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Salud reproductiva

Preservación de la fertilidad

Un aspecto menospreciado de la salud sexual.

Network en español: 2004, Vol. 23, No. 2

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Por Willard Cates, Jr., MD, MPH
Presidente, Institute for Family Health, Family Health International

El doctor Cates es un epidemiólogo cuya carrera de salud pública se ha centrado en la salud reproductiva y las ITS, incluido el VIH. Antes de asociarse a FHI en 1994, dirigió durante un decenio la División de Prevención de ETS/VIH en los Centros de los Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades. Recibió recientemente el premio Thomas Parran en el Congreso de 2003 de la Sociedad Internacional para la Investigación en Enfermedades de Transmisión Sexual, celebrado en Ottawa, Canadá. El premio reconoce los logros de toda una vida en el campo de la investigación en ITS.

Puntos clave

  • Las ITS son las causas principales de infertilidad que se pueden prevenir.
  • La infección clamidiácea y la gonorrea son dos de las ITS que están más claramente relacionadas con la infertilidad.
  • Las pruebas de detección pueden identificar esas dos ITS, que suelen pasar inadvertidas, y que ponen en peligro la fertilidad.

Dado que los profesionales de planificación familiar dedican gran parte de sus carreras a tratar de ayudar a las clientas a evitar embarazos no intencionales, pueden descuidar el tema de la infertilidad no intencional. Pero la labor para prevenir, diagnosticar y tratar mejor las causas principales de infertilidad no intencional podrían ayudar a preservar la fertilidad de millones de personas en todo el mundo.

Las principales causas prevenibles de infertilidad son las infecciones de transmisión sexual (ITS), en particular la infección clamidiácea y la gonorrea (véase El vínculo entre las ITS y la infertilidad tubárica). Dado que estas infecciones generalizadas y fácilmente transmitidas son a menudo "silenciosas" o asintomáticas, es crucial proceder activamente a la detección de estas ITS en particular en las personas que tienen una vida sexual activa. De otro modo, pocas mujeres se darán cuenta de que tienen una infección que pone en peligro su fertilidad antes de tratar de quedar embarazadas y no poder lograrlo. En particular, este enfoque de "primero la prevención" para preservar la fertilidad incluye alcanzar la meta todavía difícil de integrar los servicios de salud sexual y reproductiva para tratar tanto el embarazo no intencional como las ITS.1

La infección clamidiácea y la gonorrea atacan primero el recubrimiento interno del cuello uterino, luego — si se dejan sin tratar — pueden llegar hasta el aparato genital superior. Lo hacen al pasar por el útero y llegar hasta las trompas de Falopio y, en algunas mujeres, a los ovarios y la cavidad abdominal. La infección del útero, las trompas de Falopio, o los ovarios — llamada enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) — puede causar infertilidad, ya sea al bloquear o dañar las trompas de Falopio. En los estudios de seguimiento a largo plazo en Suecia, el 11 por ciento de 1.309 mujeres con EPI aguda documentada que intentaron concebir no pudieron hacerlo debido al bloqueo tubárico post EPI que se confirmó.2

Varios factores influyen en la probabilidad de que la EPI cause infertilidad tubárica. Los estudios a largo plazo realizados en Suecia revelaron que el riesgo de infertilidad que corrían las mujeres aumentó con cada episodio de EPI: el riesgo de infertilidad con un episodio de EPI era del 8 por ciento; con dos episodios, 19 por ciento; y con tres o más, 40 por ciento. El riesgo de infertilidad aumentó directamente con la gravedad observada de la inflamación tubárica.3 Además, los retrasos en la búsqueda de atención de salud después de haber tenido síntomas pélvicos pueden afectar a la fertilidad futura. En los estudios suecos, las mujeres que esperaron más de tres días para buscar asistencia médica después de la aparición de los síntomas — dando más tiempo a que la inflamación causara más daño — tuvieron un riesgo tres veces superior de deterioro de la fertilidad o de embarazo ectópico (fuera del útero) que las mujeres que buscaron asistencia con prontitud.4

Prevención de la infertilidad tubárica

La prevención de la infertilidad tubárica relacionada con las ITS se puede hacer en dos niveles. Los hombres y las mujeres pueden lograr la prevención primaria para no contraer una ITS postergando el inicio de las relaciones sexuales, eligiendo a un compañero sexual no infectado y — si no se reúne ninguna de estas condiciones — usando condones para reducir los riesgos de infección clamidiácea y gonorrea. La prevención secundaria, destinada a bloquear la progresión de la infección del aparato genital inferior al aparato genital superior, hace hincapié en la detección de ITS, la notificación al compañero y el tratamiento. El tratamiento de la infertilidad tubárica "en la etapa final" es muy costoso; por lo tanto, es imperativo prevenir la condición.

El enfoque de prevención secundaria de detección de ITS puede ser problemático en muchos entornos del mundo en desarrollo donde las pruebas de laboratorio para el diagnóstico no existen o son costosas. En el pasado, las autoridades habían recomendado que los proveedores usaran algoritmos sencillos basados en los síntomas como un medio para detectar las ITS asintomáticas. Si bien es cierto que los algoritmos para las úlceras genitales y el exudado uretral masculino (uretritis) han resultado útiles, este enfoque sindrómico con respecto al flujo vaginal femenino ha sido menos específico para la gonorrea cervicouterina y las infecciones clamidiáceas. El uso de otros algoritmos de evaluación de riesgos para predecir con mayor precisión quién está infectado ha sido útil en algunos entornos, pero estos medios todavía están en proceso de elaboración.5 Las pruebas de detección de ITS disponibles en los entornos de escasos recursos — como la tinción de Gram o el cultivo de gonorrea — tienden a presentar problemas en cuanto a la sensibilidad o el almacenamiento de especímenes.

Sin embargo, la prevención secundaria de ITS se está haciendo más fácil y es más fiable a medida que las pruebas de amplificación de ácidos nucléicos se han puesto a la disposición en el mundo desarrollado para uso corriente en los consultorios, los programas de salud pública, sobre el terreno e incluso en el hogar.6 Aunque todavía son demasiado costosas y complejas para uso corriente en los países en desarrollo, las pruebas de amplificación se han usado eficazmente para los proyectos de investigación en los mismos. Estas pruebas tienen tres características únicas que las hacen instrumentos importantes: 1) su mayor sensibilidad; 2) la capacidad de los clientes mismos de tomar muestras fácilmente usando especímenes de orina, tapones o hisopos vaginales (en lugar de hisopos endocervicales o uretrales); y 3) su capacidad de hacer pruebas simultáneas para detectar varios organismos. Además, las características de estas pruebas las hacen accesibles a las personas que no se podían detectar fácilmente con técnicas anteriores. Por ejemplo, ahora los programas de extensión pueden proporcionar pruebas de detección de ITS en entornos donde las mujeres no reciben exámenes pélvicos o donde no se toman hisopos uretrales de los hombres.7 Entre las actividades ampliadas para la detección en mujeres jóvenes asintomáticas, usando hisopos vaginales o muestras de orina de la micción inicial (la orina que se expulsa primero) tomadas por ellas mismas, están las pruebas disponibles en las escuelas secundarias, las pruebas de reclutas militares de ambos sexos y las pruebas en los consultorios para adolescentes y las clínicas de urgencias.8

Entretanto, las pruebas rápidas fáciles de leer y baratas de gonorrea e infección clamidiácea las está elaborando el Programa de Tecnología Sanitaria Apropiada (PATH), con sede en Seattle, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y la Fundación Bill y Melinda Gates. Estas pruebas de la tira inmunocromatográfica (IC) se pueden usar sin agua corriente o equipo de laboratorio y permitirán la detección de las muestras de los clientes en los consultorios u hospitales rurales o más pequeños en el mundo en desarrollo y en otros entornos de recursos limitados. Los resultados exactos se obtienen en 20 minutos, lo cual permite el seguimiento eficaz de los clientes, el asesoramiento adicional y la receta de medicamentos, si es necesario.9 Es posible que las pruebas de la tira IC estén disponibles a la venta en uno o dos años.

Con el transcurso del tiempo, la detección de la clamidia en las jóvenes reducirá la prevalencia de infección clamidiácea y la aparición de EPI en una población dada.10 Por ejemplo, un ensayo aleatorizado de intervención en el que se comparó un grupo que usó la detección con un grupo que no usó la detección en mujeres jóvenes en una organización importante dedicada al mantenimiento de la salud, reveló una reducción considerable de la incidencia posterior de EPI en las que habían sido objeto de los exámenes de detección.11 Antes de que las pruebas de amplificación de ácidos nucléicos estuvieran disponibles, casi todas las recomendaciones para la detección de clamidiasis se concentraron en las mujeres. Ahora, sin embargo, es posible detectar la clamidiasis en los hombres jóvenes, y ello tiene varias ventajas posibles (véase La prueba de detección de clamidiasis: ¿en los hombres?).

El bloqueo de la progresión de la infección del aparato genital inferior al aparato genital superior o la progresión de la infección del aparato genital superior a la obstrucción tubárica incluye el tratamiento de las ITS. Los Centros de los EE.UU. para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud (véase Directrices para el tratamiento de las ITS) actualizan periódicamente las recomendaciones de tratamientos de las ITS curables. Para muchas pacientes es más fácil cumplir con regímenes de tratamiento de dosis única para la infección clamidiácea o la gonorrea, pero las opciones de dosis múltiples son igualmente eficaces y menos costosas. Hacer que todos los compañeros sexuales sean tratados con los mismos antibióticos ayuda a prevenir las reinfecciones. Cada vez más, los proveedores están dando a los clientes infectados por las ITS recetas para el tratamiento de las ITS de sus compañeros.

La mujer que ha tenido una ITS corre un riesgo mayor de reinfección, incluso después de haberse curado después de un tratamiento. Ello se debe a que su compañero o sus compañeros sexuales quizás no hayan sido tratados, o a que existe la posibilidad de que siga teniendo relaciones dentro de una red sexual de alta prevalencia. Por lo tanto, tiene gran prioridad la redetección de todas las mujeres con gonorrea o infección clamidiácea documentadas tres meses después del tratamiento.12 Dado que la infección repetida puede duplicar el riesgo de EPI, esta política de redetección también ayuda a prevenir la infertilidad.

Referencias

  1. Mayhew S. Integrating MCH/FP and STD/HIV services: current debates and future directions. Health Policy Plan 1996;11(4):339-53; Shelton JD. Prevention first: a three-pronged strategy to integrate family planning program efforts against HIV and sexually transmitted infections. Int Fam Plann Perspect 1999;25(3):147-52.
  2. Weström L, Joesoef R, Reynolds G, et al. Pelvic inflammatory disease and fertility. A cohort study of 1,844 women with laparoscopically verified disease and 657 control women with normal laparoscopic results. Sex Transm Dis 1992;19(4):185-92.
  3. Weström.
  4. Hillis SD, Joesoef R, Marchbanks PA, et al. Delayed care of pelvic inflammatory disease as a risk factor for impaired fertility. Am J Obstet Gynecol 1993;168(5):1503-9.
  5. Cates W Jr, Welsh MJ. STD risk assessment in family planning settings: can we find clinically useful surrogates of infection? IPPF Med Bull 2003;37(3):1-2.
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  7. Stamm WE. Expanding efforts to prevent chlamydial infection. N Engl J Med 1998;339(11):768-70; Stamm WE. Chlamydia trachomatis — the persistent pathogen. Sex Transm Dis 2001;28(12):684-89.
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  9. Program for Appropriate Technology in Health (PATH). IC strip test for chlamydia. HealthTech Update May 2003. Disponible en línea (PDF, 134K); Program for Appropriate Technology in Health (PATH). IC strip test for gonorrhea. HealthTech Update May 2003. Disponible en línea (PDF, 343K).
  10. Nelson HD, Helfand M. Screening for chlamydial infection. Am J Prev Med 2001;20(3 Suppl):95-107; Kamwendo F, Forslin L, Bodin L, et al. Decreasing incidences of gonorrhea- and chlamydia-associated acute pelvic inflammatory disease: a 25-year study from an urban area of central Sweden. Sex Transm Dis 1996;23(5):384-91.
  11. Scholes D, Stergachis A, Heidrich DM, et al. Prevention of pelvic inflammatory disease by screening for cervical chlamydial infection. N Engl J Med 1996;334(21):1362-66.
  12. U.S. Centers for Disease Control and Prevention. Sexually transmitted diseases treatment guidelines 2002. MMWR 2002;51(RR-6):33. Disponible en línea; Golden MR, Handsfield HH. Rescreening for chlamydial infection and gonorrhea. Medscape Infect Dis 2003;5(2).

Las ITS que se transmiten más fácilmente

La infección clamidiácea y la gonorrea se han propagado a nivel mundial: 92 millones de casos de infección clamidiácea genital y 62 millones de casos de gonorrea ocurren en adultos cada año.1 Estas infecciones también están entre las ITS que se transmiten más fácilmente. Aproximadamente uno de cada cinco actos sexuales sin protección realizados por una persona que tiene infección clamidiácea dará lugar a la transmisión a un compañero sexual no infectado. Respecto a la gonorrea, los riesgos de transmisión son aun mayores: aproximadamente una de cada dos personas expuestas se infectará.2 El uso correcto y sistemático de condones puede hacer reducir el riesgo de transmisión de estas infecciones. Sin embargo, dado que los condones pueden deslizarse o romperse, no ofrecen protección absoluta. La única manera de prevenir totalmente la transmisión de ITS, y por lo tanto preservar la fertilidad, es postergar o abstenerse de las relaciones sexuales o tener una vida sexual activa sólo en una relación monógama con una persona que no esté infectada.

Referencias

  1. World Health Organization. Department of HIV/AIDS. Chlamydia. In Global Prevalence and Incidence of Selected Curable Sexually Transmitted Infections. Overview and Estimates. Geneva, Switzerland: World Health Organization, 2001. Disponible en línea.
  2. Anderson RM. Transmission dynamics of sexually transmitted infections. In Holmes KK, Sparling PF, M8Ardh P-A, eds. Sexually Transmitted Diseases. (New York: McGraw-Hill, 1999)25-37.

 

Directrices para el tratamiento de las ITS

Si se detectan a tiempo, la infección clamidiácea y la gonorrea, que ponen en peligro la fertilidad, se pueden tratar fácilmente con antimicrobianos disponibles en todo el mundo. Los Centros de los Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades y/o la Organización Mundial de la Salud recomiendan los siguientes regímenes de tratamiento para adultas no embarazadas.

Régimen Infecciones anogenitales clamidiáceas sin complicaciones Infecciones anogenitales gonocócicas sin complicaciones
Recomendado

Doxiciclina 100 mg por vía oral dos veces al día durante 7 días;

o Azitromicina 1 g por vía oral en dosis única.

Ciprofloxacina* 500 mg por vía oral en una dosis única;

o Azitromicina 2 g por vía oral en una dosis única;

o Ofloxacina* 400 mg por vía oral en una dosis única;

o Levofloxacina* 250 mg por vía oral en una dosis única;

o Ceftriaxona 125 mg en inyección intramuscular (IM), en una dosis única.

Además, si la infección clamidiácea no se ha descartado, se debe proporcionar tratamiento simultáneo contra la coinfección.

Opción

Eritromicina de base 500 mg por vía oral 4 veces al día durante 7 días;

o Etilsuccinato de eritromicina 800 mg por vía oral 4 veces al día por 7 días;

o Ofloxacina 300 mg por vía oral dos veces al día por 7 días;

o Levofloxacina 500 mg por vía oral una vez al día por 7 días;

o Amoxicilina 500 mg por vía oral 3 veces al día por 7 días;

o Tetraciclina 500 mg por vía oral 4 veces al día por 7 días.

Espectinomicina 2 g IM en una una dosis única. La espectinomicina es sumamente eficaz y útil para las pacientes que no pueden tolerar las cefalosporinas ni las quinolonas.

o Regímenes de cefalosporina en dosis única (que no sea ceftriaxona 125 mg IM) incluyen ceftizoxima (500 mg IM), cefoxitina (2 g IM con 1 g de probenecid por vía oral), y cefotaxima (500 mg IM). Ninguna de las cefalosporinas inyectables ofrecen más ventajas que la ceftriaxona.

o Quinolona en dosis única* Los regímenes incluyen gatifloxacina 400 mg por vía oral, norfloxacina 800 mg por vía oral, y lomefloxacina 400 mg por vía oral. Ninguno de estos regímenes parece ofrecer más ventajas que la ciprofloxacina, la ofloxacina ni la levofloxacina.

o Kanamicina, 2 g en una única dosis IM;

o Trimetoprima (80 mg)/sulfametoxazol (400 mg), 10 tabletas por vía oral, en una dosis única diaria durante 3 días. Ambos deben usarse sólo cuando las tasas de resistencia in vitro son bajas y se vigilan regularmente.

*Las quinolonas no deben usarse para la gonorrea contraída en Asia o el Pacífico, incluido Hawai, dada la prevalencia de gonorrea resistente a las quinolonas en esas zonas.

Fuentes: Centros de los EE.UU. para el Control y la Prevención de Enfermedades. Sexually transmitted diseases treatment guidelines 2002. MMWR 2002;51(RR-6):33,37. Disponible en línea; World Health Organization. Guidelines for the Management of Sexually Transmitted Infections. 2001. Disponible en línea (PDF, 1.25 MB).

 

El vínculo entre las ITS y la infertilidad tubárica

En las regiones del mundo donde la gonorrea y la infección clamidiácea son más comunes, la infertilidad producida por bloqueo de las trompas de Falopio también es más común.1 La asociación geográfica de la gonorrea está más fuertemente vinculada con la infertilidad,2 pero la función de la infección clamidiácea en la causa de la infertilidad tubárica se ha estudiado más exhaustivamente.

cuadro - Porcentaje de mujeres infértiles con oclusión tubárica bilateral (por región)

Investigadores de más de 25 ciudades del mundo han documentado que la oclusión tubárica se asocia fuertemente con antecedentes de infección clamidiácea. Cuando se combinan estos estudios, aproximadamente 70 por ciento de las mujeres con infertilidad tubárica, comparadas con 26 por ciento de las mujeres sin infertilidad tubárica, tenían anticuerpos contra la clamidia.3 La infección clamidiácea es particularmente inquietante porque causa síntomas y signos relativamente benignos, pero aparentemente causa el mismo grado de inflamación tubárica — y a la larga daño tubárico — que otras infecciones como la gonorrea o las producidas por microorganismos anaerobios.

Un estudio multicéntrico a nivel mundial efectuado por la Organización Mundial de la Salud ha comparado la infertilidad relacionada con la infección en parejas de cuatro regiones diferentes del mundo. Se examinaron las trompas de Falopio de más de 5.800 mujeres infértiles que participaron en el estudio. Se observó que la prevalencia de la oclusión tubárica en África era tres veces superior a la de Asia, América Latina o el mundo desarrollado (véase el cuadro de arriiba) y que dos de cada tres africanas que tenían antecedentes de infección de transmisión sexual (ITS) tenían ambas trompas bloqueadas.4 La mayor prevalencia de ITS anteriores y el número mayor de complicaciones del embarazo en las africanas infértiles que en las mujeres infértiles de otras regiones parecen ser la razón de este resultado.5

Referencias

  1. Sciarra JJ. Sexually transmitted diseases: global importance. Int J Gynecol Obstet 1997;58(1):107-19; Cates W, Farley TM, Rowe PJ. Worldwide patterns of infertility: is Africa different? Lancet 1985;2(8455):596-98.
  2. Griffith HB. Gonorrhea and fertility in Uganda. Eugen Rev 1963;55(2):103; Arya OP, Nsanzumuhire H, Taber SR. Clinical, cultural, and demographic aspects of gonorrhoeae in a rural community in Uganda. Bull WHO 1973;49(6):587-95; Arya OP, Taber SR, Nsanze H. Gonorrhea and female infertility in rural Uganda. Am J Obstet Gynecol 1980;138(7Pt2):929-32.
  3. Cates W Jr, Wasserheit JN. Genital chlamydial infections: epidemiology and reproductive sequelae. Am J Obstet Gynecol 1991;164(6 Pt 2):1771-81.
  4. World Health Organization. Infections, pregnancies, and infertility: perspectives on prevention. Fertil Steril 1987;47(6):964-68; Cates, Farley, Rowe.
  5. Cates, Farley, Rowe.


La prueba de detección de clamidiasis: ¿en los hombres?

La detección de clamidiasis asintomática en los hombres jóvenes está surgiendo como una estrategia posible para proteger a sus compañeras sexuales contra esta infección que pone en peligro su fertilidad. La prueba de detección para los hombres es ahora factible porque la infección clamidiácea se puede detectar mediante nuevas pruebas realizadas en muestras de la micción inicial (la orina que se expulsa primero) en lugar de usar hisopos uretrales que causan incomodidad. Además, estas nuevas pruebas — llamadas pruebas de amplificación de ácidos nucléicos — son sumamente exactas y se pueden realizar fuera del consultorio, lo cual permitiría su uso generalizado.

Algunos expertos argumentan que todos los hombres que tienen una vida sexual activa, de 18 a 25 años de edad, deben hacerse esta prueba. Dicen que ésta es necesaria porque los hombres adultos jóvenes y adolescentes tienen mayores probabilidades que los hombres mayores de contraer la infección, que a menudo es silenciosa. Hasta tres cuartos de los hombres infectados de la población general no notifican ningún signo o síntoma.1 En todo el mundo, ocurren anualmente unos 92 millones de casos nuevos de infección clamidiácea,2 y hasta el 40 por ciento de las mujeres que padecen infección clamidiácea y no reciben tratamiento contraen enfermedad pélvica inflamatoria (EPI).3 Ésta, a su vez, hace aumentar los riesgos de embarazo ectópico (fuera del útero) y de infertilidad. Identificar la infección clamidiácea (mediante la detección) y luego tratar a los hombres infectados haría disminuir probablemente el riesgo de que las mujeres se infecten y contraigan EPI; así como se ha demostrado en dos ensayos controlados aleatorizados que la detección de clamidiasis en las mujeres ha hecho que el riesgo de contraer EPI se reduzca por lo menos en un cincuenta por ciento.4

Los estudios de aceptabilidad han revelado que aproximadamente un tercio de los hombres participarían en las pruebas de detección de clamidiasis en la comunidad.5 Si un tercio de los hombres participara en realidad, la repercusión sería notable, opina el doctor Lars Ostergaard, médico principal del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario de Aarhus en Dinamarca. El doctor Ostergaard ha realizado investigaciones para elaborar nuevas técnicas moleculares de diagnóstico de la infección clamidiácea y para encontrar maneras de aplicarlas en la práctica clínica. Reciente-mente, ha centrado su atención en la repercusión que tendría para la salud pública la aplicación de las estrategias de toma de muestras en el hogar para detectar la clamidiasis.

Sin embargo, la detección generalizada de los hombres asintomáticos que tienen una vida sexual activa puede acarrerar costos sociales, psicológicos y económicos prohibitivos. Puede hacer que los hombres sean objeto de estigma,6 y el doctor Ostergaard dice que según sus investigaciones el grupo étnico y la religión de los hombres pueden reducir la aceptación de la prueba de detección. Aunque la detección de los hombres puede ser económica en algunos entornos, puede dejar de serlo si la prevalencia de la infección es baja en cierta población. Y añade que habría que iniciar poco a poco la detección, porque los factores de costo varían notablemente de un entorno a otro.

Dados estos problemas potenciales, los expertos tienden a estar de acuerdo en que la detección más eficaz de las mujeres, especialmente en los entornos con recursos limitados, puede ser una mejor medida para adoptar a corto plazo. En 2001, el Grupo de Estudio de Servicios Preventivos de los Estados Unidos formuló recomendaciones basadas en pruebas que requerían el uso de pruebas de detección de la clamidiasis en todas las mujeres que tenían relaciones sexuales y que eran menores de 26 años, y en todas las mujeres que corrían mayor riesgo de contraer la infección (por ejemplo, las que tienen un nuevo compañero sexual y las que tienen varios compañeros sexuales).7 Los Centros de los Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades formularon recomendaciones similares en 2002.8 Antes de proceder a la detección generalizada de los hombres debemos haber aplicado eficazmente las medidas de detección en la mayoría de las mujeres que corren alto riesgo, declara el doctor Walter Stamm, profesor de medicina y jefe del departamento de enfermedades infecciosas de la Universidad de Washington en Seattle. El doctor Stamm ha llevado a cabo investigaciones para elaborar y evaluar nuevas pruebas de diagnóstico moleculares para la infección clamidiácea y para determinar la repercusión que tendría la detección de la clamidiasis en la prevención de la EPI.

Es evidente que no se usan las pruebas de detección en muchas mujeres. Un estudio realizado entre 1996 y 1999 con la participación de unas 23.000 mujeres reclutadas por el ejército en todos los Estados Unidos reveló que en muchas mujeres infectadas no se había detectado la infección, informa el doctor Stamm. La prevalencia de la infección clamidiácea en esta población varió de casi 6 por ciento en el oeste a 12 por ciento en el sur.9 Se han observado tasas bajas de detección en las adolescentes que tienen una vida sexual activa — que generalmente corren un riesgo mayor de infección clamidiácea que las mujeres mayores — 10 así como también tasas altas de reinfección en las adolescentes de los barrios pobres del casco urbano.11

El doctor Stamm opina: "Dado que a la mayoría de las mujeres no se les hacen las pruebas de detección e incluso las que se examinan y reciben tratamiento tienen tasas de recurrencia elevadas, debemos concentrarnos en una detección comunitaria más amplia de las mujeres y volverles a hacer las pruebas de detección, especialmente en entornos de recursos limitados. Entretanto, debemos proseguir con los estudios de factibilidad y eficacia de la detección en los hombres".

El doctor Stamm hace hincapié en que la detección de la clamidiasis en los hombres tiene como objetivo beneficiar a las mujeres y no a los hombres mismos. Y declara: "Las consecuencias adversas de esta infección para los hombres son leves, ya que la epididimitis (inflamación de los tubos por los cuales pasan los espermatozoides de los testículos a los conductos deferentes) se detecta sólo en uno de cada 100 hombres infectados. Tomando en consideración todas las barreras potenciales para la detección comunitaria y generalizada de la clamidiasis en los hombres que tienen relaciones sexuales — incluidos los problemas de acceso, aceptabilidad, criterios poco claros de detección y criterios poco claros de detección de seguimiento y el manejo de los compañeros sexuales — en realidad "deberíamos prestar mayor atención a un uso más amplio de las pruebas de detección en las mujeres, y sólo entonces considerar en qué forma la labor de la ejecución de las pruebas de detección en los hombres podría encajar en la estrategia de mejora de la detección en las mujeres."

Kim Best

Referencias

  1. Farley TA, Cohen DA, Elkins W. Asymptomatic sexually transmitted diseases: the case for screening. Prev Med 2003;36(4):502-9.
  2. World Health Organization. Department of HIV/AIDS. Chlamydia. In Global Prevalence and Incidence of Selected Curable Sexually Transmitted Infections. Overview and Estimates. Geneva, Switzerland: World Health Organization, 2001. Disponible en línea.
  3. U.S. Centers for Disease Control and Prevention. Division of Sexually Transmitted Diseases. Chlamydia Disease Information, 2001. Disponible en línea (en español).
  4. Scholes D, Stergachis A, Heidrich FE, et al. Prevention of pelvic inflammatory disease by screening for cervical chlamydial infection. N Engl J Med 1996;334(21):1362-66; Ostergaard L, Andersen B, Moller JK, et al. Home sampling versus conventional swab sampling for screening of Chlamydia trachomatis in women: a cluster-randomized 1-year follow-up study. Clin Infect Dis 2000;31(4):951-57.
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  6. Andersen B, Kangas I, Olesen F, et al. Psychosocial consequences of Chlamydia trachomatis testing [poster presentation]. The 2003 International Society for Sexually Transmitted Diseases Research Congress, Ottawa, Canada, July 27-30, 2003.
  7. U.S. Preventive Services Task Force. Screening for chlamydial infection: recommendations and rationale. Am J Prev Med 2001;20(3S):90-94. Disponible en línea.
  8. U.S. Centers for Disease Control and Prevention. Sexually transmitted diseases treatment guidelines 2002. MMWR 2002;51(RR-6):32. Disponible en línea (PDF, 601K).
  9. Gaydos CA, Howell MR, Quinn TC, et al. Sustained high prevalence of Chlamydia trachomatis infections in female army recruits. Sex Transm Dis 2003;30(7):539-44.
  10. Cook RL, Wiesenfeld HC, Ashton MR, et al. Barriers to screening sexually active adolescent women for chlamydia: a survey of primary care physicians. J Adolesc Health 2001;28(3):204-10.
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Protección triple contra embarazo, ITS e infertilidad

Muchos proveedores de servicios de planificación familiar han empezado a aconsejar a los clientes que corren riesgo de embarazo no planificado y de infecciones de transmisión sexual (ITS) acerca de la protección doble contra ambas condiciones.

Pero más que la protección doble, lo que muchas jóvenes necesitan es "protección triple" contra el embarazo no planificado, las ITS y la infertilidad, opina Martha Brady, asociada del Programa de Género, Familia y Desarrollo del Population Council, con sede en Nueva York.

 gráfico - Protección triple
La protección doble puede lograrse al abstenerse de relaciones sexuales, al usar la anticoncepción y al tener una relación mutuamente monógama en la que se tengan relaciones sexuales con un solo compañero no infectado, o al usar condones sistemáticamente, solos o con otro método anticonceptivo más eficaz. (Si se usa el condón sólo y falla, la anticoncepción de emergencia puede servir como un método anticonceptivo de respaldo pero no protegerá contra las ITS.) Brady señala que cada una de estas medidas protectoras también ayuda a las mujeres a preservar su fertilidad al prevenir ITS que pueden causar infertilidad si no se tratan de manera inmediata y eficaz.

Brady declara en un artículo reciente publicado en la revista Reproductive Health Matters.1 que al incluir la prevención de la infertilidad en el mensaje relativo a la protección doble permitiría centrar la atención en el problema de salud pública relativo a la infertilidad que se ha pasado por alto, al tiempo que se puede fortalecer la planificación familiar y la labor de prevención de las ITS. Y escribe: "La ampliación del mensaje de modo que incluya la protección triple podría usar la notoriedad de la fertilidad y la infertilidad — y el interés inmediato que tienen las personas en esta cuestión — para promover la protección contra las ITS y la infección por el VIH". Brady agrega: "Vincular el sexo de menos riesgo con la fertilidad, en lugar de centrarse en la prevención de enfermedades per se, tal vez también elimine el estigma que existe contra los temas relacionados con las ITS y la infección por el VIH".

La promoción de las maneras de proteger simultáneamente contra embarazos no planificados y las ITS ha resultado ser un desafío. Este mensaje de protección doble es más complicado que el que tiene que ver con centrarse sólo en prevenir embarazos no planificados o sólo en evitar las ITS. Algunos expertos de salud reproductiva temen que al agregar un tercer mensaje acerca de la prevención de la infertilidad puede dificultar la tarea aún más.

Brady reconoce este reto. Y opina: "Pero agregar este mensaje acerca de la prevención de la infertilidad es importante, en particular para las jóvenes. Los mismos métodos que ofrecen protección doble también ofrecen la posibilidad de la protección triple, de modo que lo único que hay que cambiar es el mensaje. Es un cambio conceptual; no un programa nuevo".

Además, este cambio conceptual ofrece oportunidades para enfoques más holísticos en cuanto a la salud reproductiva, señala Brady. Al prevenir e incluso al tratar la infertilidad, por ejemplo, los programas de planificación familiar podrían ayudar tanto a las mujeres como a los hombres respecto a los problemas de fertilidad, incluirían a los hombres en la labor de protección de la salud reproductiva y se ganarían la confianza de sus comunidades, al tiempo que reducen las tasas de ITS y de embarazos no planificados.

— Kathleen Henry Shears

Referencia

  1. Brady M. Preventing sexually transmitted infections and unintended pregnancy, and safeguarding fertility: triple protection needs of young women. Reprod Health Matters 2003;11(22):134-41.

 

Los programas hacen hincapié en el vínculo entre las ITS y la infertilidad

Muchas personas no saben que la falta de tratamiento o el tratamiento inadecuado de las infecciones de transmisión sexual (ITS) — en particular en las mujeres — es una causa importante de infertilidad en los países en desarrollo.1

fotografía - Peatones y vehículos transitan por una concurrida calle en Delhi, India.

Por lo tanto, algunos programas de planificación familiar están haciendo hincapié en el vínculo que existe entre las ITS y la infertilidad al empezar a ofrecer servicios de salud reproductiva más integrales, incluidos la prevención y el tratamiento de la infertilidad. Por ejemplo, el proyecto de Salud Reproductiva Integral para Todos de la Asociación de Planificación de la Familia de la India proporciona educación y asesoramiento acerca de las ITS a sus clientes, incluidos los hombres que acuden a su consultorio de infertilidad o dispensario de salud reproductiva masculina (véase Ayudar a los hombres a comprender la infertilidad). La preservación de la fertilidad mediante la prevención y el tratamiento de las ITS es un tema importante en la labor de extensión comunitaria de los programas que se realizan mediante los grupos de nivel comunitario para beneficio de mujeres y hombres.2

El Centro de Acción de Salud e Investigación de la Mujer, organización no gubernamental con sede en la Ciudad de Benin, Nigeria, también está tratando de informar más acerca del vínculo que existe entre las ITS y la infertilidad. El personal del centro celebra foros comunitarios y se presenta en programas radiales y televisivos para informar a la gente acerca de la necesidad de prevenir y tratar las ITS para preservar la fertilidad.

El centro en Nigeria realizó un ensayo para evaluar un programa piloto de prevención de las ITS en las escuelas. Ese programa, que incluía la educación de pares, los clubes de salud reproductiva y la capacitación de los proveedores para mejorar la calidad de la atención de las ITS que se daba a los estudiantes, centró su atención en la prevención de la infertilidad. Los investigadores observaron reducciones estadísticamente significativas de los síntomas de ITS notificados por los estudiantes en cuatro escuelas participantes de la Ciudad de Benin, en comparación con los estudiantes de ocho escuelas locales que no recibieron esa información de prevención de las ITS. El estudio también observó mejoras significativas en los conocimientos relativos a las ITS, en la notificación de compañeros y en la forma en que los estudiantes del grupo de intervención se comportaban al buscar tratamiento.3 El Centro de Acción de Salud e Investigación de la Mujer trabajó posteriormente con las comunidades para adaptar el programa piloto a fin de hacerlo llegar a los jóvenes que no asistían a la escuela.

El doctor Friday Okonofua, director ejecutivo del Centro, es partidario de la intervención temprana para informar a las personas acerca de cómo preservar su fertilidad mediante la prevención y el tratamiento de las ITS. El doctor Okonofua dice: "Hay muchas personas que temen la infertilidad. De modo que si podemos vincular el tema de las ITS a la información sobre la infertilidad, esas personas serán mucho más receptivas a nuestros mensajes".

— Kathleen Henry Shears

Referencias

  1. Dyer SJ, Abrahams N, Hoffman M, et al. Infertility in South Africa: women's reproductive health knowledge and treatment-seeking behavior for involuntary childlessness. Hum Reprod 2002;17(6):1657-62; Passey M, Mgone CS, Lupiwa S, et al. Community based study of sexually transmitted diseases in rural women in the highlands of Papua New Guinea: prevalence and risk factors. Sex Transm Infect 1998;74(2):120-27.
  2. Datta B. "What about us?" Bringing infertility into reproductive care. Quality/Calidad/Qualité 2002;13:3-29.
  3. Okonofua FE, Coplan P, Collins S, et al. Impact of an intervention to improve treatment-seeking behaviour and prevent sexually transmitted diseases among Nigerian youths. Int J Inf Dis 2003;7(1):61-73.