El condón femenino tiene una doble finalidad: proteger contra el embarazo y contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Según las primeras investigaciones, es una opción aceptable para algunos hombres y mujeres.
Sin embargo, se requiere más investigación para determinar con más precisión su eficacia. Así mismo, es relativamente costoso y actualmente está aprobado para un solo uso. Si pudiera utilizarse con seguridad y eficacia más de una vez, sería más barato. Las investigaciones preliminares sobre la reutilización del dispositivo son prometedoras, pero se necesita más información.
El único método disponible de manera generalizada para prevenir la transmisión del VIH y otras ETS es el condón masculino de látex. Si una mujer no puede convencer a su compañero de que use un condón masculino, el condón femenino puede ser una alternativa práctica.
«El condón femenino es un método de barrera muy importante, que constituye un dispositivo adicional para las mujeres y los hombres para protegerse contra el embarazo y las ETS, incluido el VIH», dice Bunmi Makinwa, quien dirige programas relativos al uso del condón para el Programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA). Aunque el condón femenino sigue requiriendo la aceptación del compañero, es el único método de barrera que las mujeres pueden usar ellas mismas y que ofrece protección contra el VIH.
El grado de protección contra el VIH no se entiende plenamente. Por ejemplo, los investigadores están tratando de establecer si la disponibilidad del condón femenino da lugar a actos sexuales mejor protegidos y si, por lo tanto, hace disminuir las tasas de ETS y, si lo hace, en cuáles situaciones. Las tasas de VIH están aumentando rápidamente en muchas partes del mundo, especialmente en Asia y África al Sur del Sahara, y unas 16.000 infecciones por el VIH ocurren en el mundo cada día. De cada 10 infecciones nuevas, 6 ocurren entre las mujeres, que corren un mayor riesgo por razones biológicas y culturales. El condón femenino está hecho de plástico de poliuretano, que es más resistente que el látex. Es una funda suave, holgada y tiene un anillo de poliuretano flexible en cada extremo. La mujer se lo inserta en la vagina, y queda sujetado con el anillo interior. El anillo exterior permanece fuera de la vagina y ofrece cierta protección a los labios y a la base del pene durante el coito. La Administración de los Estados Unidos de Alimentos y Medicamentos aprobó el condón femenino en 1993 para una sola utilización para prevenir el embarazo y, en algunos casos cuando el compañero de la mujer no usa el condón masculino, para prevenir también las ETS.
¿Es segura la reutilización?
Por lo general, el condón femenino es más costoso que el condón masculino. Si el dispositivo puede usarse de forma segura más de una vez, el costo de cada uso disminuirá incluso si el precio del dispositivo sigue siendo el mismo. FHI y la Unidad de Investigación de Salud Reproductiva (RHRU), Universidad de Witwatersrand, Hospital de Baragwanath en Soweto, Sudáfrica, están examinando varias cuestiones relativas a la reutilización. ¿Seguirá siendo el dispositivo estructuralmente seguro después de lavarlo varias veces y reutilizarlo? ¿Puede un simple procedimiento de lavado eliminar eficazmente del dispositivo los agentes patógenos de transmisión sexual después del uso? ¿Hará daño a la vagina la reutilización?
Según un estudio inédito de FHI, la integridad estructural del condón femenino permanece intacta después de un solo acto sexual. El dispositivo también permanece intacto en el laboratorio después de hasta 10 lavados con blanqueador desinfectante o sin él. El dispositivo se lavó con jabón suave y agua tibia; luego se enjuagó y se secó de ambos lados con una toalla sin frotarlo. Cuatro pruebas de laboratorio compararon los condones sometidos a prueba con los condones femeninos no utilizados (resistencia tensil de las junturas, impermeabilidad, explosión de aire y propagación de rasgones).
«Ahora que sabemos que el dispositivo puede permanecer estructuralmente seguro después de múltiples lavados, consideramos que podemos proceder a su utilización múltiple por parte de seres humanos», afirma Carol Joanis, de FHI, quien está coordinando los estudios. FHI está estudiando la forma en que cinco usos pueden afectar a la vagina y al pene. Las parejas que usan un dispositivo cinco veces se están comparando con las parejas que usan dispositivos nuevos para cinco actos sexuales.
La RHRU ha estudiado la integridad estructural y la eliminación de agentes patógenos entre las mujeres que han usado el mismo condón femenino hasta siete veces. Si el condón seguía siendo estructuralmente seguro después de un uso y un lavado, la mujer podía ofrecerse a usar y lavar dos veces otro dispositivo nuevo. Si ese condón seguía siendo estructuralmente seguro después de dos lavados, la mujer podía recibir un nuevo condón que podía usar y lavar hasta tres veces. Este proceso continuó hasta siete utilizaciones. El estudio recomendó que las mujeres usaran detergente líquido, pero algunas mujeres usaron jabón de barra.
«Los datos preliminares siguen siendo objeto de examen, pero los resultados son alentadores. Para mí, la cuestión crucial es la capacidad de las mujeres de notar los daños después de la reutilización», dice Mags Beksinska, quien ayudó a dirigir el estudio de la RHRU. El estudio también sometió a prueba la presencia de Neisseria gonorrhoeae y Gardnerella vaginalis. Cuando las mujeres devolvían los condones usados y lavados, el personal clínico usaba un palillo con algodón para obtener material bacteriológico de la vagina y del cuello uterino. Los palillos con algodón se examinaron para saber qué tipo de bacteria había en la vagina de la mujer que se podía haber transmitido al condón femenino.
El estudio reveló que muchos microorganismos se introducen en el condón femenino por los contaminantes ambientales mediante toallas sucias u otras fuentes, pero su presencia en cantidades relativamente pequeñas no debería ser problemática en una vagina sana.
Estos estudios parecen prometedores, pero la mayoría de los funcionarios de salud pública se mantienen cautelosos. El ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS) tienen previsto reunir a un grupo de expertos para examinar la cuestión de la reutilización. «Sabemos que éste es un método importante que las mujeres pueden usar, y queremos estar seguros de hacer lo que más beneficie a las mujeres», dice el doctor Peter Fajans, científico de la OMS que colabora en la labor del grupo. El grupo técnico lo integrarán expertos en salud femenina, ETS, microbiología, ciencias de materiales y cuestiones programáticas. Algunas mujeres ya están reutilizando el dispositivo. En un estudio pequeño que FHI realizó en Zambia con la participación de 37 usuarias del condón femenino, 14 de ellas dijeron que habían usado un condón femenino más de una vez, a pesar de que se les había dicho que lo usaran sólo una vez. Algunas de ellas lo habían utilizado hasta cuatro veces. Dos de esas mujeres, que eran trabajadoras del sexo comercial, lo compartían a veces después de limpiarlo con agua y cerveza. Una de ellas dijo a los investigadores «Mi amiga y yo nos hemos visto a veces en una situación en que tenemos muchos clientes y un solo condón. Por lo cual, nos hemos intercambiado el mismo condón femenino con la condición de que la que lo pide prestado lo devuelva limpio.» El estudio concluyó que los niveles de reutilización aumentarán a medida que se hace más disponible, especialmente en los lugares de escasos recursos. «Los proveedores del condón femenino tienen la oportunidad de modificar las respuestas relativas a la reutilización para que haya mejoras, en vez de dejar que las mujeres encuentren sus propias soluciones de sentido común».1
Otra posibilidad que podría reducir el precio sería la fabricación de un dispositivo barato. Se está estudiando un condón femenino de látex menos costoso llamado Reddy, que usa un mecanismo de inserción con esponja en vez del anillo interior. FHI y el Programa para la Investigación y la Elaboración de Anticonceptivos (CONRAD), con sede en los EE.UU., están realizando pruebas para evaluar el desempeño y la aceptabilidad del dispositivo prototipo. En un estudio de un prototipo anterior, la esponja era demasiado pequeña y el anillo exterior a veces se salía, dejando el condón adentro de la vagina, afirma Carol Joanis, de FHI.
Embarazo y prevención de las ETS
Los investigadores han revelado que el condón femenino es un anticonceptivo eficaz si se usa correcta y sistemáticamente. Durante el primer año de uso correcto y sistemático, sólo cerca del 5% de las mujeres que dependen del condón femenino tendrán un embarazo no deseado, en comparación con 3% correspondiente al condón masculino. En condiciones típicas, cuando el uso no es siempre correcto ni sistemático, la tasa de embarazo no deseado es de 21% respecto al condón femenino y de 14 respecto al condón masculino. Estas tasas de condón femenino se basan en un estudio realizado en los Estados Unidos y América Latina, que evaluó las tasas de embarazo a lo largo de seis meses.2
Un estudio anterior realizado en el Reino Unido reveló una probabilidad de embarazo del 15% en un período de 12 meses.3 Recientemente, un estudio en el Japón reveló una tasa de embarazo de 1% en un período de seis meses cuando se usaba en forma correcta y sistemática y de 3% durante el uso típico.4 En el Japón, el condón masculino es el método predominante de planificación familiar.
Hay datos limitados acerca de la capacidad del condón femenino para prevenir la transmisión de ETS. En Tailandia, las trabajadoras del sexo comercial que tenían acceso a condones masculinos y femeninos tenían una incidencia de ETS más baja, es decir, 2,8 infecciones por 100 mujeres por semana, en comparación con 3,7 infecciones por 100 mujeres por semana entre las que usaban únicamente el condón masculino. En la evaluación, el estudio incluyó la gonorrea, la clamidia, la tricomoniasis y las úlceras genitales a lo largo de 24 semanas. La disponibilidad del condón femenino también permitió que hubiera menos actos sexuales sin protección; a saber, 5,9% sin protección, en comparación con 7,1% en el grupo que usaba únicamente el condón masculino.5
En otro estudio, las mujeres fueron tratadas por tricomoniasis y luego se les ofreció el condón femenino para prevenir una reinfección. Ninguna de las mujeres que usó el condón femenino en forma sistemática durante 45 días se reinfectó, en comparación con 15% de reinfectadas entre las que no lo usaron sistemáticamente y 14% de reinfectadas entre las que no usaron protección.6
Los estudios de laboratorio han revelado que el dispositivo es impermeable a varias ETS, incluido el VIH.7 La presencia de otras ETS contribuye a la transmisión del VIH, de modo que una reducción en otras ETS puede contribuir a una menor transmisión del VIH. La extrapolación de resultados de la eficacia anticonceptiva también indica que se previene el VIH. «El uso perfecto del condón femenino puede reducir el riesgo anual de contraer el virus de la inmunodeficiencia humana en más del 90% entre las mujeres que tienen relaciones sexuales dos veces por semana con un compañero infectado», concluyeron el doctor James Trussell de la Universidad de Princeton y varios colegas de FHI, basándose en la eficacia anticonceptiva del dispositivo.8
Según varios estudios pequeños, parece que la disponibilidad del condón femenino hizo aumentar el número de actos sexuales protegidos. En Zambia, un estudio de FHI reveló que las parejas que corrían un riesgo elevado de contraer el VIH, y que usaron el condón femenino con más frecuencia en un período de 12 meses y que tuvieron asesoramiento apropiado acerca de su uso, parecían tener más actos sexuales protegidos, en comparación con las parejas que dependían principalmente del condón masculino. El porcentaje de parejas que usaba el condón femenino disminuyó con el tiempo, pero el porcentaje de actos sexuales protegidos por el condón femenino permaneció estable. Los autores del estudio declararon: «Por consiguiente, el uso del condón femenino se hizo más frecuente en un porcentaje menor de parejas. Es posible que a medida que las parejas adquirían experiencia, las actitudes respecto al dispositivo se hicieran más fuertes: las parejas que no lo preferían dejaron de usarlo y las que lo preferían lo usaron con más frecuencia».9 Un estudio realizado en un consultorio de ETS estadounidense reveló resultados análogos.10
FHI está realizando estudios en Bangladesh, Kenia y México para determinar si la disponibilidad del condón femenino hace aumentar el número de actos sexuales protegidos. Los estudios están examinando los efectos que tiene la enseñanza impartida por compañeras respecto al uso del condón femenino entre las trabajadoras del sexo comercial, además de los factores que contribuyen a que no se use el condón masculino.
Intervenciones comunitarias
Varios estudios pequeños indican que al ofrecer el condón femenino a ciertos grupos de personas se disminuye la transmisión de VIH/SIDA. ¿Pero será siempre así en la vida real? Para responder a esta pregunta, FHI realizó un estudio de intervención comunitaria en las zonas rurales de Kenia con la participación de mujeres que vivían y trabajaban en plantaciones donde había centros de salud.
Los proveedores y los trabajadores de extensión recibieron capacitación en el suministro de condones masculinos y la prevención y tratamiento de ETS. En algunas plantaciones, también se ofrecieron condones femeninos, junto con la capacitación de proveedores, asesoramiento y actividades de educación comunitaria relacionados con este método. Durante 12 meses, el estudio realizó un seguimiento de tres infecciones en 1.600 mujeres: gonorrea, clamidia y tricomoniasis. «Teníamos la esperanza de poder demostrar que la disponibilidad del condón femenino reduciría las tasas de ETS, pero los datos preliminares al cabo de 12 meses indican que no es así», afirma el doctor Paul Feldblum de FHI, encargado de coordinar el estudio.
Al comienzo del estudio, las tasas globales de ETS fueron similares en las plantaciones donde los condones femeninos estaban disponibles y en las plantaciones donde no lo estaban, con un porcentaje aproximado de 24% de todas las mujeres que tenían una o más de las ETS. Después de 12 meses, las tasas eran de aproximadamente 18% en ambos grupos. Según el doctor Feldblum, «se registró un aumento considerable en el uso del condón masculino en los lugares de control y de intervención, lo cual es una buena señal; pero en los lugares de intervención (donde se podían conseguir los condones femeninos) es posible que haya ocurrido un proceso de sustitución, es decir, que el condón femenino impidiera que el condón masculino se usara mucho más en vez de acrecentar la cantidad total de protección».
Aceptabilidad
Más de 40 estudios, la mayoría con números reducidos de mujeres o parejas, han revelado que el condón femenino es aceptable para una gran variedad de usuarios. A algunos usuarios les molesta el aspecto, el ruido, la inserción y otras características, pero a la mayoría de ellos les gusta después de recibir el apoyo y el asesoramiento adecuados, y muchos hombres y mujeres lo prefieren al condón masculino.11
Según algunos estudios de FHI realizados en Kenia y Brasil, la introducción del condón femenino mediante grupos de apoyo de compañeras para las mujeres que corrían el riesgo de contraer ETS, les ayudaba a negociar el uso del condón con los compañeros que se resistían a usarlo. «A las mujeres les resultaba más fácil presentar primero el condón femenino a los hombres como un dispositivo de anticoncepción en vez de un dispositivo protector contra las ETS», explica el doctor Wangoi Njau, del Centro para el Estudio de la Adolescencia en Nairobi, Kenia. Las mujeres tomaron esta idea de sus compañeras para ayudarlas en el comienzo, y gradualmente fueron planteando la cuestión de las ETS a sus esposos a medida que avanzaba el estudio.12
Siguen pendientes muchos interrogantes relativos a la aceptabilidad a largo plazo. En años recientes, las campañas de comercialización de Population Services International, organización con sede en Washington, han introducido el condón femenino en zonas urbanas de Zambia y Zimbabwe, países que tienen tasas elevadas de infección por el VIH. Los estudios efectuados en ambos países indican que las mujeres necesitan asesoramiento y otro tipo de apoyo para mantener el uso sistemático de este método. Una encuesta de 1.500 personas, en sitios donde se vendía o se distribuía el condón femenino en Zambia, concluyó que «es probable que la educación o el asesoramiento intensivos acerca del condón femenino, especialmente acerca de la inserción, sea sumamente importante en el mantenimiento de las intenciones de las mujeres de usar el método y en motivarlas a usarlo». Las principales razones que las mujeres dieron para explicar por qué no tenían la intención de seguir usando el método fueron las siguientes: dificultad de la inserción (27%), no les gustaba el método (27%) y al compañero no le gustaba el método (9%).13
Barbara de Zalduondo, coordinadora de un equipo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional en cuestiones relacionadas con el condón femenino, opina: «Tenemos que saber qué tipo de sistema de introducción da resultado. La tendencia observada en la labor cualitativa indica que si podemos hacer que una pareja lo use tres veces, habrá muchas más probabilidades de que ésta siga usándolo».
-- William R. Finger
Referencias
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- Farr G, Gabelnick H, Sturgen K, et al. Contraceptive efficacy and acceptability of the female condom. Am J Public Health 1994;84(12):1960-64; Hatcher RA, Trussell J, Stewart F, et al., eds. Contraceptive Technology, Seventeenth Revised Edition. (New York, Ardent Media, Inc., 1998)216-17; Trussell J, Sturgen K, Strickler J, et al. Comparative contraceptive efficacy of the female condom and other barrier methods. Fam Plann Perspect 1994;26(2):66-72.
- Bounds W, Guillebaud J, Newman GB. Female condom (Femidom). A clinical study of its use-effectiveness and patient acceptability. Br J Fam Plann 1992;18(2):36-41.
- Trussell J. Contraceptive efficacy of the Reality female condom. Contraception 1998;58(3):147-48.
- Fontanet AL, Saba J, Chandelying V, et al. Protection against sexually transmitted diseases by granting sex workers in Thailand the choice of using the male or female condom: results from a randomized controlled trial. AIDS 1998;12(14):1851-59.
- Soper DC, Shoupe D, Shangold GA, et al. Prevention of vaginal trichomoniasis by compliant use of the female condom. Sex Transm Dis 1993;20(3):137-39.
- Drew WL, Blair M, Miner RC, et al. Evaluation of the virus permeability of a new condom for women. Sex Transm Dis 1990;17(2):110-12.
- Trussell, Sturgen, Strickler.
- Musaba E, Morrison CS, Sunkutu MR, et al. Long-term use of the female condom among couples at high risk of human immunodeficiency virus infection in Zambia. Sex Transm Dis 1998;25(5):260-64.
- Latka M, Gollub EL, Fench PP, et al. Do women abandon condoms after exposure to a safer sex hierarchy? Poster session. The 12th World AIDS Conference. Geneva, July 1998.
- The Female Condom: A Review. Geneva: World Health Organization, 1997.
- Ankrah EM, Attika SA. Adopting the Female Condom in Kenya and Brazil: Perspectives of Women and Men. A Synthesis. Arlington, VA: Family Health International, 1997.
- Agha S. Consumer Intentions to Use the Female Condom after One Year of Mass-Marketing (Lusaka, Zambia), Working Paper No. 26. Washington: Population Services International, 1999.
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El proyecto de Zimbabwe promueve el uso del condón femenino |
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La introducción reciente del condón femenino en Zimbabwe ilustra las limitaciones de la creación de interés público generalizado en el producto. Sin embargo, las ventajas importantes para la salud pública de tener esa opción disponible indican que el mercadeo dirigido puede ser útil.
En Zimbabwe, una evaluación de mercadeo condujo a la adopción del nombre «funda anticonceptiva protectora» para denominar el condón femenino, a fin de distinguirlo del condón masculino de látex, que generalmente se considera que se usa sólo con compañeros casuales. El condón femenino se comercializó para las parejas que necesitan la planificación familiar, en vez de centrarse exclusivamente en las trabajadoras del sexo comercial.
Sin embargo, un estudio observó que posiblemente la continuidad del uso se desalentó debido a «dificultades de la inserción y la incomodidad durante el acto sexual (especialmente en las mujeres)». También observó que las personas que lo usaban para prevenir enfermedades tenían más probabilidades de continuar el uso (66%), en comparación con las que lo eligieron principalmente como anticonceptivo (55%).1
Steven Mobley, investigador adjunto del Proyecto Horizons, proyecto de investigación y prevención del SIDA dirigido por el Population Council cuya sede es en Nueva York, opina: «Estamos tratando de determinar por qué lo usan y con quién, y en qué circunstancias. Es un producto que puede ser útil en ciertos casos en los que las mujeres sienten que corren riesgo y cuando el condón masculino no es una opción». El Proyecto Horizons y Population Services International, organización con sede en Washington que coordina la campaña de comercialización de Zimbabwe, dirigieron el estudio, en colaboración con Target Research, compañía de Zimbabwe.
El uso del dispositivo no está totalmente en manos de la mujer. Por consiguiente, algunos expertos han sugerido que la comercialización se centre en las mujeres que pueden negociar eficazmente el uso del condón femenino con sus compañeros, y animar a los hombres a aceptar el dispositivo.
La campaña de Zimbabwe depende considerablemente de subsidios, lo cual plantea el interrogante en cuanto a la acogida que tendría el dispositivo si se cobraran precios para cubrir los costos reales. Actualmente, en el programa de Zimbabwe, cada condón femenino cuesta sólo US 12 centavos (o aproximadamente ocho condones femeninos por US $1). Este precio está muy por debajo del precio de venta típico en Estados Unidos de aproximadamente $3 por cada condón, y es incluso una fracción del precio relativamente bajo que se cobra en el sector público de US 65 centavos que el fabricante cobra a los proyectos de prevención de la infección por el VIH.
Sin embargo, los condones masculinos también reciben considerables subsidios en países que tiene tasas elevadas de ETS, como Zimbabwe. Un estudio indica que los beneficios de salud pública que pueden obtenerse al ofrecer los condones femeninos a precios subsidiados en los entornos urbanos del Sur del Sahara pueden ser eficaces en función de los costos, en comparación con los programas de prevención del VIH/SIDA y de planificación familiar. El Dr. Elliot Marseille de la Universidad de California en San Francisco y sus colegas concluyeron: «Ese tipo de intervención podría generar ahorros netos al evitar costos médicos relacionados con la infección por el VIH, las ETS y el embarazo. Estos hallazgos indican que los condones femeninos son buenos candidatos para subsidios del sector público. Es probable que hagan disminuir la transmisión de enfermedades, y al mismo tiempo permitan ahorrar fondos públicos durante el proceso».
El estudio observó que dirigir la labor a grupos de alto riesgo como las trabajadoras del sexo comercial y otras mujeres que probablemente tienen varios compañeros sexuales sería lo más eficaz en función de los costos. El estudio calculó el número de embarazos y de casos de infección por el VIH, sífilis y gonorrea que se prevendrían con la introducción del condón femenino; y también el costo neto o los ahorros para el sistema de salud pública, el costo por infección por el VIH evitada y otros costos.2
-- William R. Finger
Referencias
- Horizons/Population Council, Population Services International, Target Research. Female Condom User Study in Zimbabwe. New York: Population Council, 2000.
- Marseille E, Kahn JG, Saba J. Cost-effectiveness of the female condom in preventing HIV, STDs and pregnancy in urban Sub-Saharan Africa. Documento no publicado. University of California at San Francisco, n.d.
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