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Salud reproductiva

Programas para los adolescentes: Compañeros educadores en los barrios de Mali

Network en español: 2000, Vol. 20, No. 3

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SÉGOU, Mali. La estación de autobuses de Ségou, cerca de las aguas de color aguamarina del río Níger, es un centro de transporte concurrido rodeado de pequeñas tiendas y un mar colorido de comerciantes que llevan sus productos al mercado. Allí también se encuentra el único programa que ofrece anticonceptivos y servicios de salud reproductiva a los adolescentes en esta pequeña ciudad y su región rural adyacente.

En una oficina pequeña pero limpia, ubicada en el segundo piso de la estación de autobuses, dos educadores de salud reciben a los jóvenes que llegan a hacer preguntas, comprar condones o buscar información acerca de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). «La oficina se ha convertido en un centro donde se llega sin necesidad de hacer cita», dice Boncana Haidara, antigua partera que ahora es una de los tres educadores de salud profesional que forman parte del personal de la oficina del Programa para los Adolescentes (PRADO) en la estación. «Es más fácil que una jovencita nos diga a nosotros que está preocupada porque no le ha llegado el período que decírselo a su madre».

PRADO es una actividad de la Asociación de Apoyo al Desarrollo de las Actividades de Población (ASDAP), con sede en la ciudad capital de Bamako. En 1995, ASDAP se convirtió en la primera organización en Mali que estableció servicios de salud reproductiva y anticoncepción dirigidos a los adultos jóvenes.

Los adolescentes necesitaban desesperadamente esos servicios, dice Fatoumata Traoré Toure, presidenta de ASDAP, y añade: «Comenzamos un proyecto piloto de un año con el respaldo del Centro para Actividades de Desarrollo y Población (CEDPA). Capacitamos a compañeros educadores y nos dimos cuenta de que era una estrategia excelente». Con el apoyo de un programa más integral, la labor se ha ampliado desde entonces para incluir las zonas rurales y urbanas, entre ellas Koulikoro, Koutiala y Ségou.

Las jovencitas y los muchachos que han recibido capacitación en asesoramiento y otras actividades educacionales ayudan a promover el uso de anticonceptivos entre sus compañeros. El programa en Ségou capacita a dos o tres jóvenes en cada barrio que atiende para que lleguen a ser compañeros educadores. Estos educadores tienen entre 10 y 20 años de edad, y de los 65 que se han capacitado hasta ahora una tercera parte son mujeres. «Las jovencitas hablan más entre ellas», dice Haidara, quien está convencida de que la labor con ayuda de ellas es la forma de llegar a otras jovencitas, y cuanto antes mejor.

Una encuesta de 1999 confirma que las jóvenes quieren saber más, y mucho antes. Una de las preguntas es la siguiente: «Si se pudiera cambiar el pasado, ¿qué información hubiera querido tener acerca del sexo?» La respuesta más común ­ dada por el 41% de las mujeres ­ fue que deseaban haber tenido mejores conocimientos para prevenir el embarazo y las ETS cuando eran adolescentes, y citaron los 12 años como la edad indicada para comenzar a recibir información. Las encuestadas dijeron que la falta de información era un obstáculo para la salud reproductiva en la región de Segou; otros obstáculos mencionados fueron la lejanía de los servicios de salud, la falta de métodos anticonceptivos y el costo.1

fotografía - Bocana Haidara

El doctor Mohamadou Hachimi, director de salud de la región de Ségou, señala la encuesta como muestra de que hacen falta nuevas estrategias para atender a los adultos jóvenes. Pero afirma que los valores tradicionales y las presiones sociales para que las jovencitas recién casadas demuestren su fertilidad no animan a los servicios de salud oficiales a atender con eficacia a las adolescentes. «En general, es tabú hablar con los jóvenes acerca de sexualidad y salud reproductiva. Aquí se ve muy mal si uno habla de planificación familiar con los jóvenes, pero tenemos que hacerlo, considerando los problemas que acarrean los embarazos no deseados y las ETS», dice el doctor Hachimi.

Otra encuesta, realizada en 1999 en Mali, dirigida por CEDPA y el Futures Group International, reveló que aproximadamente uno de cada cuatro adultos jóvenes solteros en la región de Ségou notificó haber tenido relaciones sexuales por lo menos una vez (el 23% de las mujeres y el 27% de los hombres de 15 a 24 años de edad). Uno de cada cinco (el 22% de las mujeres y el 19% de los hombres) dijo que había tenido una infección de transmisión sexual en los 12 meses anteriores y, sin embargo, menos de uno de cada 13 dijo que estaba usando actualmente la anticoncepción.2 «Al llegar a los 18 años, el 81% de los adolescentes en Mali ya han empezado a tener relaciones sexuales», notificó una encuesta nacional de salud y demografía.3

Té y cuadernos de apuntes

Cuando los compañeros educadores de PRADO organizan grupos de debate en sus barrios, generalmente piden la ayuda de uno de los tres educadores profesionales de salud, en especial cuando se hacen preguntas difíciles. Haidara explica y sonríe al decir que «Sirven té tradicional con menta. ASDAP proporciona el té.»

Los gastos varios, por ejemplo de las bebidas que se ofrecen en las reuniones o la gasolina para el transporte pueden ser considerables, y los programas como éste tienen dificultades con las cuestiones de sostenimiento. Para reducir los gastos e incentivar a los compañeros educadores, PRADO anima a los educadores a vender condones durante los grupos de debate y acontecimientos similares. Los compañeros educadores se quedan con la mitad de los ingresos y la otra mitad se entrega a ASDAP. Los jóvenes que solicitan servicios en la oficina que queda arriba de la estación de autobuses reciben asesoramiento gratuito y pagan una pequeña cuota por los condones, las tabletas espermicidas o los anticonceptivos orales que reciben.

Cada compañero educador mantiene un cuaderno de apuntes donde anota detalles útiles relativos a las visitas domiciliarias, los grupos de debate o las sesiones de asesoramiento; por ejemplo, los temas debatidos, el número de participantes de ambos sexos, cuántos eran menores de 25 años de edad. Esa información ayuda al personal a fortalecer y dirigir su asistencia.

Es difícil hablar de algunas cuestiones relacionadas con la salud, por ejemplo los riesgos que se corren con la circuncisión femenina. Más del 83% de los jóvenes de ambos sexos en Ségou notifican que están dispuestos a que sus hijas sean circuncidadas.4 La oficina de Bamako proporciona cintas grabadas relativas a la circuncisión femenina para ayudar a iniciar las charlas. ASDAP también publica revistas interesantes acerca de la salud reproductiva de los adolescentes dirigidas a los jóvenes y, en parte, escritas por gente joven.

Traoré, presidente de ASDAP, opina: «Hay que hacer participar a los adolescentes en todo lo que uno hace. Uno no debe proponer todas las estrategias. Los jóvenes mismos tienen mucho qué aportar. Uno debe saber escucharlos. A los jóvenes no les gusta que se les diga lo que tienen que hacer. Hay que hacerlos participar, escucharlos. Si uno llega con ideas preconcebidas, no se avanzará».

Muchos componentes del programa PRADO están de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relativas a la acción dirigida a la salud de los adolescentes. Por ejemplo, el marco de la OMS para la programación nacional recomienda proporcionar información a los jóvenes en un ambiente seguro y reconfortante y hacerlos participar sistemáticamente.5 El programa PRADO ofrece a los jóvenes un lugar conveniente para tener acceso a los servicios, con educadores masculinos y femeninos en la oficina de la estación de autobuses. El programa se basa en un marco de participación juvenil, pero también patrocina acontecimientos en los que participan los padres y la comunidad, incluido el sistema escolar.

Haidara declara: «Cada mes vamos a las escuelas a explicar qué es la salud reproductiva. Primero preguntamos, ¿qué saben ustedes acerca del SIDA? Luego señalamos los comentarios que son ciertos y nos adentramos en explicaciones más detalladas de los puntos que necesitan una mejor comprensión». En este pueblo étnico y tradicional de Bambara, Haidara dice que los temas de salud reproductiva, planificación familiar, ETS y sexualidad son tabú en las charlas familiares. Añade que los jóvenes están sedientos de información y que «Algunos estudiantes preguntan acerca de la menstruación, las consecuencias del aborto, las ETS y cómo se toma la píldora».

Haidara dice que para ser un buen educador de salud hay que ser persistente y sentirse muy cómodo al hablar de cuestiones delicadas. Hace hincapié al decir lo siguiente: «Yo creo que uno debe trabajar realmente para continuar con la comunicación y dar a conocer las cuestiones. El personal debe sentirse muy cómodo con los jóvenes y con el tema de la salud reproductiva. Cada día uno ve una cara nueva, por lo tanto hay que seguir trabajando».

fotografía - Aminata Barry Touré con otras líderes
Aminata Barry Touré (a la derecha), de la Asociación de Mali para el Bienestar de la Familia en Bamako, que trabaja con otras líderes de Bamako.

Las mujeres del barrio

Incluso en Bamako, donde los servicios de salud están mucho más disponibles que en Ségou, hay una urgente necesidad de servicios para los adolescentes. En algunos barrios, las mujeres por su propia cuenta cubren esa necesidad, y con frecuencia atienden toda una serie de necesidades; por ejemplo, salud, educación, empleo y recreación.

Aminata Barry Toure, quien organiza debates en grupo dos veces a la semana relativos a salud reproductiva para los adolescentes en el barrio Doumanzana de Bamako, dice que los jóvenes necesitan información para tomar decisiones responsables. Barry, presidenta de la Asociación Maliana para la Salvaguarda del Bienestar Familiar, dice: «Los jóvenes se aburren mucho. Empiezan a tener relaciones sexuales incluso a los 15 ó 16 años de edad No hay cines, ni lugares para juegos. No hay nada que hacer, aparte de tener relaciones sexuales».

Barry es conocida entre los jóvenes de su barrio por su activismo. Ha recaudado fondos para comprar un burro, con lo cual los adolescentes pueden ganar dinero llevándose la basura del barrio. Ha encabezado el establecimiento de una farmacia en Doumanzana, posiblemente el único consultorio de barrio en Bamako con un laboratorio y reactivos para hacer exámenes para diagnosticar la gonorrea, sífilis y anemia drepanocítica.

Barry, quien es contadora profesional y madre de seis hijos, también declara: «Aquí en la familia no hablamos acerca de la sexualidad. Se cree que si uno lo hace, está empujando a los hijos a hacer el amor. Creemos que es mejor si esperan hasta el matrimonio. Pero de todas formas, los jóvenes tienen relaciones sexuales. Simplemente lo ocultan».

Una tarde, hace calor y las calles polvorientas están atestadas de jóvenes. Barry manda a buscar a los jóvenes, y enseguida un grupo de adolescentes se reúne en un lugar sencillo, donde el piso es de tierra, que su organización construyó para los hijos de edad preescolar de las vendedoras del mercado. Hablan abiertamente acerca del sexo y revelan sus temores infundados por falta de información e información errónea; por ejemplo, que el uso del condón puede causar hemorragia en la mujer.

Un estudiante quiere saber si la mujer puede quedar embarazada si el líquido preeyaculatorio y la lubricación natural de la mujer se juntan fuera del cuerpo. Los jóvenes se ríen de las preguntas que hacen, pero escuchan atentamente las respuestas. «¿Cómo se procede al retiro sin que el condón quede adentro de la mujer?», pregunta un muchacho. «¿Cuánto tiempo toma para que regrese la fertilidad de la mujer después de usar los anticonceptivos orales o el Depo Provera?», pregunta una jovencita.

Muchas de sus preguntas son de carácter práctico. Otras tienen que ver con percepciones culturales arraigadas; por ejemplo, se cree que la relación sexual forzada es un acto de pasión y no de violencia.

Cuando una joven dice que tiene amigas que han sido violadas, los muchachos saltan y dicen que «los hombres no se pueden controlar» y que «los hombres y las mujeres son fuego y gasolina, y si se juntan ¡explosión!» Es evidente que muchos de los jóvenes en el grupo saben lo que es una relación sexual forzada, y las actitudes hacia ella varían según el género. A nivel nacional, una de cada cinco jóvenes notificó que su primera experiencia sexual no había sido consensual.6

«Lo importante es abrir los canales de comunicación con los jóvenes», dice Barry, y afirma que no son muchos los adolescentes que llegan a la farmacia en busca de anticoncepción, pero muchos otros parecen interesados en los grupos de debate. Algunos participantes compran condones después de las charlas, cuando los tiene.

Barry está sentada en su oficina, y su cara normalmente alegre se vé sombría. Menciona a una jovencita que conoce que acaba de morir por causa de un aborto, y dice: «Verdaderamente esta noticia me ha afectado muchísimo. Era tan linda. Realmente linda».

Barry quiere establecer «centros de escucha» para los jóvenes, donde líderes compañeros y adultos capacitados escuchen y den consejos, e incluso hagan remisiones para atención médica. Su idea es alquilar o construir un centro juvenil con una máquina de video y una sala de conferencias donde los jóvenes se puedan reunir. Considera que si los grupos mixtos de muchachos y jovencitas aprenden a hablar desde una edad temprana acerca de las relaciones y la forma de prevenir el embarazo y las ETS, se habrán sentado las bases para tomar, en calidad de parejas, decisiones relativas a la salud reproductiva.

En este contexto de pobreza generalizada y servicios de salud insuficientes, las líderes como Barry están desempeñando un papel importante para determinar y cerrar las brechas. «Salud, planificación familiar, aspectos legales de la circuncisión femenina, pequeñas transacciones comerciales y generación de ingresos, jardinería, cuidado de los hijos pequeños y de las niñas, medio ambiente, reforestación»Barry hace esta enumeración y suspira: «Las mujeres lo hacen todo.»

-- Elizabeth T. Robinson

Referencias

  1. Connaissances, attitudes et comportements des jeunes (15-25 ans) vis-à-vis de la santé de la reproduction. Unpublished paper. Ministère de la Santé, des Personnes Agees et de la Solidarité; Direction Nationale de l'Action Sociale; Centre National d'Information, d'Éducation et de Communication pour la Santé (CNIECS), 1999:27,65.
  2. Enquête CAP sur la santé reproductive: rapport d'analyse (version finale). Unpublished paper. The Centre for Development and Population Activities (CEDPA) and The Futures Group International, 1999:58,66,114.
  3. Coulibaly S, Kicko F, Moussa Traoré S, et al. Enquête Démographique et de Santé Mali 1995-1996. Bamako and Calverton, MD: Cellule de Planification et de Statistique, Ministère de la Santé, de la Solidarité et des Personnes Agées, Direction Nationale de la Statistique et de l'Informatique, and Macro International, Inc., 1996:94.
  4. Enquête CAP sur la santé reproductive: rapport d'analyse (version finale).
  5. Action for Adolescent Health: Towards a Common Agenda. Geneva: World Health Organization, 1997.
  6. Connaissances, attitudes et comportements des jeunes (15-25 ans) vis-à-vis de la santé de la reproduction, 35.