Tradicionalmente, los esfuerzos para prevenir la infección por el VIH mediante la promoción del uso de condones — como parte de una serie amplia de estrategias de reducción de riesgos — se han dirigido a las personas que corren más riesgo de infección. Una de esas poblaciones seleccionadas es la de las trabajadoras del sexo de burdeles y establecimientos que no son burdeles (donde el uso del condón suele ser bajo). La segunda es la de los hombres, puesto que son ellos los que toman la decisión final respecto al uso del condón en las relaciones sexuales.
El trabajo sexual en los establecimientos que no son burdeles, como restaurantes, bares y salones de masaje, es tan común que una serie de intervenciones está tratando de llegar a esas poblaciones con mensajes que recomiendan el uso del condón. (Cabe señalar que, aunque se reconoce que muchas condiciones sociales, culturales, y económicas fomentan el trabajo sexual comercial, FHI y organizaciones similares no pueden eliminar esas condiciones. Más bien, FHI interviene para ayudar a esas mujeres a protegerse para no contraer ni transmitir el VIH y las ITS, y para prevenir el embarazo no deseado.)
Una intervención para promover el condón en la República Dominicana que se destaca en este número (véase Iniciativa de salud pública casi reduce por la mitad las tasas de ITS) tiene que ver con las trabajadoras del sexo empleadas en los burdeles y establecimientos que no son burdeles. Mientras tanto, FHI está realizando una intervención dirigida a las mujeres de dos cervecerías asiáticas que complementan sus ingresos con trabajo sexual.
Michael Merrigan, funcionario principal de programas de la oficina de FHI en Camboya, opina: "Las promotoras de cerveza, que sirven esa bebida a clientes en restaurantes, están mal remuneradas y son objeto de presión constante de vender cierta cantidad, de lo contrario pierden ingresos. Están en contacto estrecho con los clientes y muchas de ellas complementan sus escasos ingresos teniendo relaciones sexuales con los clientes después del trabajo". Para ayudar a esas mujeres a protegerse contra el VIH y las ITS , FHI ofrece un plan de prevención completo que incluye educación de pares, fomento de la relación con propietarios de establecimientos para facilitar a las mujeres el acceso a los servicios y la información acerca del VIH y las ITS, servicios de ITS que se prestan en las casas de las promotoras de cervezas, además de la promoción del condón.
El trabajo de FHI con las promotoras de cerveza es parte de un programa más amplio que periódicamente dirige su atención a las trabajadoras del sexo en burdeles y establecimientos que no son burdeles en Camboya para que ellas se beneficien de los programas de extensión relativos al VIH y las ITS. Las actividades de FHI de atención y prevención del VIH y las ITS con las trabajadoras del sexo que trabajan establecimientos que no son burdeles también se centran en las mujeres que trabajan en establecimientos conocidos por el sexo comercial, como los sitios de karaoke donde se vende cerveza, los salones de masaje y los hoteles o casas de huéspedes. Entre las intervenciones respaldadas por FHI están la educación de pares y los servicios de extensión para dar información y mensajes que promueven el cambio de comportamiento respecto a la prevención del VIH y las ITS, la prestación de servicios de tratamiento de las ITS y la remisión a esos servicios, además de la promoción del uso del condón. Y ahora que más trabajadoras del sexo se han enterado de su estado relativo al VIH, FHI ha comenzado a abordar las cuestiones de atención, tratamiento y apoyo para ese grupo.
Hacer más hincapié en los hombres
El uso de una amplia gama de estrategias de prevención contra el VIH y las ITS es lo más prometedor para reducir su propagación. FHI promueve y pone en práctica lo que llama un modelo "De ABC a Z": abstinencia y basar la relación en la fidelidad; y si estas dos no pueden lograrse, se recurre al uso de condones. Estas tres estrategias se pueden complementar con una serie de métodos de prevención eficaz contra el VIH, que sería un componente más del modelo. (Véase La estrategia "De ABC a Z"). El uso del condón es un elemento importante de este enfoque global, pero los hombres expresan con frecuencia animosidad a los condones y tienen más posibilidades de abandonar su uso con las compañeras permanentes, quienes ellos suponen no están infectadas por el VIH ni las ITS. En Tailandia, los hombres jóvenes han comenzado a visitar con menos frecuencia los burdeles,1 pero con más frecuencia están teniendo relaciones sexuales sin protección con sus compañeras.2 Según un estudio de 2001, dos terceras partes de los 5.646 hombres jóvenes que fueron reclutados en el Ejército Real Tailandés en mayo de 1999 habían tenido relaciones sexuales con una novia el año anterior, pero sólo el 13 por ciento había usado condones.3 Asimismo, las investigaciones indican que algunos de los hombres jóvenes siguen comprando servicios sexuales, al mismo tiempo que tienen relaciones sexuales sin protección con sus compañeras.4 Esto hace que sus compañeras estables, que supuestamente representan poco riesgo, corran un riesgo elevado de infección.
La vulnerabilidad a la infección por el VIH, de las personas que supuestamente corren poco riesgo, también se ilustra en un ejercicio de elaboración de modelos realizado en Camboya con asistencia de FHI. En 2002, el Grupo de Trabajo de Camboya sobre la Proyección del VIH/SIDA calculó que en ese año casi la mitad de las nuevas infecciones registradas en el país se transmitieron entre esposos y esposas.5
En vista de que los hombres suelen tomar la decisión final en cuanto al uso del condón en las relaciones sexuales, tratar de que aumenten el uso del condón es un reto que afrontan continuamente los trabajadores de salud reproductiva.
En Harare, Zimbabwe, los investigadores de FHI y colaboradores nacionales comenzaron a averiguar en 2002 si los compañeros de 344 mujeres (que habían participado en una intervención de dos meses de promoción del condón) se sentían más cómodos aprendiendo acerca del uso del condón en sesiones de grupo de sólo hombres o en sesiones de parejas con su compañera estable. Los resultados preliminares de este ensayo aleatorizado indicaron que un porcentaje similar e inesperadamente elevado de hombres (aproximadamente 40 por ciento) asistieron a las reuniones de promoción del condón cuando se les invitó, sin importar el tipo de reunión.
El doctor Markus Steiner, epidemiólogo principal de FHI que ayudó a diseñar el estudio, opina: "Ese grado de participación masculina es mucho más elevado de lo previsto y es alentador en cuanto a la participación de los hombres en las actividades de promoción de condones por intermedio de sus compañeras estables. Creemos que nuestros resultados indican que en un país como Zimbabwe donde ya existe una infraestructura de planificación familiar muy buena, es posible hacer aumentar la participación de los hombres en un entorno de planificación familiar".
Mientras tanto, un examen de las investigaciones en materia de operaciones en 13 países reveló que al hacer que los hombres promovieran los condones mediante la distribución comunitaria (DC), los programas pueden hacer aumentar no sólo el número total de condones que los programas distribuyen sino también el número que se dispensa a los clientes de sexo masculino.6 El informe destacó la investigación en Perú que descubrió que los trabajadores de DC con el programa Promoción de Labores Educativas y Asistenciales en Favor de la Salud (PROFAMILIA) en Lima vendió el doble de condones por mes que las trabajadoras de DC: un promedio mensual de 49 condones (vendidos por los hombres) y de 24 condones (vendidos por las mujeres). El estudio peruano reveló patrones de rendimiento similares entre los trabajadores del programa de DC del Centro NorPeruano de Capacitación y Promoción Familiar (CENPROF) en Trujillo,7 así como los que reveló un estudio de 1995 entre los voluntarios de DC en el distrito de Kilifi de Coast Province, Kenia. Cada uno de los 15 voluntarios de sexo masculino de DC en el distrito de Kilifi distribuyeron aproximadamente 9.550 condones durante el período de estudio de 18 meses, mientras que cada una de las 15 voluntarias de DC en el mismo distrito distribuyeron aproximadamente 3.523 condones.8 En ambos estudios se hicieron ajustes por otros factores que podían influir en el rendimiento de los trabajadores; por ejemplo, educación, ocupación, estado civil, capacitación, tiempo que habían estado en el programa y ubicación del puesto de DC.
Hacer que los hombres promuevan los condones mediante programas de DC puede requerir ajustes en cuanto a actitudes, métodos de contratación y horarios de capacitación. El estudio peruano reveló que las directoras de programas nunca aceptaron plenamente a los hombres en el programa de DC y que, a pesar de la alta productividad de los trabajadores de DC de sexo masculino, las directoras seguían teniendo dudas acerca de la labor de los hombres. "Los hombres tienen menos tiempo libre para desempeñar el trabajo", observó una directora. Otra dijo que "los hombres producen menos". Es posible que esas actitudes hayan contribuido al hecho de que las trabajadoras de DC sustituyeran a los trabajadores de sexo masculino que abandonaron el programa.9 Según las investigaciones en Tanzanía, los hombres en algunas comunidades tenían ciertas reservas al principio acerca de los trabajadores de DC que distribuían condones y otros anticonceptivos a sus esposas, pero cambiaron de parecer después de familiarizarse más con el programa.10
La contratación de hombres en los programas de DC puede ser difícil; pero, según las investigaciones, el programa de capacitación de DC no tiene que modificarse mucho para dar cabida a los trabajadores de sexo masculino.11 Sólo habría que cambiar el horario de las sesiones. En Perú, ambos programas de DC, PROFAMILIA y CENPROF, ofrecieron capacitación los fines de semana para adaptarse a los horarios de trabajo de los hombres.12
Ofrecer opciones
Con el fin de alentar el uso del condón en los hombres, los investigadores están tratando de establecer si al ofrecerles varias opciones de condones masculinos aumenta el porcentaje de uso y disminuye el porcentaje de ITS. Los investigadores de FHI están realizando ensayos controlados aleatorizados en Jamaica, Ghana, Kenia y Sudáfrica para explorar esta idea.13
En Kingston, Jamaica, FHI está estudiando las preferencias de condones de 1.000 hombres que acuden al consultorio de ITS más grande de la capital para recibir tratamiento por exudado uretral. Al 50 por ciento de los hombres se les ofrecerán sólo los condones estándar que se distribuyen en el consultorio. Al otro 50 por ciento se le ofrecerán condones Rough Rider, diseñados con nervaduras y "protuberancias de placer"; condones Inspiral, que quedan un poco holgados para aumentar la sensación; condones estándar proporcionados por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID); y condones clínicos estándar. Durante la inscripción en el estudio, los hombres son examinados y se les da tratamiento para gonorrea, tricomoniasis y clamidiasis. El examen de detección de esas ITS continuará a intervalos regulares durante el estudio de seis meses. En cada visita de estudio se hacen entrevistas individuales estructuradas para obtener información sobre la selección y el uso de los condones. Se prevé que la recopilación de datos se completará en julio de 2004.
El doctor Steiner, de FHI, investigador principal del estudio, declara: "Si la oferta de diferentes condones no tiene ningún impacto en el uso autonotificado y la incidencia de ITS, entonces los programas simplemente deberían ofrecer el condón más barato disponible en vez de gastar recursos en condones un poco más caros que vienen en envoltorios elaborados y con características para dar más placer, como los condones con "nervaduras" o que quedan holgados. Sin embargo, si resulta que las opciones hacen aumentar el uso del condón y disminuir las tasas de ITS, entonces las opciones de condones es una intervención que podría aplicarse también en otros lugares".
Los ensayos de diversas opciones de condones realizados por FHI en Ghana, Kenia y Sudáfrica son similares al ensayo de Jamaica, salvo que sólo se están recopilando los datos autonotificados relativos al uso del condón. En los tres lugares, a los hombres asignados a un grupo "con opción" se les ofrece una selección de cuatro condones: Rough Rider, Inspiral, el que distribuye USAID o el condón de mercadeo social de cada país. Al grupo de hombres "sin opción" se les ofrece sólo el condón que distribuye la USAID.
Los primeros resultados de los estudios en Ghana y Sudáfrica son interesantes. Los investigadores de FHI han observado que los participantes del estudio están seleccionando como primera opción Rough Rider y como segunda opción Inspiral y los condones de mercadeo social. "Lo interesante es que en ambos países, los condones de mercadeo social son esencialmente iguales a los condones que distribuye la USAID; la diferencia está en el envoltorio", dice Carol Joanis, directora asociada de FHI e investigadora principal de los estudios en Ghana, Kenia y Sudáfrica. Joanis tiene planeado dirigir grupos de enfoque con los participantes del estudio para saber en qué basan la selección de los condones.
Joanis añade: "Debemos saber por qué a los participantes les gustan ciertos condones. ¿Prefieren las características como protuberancias y nervaduras? ¿Les atrae un condón por la forma en que fue promovido? ¿O simplemente les gusta el color del envoltorio?
— Emily J. Smith
Referencias
Nelson KE, Eiumtrakol S, Celentano DD, et al. HIV infection in young men in northern Thailand, 1991-1998: increasing role of injection drug use. J Acquir Immune Defic Syndr 2002;29(1):62-68; Nelson KE, Celentano DD, Eiumtrakol S, et al. Changes in sexual behavior and a decline in HIV infection among young men in Thailand. N Engl J Med 1996;335(5):297-303.
VanLandingham M, Trujillo L. Recent changes in heterosexual attitudes, norms and behaviors among unmarried Thai men: a qualitative analysis. Int Fam Plann Perspect 2002;28(1):6-15; Saengdidtha B, Ungchusak K. Sexual behaviours and sexually transmitted diseases among young Thai men in 1999. Venereology 2001;14(4):157-59.
Saengdidtha.
VanLandingham.
The Cambodia Working Group on HIV/AIDS Projection. Projections for HIV/AIDS in Cambodia: 2000-2010. Phnom Penh, Cambodia: National Center for HIV/AIDS, Dermatology and STDs, 2002.
Population Council. Program Brief No. 2. Using Men as Community-Based Distributors of Condoms. Washington, DC: Frontiers in Reproductive Health, Population Council, 2002.
Foreit JR, Garate MR, Brazzoduro A, et al. A comparison of the performance of male and female CBD distributors in Peru. Stud Fam Plann 1992;23(1):58-62; Population Council.
Family Planning Association of Kenya and Population Council/Africa OR/TA Project. Increasing Male Involvement in the Family Planning Association of Kenya (FPAK) Family Planning Program. Nairobi, Kenya: Population Council, 1995.
Foreit.
Chege J, Rutenberg N, Janowitz B, et al. Factors Affecting the Outputs and Costs of Community-Based Distribution of Family Planning Services in Tanzania. Nairobi, Kenya: Population Council, 1998; Population Council.
Family Planning Association of Kenya and Population Council/Africa OR/TA Project; Foreit.
Foreit.
Steiner M. Update — condom choice initiative. Annual meeting of the FHI Technical Advisory Committee, Contraceptive Technology and Family Planning Research, Chapel Hill, NC, May 2, 2002.
Campañas para los servicios militares y de policía cambian comportamientos
En Tailandia la prevalencia de la infección por el VIH ha disminuido considerablemente en el decenio pasado. Esto se ha atribuido a varias campañas de promoción del condón, incluido el programa de uso de 100% condones que se puso en práctica en 1991 y que ordenaba el uso sistemático del condón en todos los burdeles. La disminución de la prevalencia de la infección por el VIH ha sido especialmente notable entre los reclutas del ejército tailandés.1 Un estudio realizado en 2002 y en el que participaron unos 7.000 hombres reclutados en el Ejército Real Tailandés reveló que la prevalencia de la infección por el VIH bajó de 11% entre los reclutados en 1991 a 2% entre los reclutados en 1998.2
Aunque no se aplica uniformemente en todo el país, el programa tailandés de 100% condones generalmente hace cumplir el uso del condón al exigir a las trabajadoras del sexo comercial que se hagan examinar para determinar la presencia de infecciones de transmisión sexual (ITS) y al recopilar información relativa al uso particular de burdeles por parte de hombres que acuden a clínicas gubernamentales para recibir tratamiento de las ITS. Algunos burdeles asociados regularmente con ITS se han cerrado.
En Camboya, las campañas similares de promoción del condón — incluida una política de uso de 100% condones iniciada en 1998 y ampliada a todas las provincias en 2001 — también han sido sumamente eficaces. Un informe reciente publicado por el Grupo de Trabajo de Camboya acerca de la Proyección de la Infección por el VIH/SIDA observó que aproximadamente 35.000 casos nuevos anuales de infección por el VIH se debían a trabajo de sexo comercial a mediados de los años 90. En cambio, en 2002, menos de 2.000 infecciones anuales eran atribuibles al trabajo de sexo comercial.3
La prevalencia de la infección por el VIH en los policías de Camboya — población que tradicionalmente tiene un riesgo elevado — también ha disminuido, pasando de 6% en 1998 a 3% en 2000, según informes de la Vigilancia Centinela de la Infección por el VIH (HSS).4 Y el uso sistemático de condones con trabajadoras del sexo comercial notificado por los policías aumentó de 65% a 85% entre 1997 y 2001, según datos de la Encuesta de Vigilancia de Comportamiento (BSS). Aunque datos centinelas relativos a la infección por el VIH en los militares de Camboya — otra población que tradicionalmente tiene un riego elevado — no se han recopilado desde 1997, los datos de uso de condones de la BSS indicaron que el uso sistemático de condones con trabajadoras sexuales notificado por el personal militar se duplicó y pasó del nivel bajo tradicional de 43% en 1997 a 87% en 2001. En el mismo período, el porcentaje de hombres que notificaron haber tenido relaciones sexuales con trabajadoras sexuales en el mes anterior a la encuesta bajó de 51% a 20%.5
"Lo que ha hecho Camboya es admirable", dice Anthony Bennett, director adjunto de la división de atención y tratamiento del FHI Institute para la infección por el VIH/SIDA y, entre 1995 y 1998, funcionario técnico principal de la oficina regional de FHI de Asia.
Un factor que posiblemente esté contribuyendo a este aumento de las tasas de uso de condones en estas poblaciones es la puesta en práctica en 1998 de un programa de educación de pares de servicios militares y de policía elaborado por el proyecto de FHI de Ejecución de la Prevención y la Atención del SIDA (IMPACT), y realizado en colaboración con el Ministerio de Defensa Nacional, el Ministro del Interior y la Cruz Roja de Camboya. Éste es uno de varios programas que FHI está poniendo en práctica con el ejército y la policía de países seleccionados de Asia y África para ayudarles a integrar actividades de prevención de la infección por el VIH/SIDA en sus sistemas. Como parte de una estrategia integral para la prevención de la infección por el VIH y las ITS, el programa presta servicios y asesoramiento relativos a las ITS, y aborda diversos comportamientos de alto riesgo como abuso de drogas. (Reconociendo que el uso de técnicas diversas y que se refuerzan mutuamente es la medida más prometedora para reducir la propagación del VIH y las ITS, FHI promueve y aplica un modelo que llama "De ABC a Z": abstinencia, basar la relación en la fidelidad con un compañero o — si no se puede lograr la "A" o la "B" — usar condones. Estas tres estrategias pueden complementarse más con otras estrategias eficaces de prevención de la infección por el VIH; es decir, el componente "a la Z" del modelo "De ABC a Z". [Véase La estrategia "De ABC a Z".])
Michael Merrigan, funcionario principal de programas de la oficina de FHI en Camboya, opina: "Se calcula que 78% o más del ejército de Camboya y 23% de la policía del país habrán recibido la promoción del condón y otros mensajes de prevención de la infección por el VIH para finales de 2003. Redes de educación de pares están funcionando actualmente en cuatro de cinco regiones militares de Camboya".
Los condones se promueven de diversas formas:
Bases militares remotas tienen cajas de condones suministradas por FHI a las que los hombres pueden tener acceso confidencialmente.
Los educadores pares demuestran el uso correcto del condón con modelos de penes.
Los educadores pares informan que el uso del condón es una de las numerosas estrategias de reducción del riesgo de contraer la infección por el VIH. Otros mensajes de asesoramiento consisten en que se debe reducir el número de compañeras sexuales que tienen y evitar el consumo de demasiado alcohol o situaciones sociales que podrían conducir al uso de establecimientos de sexo comercial.
Los educadores pares hacen hincapié en que el uso de condones puede ayudar a las personas a protegerse ellas mismas y a sus familias contra la infección por el VIH.
Equipos de escenificación de educación de pares promueven los condones en las producciones teatrales.
"En las conversaciones con militares, los educadores pares también tratan de abordar y corregir los numerosos conceptos erróneos que existen comúnmente acerca de los condones y la infección por el VIH", declara Merrigan.
— Emily J. Smith
Referencias
Nelson KE, Celentano DD, Eiumtrakol S, et al. Changes in sexual behavior and a decline in HIV infection among young men in Thailand. N Engl J Med 1996;335(5):297-303; Celentano DD, Nelson KE, Lyles CM, et al. Decreasing incidence of HIV and sexually transmitted diseases in young Thai men: evidence for success of the HIV/AIDS control and prevention program. AIDS 1998;12(5):F29-F36.
Nelson KE, Eiumtrakol S, Celentano DD, et al. HIV infection in young men in northern Thailand, 1991-1998: increasing role of injection drug use. J Acquir Immune Defic Syndr 2002;29(1):62-68.
The Cambodia Working Group on HIV/AIDS Projection. Projections for HIV/AIDS in Cambodia: 2000-2010. Phnom Penh, Cambodia: National Center for HIV/AIDS, Dermatology and STDs, 2002.
Ministry of Health. National Center for HIV/AIDS, Dermatology and STDs. Report on HIV Sentinel Surveillance in Cambodia. Phnom Penh, Cambodia: Ministry of Health. National Center for HIV/AIDS, Dermatology and STDs, 2000.
Sopheab H, Gorbach P, Bunleng H. Cambodia's Behavioral Surveillance Survey, 1997-1999 (BSS I-III). Phnom Penh, Cambodia: National Center for HIV/AIDS, Dermatology and STDs; Ministry of Health, Cambodia; San Diego State University/Family Health International, 2001; National Center for HIV/AIDS, Dermatology and STDs. Behavioral Surveillance Survey 2001, Cambodia. Phnom Penh, Cambodia: National Center for HIV/AIDS, Dermatology and STDs, in press.
Iniciativa de salud pública casi reduce por la mitad las tasas de ITS
Se registró una disminución del 40 por ciento en las tasas de infecciones de transmisión sexual (ITS) en una muestra de 400 trabajadoras del sexo comercial que participaron en una iniciativa reciente cuyo objetivo era promover el uso de 100% condones en 68 establecimientos de comercio sexual en dos ciudades de la República Dominicana.
La iniciativa, realizada durante un año y apoyada por el Programa Horizons del Population Council de la Facultad de Salud Pública de Johns Hopkins y por el proyecto AcciónSIDA de la Academia de Desarrollo Educativo (AED), tuvo que ver con dos estrategias de promoción del condón. La primera, realizada en 34 establecimientos de sexo en Santo Domingo, alentaba la solidaridad entre las trabajadoras del sexo, los administradores y propietarios de establecimientos de comercio sexual y otros empleados (por ejemplo, discjockeys, barmen y porteros) a comprometerse al uso sistemático de los condones en los establecimientos. La segunda estrategia, realizada en 34 establecimientos en Puerto Plata, fue análoga pero también aplicó una política gubernamental del uso de 100% condones y un sistema de sanción graduado dirigido a los propietarios de establecimientos de comercio sexual. Ambas estrategias se realizaron no sólo en prostíbulos, sino también en otros establecimientos (como bares y discotecas) donde puede haber trabajo sexual.
Los datos de ITS recopilados de 200 trabajadoras del sexo en cada sitio antes e inmediatamente después de las intervenciones indicaron en ambos lugares disminuciones comparables en la prevalencia de una o más de tres ITS (clamidiasis, gonorrea y tricomoniasis). En Santo Domingo, las tasas registraron una disminución y pasaron de 25 a 16%, mientras que en Puerto Plata disminuyeron un poco más, pasando de 29 a 16%.
La iniciativa evaluó en ambos lugares el uso del condón con nuevos clientes, con compañeros regulares que pagaban por los servicios y con compañeros regulares que no pagaban. El uso sistemático del condón autonotificado aumentó considerablemente en ambas ciudades. En particular, el uso sistemático del condón con los nuevos clientes registró un aumento, pasando de 75 a 94% en Santo Domingo, mientras que en Puerto Plata se duplicó con creces (pasando de 13 a 29%) con los compañeros regulares que pagaban y con los compañeros regulares que no pagaban. Además, las tasas observadas de rechazo verbal de sexo sin protección con los clientes manifestado por las trabajadoras del sexo aumentaron considerablemente (de 50 a 80%) en Puerto Plata únicamente.
La doctora Deanna Kerrigan, profesora asistente de investigación del Departamento de Salud Internacional de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, EE.UU., e investigadora principal del estudio, opina: "El modelo combinado de solidaridad comunitaria/política y sanciones gubernamentales que se puso en práctica en Puerto Plata produjo tasas de cumplimiento mucho más elevadas con los componentes de intervención clave que el modelo de solidaridad aplicado en Santo Domingo. Pero en vista de que se levantaron relativamente pocas sanciones durante la intervención en Puerto Plata, la política gubernamental y quizás la amenaza de sanciones — en vez de las sanciones mismas — parecen haber influido de manera tan notable".
Según la doctora Kerrigan, para establecer una norma y una política gubernamental que respaldaran el uso sistemático del condón hubo que fomentar las relaciones entre los miembros de los tres grupos clave:
Los miembros de la comunidad, incluidos las trabajadores del sexo, los propietarios, los gerentes y otros empleados de los establecimientos de comercio sexual.
Los empleados públicos, por ejemplo, los inspectores de salud, los médicos de consultorios de tratamiento de las ITS y los encargados de formular políticas afiliados con los departamentos de salud regional y el programa nacional de control del VIH, el SIDA y las ITS.
Las organizaciones no gubernamentales como el Centro de Promoción y Solidaridad Humana (CEPROSH) en Puerto Plata y el Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN) en Santo Domingo, que han dirigido actividades de prevención del VIH y de educación de pares con las trabajadoras del sexo en el país por más de 15 años. La organización nacional de trabajadoras del sexo, Movimiento de Mujeres Unidas (MODEMU), también participó.
La creación de esas alianzas generó una colaboración innovadora que permitió un enfoque más amplio de prevención del VIH y las ITS. En el caso de las trabajadoras del sexo, el enfoque amplio y los mensajes se centraron en el uso del condón, los servicios relativos a las ITS y el establecimiento de un ambiente que fomenta prácticas sexuales protegidas. Como parte de la iniciativa de la República Dominicana, los educadores pares de las trabajadoras del sexo ofrecieron, en las clínicas públicas de tratamiento de las ITS, consejos antes y después de hacer las pruebas de detección de las ITS. Los inspectores de salud pública y los empleados de las organizaciones no gubernamentales visitaron establecimientos de comercio sexual para reforzar la importancia de los exámenes mensuales de ITS. Los empleados no gubernamentales colaboraron con los educadores pares de trabajadoras del sexo, para capacitar a inspectores gubernamentales de salud pública y a médicos de las clínicas de ITS para proporcionar orientación sobre cómo mejorar la calidad de los servicios de atención de salud que reciben las trabajadoras del sexo.
También se elaboraron materiales educativos dirigidos a las trabajadoras del sexo y a los administradores, propietarios, empleados y clientes de los establecimientos de comercio sexual. Se fomentó la solidaridad entre esos grupos durante los talleres que hicieron hincapié en que el uso del condón es un esfuerzo colectivo. Esas actividades produjeron algunos cambios; por ejemplo, la promoción rutinaria de los condones hecha por los discjockeys mediante altavoces en los establecimientos de comercio sexual participantes en ambos lugares.
Los talleres participatorios dieron a las trabajadoras del sexo la oportunidad de actuar en escenificaciones que demostraban cómo negociar el uso del condón con diferentes tipos de compañeros sexuales. Centraron su atención en el uso del condón por parte de las trabajadoras del sexo con los compañeros regulares que pagaban por los servicios y con los compañeros regulares que no pagaban. Se había observado que en la República Dominicana, el uso del condón con ambos tipos de compañeros era mucho más bajo que con los nuevos clientes.1 Esos esfuerzos tratan de establecer una norma de relaciones sexuales protegidas en un grupo sumamente importante que corre riesgo de infección por el VIH y de ITS.
— Emily J. Smith
Referencia
Kerrigan D, Moreno L, Rosario S, et al. Adapting the Thai 100% condom programme: developing a culturally appropriate model for the Dominican Republic. Cult Health Sex 2001;3(2):221-40; Kerrigan D, Moreno L, Rosario S, et al. The impact of two 100% condom use models in reducing HIV-related risk among female sex workers in the Dominican Republic. Unpublished paper. Horizons Program, 2002. Disponible en línea; Kerrigan D, Ellen JM, Moreno L, et al. Environmental-structural factors significantly associated with consistent condom use among female sex workers in the Dominican Republic. AIDS 2003;17(3):415-23.
En las personas que tienen una vida sexual activa y corren riesgo de contraer la infección por el VIH, el uso sistemático y correcto del condón sigue siendo la mejor protección contra el VIH. Dado que algunas personas que notifican el uso sistemático de condones no obstante han contraído la infección por el VIH,1 se han planteado dudas acerca de la eficacia del condón. Pero la percepción cada vez mayor de que las autonotificaciones de uso sistemático del condón pueden ser inexactas ha hecho que investigadores busquen maneras de medir más exactamente el grado en que se usa el condón sistemáticamente.
El doctor Markus Steiner, epidemiólogo principal de FHI y coautor de un editorial reciente acerca del tema de la medida de la eficacia del condón, opina: "Las investigaciones que documentan la transmisión de la infección por el VIH y las ITS entre personas que autonotifican un uso sistemático del condón han despertado dudas en algunos respecto a la eficacia inherente de los condones.2 En vez de ello, esta situación debería hacer que se reconozca la dificultad de determinar el verdadero uso sistemático del condón". Además, el doctor Steiner y sus coautores subrayan que el debate mal dirigido en cuanto a la eficacia del condón puede minar su uso porque los usuarios potenciales pueden perder confianza en el método.
Los científicos han puesto cada vez más en tela de juicio la validez del uso sistemático autonotificado del condón.3 Es posible que a las personas a quienes se pregunta acerca del uso del condón no entiendan plenamente las preguntas del entrevistador. Es posible que no puedan recordar si siempre usan condones. Y lo más importante al desear complacer a los entrevistadores es que posiblemente cambien sus respuestas por otras que consideran más aceptables.
"Existe mucho sesgo en las autonotificaciones del uso del condón, pero los investigadores también pueden hacer mucho para reducir dicho sesgo", señala la doctora Cynthia Waszak Geary, científica principal de FHI que ha investigado maneras de aumentar la validez de los datos relativos a la autonotificación del uso del condón.
Hacer preguntas más concretas puede reducir parte del sesgo de notificación, opina la doctora Waszak, como también puede hacerlo "la creación de un sesgo hacia decir la verdad. Esto puede efectuarse explicando a los participantes del estudio que es más importante para los investigadores saber la verdad acerca del uso del condón que saber que los participantes han usado condones todo el tiempo. Los entrevistadores respetuosos también tienen más probabilidades de recopilar información no sesgada".
La cuestión de si las autonotificaciones acerca del uso del condón son válidas tiene consecuencias para los proveedores: los clientes que dicen que usan condones sistemáticamente pueden, por diversas razones, exagerar en cuanto al uso del condón. Del mismo modo, los proveedores que desean promover un diálogo franco con los clientes acerca del uso del condón deben permanecer imparciales.
Otras medidas del uso del condón
Para buscar maneras más fiables de medir el uso sistemático del condón, investigadores de FHI han empezado a estudiar el uso de marcadores biológicos de la exposición al semen en la vagina.
Se están recopilando muestras de hisopado del cuello uterino y de la vagina de aproximadamente 400 trabajadoras del sexo comercial de Madagascar que están participando en un estudio de FHI que compara dos iniciativas de promoción del condón. Las muestras se examinarán en laboratorios estadounidenses para determinar la presencia de antígeno específico prostático (anticuerpo que se encuentra en el semen) y cromosomas Y (que normalmente se encuentran sólo en los hombres, pero que están presentes en mujeres expuestas al semen). Los resultados del laboratorio se compararán con las autonotificaciones de uso del condón. La detección del antígeno específico prostático (que puede hacerse entre 24 y 48 horas después de la exposición al semen, según la cantidad de semen) o de fragmentos del cromosoma Y (que puede hacerse hasta 14 días después de la exposición) indicarían ya sea fracaso del condón (rotura o deslizamiento) o falta de uso del condón. Aunque la exposición al semen a veces ocurre debido a que el condón se rompe, se desliza o se usa incorrectamente, la mayor parte de la exposición se debe a la falta de uso del condón.4
"Los marcadores biológicos de exposición al semen pueden constituir una opción para medir el uso del condón y dar pruebas para evaluar la validez de las medidas tradicionales del uso del condón", dice María Gallo, asociada de investigación de FHI, quien está coordinando esta investigación de marcadores biológicos en la cual se habrán obtenido resultados en 2004.5 Este año comenzarán iniciativas similares de investigación de FHI en Tanzanía y Kenia.
— Emily J. Smith
Referencias
Saracco A, Musicco M, Nicolosi A, et al. Man-to-woman sexual transmission of HIV: longitudinal study of 343 steady partners of infected men. J Acquir Immune Defic Syndr Hum Retrovirol 1993;6(5):497-502.
Steiner M, Feldblum P, Padian N. Invited commentary: condom effectiveness — will prostate-specific antigen shed new light on this perplexing problem? Am J Epidemiol 2003;157(4):298-300.
Weir S, Roddy R, Zekeng L, et al. Association between condom use and HIV infection: a randomized study of self reported condom use measures. J Epidemiol Community Health 1999;53(7):417-22.
Steiner MJ, Cates W Jr, Warner L. The real problem with male condoms is nonuse. Sex Transm Dis 1999;26(8):459-62.
Macaluso M, Lawson L, Akers R, et al. Prostate-specific antigen in vaginal fluid as a biologic marker of condom failure. Contraception 1999;59(3):195-201; Lawson L, Macaluso M, Bloom A, et al. Objective markers of condom failure. Sex Transm Dis 1998;25(8):427-32.