Los estudios realizados en países en desarrollo indican que los hombres que han sido circuncisos corren menos riesgos de contraer la infección por el VIH que los hombres que no lo han sido. Sin embargo, los datos de parejas estadounidenses no indican ninguna correlación entre la circuncisión masculina y el riesgo de infección.
Por ejemplo, un estudio realizado en Kigali, Rwanda, en el que 837 hombres casados se sometieron voluntariamente a pruebas de detección del VIH, reveló que los hombres no circuncisos tenían una prevalencia estadísticamente significativa más elevada de infección por el VIH que los hombres circuncisos. Esto se observó a pesar de que tenían características de riesgo relativamente bajo; es decir, notificaron que durante su vida habían tenido menos compañeras sexuales y menos contactos con prostitutas que los hombres circuncisos, tenían más probabilidades de vivir en zonas rurales donde había tasas de prevalencia de VIH menores y tenían menos probabilidades de notificar antecedentes de enfermedades de transmisión sexual.1
Por otra parte, en los Estados Unidos, los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Vida Social de 1992, una muestra representativa a nivel nacional de 1.511 hombres y 1.921 mujeres entre 18 y 59 años de edad, indicaron que no había pruebas de que la circuncisión representara un papel profiláctico respecto a las enfermedades de transmisión sexual (ETS). En realidad, los hombres circuncisos tenían un poco más de probabilidades de haber tenido una ETS bacteriana y una ETS viral en su vida.2
Del mismo modo, en Australia se observó que la circuncisión masculina no tuvo un efecto significativo en la incidencia de ETS comunes (herpes genital, verrugas genitales y uretritis no gonocócica).3 No obstante, los hombres con infección por el VIH se excluyeron del análisis entre 300 sujetos y los resultados del estudio tal vez no se puedan aplicar a otros entornos donde la higiene es menos adecuada.
La circuncisión masculina es un procedimiento sencillo que consiste en la escisión del pliegue de la piel que cubre el glande del pene. Se diferencia de la circuncisión femenina, operación en la que se extirpa parte de los genitales femeninos y que a menudo perjudica la salud permanentemente. Este procedimiento también se denomina mutilación sexual femenina. Entre los perjuicios posibles figuran: problemas urinarios y menstruales, trauma psicológico, coito doloroso, obstrucción del parto e infertilidad debida a infecciones.
-- Kim Best
Referencias
- Seed J, Allen S, Mertens T, et al. Male circumcision, sexually transmitted disease, and risk of HIV. J Acquir Immune Defic Syndr Hum Retrovirol 1995;8(1):83-90.
- Laumann EO, Masi CM, Zuckerman EW. Circumcision in the United States. Prevalence, prophylactic effects, and sexual practice. JAMA 1997;277(13):1052-57.
- Donovan B, Bassett I, Bodsworth NJ. Male circumcision and common sexually transmissible diseases in a developed nation setting. Genitourin Med 1994;70(5):317-20.