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Tomar 'vacaciones' de la píldora es innecesario

Una mujer casada de 24 años de edad que ha estado usando anticonceptivos orales (AO) durante varios meses acude al consultorio para recibir asesoramiento. Está contenta con el método anticonceptivo que ha elegido. Sin embargo, ha oído que necesita dejar de tomar la píldora para darle a su sistema reproductor "vacaciones", porque si no lo hace quizás no pueda "reactivarlo" posteriormente cuando quiera tener hijos. La joven está pensando en no tomar la píldora por un tiempo. ¿Qué debe aconsejársele que haga?

Ya que está satisfecha con los AO, se le debería recomendar mujer que los siga usando. Las mujeres no necesitan dejar de tomar los AO periódicamente para preservar la fertilidad. Las investigaciones han indicado que las píldoras anticonceptivas no causan infertilidad,1 independientemente de la duración del uso.2

La Organización Mundial de la Salud declara que el retorno de la fertilidad es inmediato después de que las usuarias de AO dejan de tomar las píldoras.3 Sin embargo, varios estudios han revelado que las usuarias de AO pueden sufrir un retraso temporal del retorno de la fertilidad.4

Tomar "vacaciones" de la píldora no mejoraría ni la salud de esta mujer ni su fertilidad. Pero correría más riesgo de embarazo no planificado si tuviera relaciones sexuales sin protección o usara un método anticonceptivo menos eficaz durante esa época. Cabe señalar que el uso de AO puede proteger contra el embarazo ectópico5, que podría perjudicar la fertilidad a largo plazo.

¿Puede la ducha vaginal poner en peligro la fertilidad?

Una mujer soltera de 23 años de edad y vida sexual activa desea saber si la ducha vaginal regular es una práctica adecuada. Algunas de sus amigas y parientas le han dicho que la ducha vaginal puede ayudar a protegerla contra las infecciones de transmisión sexual (ITS), pero otras le han dicho que puede ser perjudicial y que además puede poner en peligro su fertilidad. Basándose en los mejores estudios realizados hasta la fecha, ¿se debe recomendar esta práctica?

Muchas mujeres se hacen la ducha porque creen que la práctica es higiénica, saludable6 y que incluso previene las ITS.7 Sin embargo, la ducha vaginal no ha demostrado que proteja contra las ITS ni que proporcione otros beneficios de salud. Además, un análisis transversal reciente reveló que la ducha — particularmente frecuente o reciente — para los síntomas como el flujo vaginal o por razones de higiene se relacionaba con la vaginosis bacteriana (VB), que es la propagación excesiva de bacterias perjudiciales.8 Estos resultados confirman los de varios estudios transversales9 y de un solo estudio de cohorte prospectivo pequeño10 que han demostrado que existe una relación entre la ducha vaginal y la VB. Ésta puede causar enfermedad pélvica inflamatoria (EPI), la cual pone en peligro la fertilidad cuando hay gonorrea o infección clamidiácea. También puede perjudicar el embarazo. Un metanálisis reciente de 18 estudios en los que participaron unas 20.000 pacientes ha confirmado que la VB, cuando está presente a principios del embarazo, es un factor de grave riesgo de parto pretérmino y aborto espontáneo.11 Sin embargo, todavía no se ha establecido la forma en que los diferentes productos de ducha afectan a la salud vaginal. Pero, ante las inquietudes cada vez mayores acerca de los efectos nocivos que la ducha vaginal tiene para la salud, no se debe recomendar esta práctica.

Cabe señalar que algunos estudios han indicado que la ducha vaginal está relacionada con la infección clamidiácea cervicouterina y la EPI.12 No obstante, esta relación no se observó en el estudio reciente que vinculó la ducha con la VB. Ese estudio, realizado con la participación de 1.200 mujeres de los Estados Unidos que corrían un alto riesgo de ITS, reveló que no había ninguna relación entre la ducha y la gonorrea o la infección clamidiácea del cuello uterino.13 De igual manera, en un estudio aleatorizado reciente realizado con 1.827 mujeres, el riesgo de EPI para las mujeres a quienes se les había asignado un producto de ducha recién diseñado fue sólo algo mayor o no fue mayor que para las mujeres a quienes se les había asignado el uso de una toalla de tela.14

Los hombres que se han sometido a la vasectomía, la cual es un método permanente, podrían arrepentirse de ello

Un hombre de 29 años de edad acude al consultorio de planificación familiar con su esposa de 25 años de edad, seis meses después del nacimiento de su segundo hijo. Han estado hablando acerca de sus opciones de anticoncepción y se preguntan si la vasectomía sería una buena elección. Tienen dificultades económicas y no están seguros de poder mantener a más hijos; por lo tanto, están considerando un método anticonceptivo permanente. ¿Sería la vasectomía aconsejable en este caso?

La vasectomía es un buen anticonceptivo para las parejas que buscan un método seguro, eficaz y permanente. Sin embargo, quizá no sea la mejor elección para una pareja que, al reaccionar a las presiones económicas inmediatas, no han considerado plenamente sus metas reproductivas definitivas.

Ya que esta pareja desea postergar la fertilidad por un tiempo indefinido, un método de acción prolongada — como el dispositivo intrauterino (DIU) — quizá sea una mejor opción.

La vasectomía tiene que ver con un procedimiento quirúrgico breve en el cual los conductos deferentes — los dos tubos por donde pasan los espermatozoides, desde los testículos hasta el pene — se bloquean para que los espermatozoides ya no puedan unirse al semen. Aunque el fallo de la vasectomía quizá sea más común de lo que se creía anteriormente, las pruebas recientes de Nepal todavía indican tasas de embarazo de sólo 2 por ciento en el primer año y de 4 por ciento en los tres años siguientes al procedimiento.15 Nuevas técnicas como el cauterio y la interposición fascial pueden hacer la vasectomía aún más eficaz.16

La reversión de la vasectomía es difícil, costosa y no garantiza ningún éxito. De modo que es importante que los proveedores informen a los clientes acerca de la permanencia de este método.17 Para ayudar a los clientes a hacer una elección fundamentada, el asesoramiento iniciado por el proveedor antes de la vasectomía también debe incluir la posibilidad de otras opciones de anticoncepción a largo plazo pero reversibles.18 Al explorar los sentimientos de los clientes cuando se trata de poner fin a la fertilidad y saber si están dispuestos a someterse al procedimiento, los proveedores pueden reconocer cuáles clientes tienen dudas o expectativas poco realistas y cuáles han solicitado la esterilización en respuesta a presiones externas o al estrés temporales. Todos estos factores se relacionan con el arrepentimiento postoperatorio. Ser joven en el momento de la esterilización y los cambios de estado civil también son elementos de predicción comunes de que el hombre que se ha sometido a la esterilización puede arrepentirse de ello.19

— Kathleen Henry Shears y Kim Best

Referencias

  1. Doll H, Vessey M, Painter R. Return of fertility in nulliparous women after discontinuation of the IUD: comparison with women discontinuing other methods of contraception. Br J Obstet Gynaecol 2001;108(3):304-14; Bracken MB, Hellenbrand KG, Holford TR. Conception delay after oral contraceptive use: the effect of estrogen dose. Fertil Steril 1990;53(1):21-27; Vessey MP, Smith MA, Yeates D. Return of fertility after discontinuation of oral contraceptives: influences of age and parity. Br J Fam Plann 1986;11(4):120-24.
  2. Doll.
  3. World Health Organization. Improving Access to Quality Care in Family Planning. Medical Eligibility Criteria for Contraceptive Use. Geneva, Switzerland: World Health Organization, 2000.
  4. Spira A. Fertility following hormonal contraception. Contracept Fertil Sex 1983;11(7-8):903-7; Linn S, Schoenbaum SC, Monson RR, et al. Delay in conception for former 'pill' users. JAMA 1982;247(5):629-32; Pardthaisong T, Gray RH. The return of fertility following discontinuation of oral contraceptives in Thailand. Fertil Steril 1981;35(5):532-34; Bracken MB, Hellenbrand KG, Holford TR. Conception delay after oral contraceptive use: the effect of estrogen dose. Fertil Steril 1990;53(1):21-27.
  5. Ankum WM, Mol BWJ, Bussuyt PMM, et al. Contraception and the risk of ectopic pregnancy: a meta-analysis. Contraception 1995;52(6):337-41.
  6. Ness RB, Hillier SL, Richter HE, et al. Why women douche and why they may or may not stop. Sex Trans Dis 2003;30(1):71-74; Oh MK, Funkhouser E, Simpson T, et el. Early onset of vaginal douching is associated with false beliefs and high-risk behavior. Sex Transm Dis 2003;30(9):689-93.
  7. Wilson TE, Uuskula A, Feldman J, et al. A case-control study of beliefs and behaviors associated with sexually transmitted disease occurrence in Estonia. Sex Transm Dis 2001;28(11):624-29.
  8. Ness RB, Hillier SL, Richter HE, et al. Douching in relation to bacterial vaginosis, lactobacilli, and facultative bacteria in the vagina. Obstet Gynecol 2002;100(4):765-72.
  9. Royce RA, French JI, Savitz DA, et al. Vaginal douching, bacterial vaginosis, and preterm birth. Congr Epidemiol Abstr 2001;S161; Rajamanoharan S, Low N, Jones SB, et al. Bacterial vaginosis, ethnicity, and the use of genital cleaning agents: A case control study. Sex Transm Dis 1999;26(7):404-9; Fonck K, Kaul R, Keli F, et al. Sexually transmitted infections and vaginal douching in a population of female sex workers in Nairobi, Kenya. Sex Transm Infect 2001;77(4):271-75; Holzman C, Leventhal JM, Qiu H, et al. Factors linked to bacterial vaginosis in nonpregnant women. Am J Public Health 2001;91(10):1664-70.
  10. Hawes SE, Hillier SL, Benedetti J, et al. Hydrogen peroxide-producing lactobacilli and acquisition of vaginal infections. J Infect Dis 1996;174(5):1058-63.
  11. Leitich H, Bodner-Adler B, Brunbauer M, et al. Bacterial vaginosis as a risk factor for preterm delivery: a meta-analysis. Am J Obstet Gynecol 2003;189(1):139-47.
  12. Stergachis A, Scholes D, Heidrich FE, et al. Selective screening for Chlamydia trachomatis infection in a primary care population of women. Am J Epidemiol 1993;138(3):143-53; Scholes D, Stergachis A, Ichikawa LE, et al. Vaginal douching as a risk factor for cervical Chlamydia trachomatis infection. Obstet Gynecol 1998;91(6):993-97; Wolner-Hanssen P, Eschenbach DA, Paavonen J, et al. Association between vaginal douching and acute pelvic inflammatory disease. JAMA 1990;263(14):1936-41; Beck-Sague CM, Farshy CE, Jackson TK, et al. Detection of Chlamydia trachomatis cervical infection by urine tests among adolescents clinics. J Adolesc Health 1998;22(3):197-204.
  13. Ness, Hillier, Richter, 2002; Ness R, Richter H, Stamm C, et al. Does douching elevate the risk for incident gonococcal/chlamydial cervicitis and pelvic inflammatory disease (PID)? The 2003 International Society for Sexually Transmitted Diseases Research Congress, Ottawa, Canada, July 27-30, 2003.
  14. Rothman KJ, Funch DP, Alfredson T, et al. Randomized field trial of vaginal douching, pelvic inflammatory disease and pregnancy. Epidemiology 2003;14(3):340-48.
  15. Nazerali H, Thapa S, Hays M, et al. Vasectomy effectiveness in Nepal: a retrospective study. Contraception 2003;67(5):397-401.
  16. Chen-Mok M, Bangdiwala SI, Dominik R, et al. Termination of a randomized controlled trial of two vasectomy techniques. Control Clin Trials 2003;24(1):78-84; Sokal D, Irsula B, Chen M, et al. A comparison of vas occlusion techniques: cautery vs. ligation and excision with fascial interposition. Contraception 2003;68(2):143 [abstract #14].
  17. Sandlow JI, Westefeld JS, Maples MR, et al. Psychological correlates of vasectomy. Fertil Steril 75(3):544-48; Sterilization. ACOG technical bulletin. Int J Gynaecol Obstet 1996;53(3):281-88.
  18. Burkman RT. Contraceptive sterilization: trends, options, and surprising new data. Dialogues Contracept 1997;5(2):5-7.
  19. EngenderHealth. Contraceptive Sterilization: Global Issues and Trends. (New York, NY: EngenderHealth, 2002)8,126-28.