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Salud reproductiva

Participación de los hombres

El impacto de los servicios integrados depende de la cooperación masculina.

Network en español: 2004, Vol. 23, No. 3

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Los programas de planificación familiar que han integrado en sus servicios la prevención de la infección por el VIH se han dado cuenta de que los beneficios totales de su labor no se lograrán si pasan por alto a un grupo de personas al que posiblemente no suelen atender: los hombres.

Puntos clave

  • Los hombres desempeñan una función central en las decisiones de salud reproductiva.
  • Los programas están intensificando su labor para incluir a los hombres.
  • Algunos de estos programas abordan las expectativas acerca de las funciones de género que ponen en peligro la salud de las mujeres y los hombres.
  • Hay que hacer una evaluación rigurosa del impacto que tienen estos programas en los resultados de salud reproductiva.

Los expertos en salud reproductiva han reconocido por mucho tiempo que la participación de los hombres en la planificación familiar tienen varios beneficios, por ejemplo la satisfacción de los clientes y la adopción, continuación de uso y eficacia del uso de los métodos anticonceptivos.1 Pero también ha quedado claro que la cooperación de los compañeros es necesaria para que las mujeres reaccionen ante los mensajes de prevención de la infección por el VIH que transmiten los servicios integrados.2

El reconocimiento de la función central que los hombres desempeñan en la mayoría de las decisiones relativas a la reducción del riesgo de la infección por el VIH — desde iniciar las relaciones sexuales hasta ser fiel a una sola persona y usar el condón — ha acelerado la labor para hacerlos participar en la protección de la salud reproductiva.

Hincapié en cuestiones de género

Desde mediados de los años noventa, cuando el Programa de Acción adoptado en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), celebrada en 1994 en El Cairo, pidió que se emprendiera una labor con el fin de "alentar y capacitar a los hombres para que se responsabilizaran de su comportamiento sexual y reproductivo" — y unió estos esfuerzos para promover la igualdad entre los géneros3 — un número creciente de programas ha procurado aumentar la participación masculina en la salud reproductiva. Muchos de estos programas incluyen a los hombres principalmente para que apoyen el uso de anticonceptivos por parte de sus compañeras. Algunos ofrecen servicios de salud reproductiva específicamente para los hombres. Cada vez más, los programas dirigidos a los hombres también abordan los peligros que corre la salud reproductiva debido a inequidades subyacentes entre los hombres y las mujeres, como las que dificultan a las mujeres negociar el uso de condones.4

Los estudios en muchos países han documentado la conexión entre la salud y las actitudes predominantes acerca de lo que significa ser hombre o mujer.5 Las expectativas sociales acerca de lo que significa ser hombre, por ejemplo, pueden dar a los hombres poder para influir en las opciones de salud reproductiva de las mujeres, o incluso determinarlas,6 lo cual puede minar la capacidad de las mujeres de protegerse contra el embarazo no intencional o la infección por el VIH. Tales expectativas también ponen en peligro la salud de los hombres cuando la "masculinidad" se relaciona con correr riesgos, recurrir a la fuerza física y tener muchas compañeras sexuales, mientras que solicitar atención de salud o tomar precauciones para proteger la salud se considera un signo de la debilidad.7

La doctora Margaret Greene, asociada superior del Centro para la Salud Mundial, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de George Washington, cree que los programas que promueven la equidad en materia de género reflejan más estrechamente el espíritu de la CIPD, y afirma: "Se necesita un enfoque más claro de la forma en que las funciones de género y las inequidades restringen la salud, y no un cambio sencillo en lo que ofrecen los servicios".

De la teoría a la práctica

El personal que trabaja en el programa los "Hombres como Socios" (MAP, por sus siglas en inglés) de EngenderHealth, que apoya los servicios y la educación para los hombres para permitirles compartir la responsabilidad de la salud reproductiva, observó que hacer simplemente un ejercicio acerca de cuestiones de género y la salud reproductiva durante un taller de capacitación tenía poco impacto. "Nos dimos cuenta de lo arraigadas que están estas cuestiones en materia de género; se han convertido en una parte cada vez mayor de todo lo que hacemos" afirma Manisha Mehta, director del programa de MAP.

En los programas de capacitación de MAP para los proveedores de planificación familiar, se plantean asuntos de género para que los proveedores aprendan a animar a los hombres para que apoyen las opciones de salud reproductiva de las mujeres, en vez de tomar decisiones unilateralmente. Los capacitadores también ayudan a los proveedores a superar los prejuicios en materia de género que podrían influir en la manera en que interactúan con los hombres y las mujeres. En Sudáfrica, donde MAP se centra en la prevención de la violencia y la infección por el VIH, los hombres participan en talleres donde se les insta a cuestionar las funciones que desempeñan ambos sexos y a practicar nuevas maneras de interactuar con las mujeres.8

El programa H, diseñado por las organizaciones no gubernamentales brasileñas Instituto PROMUNDO, Programa PAPAI y Estudos e Comunição em Sexualidade e Reprodução Humana (ECOS) y por Salud y Género, con sede en México, adopta un enfoque similar con hombres jóvenes en países latinoamericanos. El programa anima a los hombres jóvenes a que consideren los costos de las definiciones estereotipadas de masculinidad, así como los beneficios de cambiar los comportamientos que perjudican la salud. También proporciona aptitudes de capacitación, modelos de hombres que se deben imitar y apoyo de pares. Todos estos son factores relacionados con actitudes y comportamientos más equitativos en la labor anterior realizada por PROMUNDO con hombres jóvenes en Brasil.9

Evaluación de los proyectos

Un examen de los programas de salud reproductiva que incluyen a los hombres, para ser presentado a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y dirigido por el proyecto Sinergia, de Estrategias de Desarrollo y Salud Globales TvT, con sede en Washington, D.C., determinó 14 proyectos evaluados que se habían diseñado especialmente para influir en las normas de género. Pero sólo cuatro evaluaciones — las del proyecto Nuevas Visiones en Egipto, MAP en Sudáfrica, la serie de radio y televisión Soul City en Sudáfrica y el Programa H — tuvieron diseños experimentales. Los examinadores llegaron a la conclusión de que faltaban datos sólidos relativos a la eficacia de y rigurosa.10

Una metodología de evaluación (véase Evaluación de las actitudes de los hombres acerca de las funciones de los géneros) elaborada como parte del Programa H se está sometiendo a prueba en Brasil y la India. Ya se emprendió en Sudáfrica el primer ensayo controlado aleatorizado de una intervención para influir en las normas de género que ponen en peligro la salud, y los resultados se prevén para 2006. La prueba, financiada por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, evaluará el impacto de Stepping Stones, que es una intervención comunitaria de prevención de la infección por el VIH dirigida a los hombres y las mujeres acerca de las actitudes relacionadas con el género, los comportamientos de prevención de la infección por el VIH y las nuevas infecciones por el VIH.

También en Sudáfrica, un estudio prospectivo de las intervenciones de MAP evaluará los cambios de las actitudes y los comportamientos tanto de los miembros de la comunidad como de los participantes. EngenderHealth y sus socios han empezado a trabajar con los que configuran las normas sociales en las comunidades sudafricanas, incluidos los líderes de los gobiernos municipales, los líderes comunitarios y las estrellas del deporte y del espectáculo.

Dean Peacock, director de los programas de EngenderHealth en Sudáfrica, afirma: "Los hombres pueden decidir cambiar en un taller, pero debemos comprender que regresan a las comunidades que los han socializado. Si los programas no están arraigados en esas comunidades, simplemente irán perdiendo vitalidad".

— Kathleen Henry Shears

Referencias

  1. Fisek NH, Sumbuloglu K. The effects of husband and wife education on family planning in rural Turkey. Stud Fam Plann 1978;9(10-11):280-85; Terefe A, Larson CP. Modern contraceptive use in Ethiopia: does involving husbands make a difference? Am J Public Health 1993;83(11):1567-71; Wang CC, Vittinghoff E, Hua LS, et al. Reducing pregnancy and induced abortion rates in China: family planning with husband participation. Am J Public Health 1998;88(4):646-48.
  2. Nzioka C. Research on men and its implications on policy and programme development in reproductive health. In Programming for Male Involvement in Reproductive Health. Report of the Meeting of WHO Regional Advisors in Reproductive Health, WHO/PAHO, Washington DC, September 5-7, 2001. (Geneva, Switzerland: World Health Organization, 2002)143-52.
  3. Programme of Action. International Conference on Population and Development, Cairo, Egypt, 1994.
  4. Greene ME. Present lessons and future programmatic directions for involving men in reproductive health. In Programming for Male Involvement in Reproductive Health. Report of the Meeting of WHO Regional Advisors in Reproductive Health, WHO/PAHO, Washington DC, September 5-7, 2001. (Geneva, Switzerland: World Health Organization, 2002)159-65.
  5. Mensch B, Bruce J, Greene M. The Uncharted Passage: Girls' Adolescence in the Developing World. New York, NY: Population Council, 1998; World Health Organization (WHO). What About Boys? A Literature Review on the Health and Development of Adolescent Boys. Geneva, Switzerland: WHO, 2000; Mane P, Aggleton P. Gender and HIV/AIDS: what do men have to do with it? Curr Sociol 2001;49(4):23-37; Foreman M, ed. AIDS and Men: Taking Risks or Taking Responsibility. London, England: Panos Institute, 1999.
  6. Gupta GR. Gender, sexuality, and HIV/AIDS: the what, the why, and the how. XIIIth International AIDS Conference, Durban, South Africa, July 9-14, 2000; Mensch.
  7. Barker G. Gender equitable boys in a gender inequitable world: reflections from qualitative research and programme development with young men in Rio de Janeiro, Brazil. Sex Relat Ther 2000;15(3):262-82; Joint United Nations Programme on HIV/AIDS (UNAIDS). Gender and HIV/AIDS: Taking Stock of Research and Programs. Geneva, Switzerland: UNAIDS, 1999.
  8. Levack A. Educating men in South Africa on gender issues. SIECUS Rep 2001;29(5):13-15.
  9. Barker.
  10. White V, Greene M, Murphy E. Men and Reproductive Health Programs: Influencing Gender Norms. Washington, DC: The Synergy Project, 2003.

 

Integración de los servicios para atraer a los hombres

Llegar a los hombres requiere un enfoque holístico. Las inquietudes de los hombres relativas a cuestiones de salud sexual y reproductiva que los programas de planificación familiar rara vez abordan — como la infertilidad y la disfunción sexual — "ofrecen al proveedor una oportunidad para abordar cuestiones relacionadas con la salud reproductiva y las infecciones de transmisión sexual", dice Manisha Mehta, quien administra el programa titulado Hombres como Socios, de EngenderHealth.

Para la organización no gubernamental Salud y Género, con sede en México, recurrir al orgullo de los hombres en cuanto a la paternidad ha resultado ser eficaz para entablar el diálogo con hombres que tal vez se sienten amenazados cuando se trata de cuestiones como la violencia, el alcohol, o sexualidad.1 En Gambia, los hombres aceptaron participar en los talleres de Stepping Stones cuando se adaptó la intervención de prevención de la infección por el VIH para hacer hincapié en la prevención de la infertilidad.2 Y en la Ciudad de Nueva York, donde el Consultorio de Salud para Hombres Jóvenes atrae a clientes de sexo masculino al ofrecer exámenes físicos que se requieren para participar en la escuela, en los deportes o en trabajos, uno de cada cuatro hombres jóvenes que acudieron al consultorio para un examen corriente también recibió tratamiento para una infección de transmisión sexual.3

Algunas organizaciones llegan a los hombres mediante la incorporación de mensajes de salud reproductiva en otros programas para los hombres. El proyecto "Seizing the Day" imparte educación relativa a la prevención de la infección por el VIH y a la salud reproductiva como parte de un rito tradicional de circuncisión adaptado para niños adolescentes en el Hospital Chogoria en Meru, Kenia.4 Otra iniciativa de integración innovadora que realizaron el Project Concern International con sede en San Diego, California, y el Instituto para la Salud Reproductiva de la Universidad de Georgetown en Washington, DC, incorporó los servicios de planificación familiar en un proyecto comunitario de agua y saneamiento que ya había ganado la confianza y la participación de los hombres en El Salvador.5

Los programas que procuran abordar las funciones de género a menudo incluyen más de una cuestión de salud reproductiva. En Sudáfrica, la integración realizada por el programa Hombres como Socios, de EngenderHealth, de la prevención de la infección por el VIH y la violencia, la salud reproductiva, la crianza de los hijos y los cuidados y el apoyo de pacientes que padecen la infección por el VIH constituye un resultado natural del hincapié que ha hecho en la conexión entre la salud y las normas de género, dice el Decano Peacock, quien administra los programas de EngenderHealth en Sudáfrica. El doctor Gary Barker, director ejecutivo del Instituto PROMUNDO en el Brasil, observa que los temas de los manuales que PROMUNDO ayudó a elaborar para el Programa H en América Latina6 (la sexualidad y la salud reproductiva, la paternidad, la violencia, los temas de salud mental y la infección por el VIH) están vinculados por la labor del programa dirigida a cambiar las expectativas sociales acerca de lo que significa ser hombre.

— Kathleen Henry Shears

Referencias

  1. de Keijzer B, Reyes EM, Aguilar O, et al. Constructing new, gender-equitable identities: Salud y Género's work in Mexico. Reaching Men to Improve Reproductive Health for All, Dulles, Virginia, September 15-18, 2003.
  2. Paine K, Hart G, Jawo M, et al. "Before we were asleep, now we are awake." Preliminary evaluation of the Stepping Stones sexual health programme in The Gambia. Informe no publicado. Medical Research Council of The Gambia, 2003.
  3. Armstrong B. Involving men in reproductive health: the young men's clinic. Am J Public Health 1999;89(6):902-5.
  4. Grant W, Brown J, Mecheni K, et al. Seizing the Day — right time, right place, and right message for adolescent RSH. Reaching Men to Improve Reproductive Health for All, Dulles, Virginia, September 15-18, 2003.
  5. Lundgren R. Planificando juntos: consequences of involving men in family planning through water and sanitation programs. Reaching Men to Improve Reproductive Health for All, Dulles, Virginia, September 15-18, 2003.
  6. ECOS, Instituto PROMUNDO, Programa PAPAI, Salud y Género. Working with Young Men: Program H Manual Series. Rio de Janeiro, Brazil: Instituto PROMUNDO, 2002.

 

Evaluación de las actitudes de los hombres acerca de las funciones de los géneros

El uso de un instrumento nuevo para evaluar las intervenciones que procuran cambiar las actitudes que ponen en peligro la salud relativas a las funciones de los géneros está ayudando a aclarar si las actitudes en materia de género más igualitarias se asocian con comportamientos que a la larga reducen los riesgos de la salud reproductiva.

El instrumento de evaluación, denominado Escala de Hombres Equitativos en Materia de Género (HEMG), fue elaborado por el programa Horizons, con sede en Washington, DC, del Population Council y por el Instituto PROMUNDO, que es una organización no gubernamental brasileña. La escala consta de 24 declaraciones relativas a actitudes en cuanto a las funciones de los géneros en el trabajo y el cuidado de los hijos en el hogar, la sexualidad y las relaciones sexuales, la salud reproductiva y la prevención de enfermedades, y la violencia por parte de compañeros íntimos, así como actitudes hacia la homosexualidad y estrechas relaciones con otros hombres.

Una prueba de la escala mediante una encuesta comunitaria en la que participaron 749 hombres de tres vecindarios de Río de Janeiro reveló que había asociaciones estadísticamente significativas entre las puntuaciones de la Escala de HEMG y comportamientos como la violencia por parte de compañeros y el uso de métodos anticonceptivos. Los hombres de 15 a 24 años de edad que menos apoyaron las actitudes igualitarias en materia de género tuvieron las mayores probabilidades de notificar comportamientos violentos contra una compañera y menos probabilidades de notificar el uso de métodos anticonceptivos. Entre los hombres de 25 a 59 años de edad, el apoyo a las normas más equitativas en materia de género se asoció con el uso de condones.1

La escala se está utilizando para evaluar el impacto de la educación en grupo y las intervenciones de mercadeo social de modos de vida que promueven la equidad entre los géneros en 750 hombres jóvenes de tres comunidades de bajos ingresos de Río de Janeiro.2 Los resultados preliminares indicaron que las intervenciones se asociaron con mejores puntuaciones de la escala de HEMG. Los análisis preliminares también revelaron asociaciones significativas desde el punto de vista estadístico entre actitudes equitativas en materia de género y menos notificaciones de síntomas de infecciones de transmisión sexual (ITS) en los hombres jóvenes de las comunidades donde hubo intervención. Las comunidades que tuvieron puntuaciones de HEMG más elevadas tuvieron entre cuatro y ocho veces menos probabilidades de notificar síntomas de ITS durante los tres meses anteriores. Se espera que los resultados finales de esta evaluación de dos años estarán disponibles en 2005.

— Kathleen Henry Shears

Referencias

  1. Pulerwitz K, Barker G. Measuring equitable gender norms for HIV/STI and violence prevention with young men: development of the GEM Scale. Informe no publicado. Population Council and Instituto PROMUNDO, 2004.
  2. Barker G, Nascimento M, Segundo M, et al. How do we know if men have changed? Promoting and measuring attitude change with young men. Lessons from Program H in Latin America. In Ruxton S, ed. Gender Equality and Men: Learning from Practice. Oxford, England: Oxfam, 2004.