Las relaciones sexuales no consensuales son un abuso del poder comúnmente arraigado en las normas de género; es decir, las expectativas y suposiciones sociales acerca de lo que significa ser hombre o mujer. En muchas culturas, las normas de género para las mujeres incluyen sumisión, respeto a la autoridad masculina, dependencia, virginidad hasta el matrimonio y fidelidad durante el matrimonio. En cambio, las normas para los hombres se relacionan con poder, control e independencia, no mostrar emociones, correr riesgos, recurrir a la violencia para resolver conflictos, iniciar la actividad sexual a una edad temprana y tener relaciones sexuales con varias personas.
Las investigaciones ilustran algunas de las maneras en que las normas de género pueden contribuir a las relaciones sexuales no consensuales. Un estudio realizado en Sudáfrica indica que la aceptación social del predominio masculino ha contribuido a las tasas altas de violación o intento de violación.1 Otros estudios revelan que a menudo los hombres jóvenes se sienten con derecho a tener relaciones sexuales, y que las mujeres jóvenes están de acuerdo frecuentemente en que las relaciones sexuales son derecho del hombre.2 En las charlas un grupo de opinión en Sudáfrica, una adolescente comentó: "En realidad pienso que el coito forzado es la norma. Es la manera en que las personas interactúan sexualmente".3
Las normas tradicionales de género que consienten la violencia masculina, apoyan la dependencia económica femenina y estigmatizan la actividad sexual femenina también contribuyen a la aceptación de la coerción sexual en las relaciones íntimas de las parejas. En un estudio cualitativo realizado en 15 países respecto al riesgo de contraer el VIH que corren las mujeres, muchas de ellas informaron que cedían a las exigencias sexuales de los hombres por miedo a las consecuencias si se negaban, por ejemplo abuso físico, pérdida del apoyo económico y acusaciones de infidelidad.4
Se están emprendiendo diversas actividades para desafiar las normas de género malsanas durante los primeros años de la edad adulta, ya que tanto los hombres como las mujeres tienden a formar sistemas de creencias, estructurar sus comportamientos e iniciar las relaciones íntimas en esa época. Las evaluaciones de algunas de estas intervenciones en todo el mundo han revelado cambios positivos en los conocimientos y las actitudes, pero se desconoce en gran parte si esos esfuerzos producen cambios conductuales que reducen la coerción sexual.5 Sin embargo, en Dar es Salaam, Tanzanía, un estudio efectuado por investigadores del Colegio Universitario de Muhimbili de Ciencias de la Salud, Johns Hopkins University y el Programa Horizons del Population Council, está evaluando los efectos de una intervención que cuenta con la participación del teatro comunitario y la educación de pares para transformar las actitudes y los comportamientos relacionados con la violencia contra los compañeros sexuales y la infección por el VIH/SIDA. Las actitudes, los conocimientos y los comportamientos en el punto de comparación y un año después de 400 hombres jóvenes de 16 a 24 años de edad en el grupo de intervención se comparará con los de 400 hombres jóvenes en una comunidad que servirá de grupo testigo. Los resultados se esperan para fines de 2005.6 Y en tres comunidades grandes de barrios pobres en Mumbai, India, una intervención piloto cuatrimestral dirigida por el Programa Horizons y el Comité para la Organización de Recursos, que es una organización no gubernamental de India, usó la educación de pares para promover cambios en las actitudes malsanas (como la aceptación de la violencia por razón de género) y en los comportamientos de 106 hombres de 15 a 28 años de edad. Los datos tomados de entrevistas cualitativas con compañeros líderes y participantes indican que la intervención ha hecho que las mujeres se sientan menos acosadas y dominadas. Los resultados finales de estudios piloto se esperan para 2005.7
— Jane Schueller, asesora técnica superior y especialista en género, YouthNet/FHI, y Kim Best
YouthNet es un programa mundial coordinado por FHI y financiado por la USAID para mejorar la salud reproductiva y prevenir el VIH/SIDA entre la gente joven.
Referencias
- Jewkes R. Non-consensual sex of South African youth: prevalence of coerced sex and discourses of control and desire. Non-consensual Sexual Experiences of Young People in Developing Countries: A Consultative Meeting, New Delhi, India, September 22-25, 2003.
- Ajuwon A. Research in sexual coercion in young persons: the experiences and lessons learnt from Ibadan, Nigeria. Non-consensual Sexual Experiences of Young People in Developing Countries: A Consultative Meeting, New Delhi, India, September 22-25, 2003.
- Varga CA. Links between sexual dynamics and reproductive health behaviour among KwaZulu/Natal youth: qualitative and quantitative perspectives. Fifth Reproductive Health Priorities Conference, Drakensberg, South Africa, August 17-20, 1999.
- Weiss E, Gupta GR. Bridging the Gap: Addressing Gender and Sexuality in HIV Prevention. (Washington, DC: International Center for Research on Women, 1998)31.
- Boender C, Santana D, Santillán D, et al. The 'So What' Report. A Look at Whether Integrating a Gender Focus Into Programs Makes a Difference to Outcomes (PDF, 864 KB). Washington, DC: Interagency Gender Working Group, 2004.
- Weiss E, Maman S, Lary H, et al. Preventing HIV and partner violence: research guides design of peer education and drama components in Tanzania. Horizons Report. Washington, DC: Population Council, 2004.
- Clarke A, Weiss E, Verma R, et al. "What's a 'real man'?" India study examines perceptions of masculinity as entry point for addressing HIV. Horizons Report. Washington, DC: Population Council, 2004.