En Goa, India, la investigación cualitativa ideada para ayudar en la elaboración de intervenciones sostenibles para asistir a las víctimas de la violencia en el hogar ha contribuido a la creación de una red dotada de un personal completo, integrada por asesores y expertos legales en violencia en el hogar.1 Además, una comisaría de policía de mujeres establecida durante el estudio en el lugar donde están hospedados esos expertos — el complejo del Colegio Médico de Goa Antigua — significa que las víctimas de la violencia en el hogar pueden recibir una serie de servicios en un lugar conveniente.
La investigación cualitativa, realizada entre los años 2000 y 2001 en los distritos Bardez y Tiswadi, de Goa, y administrada por el Centro Sangath en Goa, tuvo que ver con diálogos de grupos focales con 20 personas que trabajan con víctimas de la violencia en el hogar. Además, se entrevistó a 20 mujeres que a pesar de haber sufrido violencia en el hogar, habían logrado superarla con el apoyo de la comunidad y el empleo de aptitudes para solucionar problemas. Luego, los hallazgos de esas entrevistas preliminares se usaron para elaborar un instrumento de entrevistas con respuestas múltiples para explorar las experiencias de 90 víctimas más de la violencia en el hogar provenientes de varios estratos socioeconómicos. Casi la mitad de las 90 mujeres eran amas de casa, el 16 por ciento de ellas desempeñaban cargos en oficinas, bancos y en otras profesiones. Dos tercios de las mujeres habían contraído matrimonio concertado por los padres y el resto se habían casado por amor. La mayoría tenía hijos cuyas edades oscilaban entre 7 y 13 años de edad.
Aproximadamente dos tercios de las mujeres en esta parte del estudio notificaron que sus esposos abusaban de ellas casi diariamente. La violencia que describían no era solamente física, sino verbal, emocional y sexual. Las relaciones extramaritales eran la razón principal de conflicto matrimonial. Otros motivos comunes de conflicto eran la interferencia de la familia política y el alcoholismo, seguidos de trastornos de personalidad y otros problemas psiquiátricos. «Dice que estoy muy gorda, que soy fea y huelo mal y que hay otras mujeres jóvenes mejores que yo y que le dan más satisfacción», contaba una mujer que hacía eco de los comentarios de otras mujeres. Con frecuencia, el abuso lo agravaban los familiares del abusador, que también iba dirigido a los familiares de la víctima. «Se burla de mi familia y dice que mis hermanos son unos goondas [asaltantes] y ladrones y que nadie de mi propio pueblo se quería casar conmigo», contaba otra de las mujeres. «Por eso es que vine tan lejos a su pueblo. Se burla de mi crianza y dice que no me sé comportar como mujer en público, sino que me comporto como una criada del pueblo. Se burla de la comida que preparo y dice que le gustaría a los cerdos, ya que eso es lo que comen. Detesto esos insultos y no sólo los de él sino también los de su madre y su hermana.»
Otras mujeres describieron varias formas de desatención que las hacía sufrir. «Me abofetea sólo por que le digo y le digo que me preste atención», decía una de ellas; «si no, simplemente no me hace ningún caso.» Otra mujer contaba que «Al día siguiente de la noche de bodas se quedó a dormir fuera del dormitorio y no quiso entrar. De modo que me acosté junto a él en la cama que estaba afuera, pero me rechazó. Desde entonces no me habla ni es cariñoso.»
Con frecuencia, las mujeres describen patrones de abuso diversos y que se agravan. Una de ellas dijo: «Comenzó a pegarme en los últimos meses. Ahora me abofetea, me tira al suelo y luego me da puntapiés. Al principio sólo abusaba de mí». Otra mujer dijo: «Antes me pegaba, ahora es abuso emocional y económico. Sabe que no tengo dinero para comer y no le importa. No me habla, y cuando lo hace sólo es para criticarme. No hay nada más». Otra mujer comentó: «Todo iba bien los primeros dos días, hicimos el amor. Pero después fue una pesadilla. Le dije que necesitaba dormir y descansar por la noche y que tenía que levantarme a hacer los quehaceres durante el día. Simplemente me empujó y me violó sin acariciarme ni besarme. Se me tiró encima a la fuerza. ¡Lo odio de verdad!»
A pesar de esos sentimientos, las mujeres tienden a ver la violencia y el abuso que experimentan como «un factor de menor importancia dentro de la visión más amplia de su relación», dice Fiona Dias Saxena, trabajadora social en Centro Sangath en Goa, quien dirigió la investigación cualitativa como parte de un proyecto de mayor envergadura respaldado por la Fundación John D. y Catherine T. MacArthur. El objetivo del proyecto era ayudar a las víctimas y a sus familias a reconstruir su vida familiar o, en caso de que no fuese posible, ayudar a las víctimas a reconstruir sus propias vidas. Las actividades principales del proyecto, patrocinado por el Programa de Salud Familiar del Centro Sangath, fueron la prestación de servicios de asesoramiento, defensa activa, capacitación, establecimiento de contactos y diseminación de información.
Dias Saxena explica: «Para muchas mujeres la violencia es sólo uno de varios problemas de la relación. También reconocen algunos aspectos positivos de la vida matrimonial». Casi todas deseaban mantener sus matrimonios por razones económicas, para cumplir con las expectativas culturales, no traumatizar a sus hijos, evitar sanciones religiosas y los estigmas sociales, o por temor de que sus vidas corrieran peligro o de perder a sus hijos.
Casi todas las mujeres dijeron que la violencia en el hogar es inaceptable, pero pocas habían manifestado antes ese sentimiento. Del mismo modo, cuando les hacían daño, pocas mujeres acudían a profesionales médicos. Muchas de ellas dijeron que trataban de evitar la violencia y que cuando no podían trataban de defenderse ellas mismas o pedían ayuda a gritos. Sólo en circunstancias muy extremas solicitaron ayuda profesional.

Además de esta investigación, se elaboró una intervención de cuatro enfoques, en el Centro Sangath, ideada para abordar mejor las situaciones particulares de cada persona. El primer enfoque, cuyo fin era reducir el daño causado por la violencia, se centraba en la terapia individual de los compañeros culpables de abuso. Dias Saxena señala: «Sin embargo, los autores de actos violentos generalmente no acataban los consejos. No les interesaba abordar la cuestión de la violencia ni asistir a las sesiones y — a pesar de ser violentos — contaban con el apoyo de familiares y amigos». El segundo enfoque, que era el que tenía mejor acogida, estaba dirigido a las mujeres, quienes recibían terapia individual. Este enfoque les ayudaba a priorizar sus dificultades domésticas y luego a resolver los problemas uno por uno. El tercer enfoque, que consistía en terapia familiar con la participación de los hijos y los demás familiares, tuvo menos éxito. El 93 por ciento de las clientas — pero sólo el 39 por ciento de los esposos — siguieron los consejos. Sin embargo, un cuarto enfoque — asesoramiento de las parejas — tuvo un poco más de éxito porque los compañeros culpables de abuso no querían que participara toda su familia. Asimismo, la terapia de las parejas parecía una buena opción, especialmente para las familias de clase alta que querían evitar el estigma de una solución jurídica. Durante el asesoramiento de las parejas, se estableció un código de conducta que prohibía la violencia. Se enseñó a las parejas a comunicarse mejor y se aclararon las expectativas en torno a la función de género que requerían un mayor compromiso.
Durante las visitas domiciliarias, realizadas para determinar si ya no había violencia y si habían cambiado las actitudes relativas a la violencia en el hogar, sólo seis (7 por ciento) de 87 mujeres informaron que había habido violencia después de la intervención. Más de dos tercios de las mujeres ya no vivían con sus esposos al final de la intervención, pero se informó que el 43 por ciento de las separaciones habían sido amistosas.
Esa intervención fue reproducida después por la Dirección de Desarrollo para Mujeres y Niños y patrocinada por la Comisión para las Mujeres del Estado de Goa, que dio lugar al establecimiento de una red de asesores y expertos legales dedicada a asistir a las víctimas de la violencia en el hogar. Se están realizando investigaciones para evaluar la intervención.
— Kim Best
Referencia
- Dias Saxena F. Nirmaan: building a programme for sustainable intervention for family violence in Goa. Unpublished draft report. Sangath Centre, 2002.
Nota: Si desea más información sobre la violencia en el hogar, que es común en el mundo entero, visite los siguientes sitios en la Web: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs239/en/, http://www.ippfwhr.org/programs/program_gbv_s.asp, and http://www.infoforhealth.org/pr/prs/sl11edsum.shtml.