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Salud reproductiva

Múltiples usos de la investigación cualitativa

Los resultados guían el diseño de estudios, ayudan a explicar datos cuantitativos y exploran nuevas cuestiones.

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La mayor atención prestada a la salud reproductiva como resultado de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, celebrada en 1994, y cuestiones relativas a la epidemia mundial de la infección por el VIH/SIDA han aumentado el interés en el uso de la investigación cualitativa. A medida que dicha investigación se extiende a campos nuevos, sus resultados se están usando para guiar la investigación y el diseño de programas, complementar resultados de estudios cuantitativos y explorar cuestiones ocultas o que no han sido objeto de mucho estudio.

Una manera en que se usan los métodos de investigación cualitativa es en la investigación «formativa», para obtener información para el diseño de un estudio o programa. Los resultados de este tipo de investigación ayudan a los diseñadores de encuestas en muchas formas: desde determinar la forma más apropiada de formular una pregunta hasta determinar cuáles preguntas hacer y a quién encuestar. (Véase Fortalecimiento de las encuestas de comportamiento.)

Por ejemplo, los investigadores de Macro International Inc., con sede en EE.UU., llevaron a cabo investigación cualitativa, financiada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), en las cuatro regiones de Guinea para determinar cómo formular preguntas acerca de la excisión sexual femenina para la Encuesta Demográfica y de Salud de 1999 del país. En cada región, la investigación se llevó a cabo en por lo menos un entorno rural y un entorno urbano, seleccionados basándose en homogeneidad étnica, facilidad de acceso y seguridad política. Las entrevistadoras realizaron entrevistas individuales con jovencitas solteras, mujeres casadas menores de 20 años y mujeres mayores de 40 años; también efectuaron charlas de grupo con mujeres de cada uno de esos grupos. Los entrevistadores de sexo masculino realizaron entrevistas y facilitaron charlas de grupo con hombres casados menores de 35 años y mayores de 40 años. Los investigadores observaron que para las mujeres era más fácil hablar de sus experiencias cuando la excisión sexual femenina se abordaba como un elemento de la preparación de las niñas para la edad adulta. También se dieron cuenta de que los idiomas de Guinea no tienen palabras para describir los distintos tipos de excisión sexual femenina; por lo tanto, los investigadores deben preguntar más bien lo que ocurre durante el procedimiento.1

Los métodos cualitativos se usan a veces para refinar medidas cuantitativas. Un estudio que llevaron a cabo FHI y el Instituto de Investigación y Estudios del Comportamiento de Camerún ha tratado de determinar las formas de mejorar la exactitud de la autonotificación del uso de condones preguntando a 40 mujeres que habían participado en un ensayo clínico para la prevención del VIH cómo decidirían responder a tres preguntas estándar acerca del uso del condón. Las entrevistas a fondo con estas mujeres exploraron las fuentes más comunes de sesgo de respuesta en los estudios de uso del condón, abordando la comprensión que las participantes tenían de las preguntas, su capacidad de recordar los sucesos en cuestión y el grado en que pensaban en la reacción que podría tener el entrevistador respecto a las respuestas que ellas daban. Los resultados de esta investigación ayudarán a los investigadores a diseñar preguntas para el estudio que se formulen de tal manera que se reduzca a un mínimo el potencial de sesgo de respuesta.2

Los resultados cualitativos también pueden ofrecer conocimientos importantes para el diseño de programas. En Glasgow, Escocia, investigadores de la Universidad de Glasgow y la Iniciativa Sandyford (programa de salud sexual, reproductiva y de la mujer) entrevistaron a mujeres a quienes se les había diagnosticado infección por Chlamydia para encontrar formas de disminuir los efectos psicológicos y sociales de tal diagnóstico. Entre las cuestiones que surgían repetidamente en estas entrevistas figuraban percepciones relativas al estigma asociado con las infecciones de transmisión sexual (ITS), preocupaciones acerca de la fertilidad y ansiedad en cuanto a la reacción del compañero respecto al diagnóstico. Basándose en estos hallazgos, los autores recomendaron que programas pilotos en dos regiones del Reino Unido proporcionaran información relativa a la detección de la infección de manera que se eliminara el estigma asociado con la infección por Chlamydia. Hicieron hincapié en que se necesitaban servicios de apoyo para tranquilizar a las mujeres a quienes se les diagnosticaba una ITS y asesorarlas acerca de la notificación a sus compañeros.3 En los programas piloto, las enfermeras de clínicas de planificación familiar y otros entornos de atención primaria recibieron capacitación especial para que pudieran hablar con las clientas de las consecuencias de los resultados de las pruebas. Las clientas que tuvieron resultados positivos fueron remitidas a clínicas de medicina genitourinaria para que recibieran tratamiento, asesoramiento acerca de la notificación de compañeros y se hicieran otros exámenes para determinar la presencia de otras infecciones.4

Un estudio cualitativo de un año en el que participaron hombres jóvenes de barrios de bajos ingresos de Río de Janeiro ayudó a investigadores del Instituto Promundo de Brasil a elaborar intervenciones para ayudar a esos jóvenes a desarrollar actitudes saludables acerca de las funciones de los géneros y las relaciones íntimas. El estudio del Instituto Promundo consistió en observación periódica interacción con 25 hombres jóvenes que se consideraba que tenían actitudes más respetuosas respecto a las mujeres o que aceptaban menos la violencia contra las mujeres, comparados con muchos de sus compañeros. También incluyó charlas formales de grupos focales y charlas informales de grupo con hombres jóvenes, mujeres jóvenes y adultos; entrevistas biográficas con nueve de los 25 hombres jóvenes; y entrevistas con miembros de familias y de la comunidad. Los conocimientos obtenidos de esta investigación, incluida la importancia de los modelos de comportamiento masculino y la reflexión en cuanto a los peligros potenciales de algunos comportamientos tradicionalmente masculinos, se utilizaron para diseñar programas para hombres jóvenes de dos comunidades. El Instituto Promundo y sus socios también utilizaron lecciones aprendidas de dichos programas y la investigación cualitativa para elaborar sesiones y manuales de capacitación en español y portugués para programas que trabajan con hombres jóvenes.5

Combinación de métodos

Cuando un estudio incluye métodos cuantitativos y cualitativos, los investigadores pueden usar resultados cualitativos para comprender mejor los resultados cuantitativos y para aumentar la validez del estudio en general. Los métodos cualitativos pueden ayudar a los investigadores a explicar resultados cuantitativos porque permiten a los participantes del estudio decir por qué piensan o actúan de cierta manera y describir los factores sociales y económicos que influyen en sus decisiones.

Por ejemplo, un estudio cuantitativo en el que FHI y la empresa de investigación egipcia Consultores en Planificación, Análisis y Administración Social hicieron un seguimiento de usuarias nuevas de dispositivos intrauterinos (DIU), Norplant y acetato de medroxiprogesterona de depósito (DMPA) en Egipto durante 18 meses, reveló que la discontinuación del uso del método se asociaba con la duración del sangrado menstrual. Entretanto, la investigación cualitativa ofrecía información acerca de la razón por la cual el sangrado menstrual prolongado a menudo hace que se discontinúe el uso. Las mujeres que participaron en charlas de grupos focales o en entrevistas a fondo señalaron que el sangrado prolongado o profuso indican que algo anda mal en el organismo. Dijeron que ese sangrado podría significar que el método anticonceptivo que la mujer está usando no es apropiado para su tipo de cuerpo, o podría ser señal de debilidad física o enfermedad grave.6

Estos hallazgos se examinaron en un taller de políticas celebrado en El Cairo en 2001 y generaron recomendaciones que «abordan la necesidad de un asesoramiento más detallado y de investigación relativa a cómo prevenir efectos secundarios», dice Elizabeth Tolley, asociada principal de investigación de FHI.

Un estudio cualitativo acerca de la violencia de los hombres contra las mujeres en seis aldeas de Bangladesh, dirigido por investigadores de John Snow Inc., con sede en EE.UU., y de la Universidad de Jahangirnagar y el Centro de Investigación de Desarrollo en Dhaka, Bangladesh, permitieron a los investigadores entender mejor los resultados de una encuesta de 1.305 mujeres. La encuesta reveló que las mujeres que participaban en el Programa de Desarrollo Rural del Grameen o del Comité de Progreso Rural de Bangladesh (BRAC) tenían menos probabilidades de ser golpeadas que las mujeres de las aldeas que no tenían programas de crédito. Los resultados cualitativos de las cuatro aldeas del estudio que tenían programas del Banco Grameen o del BRAC indican que esos programas posiblemente reduzcan la violencia contra las mujeres al proporcionar préstamos que canalizan recursos a sus familias y al hacer que la vida de las mujeres sea más visible mediante su participación en reuniones periódicas.7

Los investigadores a menudo se basan en métodos cualitativos para determinar por qué las mujeres que dicen que desean limitar o posponer la procreación no practican la planificación familiar. Un estudio llevado a cabo en Nepal financiado por el Population Council, con sede en Nueva York, buscó respuestas a esta pregunta mediante una serie de entrevistas a fondo con 47 mujeres y sus esposos en tres pueblos rurales del distrito de Chitwan, donde datos de encuestas de fertilidad indicaban que aproximadamente 30 por ciento de las mujeres casadas actualmente de 15 a 49 años de edad tenían una necesidad de planificación familiar insatisfecha. Se entrevistó a cada mujer entre dos y cinco veces en un período de 12 meses, lo cual permitió a los investigadores ver la forma en que las actitudes respecto a la planificación familiar cambiaban con el tiempo. Los cambios de actitudes respecto al tamaño de la familia, a menudo indicaban la influencia de una fuerte preferencia cultural en favor de los hijos varones y la presencia de familiares que presionaban a las parejas para que tuvieran hijos varones. Muchas parejas que tenían uno o más hijos varones temían que estos no lograran seguir vivos después de la niñez y por lo tanto rechazaban los métodos anticonceptivos permanentes y temporales: la esterilización, porque ésta impediría el remplazo de hijos varones perdidos, y los métodos temporales, porque se creía que su uso ponía en peligro la fertilidad.

Las entrevistas también revelaron que las mujeres sopesaban cuidadosamente los beneficios y los riesgos del uso de diversos anticonceptivos. La pobreza intensificaba los riesgos percibidos del uso de anticonceptivos porque muchos hogares no podrían pagar el costo del trabajo perdido como resultado de los efectos secundarios de los anticonceptivos o de la recuperación de una operación de esterilización. Los hombres y las mujeres expresaron inquietud acerca de las interacciones negativas con el personal de planificación familiar de las clínicas. Notificaron que conseguían la ayuda de alguien que tenía más experiencia con el sistema de atención de salud y que consultaban proveedores de su mismo grupo étnico para aumentar las probabilidades de obtener atención adecuada y buen asesoramiento en una clínica.8

Otra interrogante que a menudo ponen de manifiesto los resultados de encuestas es por qué los adolescentes no se protegen contra el embarazo no planificado, incluso cuando saben que existe la anticoncepción. Un estudio multidisciplinario relativo al embarazo en las adolescentes de Nicaragua, llevado a cabo por investigadores de la Universidad Umeå de Suecia, la Facultad Báltica Internacional de Salud Pública, con sede en Suecia, y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León, exploró esta cuestión. Los resultados de la primera fase del estudio, que consistió en 17 entrevistas a fondo con jovencitas, mujeres y algunos hombres, dos charlas de grupos focales con 12 jovencitas adolescentes en León, indican que esos embarazos no son del todo inde-seados. Las esperanzas y las ilusiones románticas parecieron ser una característica importante de las relaciones sexuales sin protección para las jovencitas y las mujeres, junto con una creencia religiosa de que tener hijos es la única justificación aceptable para las relaciones sexuales. Ninguna de las mujeres ni ninguno de los hombres había usado anticoncepción en su primera experiencia sexual, y la mayoría de ellos habían seguido teniendo relaciones sexuales sin protección, pero no por falta de conocimientos ni de suministros a precios accesibles. A las jovencitas les daba vergüenza pedir anticonceptivos porque «las jovencitas buenas no disfrutan de las relaciones sexuales» y, por lo tanto, no se preparan para dichas relaciones.9

En Bolivia, al hacer preguntas similares en dos formas distintas — preguntas precodificadas de encuestas y preguntas de interpretación abierta hechas en grupos — se ayudó a aclarar el grado de conocimientos de las mujeres acerca de la lactancia materna como método para espaciar los nacimientos. Sesenta por ciento de las 416 mujeres encuestadas en comunidades fuera de Santa Cruz, Bolivia, en un estudio que realizaron investigadores de la Universidad Nur en Santa Cruz y la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, EE.UU. habían oído decir que la lactancia materna protege contra el embarazo.

Sin embargo, charlas de grupos focales con 63 mujeres de las mismas comunidades revelaron que había confusión respecto a la causa, el efecto y la duración de la amenorrea de la lactancia. Las mujeres de seis grupos focales (de un total de ocho grupos focales) dijeron que la lactancia materna puede prevenir el embarazo, pero la mayoría de las participantes creyeron que la infertilidad de la lactancia depende de la constitución física de la mujer, y no del cumplimiento con los tres criterios (que hayan transcurrido menos de seis meses desde la fecha del parto, estar amamantando exclusiva o casi exclusivamente y la presencia de amenorrea). Los resultados cualitativos y cuantitativos combinados que se obtuvieron de este estudio proporcionaron a los planificadores de programas interesados en promover el método de la amenorrea de la lactancia «datos amplios y detallados», escribieron los autores. Los autores también opinaron: «La sinergia resultante reveló más acerca del grado y la índole del problema que se estudió que lo que hubiera sido posible revelar si se hubiera usado sólo uno de los dos métodos de recopilación de datos».10

Exploración de nuevo terreno

Los métodos cualitativos son adecuados para investigar temas respecto a los cuales se sabe poco, porque los enfoques no estructurados o semiestructurados permiten a los investigadores explorar cuestiones que los participantes plantean durante un estudio. Al permitir que las personas que realmente toman decisiones de salud reproductiva expresen sus ideas, la investigación cualitativa ofrece oportunidades para determinar y abordar necesidades e inquietudes de los clientes.

Estudios exploratorios han permitido obtener conocimientos relativos a temas como toma de decisiones sexuales en relaciones matrimoniales, razones por las que las mujeres prefieren ciertos métodos anticonceptivos, percepciones de las causas y el tratamiento de la infertilidad, y reacciones a cambios de la prestación de servicios como resultado de la reforma del sector de la salud.11 Otros han explorado retos de salud reproductiva que afrontan los adolescentes, como ITS, aborto ilegal, violencia sexual, embarazo, maternidad y paternidad.12

Al permitir que las personas que realmente toman decisiones de salud reproductiva expresen sus ideas, la investigación cualitativa ofrece oportunidades para determinar y abordar necesidades e inquietudes de los clientes.

En Nepal, una investigación cualitativa que se emprendió para ayudar a investigadores a diseñar una encuesta domiciliaria nacional de población relativa a las necesidades de salud reproductiva de los jóvenes, resultó ser una fuente rica de información acerca de un tema que anteriormente no había sido objeto de estudio sistemático.13 (Véase El cambio de actitudes brinda oportunidades.) Otra cuestión que había recibido poca atención anteriormente — la repercusión de la infección por el VIH en decisiones de salud reproductiva en zonas donde la prevalencia de dicha infección es elevada y la mayoría de las personas no conocen su estado relativo al VIH — se abordó recientemente en un estudio financiado por la USAID y dirigido por investigadores del Population Council, de la Universidad de Michigan y del Centro de Investigación de Enferme-dades Tropicales de Zambia. En el estudio participaron hombres y mujeres de cuatro áreas de la zona urbana de Ndola, Zambia, que tenían diferentes niveles socioeconómicos: dos áreas de bajos ingresos, una de ingresos medianos y una de ingresos relativamente altos. La participación en charlas de grupos focales y entrevistas se dividió igualmente entre hombres y mujeres, y todos los participantes eran casados. Esta investigación reveló que, cuando no había signos o síntomas de enfermedad, la infección por el VIH no parecía influir en las decisiones relativas a la procreación o el uso de anticonceptivos. Una excepción se observó en parejas que limitaban su procreación para encargarse de criar a los hijos de familiares que habían muerto a causa del SIDA. La mayoría de los hombres y las mujeres pensaban que una mujer que sabe que está infectada por el VIH no debe tener más hijos, y apoyaban el uso de condones para prevenir la transmisión de la infección al cónyuge.14

El doctor Robert Power, catedrático principal en sociología médica de la Facultad de Medicina del University College de Londres, escribe: «la índole discreta y sutil de la investigación cualitativa ha sido particularmente apropiada para examinar cuestiones delicadas relacionadas con la infección por el VIH», como comportamiento sexual e infidelidad del compañero.15 Estudios cualitativos también han investigado la comunicación entre los cónyuges acerca de las infecciones del aparato reproductor y la remisión del compañero para el tratamiento de ITS.16

Estudios cualitativos exploratorios pueden proporcionar conocimientos valiosos para los programas de prevención de la infección por el VIH. En Londres, entrevistas con 96 drogadictos revelaron la existencia de tres formas de relaciones sexuales de riesgo que tenían que ver con el uso ineficaz o el fracaso de condones, lo cual señala la necesidad de una definición más amplia de comportamiento sexual de riesgo.17 Resultados obtenidos de otro estudio efectuado en Inglaterra, que consistió en entrevistas con 56 adolescentes, indican que la comunicación no verbal puede desempeñar una función importante en el logro del uso del condón en la primera relación sexual con un compañero.18

— Kathleen Henry Shears

Referencias

  1. Yoder PS, Camara PA, Soumaoro B. Female Genital Cutting and Coming of Age in Guinea. Calverton, MD: Macro International Inc., 1999.
  2. Waszak C. User perspectives on measures of condom use. Study protocol. Unpublished paper. Family Health International, 2001.
  3. Duncan B, Hart G, Scoular A, et al. Qualitative analysis of psychosocial impact of diagnosis of Chlamydia trachomatis: implications for screening. BMJ 2001;322(7280):195-99.
  4. Pimenta J, Catchpole M, Gray M, et al. Evidence based health policy report: screening for genital chlamydial infection. BMJ 2000;321(7282):629-31.
  5. Barker G. Gender equitable boys in a gender inequitable world: reflections from qualitative research and program development with young men in Rio de Janeiro, Brazil. Sex Rel Ther 2000;15(3):262-82.
  6. Tolley E, Kafafi L, Loza S. Impact of menstrual changes on method use. Unpublished paper. Family Health International, 2002.
  7. Schuler SR, Hashemi SM, Riley AP, et al. Credit programs, patriarchy and men's violence against women in rural Bangladesh. Soc Sci Med 1996;43(12):1729-42.
  8. Stash S. Explanations of unmet need for contraception in Chitwan, Nepal. Stud Fam Plann 1999;30(4):267-87.
  9. Berglund S, Liljestrand J, de María Marín F, et al. The background of adolescent pregnancies in Nicaragua: a qualitative approach. Soc Sci Med 1997;44(1):1-12.
  10. Bender D, Baker R, Dusch E, et al. Integrated use of qualitative and quantitative methods to elicit women's differential knowledge of breastfeeding and lactational amenorrhea in periurban Bolivia. J Health Popul Developing Countries 1990;1(1):68-84.
  11. Maitra S, Schensul SL. Reflecting diversity and complexity in marital sexual relationships in a low-income community in Mumbai. Cult Health Sex 2002;4(2):133-51; Guzmán García A, Snow R, Aitken I. Preferences for contraceptive attributes: voices of women in Ciudad Juárez, Mexico. Int Fam Plann Perspect 1997;23(2):52-58; Dyer SJ, Abrahams N, Hoffman M, et al. Infertility in South Africa: women's reproductive health knowledge and treatment-seeking behaviour for involuntary childlessness. Hum Reprod 2002;17(6):1657-62; Schuler SR, Bates LM, Islam MK. Paying for reproductive health services in Bangladesh: intersections between cost, quality and culture. Health Policy Plan 2002;17(3):273-80; Schuler SR, Bates LM, Islam MK. The persistence of a service delivery «culture»: findings from a qualitative study in Bangladesh. Int Fam Plann Perspect 2001;27(4):194-200.
  12. Garside R, Ayres R, Owen M, et al. «They never tell you about the consequences»: young people's awareness of sexually transmitted infections. Int J STD AIDS 2001;12(9):582-88; Tolley E. Context of Abortion among Adolescents in Guinea and Côte d'Ivoire. Final Report. Research Triangle Park, NC: Family Health International, 1998; Silberschmidt M, Rasch V. Adolescent girls, illegal abortions and «sugar daddies» in Dar es Salaam: vulnerable victims and active social agents. Soc Sci Med 2001;52(12):1815-26; Worku A, Addisie M. Sexual violence among female high school students in Debark, North West Ethiopia. Afr Med J 2002;79(2):96-99; Kaufman CE, de Wet T, Stadler J. Adolescent pregnancy and parenthood in South Africa. Stud Fam Plann 2001;32(2):147-60.
  13. Thapa S, Davey J, Waszak C, et al. Reproductive Health Needs of Adolescents and Youth in Nepal. Kathmandu, Nepal: Family Health International, 2001.
  14. Rutenberg N, Biddlecom A, Kaona F. Reproductive decision-making in the context of HIV and AIDS: a qualitative study in Ndola, Zambia. Int Fam Plann Perspect 2000;26(3):124-30.
  15. Power R. The role of qualitative research in HIV/AIDS. AIDS 1998;12(7):687-95.
  16. Santhya KG, Dasvarma GL. Spousal communication on reproductive illness among rural women in southern India. Cult Health Sex 2002;4(2):223-36; Nuwaha F, Faxelid E, Neema S, et al. Psychosocial determinants for sexual partner referral in Uganda: qualitative results. Int J STD AIDS 2000;11(3):156-61.
  17. Quirk A, Rhodes T, Stimsno GV. «Unsafe protected sex»: qualitative insights on measures of sexual risk. AIDS Care 1998;10(1):105-14.
  18. Coleman L, Ingham R. Contrasting strategies used by young people to ensure condom use: some findings from a qualitative research project. AIDS Care 1999;11(4):473-79.

Fortalecimiento de las encuestas de comportamiento

Casi 10 años de experiencia con encuestas relativas a comportamientos que hacen que las personas corran riesgo de contraer la infección por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual en más de 20 países, han proporcionado a los especialistas de evaluación de FHI un entendimiento más profundo del valor de la investigación cualitativa. Dado que estas encuestas de vigilancia de comportamiento (EVC) cuantitativas hacen un seguimiento de los comportamientos que a menudo se consideran inaceptables desde el punto de vista social o incluso ilegales, los métodos cualitativos son particularmente útiles para ayudar a los investigadores a entender a las poblaciones encuestadas, explica la doctora Tobi Saidel, investigadora de evaluación, vigilancia y epidemiología de la Oficina Regional de Asia de FHI.

Desde que empezaron las EVC en Bangkok en 1993, los investigadores de FHI y sus colegas de muchos países han usado métodos cualitativos para determinar poblaciones para encuestas, trazar mapas de los lugares donde ocurre el comportamiento de riesgo de contraer la infección por el VIH y decidir cuáles preguntas se van a incluir en las encuestas. En Bangladesh, por ejemplo, en respuesta a una pregunta incluida en el cuestionario de EVC como resultado de investigación cualitativa formativa, los trabajadores sexuales notificaron niveles inesperadamente elevados de relaciones sexuales anales con los clientes.1

Los diseñadores de encuestas usan resultados de entrevistas a fondo y charlas de grupos focales para redactar preguntas que los participantes de la encuesta puedan entender. En Vietnam, los resultados de investigación cualitativa ayudaron a los investigadores a reformular preguntas estándar de EVC relativas a relaciones sexuales y uso del condón con otra persona que no fuera un compañero «habitual». Un compañero habitual generalmente se define como un cónyuge o compañero con quien se vive. Pero, en Vietnam, las relaciones sexuales casuales y las uniones de personas que viven juntas fuera del matrimonio son infrecuentes y los términos que describen las uniones casuales tienen sutilezas que pueden variar de una población a otra y de una zona geográfica a otra. Como resultado de ello, las preguntas relativas a compañeros habituales no se entendían fácilmente.

A veces resultados aparentemente contradictorios de una EVC requieren más investigación. En Nepal, sólo una pequeña proporción de usuarios de drogas por vía intravenosa encuestados notificaron que compartían el equipo de inyección, y sin embargo los estudios de vigilancia de la infección por el VIH revelaron que había tasas elevadas de infección entre los usuarios de drogas por vía intravenosa. Los resultados de un estudio cualitativo de seguimiento revelaron que algunos usuarios de drogas esconden las agujas y las jeringas en lugares públicos, como en baños públicos o bajo un arbusto, donde es probable que otras personas las usen. «En lo referente a la transmisión del VIH, es posible que, en realidad, la gente que usa agujas de un lugar público las esté compartiendo, aunque no piensen que lo están haciendo», declaró la doctora Saidel.

La comprensión del uso de drogas por vía intravenosa y otros comportamientos de riesgo de infección por el VIH, que han sido objeto de pocos estudios en países en desarrollo, es esencial cuando se diseña una encuesta para captar el verdadero grado de riesgo del comportamiento. La doctora Saidel señala que en Asia, donde la epidemia de la infección por el VIH sigue siendo impulsada por el sexo comercial, el uso de drogas por vía intravenosa y, en algunos países, relaciones sexuales entre hombres, «el reto para nosotros es que estamos tratando con poblaciones que en cierto modo están ocultas y no están organizadas».

En el caso de los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, una definición de la población de estudio de hombres que se identifican como homosexuales o bisexuales dará una población de estudio diferente — y resultados muy diferentes — de una que incluya a los hombres que han tenido relaciones sexuales con otro hombre el año anterior.

Los trabajadores inmigrantes constituyen otra población que a veces ha sido difícil de definir. La primera EVC realizada en la República Democrática Popular Lao incluyó a inmigrantes estacionales porque estos registraban la mayor parte de unas 900 infecciones por el VIH que se habían notificado en dicho país, pero se observó muy poco comportamiento de riesgo de infección por el VIH entre ellos. Se están realizando evaluaciones cualitativas entre los inmigrantes de Lao en ambos lados de la frontera con Tailandia para comprender mejor las tendencias de migración y de comportamiento de riesgo.

Esta experiencia ha convencido a la doctora Saidel y a muchos de sus colegas de que se necesitan evaluaciones cualitativas a fondo del comportamiento de riesgo de infección por el VIH y de las poblaciones potenciales de encuestas para que sirvan de guía para el diseño de EVC y la interpretación de los resultados. Y opina: «Ahora entendemos la necesidad de tener un período más largo de evaluación incluso antes de pensar en efectuar una vigilancia. Recomendamos que se prevea tiempo y dinero para dos o tres meses de evaluación como mínimo antes de elegir a grupos para la vigilancia».

— Kathleen Henry Shears

Referencia

  1. Pisani E, Winitthama B. What Drives HIV in Asia? A Summary of Trends in Sexual and Drug-Taking Behaviours. Bangkok, Thailand: Family Health International, 2001.

 

El cambio de actitudes brinda oportunidades

En Nepal, las expectativas de la sociedad relativas al comportamiento sexual son más restrictivas para las niñas que para los muchachos porque el honor de una familia depende del comportamiento casto y obediente de las hijas, según opinaron jóvenes que participaron en la fase cualitativa del primer estudio de gran amplitud de salud reproductiva de los jóvenes del país.1 El miedo que sienten las familias de perder el honor fomenta el matrimonio temprano de las niñas, que va seguido a menudo de la procreación temprana, lo cual hace aumentar los riesgos para la salud de las madres y de los lactantes. Los muchachos, por otra parte, no pueden contraer matrimonio antes de haber logrado independencia financiera. Se les anima a tener relaciones sexuales antes del matrimonio, lo cual los hace correr el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual.

Los resultados de investigaciones cualitativas de dicho estudio de gran amplitud de adolescentes y adultos jóvenes de Nepal (NAYA) indican que esa desigualdad entre los géneros constituye un peligro grave para la salud sexual y reproductiva de los adolescentes y adultos jóvenes de este país.

En las charlas de grupos focales, los jóvenes de 14 a 22 años de edad también revelaron cambios en las actitudes relativas al amor, el matrimonio y la procreación que brindan oportunidades para mejorar la salud reproductiva, pero que también podrían causar conflictos entre generaciones.

fotografía - En Nepal, como en muchas otras partes del mundo, la desigualdad entre los géneros hace aumentar los riesgos para la salud reproductiva en la gente joven.

La B.P. Memorial Health Foundation, organización no gubernamental nepalesa, y FHI llevaron a cabo recientemente esta investigación cualitativa en 11 de los 75 distritos del país. Los distritos se seleccionaron de manera que representaran entornos urbanos y rurales de dos zonas geográficas y cinco regiones de Nepal, y también diversos grupos étnicos y diferentes grados de desarrollo. En cada distrito, trabajadores sociales locales ayudaron a elegir a jóvenes para que participaran en charlas con otros del mismo sexo y el mismo estado civil. En los distritos rurales, donde el nivel de instrucción era relativamente bajo, los grupos también se dividieron por nivel de alfabetización o de instrucción para tener grupos representativos de los jóvenes que habían cursado grados superiores a la escuela primaria, y también de los que habían recibido educación primaria o que no habían recibido instrucción formal.

Los resultados de investigación cualitativa también indican que la pobreza exacerba los efectos nocivos de la desigualdad entre los géneros, particularmente en las niñas. Participantes de grupos focales notificaron que muchas jóvenes de hogares pobres no recibían los alimentos nutritivos que necesitaban durante el embarazo. A menudo se considera que las niñas representan una carga financiera, y su educación se considera como un desperdicio de recursos escasos.

No obstante, la proporción de niñas que asisten a la escuela y el promedio de la edad en que las jóvenes contraen matrimonio están empezando a aumentar en Nepal.2 Los participantes del estudio notaron dichos cambios y notificaron que tenían opiniones diferentes a las de sus padres respecto al amor, el matrimonio y la procreación. Estos adolescentes esperan desempeñar una función mayor en la elección de sus cónyuges y tener menos hijos que sus padres. Pero los muchachos y las jovencitas dijeron que les gustaría poder hablar con sus padres u otros adultos acerca de cuestiones personales como amor, romance y sexo. Los jóvenes, incluidos los jóvenes casados, tenían pocas fuentes de información exacta relativa a la salud reproductiva.

Basándose en estos resultados cualitativos, los autores del estudio formularon varias recomendaciones para mejorar el acceso que tienen los jóvenes a la información y los servicios de salud reproductiva en Nepal. Entre ellas figuran las siguientes: impartir educación completa para la vida en familia para las niñas y los muchachos en las escuelas y las comunidades, capacitar a los proveedores de atención de salud para que presten servicios de alta calidad y sin prejuicios a los jóvenes independientemente de su estado civil, y educar a los padres para ayudarles a comunicarse con sus hijos en materia de salud sexual y reproductiva.

Otras recomendaciones tratan de abordar la desigualdad entre los géneros que hace aumentar el riesgo de la salud reproductiva de los jóvenes nepaleses. Éstas incluyen elaborar programas de salud reproductiva para los muchachos y las jovencitas, y proporcionar incentivos financieros para que las familias hagan que las niñas sigan asistiendo a la escuela. El gobierno y organizaciones no gubernamentales, incluida Save the Children USA, están usando éstas y otras recomendaciones basadas en los resultados cualitativos y en la encuesta de NAYA de casi 8.000 jóvenes, realizada en 2000, para elaborar programas para los jóvenes de Nepal. Los resultados de NAYA ayudaron a la Comisión de Planificación Nacional a elaborar planes especiales para abordar las necesidades de los jóvenes en el décimo plan nacional quinquenal de desarrollo del país.

— Kathleen Henry Shears

Referencias

  1. Thapa S, Davey J, Waszak C, et al. Reproductive Health Needs of Adolescents and Youth in Nepal. Kathmandu, Nepal: Family Health International, 2001.
  2. Nepal Ministry of Health, New ERA, Opinion Research Company (ORC) Macro. Nepal Demographic and Health Survey 2001. Calverton, MD: ORC Macro, 2002.

 

Directrices claras para la investigación cualitativa

El campo de la investigación cualitativa ha carecido hasta ahora de una serie de directrices claras y sistemáticas para la planificación y la realización de la investigación cualitativa en salud y comportamiento sexuales y reproductivos; los contextos en los que ocurren los comportamientos de salud reproductiva; y el uso de resultados de las investigaciones para la elaboración de programas. Con la reciente publicación titulada Qualitative Methods: A Field Guide for Applied Research in Sexual and Reproductive Health [Métodos cualitativos: una guía de campo para la investigación aplicada en salud sexual y reproductiva], FHI espera ayudar a cerrar esa brecha.

fotografía - portada de la publicación [Métodos cualitativos: una guía de campo para la investigación aplicada en salud sexual y reproductiva]

La guía de 280 páginas presenta estrategias prácticas y métodos para el uso de la investigación cualitativa, junto con la lógica básica y el fundamento para las decisiones de investigación cualitativa. También facilita la concienciación acerca de las complejidades, ventajas y limitaciones de los métodos cualitativos. La publicación cubre una amplia variedad de temas y guía al lector en cada fase de la investigación – desde la teoría hasta el diseño del estudio y la recopilación, el análisis, la interpretación y la divulgación de datos. Se ha elaborado para las personas que han recibido capacitación formal en ciencias sociales o para los que tienen experiencia en la investigación y desean ampliar su repertorio para que incluya métodos cualitativos. FHI espera que esta guía contribuya a la generación de información nueva y bien fundada acerca de la elección en materia de reproducción, riesgo sexual y protección, relaciones entre los géneros y otros campos esenciales relacionados con población, salud y enfermedad.