mayoría de las organizaciones internacionales de salud reproductiva han recomendado que no se use la quinacrina para la esterilización de seres humanos antes de que se evalúe su seguridad mediante estudios realizados en animales para determinar la carcinogenicidad, teratogenicidad y otros aspectos toxicológicos, así como ensayos clínicos en seres humanos y cuidadosamente controlados. FHI apoya plenamente esa posición.
En 1999, FHI comenzó una nueva serie de pruebas con animales para obtener información científica fiable que ayude a responder a algunos de los interrogantes relativos a la seguridad. Se prevé que esas pruebas, financiadas con US $2 millones proporcionados por una fuente que desea permanecer anónima, tomen varios años. Si se observan resultados alentadores en pruebas nuevas con animales, se podrán iniciar ensayos clínicos con mujeres. Tales ensayos clínicos cuidadosamente controlados se necesitarían para satisfacer los criterios actuales de investigación a fin de obtener la aprobación de la Administración de los Estados Unidos de Alimentos y Medicamentos (FDA). Entretanto, FHI continuará la investigación de otras opciones anticonceptivas prometedoras, incluidos otros métodos de esterilización no quirúrgica.
Actualmente, siguen pendientes varios problemas de seguridad de la quinacrina. Entre ellos figuran los riesgos de cáncer, el daño que puede causar al feto si se administra accidentalmente a una mujer que ya está embarazada y el riesgo de embarazo ectópico. Además, este método, como otros anticonceptivos que no están completamente bajo el control del usuario, podría administrarse sin que la clienta se dé plena cuenta de ello o sin su consentimiento.
Por consiguiente, como ocurre con cualquier método anticonceptivo, se requieren estudios rigurosos para comprobar la seguridad y la eficacia de la quinacrina. FHI apoya un proceso de examen a fondo realizado por organismos reguladores apropiados, como la FDA, para abordar esas cuestiones. FHI es del parecer que la elaboración continua de nuevas opciones anticonceptivas seguras, eficaces, poco costosas y aceptables para los usuarios es vital. Es posible que los nuevos métodos anticonceptivos tengan ventajas importantes comparados con las opciones existentes. Así mismo, al ampliar la variedad de opciones anticonceptivas, las parejas tienen más probabilidades de encontrar un método seguro y eficaz que satisfaga sus preferencias personales y otras necesidades de su estilo de vida.
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