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Salud reproductiva

Se estudian microbicidas en ensayos con humanos

Productos experimentales emplean varios mecanismos para proteger contra la infección por el VIH.
 

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Los científicos están examinando más de 50 sustancias experimentales como microbicidas vaginales posibles, y aproximadamente la cuarta parte de esos agentes se encuentran en diversas etapas de pruebas con seres humanos.

Sin embargo, todavía hay que esperar mucho tiempo para que este grupo de productos experimentales pueda usarse de forma generalizada para proteger contra la infección por el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). Así mismo, cuando estén disponibles, es probable que los primeros microbicidas sólo ofrezcan protección limitada contra las infecciones. Entretanto, otras investigaciones siguen evaluando la capacidad de los espermicidas que existen actualmente de prevenir las ETS.

El condón masculino de látex ofrece la protección más eficaz contra las ETS, incluida la infección por el VIH. Incluso cuando exista una cura o una vacuna preventiva para el VIH, el uso sistemático de condones y la reducción de comportamientos de riesgo seguirán siendo un buen consejo para las personas que corren riesgo de contraer ETS.

Para las parejas que no usan los condones sistemática y correctamente, un microbicida seguro y eficaz podría ser un método de protección. Lori Heise del Centro para Salud y Equidad entre los Géneros (CHANGE), que promueve la elaboración de microbicidas opina: «Muchos hombres no quieren usar condones cada vez que tienen un acto sexual. Las mujeres necesitan un producto que ellas puedan controlar, e incluso usar sin que el compañero dé su consentimiento o sin que lo sepa».

Es posible que por razones biológicas las mujeres sean más susceptibles que los hombres a muchas ETS, incluida la infección por el VIH. Además, el número de mujeres infectadas por el VIH está aumentando más rápidamente que el número de hombres infectados. Actualmente las mujeres representan 43% de los 33 millones de adultos infectados por el VIH, en comparación con 25% en 1992, según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA).

Nadie sabe cuándo se podrá obtener un microbicida seguro y razonablemente eficaz. La doctora Zeda Rosenberg, directora científica de la Red de Ensayos de Prevención del VIH de FHI, proyecto de investigación en el que participan FHI y otras instituciones para evaluar las intervenciones de prevención del VIH, incluidos los microbicidas experimentales, afirma: «En este momento, no sabemos cuál sustancia va a resultar ser la mejor. Todas estas sustancias tienen efectos en los microorganismos en el laboratorio, y algunos estudios con animales y ensayos de seguridad con seres humanos son prometedores. Pero todavía necesitamos más información obtenida de ensayos de eficacia con seres humanos».

Microbicidas experimentales que ya se están estudiando en ensayos con seres humanos o que pronto lo estarán

Fármaco Mecanismo de acción Estado de investigación
Destruye o inactiva los agentes patógenos
ACIDFORM
  • Anticonceptivo.
  • Gel bioadhesivo que mantiene la acidez vaginal.
En un ensayo de seguridad, cuando se combinó el nonoxinol-9 (N-9) con ACIDFORM, el N-9 irritó mucho el recubrimiento vaginal. Dentro de poco se someterá a prueba el ACIDFORM solo como anticonceptivo en Brasil.
BufferGel
  • Anticonceptivo.
  • Mantiene la acidez vaginal.
  • Barrera física.
Los ensayos de seguridad y aceptabilidad realizados en India, Malawi, Tailandia, Zimbabwe y Estados Unidos no han revelado problemas de seguridad o aceptabilidad.
Lactobacillus crispatus
  • No anticonceptivo.
  • Supositorio vaginal que promueve la presencia de Lactobacillus crispatus, bacteria que hace aumentar la acidez vaginal, la cual protege contra los agentes patógenos.
Un ensayo de seguridad reveló que la inserción de cápsulas dos veces al día por tres días producía suficientes bacterias en 88% de las mujeres. Dentro de poco se iniciará un estudio de seguridad y eficacia del metronidazol para el tratamiento de la vaginosis bacteriana.
Praneem
  • Anticonceptivo.
  • Formulación de supositorio, tableta y crema que contiene aceite de citrata y extractos purificados del árbol neem.
Se está llevando a cabo un ensayo ampliado de seguridad en la India con 300 mujeres que tienen flujo vaginal anormal causado por ETS; el tratamiento consiste en tomarse una tableta diaria durante siete días.
C31G
  • Anticonceptivo.
  • Gel que contiene surfactante que destruye las membranas bacterianas y las cubiertas virales.
Se están analizando datos de un estudio de irritación vaginal en la Facultad de Medicina de Virginia Oriental. Dentro de poco se iniciará un estudio de seguridad en tres ciudades estadounidenses.
Inhibe la entrada de los agentes patógenos en las células vaginales o cervicouterinas
Sulfato de celulosa (SC);
Sulfonato de poliestireno (PSS)
  • Anticonceptivo.
  • Polímero de alto peso molecular que se une a los agentes patógenos para impedir que el VIH entre en las células humanas.
Un estudio de seguridad del SC reveló sólo una irritación vaginal leve. Esta a punto de terminar el ensayo de seguridad del PSS.
Dextrina-2-Sulfato
  • No anticonceptivo.
  • Polisacárido sulfatado que bloquea la entrada del VIH en las células humanas,probablemente al unirse a las superficies celulares y posiblemente al unirse al virus.
Se ha demostrado que es seguro para las mujeres que no tienen relaciones sexuales. Se está realizando un ensayo de aceptabilidad en el Reino Unido entre mujeres activas sexualmente y algunos compañeros. Se prevén ensayos de seguridad y aceptabilidad en Costa de Marfil y Uganda.
PC-515
  • No anticonceptivo.
  • Contiene carragenano, sustancia derivada del alga marina roja, que cubre la vagina y se une a los virus.
Se realizaron estudios de seguridad en Estados Unidos, Finlandia, Chile, República Dominicana, Australia y Tailandia. Se prevé que los ensayos que se están realizando en Sudáfrica y Tailandia para evaluar la seguridad, aceptabilidad y eficacia terminen en 2001. Es posible que los ensayos para determinar la eficacia contra el VIH comiencen en 2001.
PRO 2000
  • Anticonceptivo.
  • Polímero sulfonado que se une al VIH y con ello impide que el virus entre en las células humanas.
Los ensayos demostraron la seguridad del producto en europeas sanas y que no tenían relaciones sexuales. Se está realizando un ensayo de seguridad en Estados Unidos y Sudáfrica.
Impide que los agentes patógenos se multipliquen
Fumarato de tenofovir disoproxil
  • No anticonceptivo.
  • Interfiere con el proceso genético necesario para la multiplicación de los agentes patógenos.
Se están haciendo planes para realizar un pequeño ensayo de seguridad, pero primero deben examinarse los estudios con animales.

Mecanismos de acción

La mayoría de los posibles microbicidas tópicos vaginales que se están estudiando tienen por lo menos uno de los siguientes tres mecanismos: destrucción o inactivación de los agentes patógenos; inhibición de la entrada en las células vaginales o cervicouterinas; o prevención de la multiplicación del agente patógeno cuando entra en el cuerpo.

Algunas sustancias que destruyen o inactivan bacterias o virus lo hacen al dañar las membranas bacterianas o la cubierta de los virus, como los espermicidas que existen actualmente. Entre los fármacos experimentales que tienen este efecto figura el sulfato sódico dodecil.

Otros microbicidas experimentales destruyen o inactivan las bacterias al mantener la acidez natural de la vagina, la cual es hostil para muchos agentes patógenos. Entre estos figuran las sustancias llamadas ACIDFORM y BufferGel. También existe un supositorio vaginal que promueve la presencia en la vagina de Lactobacillus crispatus, bacteria beneficiosa que aumenta la acidez.

Las sustancias que bloquean la entrada en las células vaginales o cervicouterinas incluyen las que cubren las células de la mujer para impedir que los virus se adhieran, y las que se unen a los agentes patógenos para impedirles penetrar en el recubrimiento de la vagina y el cuello uterino. El sulfato de celulosa, el dextrina-2-sulfato, PRO 2000 y PC-515 figuran entre las sustancias prometedoras que se están estudiando. Population Council, con sede en Nueva York, está elaborando el PC-515, que contiene carragenano derivado de un alga marina, sustancia que se usa comúnmente en cosméticos, crema dental y alimentos. El carragenano se une a los virus, incluido el VIH, el virus del papiloma humano (VPH) y el virus del herpes simplex (VHS).

Los anticuerpos monoclonales son otra categoría de sustancias que se unen a los agentes patógenos. Los productos de anticuerpos monoclonales han sido aprobados para el tratamiento del cáncer mamario, la enfermedad de Crohn y otras condiciones autoinmunitarias. Pueden obtenerse de plantas creadas con ingeniería genética, como el maíz.

El doctor Kevin Whaley de la Universidad de Johns Hopkins en Estados Unidos, quien está colaborando en una labor de US$3,8 millones para elaborar un microbicida con anticuerpos monoclonales, declara: «El efecto de este método monoclonal es comparable al de eliminar selectivamente las malas hiervas de un jardín. El objetivo es que los anticuerpos monoclonales ataquen a agentes patógenos particulares como el virus del herpes simplex o el VIH en la superficie de la mucosa vaginal antes de que ocurra la infección, sin perturbar el ambiente vaginal. Estos fármacos pueden ser potentes y específicos respecto a lo que atacan. Esto quiere decir que habría que combinar varios anticuerpos específicos para agentes patógenos a fin de producir una sustancia que tenga amplia eficacia. También quiere decir que se podrían preparar formulaciones con anticuerpos contra los espermatozoides para las mujeres que desean la anticoncepción, o sin ellos para las que desean concebir».

Entre las sustancias que pueden prevenir la multiplicación del VIH o de otros agentes patógenos una vez que el virus ha entrado en las células vaginales figuran el fumarato de tenofir disoproxil, que interfiere con el proceso genético necesario para que las células se multipliquen. Se prevé un pequeño ensayo con mujeres para examinar cuestiones de seguridad después de que se hayan examinado estudios de toxicología con animales.

Otras investigaciones tienen que ver con encontrar mejores formas de administrar microbicidas en la vagina. Un producto experimental se llama «condón invisible», que es un gel líquido que se endurece con la temperatura corporal y forma una barrera temporal en la vagina. Microbicidas potentes, como el sulfato sódico dodecil, pueden agregarse al gel, con lo cual los agentes patógenos se exponen al microbicida al tiempo que se reduce la exposición de las células vaginales a microbicidas tóxicos. El gel puede incluso prolongar el efecto microbicida.1 En el primer ensayo con seres humanos que se está planificando para este año, «investigaremos su seguridad y aceptabilidad cuando se usa solo y cuando se usa con el nonoxinol-9», afirma el doctor Michel Bergeron, presidente del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas en la Universidad Laval de la Ciudad de Québec, Canadá, donde se está llevando a cabo la investigación.

Grado de protección

La mayoría de los investigadores no esperan que los primeros microbicidas protejan completamente contra las ETS, incluida la infección por el VIH. Pero «incluso un microbicida que tuviera una eficacia de 30 a 40% sería útil desde el punto de vista de salud pública; es decir, por su capacidad potencial de frenar la epidemia del SIDA», opina la doctora Penelope Hitchcock del Instituto Nacional de la Alergia y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (NIAID), que patrocina la investigación de microbicidas. Pero las mujeres que usen ese producto deben saber que no pueden confiar en él solamente para obtener protección eficaz contra las ETS.

«Se necesitan estudios para saber cómo introducir un microbicida de modo que no se perjudique la recomendación fundamental de usar un condón cada vez que se tenga un acto sexual», agrega la doctora Hitchcock.

FHI considera que el buen asesoramiento de prevención seguiría siendo esencial, dice el doctor Willard Cates, presidente de FHI y experto en ETS; y opina: «Tendríamos que seguir recomendando a las personas que usen condones y reduzcan los comportamientos sexuales de riesgo, a fin de reducir a un mínimo la transmisión de las ETS. Pero si tuviéramos un microbicida cuya eficacia fuera de 30 ó 40%, lo recomendaríamos, del mismo modo en que vacunaríamos a todas las personas si contáramos con una vacuna que tuviera una eficacia de 30 ó 40%».

Un microbicida que goce de buena aceptación y cuyo uso pueda iniciarlo la mujer, y que se use más sistemáticamente que un condón, puede ser más eficaz que los condones en la prevención de nuevos casos de ETS. Por ejemplo, los investigadores calculan que un método, de una eficacia del 30% que se use con una frecuencia del 60%, prevendría más infecciones que un método de una eficacia del 90% que se use con una frecuencia de sólo el 20%.2

Entre otras expectativas y esperanzas que los investigadores comparten respecto a un microbicida tópico vaginal figuran las siguientes:

  • Los microbicidas deben ser eficaces contra agentes patógenos aparte del VIH. La doctora Hitchcock declara: «La vacuna y el microbicida contra el VIH son prioridades de gran importancia para los investigadores, pero no hay que excluir las vacunas y los microbicidas para otras ETS. Se están realizado esfuerzos importantes y concertados para elaborar microbicidas contra otras ETS, cuya presencia hace aumentar el riesgo de la mujer de contraer el VIH. Estas otras ETS también constituyen una carga de salud considerable, ya sea que la infección por el VIH sea endémica o no».
  • Se deben elaborar formulaciones de microbicidas que no sean anticonceptivos. Muchas sustancias microbicidas que se están examinando surten efecto al destruir las células, incluidos los espermatozoides, pero en unas 15 sustancias nuevas no se ha documentado un efecto espermicida. Si resultan ser eficaces, estos productos pueden ser interesantes para las mujeres que necesitan protección contra las ETS pero que desean concebir.
  • Sería muy útil contar con un producto que pueda proteger contra la infección por el VIH cuando se use después del coito, tal como se usan las píldoras anticonceptivas de emergencia para prevenir el embarazo después de un acto sexual sin protección. La capacidad de un microbicida de ofrecer ese tipo de protección depende de la rapidez con que ocurre la infección. Se están estudiando otros métodos protectores para las mujeres que no pueden prever cuándo van a tener relaciones sexuales, por ejemplo microbicidas de liberación cronometrada o que siguen surtiendo efecto durante varias horas.
  • Los productos deben ser eficaces para uso rectal. Los investigadores están centrando su atención en la forma en que los microbicidas tópicos surten efecto en la vagina, pero el recto y la vagina se diferencian en muchos aspectos. Tendría que demostrarse la eficacia de un microbicida tópico para uso rectal independientemente de su eficacia para uso vaginal.

La aplicación tópica de los microbicidas en la superficie de la mucosa vaginal y rectal es el único método de administración que se está considerando actualmente. La doctora Hitchcock opina: «Estamos buscando algo que tenga un efecto local; que no se absorba en todo el cuerpo. La experiencia científica indica que la administración tópica de esas sustancias dará buenos resultados. Ya hemos administrado fármacos en la vagina, y hemos podido destruir e inactivar agentes patógenos en la superficie de la mucosa vaginal con la administración tópica de fármacos».

Beneficios para las adolescentes y los hombres

Aunque se elabore un microbicida que sea seguro y eficaz para las mujeres de más edad será necesario establecer su seguridad y su eficacia para las adolescentes. El cuello uterino de una adolescente es diferente desde el punto de vista anatómico del de una mujer de más edad, y un producto vaginal puede irritarlo más fácilmente. Además, es posible que una adolescente no produzca suficiente líquido vaginal para disolver un microbicida adecuadamente. Dado que las adolescentes no pueden darse cuenta de su vulnerabilidad ni de los riesgos y consecuencias de sus actos, es posible que no sientan la necesidad de usar un microbicida sistemáticamente. Así mismo, una adolescente que todavía no se ha familiarizado con otros productos vaginales, como tampones o duchas, posiblemente se sienta menos cómoda al usar un microbicida vaginal que una mujer de más edad que tiene más experiencia con el uso de esos productos. Por último, la aceptación por parte de las adolescentes de un microbicida vaginal podría depender de si es un producto de fácil acceso y que se pueda obtener sin receta médica.3

Del mismo modo, no se sabe qué efectos pueden tener los microbicidas tópicos vaginales en la salud de los hombres. «Sin embargo, es posible que los hombres reciban protección o beneficios en cuatro formas», dice la doctora Hitchcock de NIAID. Si bien es cierto que los microbicidas se están elaborando para proteger a la mujer contra las infecciones que le podría transmitir el hombre, éstos también pueden proteger al hombre contra las infecciones que le podría transmitir la mujer que los usa. «Si un microbicida inactiva los agentes patógenos en el eyaculado masculino, se espera que los inactive también en las secreciones cervicouterinas de la mujer. Dado que el volumen de secreciones cervicouterinas al que los hombres se exponen es menor que el del eyaculado al que las mujeres se exponen y, puesto que la transmisión de ETS de mujer a hombre es generalmente menos común que la transmisión de hombre a mujer, tal vez el uso de microbicidas en realidad beneficie más a los hombres que a las mujeres».

El segundo beneficio, opina la doctora Hitchcock, es que algunos microbicidas experimentales tienen el potencial de proteger contra el VPH mejor que los condones. Además, si los microbicidas protegen a las mujeres contra las infecciones, la prevalencia de ETS entre las mujeres disminuirá, y con ello también disminuirá el riesgo que corre el hombre de encontrarse con una mujer infectada e infectarse él.

«Por último, si los microbicidas protegen a las mujeres contra las infecciones, se pueden evitar la infertilidad relacionada con las ETS o los efectos adversos que éstas tienen en el embarazo. Ser padres de hijos saludables puede ser un gran beneficio para los hombres», agrega la doctora Hitchcock.

Los microbicidas vaginales tienen menos probabilidades de ser tóxicos en los hombres que en las mujeres. Esto ocurre porque el pene está expuesto al producto por menos tiempo. Así mismo, la piel del cuerpo del pene es más gruesa, más fuerte y menos vulnerable que el recubrimiento vaginal. Sin embargo, el prepucio puede ser diferente. Los hombres no circuncidados tal vez tengan más probabilidades que los circuncidados de sentir molestia con los microbicidas. Esto ocurre porque la sustancia tópica se puede acumular bajo el prepucio y, si no se lava, puede irritar el tejido peneal. Se están llevando a cabo varios estudios relativos a los efectos de los microbicidas en el tejido peneal de conejos.

Aceptabilidad

Dado que el uso sistemático influye en la eficacia de un método de barrera, es esencial que los investigadores de microbicidas consideren las preferencias y las inquietudes de las mujeres y de sus compañeros.

El hecho de que un microbicida permita a las mujeres concebir será un factor crucial en algunas culturas. Muriel Harris, de la Universidad de Carolina del Sur en Columbia, SC, EE.UU. y expresidenta de la Sociedad para Mujeres y el SIDA en África, con sede en Sierra Leona, opina: «Muchas mujeres de los países en desarrollo, donde las tasas de mortalidad infantil siguen siendo elevadas y donde el valor de la planificación familiar no se entiende bien, preferirán un producto que, al mismo tiempo que las proteja contra las infecciones, les permita concebir. En África, por ejemplo, se desean mucho los hijos pues se consideran como una forma de riqueza social. Las mujeres sienten una fuerte necesidad de desempeñar su función de procreadoras».

Respecto a las características físicas, puede esperarse que la mayoría de las personas prefieran un producto que no tenga un olor o sabor desagradable y que no manche. Aparte de eso, las preferencias varían mucho. Los investigadores concuerdan en que la clave es que haya varias formulaciones para satisfacer las necesidades y los deseos de todas las personas. La raza de las personas, el grupo étnico al que pertenecen, sus costumbres culturales, su edad y las actitudes de los hombres son sólo unos cuantos factores que pueden influir en la aceptabilidad.

En algunas culturas, por ejemplo, es posible que las mujeres no quieran tocarse los genitales para aplicarse un producto. O bien, a ellas y a sus compañeros les puede disgustar un producto que aumente considerablemente la lubricación vaginal.

En una encuesta relativa a las preferencias de productos vaginales de 635 brasileñas, de las cuales la mitad eran adolescentes, más del 40% de las entrevistadas dijeron que tolerarían un producto molesto por su consistencia si protegía contra el embarazo y las ETS al mismo tiempo. Sin embargo, un producto molesto era aceptable sólo para la tercera parte de las adolescentes, «grupo para el que la protección contra el embarazo y en particular contra las ETS/SIDA es muy importante», señalaron los investigadores.4

En muchas partes de África, se prefiere el acto sexual «seco», ya que la sequedad y la firmeza vaginal se asocian con la virginidad, la pureza y la limpieza. En un estudio efectuado por Population Council en el que hubo charlas de grupos de enfoque con 19 taxistas y 16 agricultores de sexo masculino de Zimbabwe, los taxistas se opusieron particularmente al acto sexual «mojado». Un taxista comentó: «Cuando fabriquen este producto, cerciórense de que no hace que el acto sexual sea mojado porque es posible que se eche de la casa a las mujeres que lo usan». A muchos de los hombres que participaron en este estudio también les preocupaba la seguridad de los microbicidas vaginales y si éstos prevendrían el embarazo o causarían infertilidad.5

Los taxistas y los agricultores de sexo masculino de México, Estados Unidos y Zimbabwe que participaron en charlas de grupos de enfoque expresaron inquietud acerca de los posibles efectos que el uso de un microbicida por parte de su compañera tendría en el placer sexual y la fertilidad futura, y los posibles efectos que ellos podrían experimentar.6

Es evidente que será un desafío encontrar productos que tanto los hombres como las mujeres de todo el mundo deseen usar. «Pero sí creemos que los investigadores deben tener en cuenta a las comunidades que van a usar dichos productos. De otro modo, habremos proporcionado un instrumento inútil», opina la doctora Hitchcock de NIAID.

-- Kim Best

Referencias

  1. Gagné N, Cormier H, Omar R, et al. Protective effect of a thermoreversible gel against the toxicity of nonoxynol-9. Sex Transm Dis 1999;26(3):177-83; Désormeaux A, Omar RF, Bergeron MG. Topical microbicides for the prevention of sexually transmitted diseases and HIV. Can J Infect Dis 1999;10(Suppl C):41C-48C.
  2. Watts CH, Thompson WA, Heise LL. The impact of microbicides for HIV prevention: results of a mathematical modeling exercise. The 12th World AIDS Conference. Geneva, July 1998.
  3. Rosenthal SL, Cohen SS, Stanberry LR. Topical microbicides: current status and research considerations. Sex Transm Dis 1998;25(7):368-77.
  4. Hardy E, de Pádua KS, Osis MJD, et al. Women's preferences for vaginal antimicrobial contraceptives IV, attributes of a formulation that would protect from STD/AIDS. Contraception 1998;58(4):251-55.
  5. Van de Wijgert JH, Khumalo-Sakutukwa GN, Coggins C, et al. Men's attitudes toward vaginal microbicides and microbicide trials in Zimbabwe. Int Fam Plann Perspect 1999;25(1):15-20.
  6. Blanchard K, Coggins C. Men's attitudes toward a potential vaginal microbicide in Mexico, the United States, and Zimbabwe. The 12th World AIDS Conference. Geneva, July 1998.

¿Espermicidas que son Microbicidas?

Los espermicidas disponibles en el comercio ya han sido objeto de amplias pruebas de seguridad y la mayoría de ellos se han usado de manera generalizada. Por consiguiente, si se observa que sus ingredientes activos protegen contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS), podrían considerarse microbicidas vaginales antes de que se pueda disponer de productos nuevos.

Los ingredientes activos de los espermicidas disponibles en el mercado que se están sometiendo a prueba para determinar si tienen efectos microbicidas incluyen el nonoxinol-9 (N-9), el cloruro de benzalkonio y el octoxinol-9. Los espermicidas de N-9 son las únicas sustancias que se están estudiando en ensayos avanzados para determinar su eficacia antimicrobiana en seres humanos.

Elaborado como espermicida anticonceptivo hace más de 40 años, el N-9 se ha ofrecido en gels, espumas, cremas, esponjas impregnadas, supositorios, láminas y tabletas espumantes. Tiene potencial de ser un microbicida eficaz porque destruye las membranas externas de las bacterias y los virus. Sin embargo, el uso frecuente de esta sustancia puede irritar el recubrimiento vaginal, y posiblemente facilitar a los agentes patógenos entrar en la corriente sanguínea de la mujer.

Algunos estudios pequeños indican que tiene un leve efecto protector contra la gonorrea y la clamidia. Pero un estudio amplio, aleatorio y controlado que llevó a cabo FHI en Camerún con una lámina de dosis baja de N-9 (70 mg) recomendada para uso con condones indicó que esta sustancia no proporciona más protección contra el VIH, la gonorrea ni la clamidia que la que ofrece el uso del condón solo.1

Actualmente se están examinando otras dosis de N-9, frecuencias de uso y formulaciones (como gel, espuma, crema y supositorio) para determinar si pueden proteger contra microorganismos sin causar irritación vaginal:

  • Un gel con dosis baja (52,5 mg) de N-9, que se comercializa en Estados Unidos con el nombre de Advantage-S, se está evaluando para determinar su eficacia en la prevención de la transmisión del VIH, la gonorrea y la clamidia en un total de 1.000 a 1.500 mujeres con alto riesgo de infección por el VIH en Benin, Sudáfrica, Tailandia y Costa de Marfil. El Instituto de Medicina Tropical de Antwerp, Bélgica, está coordinando este ensayo, patrocinado por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA). Se espera obtener los resultados este año.
  • Un estudio financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y dirigido por FHI y el Programa de Atención y Salud, agencia no gubernamental de Camerún, está evaluando la eficacia de un gel de dosis alta (100 mg) de N-9, comercializado en Estados Unidos como Conceptrol, contra la transmisión del hombre a la mujer de la gonorrea y la clamidia entre 1.000 mujeres de alto riesgo en Camerún. También se estudiará el efecto del gel en la transmisión del VIH. Es espera obtener los resultados este año.
  • La eficacia de Conceptrol en la prevención de la transmisión del VIH del hombre a la mujer también se evaluará en un estudio financiado por el Instituto Nacional de la Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Estados Unidos y en el que participarán unas 4.500 mujeres VIH-negativas en Malawi y Zimbabwe. También se evaluará la eficacia del gel en la prevención de la transmisión de la sífilis, la clamidia la gonorrea y la tricomoniasis. Se espera obtener los resultados en dos o tres años.
  • El Programa para la Prevención Tópica de la Concepción y de Enfermedades, Productos Avanzados para el Cuidado y el Programa de Investigación y Desarrollo de Anticonceptivos está elaborando formulaciones de un supositorio de N-9 con diversas concentraciones de dosis alta (más alta que la de las formulaciones comercializadas). El N-9 liberado de esta forma podría recubrir la vagina y proporcionar protección durante más tiempo como anticonceptivo y, tal vez, como microbicida. Ya se llevó a cabo un ensayo de seguridad.

El cloruro de benzalkonio y el octoxinol-9, surfactantes que destruyen las membranas, son dos de los tres ingredientes activos de otra sustancia espermicida que se está estudiando, llamada GEDA Plus. Un ensayo de seguridad en el que participaron 280 mujeres sanas observó que dicha sustancia producía poca irritación vaginal.

El N-9, el cloruro de benzalkonio y el colato sódico, los tres surfactantes del gel F-5 que contiene la esponja anticonceptiva Protectaid, que ha sido aprobada para uso en Canadá y Europa, se van a mezclar en un gel reformulado que se va a someter a prueba como microbicida para las ETS. En el laboratorio se ha observado que esa mezcla de sustancias es muy potente contra los agentes patógenos de ETS. Sin embargo, cuando se administra en la esponja Protectaid, dicha mezcla no irrita el recubrimiento vaginal porque cada sustancia se encuentra sólo en pequeñas cantidades.

Por último, el fármaco gramicidin, componente activo de gels y espumas anticonceptivas que millones de mujeres han usado en la antigua Unión Soviética en los últimos 40 años, promete como microbicida tópico, ya que es un antibiótico de amplio espectro y previene las ETS. Se están haciendo planes para realizar un estudio en Estados Unidos y Brasil de la seguridad y la eficacia de gramicidin en el tratamiento de los síntomas del herpes.

-- Kim Best

Referencias

  1. Roddy RE, Zekeng L, Ryan KA, et al. A controlled trial of nonoxynol 9 film to reduce male-to-female transmission of sexually transmitted diseases. N Engl J Med 1998;339(8):504-10.

 La investigación relativa a los microbicidas afronta retos

Los investigadores de microbicidas afrontan retos formidables, el primero de los cuales es cómo diseñar estudios para determinar la eficacia en seres humanos.

La manera ideal de evaluar la eficacia de un microbicida es someter a prueba un producto en un grupo numeroso de mujeres que corren un riesgo elevado de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS). Sin embargo, para proteger la seguridad y el bienestar de las participantes es esencial proporcionar condones a todas las participantes y recomendarles que los usen. Sólo se obtienen datos útiles acerca de la eficacia de los microbicidas cuando el condón falla o no se usa.

Otro factor que complica la interpretación de los resultados de las investigaciones es la medida en que se usan sistemáticamente los condones y los microbicidas en esos estudios. También se plantean interrogantes acerca de las formulaciones de base (o medios de administración) que se usan para los ingredientes activos en los productos posibles. Estos vehículos mantienen los ingredientes activos y facilitan su distribución en la vagina, pero pueden tener efectos protectores o tóxicos.

Así mismo, en un ensayo en el que se usa placebo como testigo, se proporciona a algunas participantes un producto placebo que se parece al microbicida experimental. Pero el placebo mismo puede influir en las tasas de infección. Por ejemplo, el producto lubricante del placebo puede prevenir
las abrasiones vaginales, lo cual podría reducir el número de infecciones.

Y otro obstáculo para la investigación es el costo de los estudios clínicos. Las grandes compañías farmacéuticas han expresado poco interés en la investigación y la elaboración de microbicidas. La preocupación por la complejidad de las regulaciones, las dificultades para obtener protección de patentes y las demandas por responsabilidad civil por el producto desaniman a las compañías.

La Alianza para la Elaboración de Microbicidas con sede en Estados Unidos, grupo de promoción de la causa integrado por unos 85 miembros que participan en la investigación, opina que podría producirse un microbicida vaginal eficaz en unos cinco años, pero sólo si aumenta considerablemente el apoyo público y privado. La Alianza está pidiendo que el Gobierno de los Estados Unidos primero duplique, y luego triplique, la suma de aproximadamente US $25 millones anuales que se presupuestan actualmente para la investigación y la elaboración de microbicidas, afirma la directora de la Alianza, doctora Polly Harrison.

-- Kim Best