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Salud reproductiva

El análisis de costos sirve para muchos propósitos

Se deben examinar todos los recursos, especialmente cómo se usa el personal.

Network en español: Invierno 1998,
Vol. 18, No. 2

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Un análisis de costos de planificación familiar se puede realizar por diferentes razones. Un análisis de costos podría servir para tomar decisiones importantes acerca de un programa nacional de planificación familiar, por ejemplo, o incluso para comparar los beneficios de un programa de planificación familiar con otros programas sociales.

Los análisis de costos también se pueden adaptar para examinar cuestiones de menor importancia, entre ellas la comparación de diferentes servicios en un programa o un consultorio. Entre los ejemplos de estos estudios está el análisis de la inclusión de Norplant en los programas de planificación familiar en Tailandia y si debería cambiarse el número de visitas de seguimiento de las usuarias del DIU en Ecuador.

Los estudios de costos deben considerar todos los recursos en cuestión, especialmente el uso de personal. Algunos costos son relativamente fáciles de evaluar, por ejemplo el costo de los suministros. Sin embargo, para determinar los costos del tiempo que necesita el personal para prestar cierto servicio tendrían que hacerse investigaciones en el lugar.

La doctora Barbara Janowitz, quien dirige las investigaciones económicas en FHI, dice: "Hay que averiguar a qué dedica su tiempo el personal. La única forma de hacerlo es ir al consultorio o al lugar de prestación de servicios. Este es el elemento crucial en un enfoque de costos que ve el programa como un sistema, usando recursos específicos para producir los servicios deseados". La doctora Janowitz y sus colegas elaboraron una guía para ayudar a los directores de programas en el uso de ese marco de referencia para analizar el sistema.1

Mejor uso del personal

El gobierno mexicano, en colaboración con FHI, analizó un sistema nacional que proporciona el 16 por ciento de todos los servicios de planificación familiar en México. El estudio indica que el uso más eficaz del personal podría hacer aumentar considerablemente el número de clientes que reciben atención.

El estudio reveló que, en promedio, las enfermeras trabajan aproximadamente 6,5 horas diarias y los médicos aproximadamente 6,25 horas diarias, totales que incluyen las pausas que toma el personal. Los funcionarios públicos dicen que un día de trabajo razonable debería ser de ocho horas. Así mismo, los trabajadores de salud pasan menos de la mitad de su tiempo proporcionando servicios directos a los clientes (enfermeras, 38 por ciento; médicos, 47 por ciento). Las reuniones, las gestiones administrativas, el tiempo de trabajo desocupado y el tiempo personal constituyen gran parte del tiempo restante.

Al aumentar el día de trabajo a ocho horas y al aumentar a dos terceras partes el tiempo que los proveedores dedican diariamente a los clientes, "se podría aumentar la eficacia para responder a la creciente demanda dentro del sistema actual de prestación de servicios hasta el año 2010", fue la conclusión del estudio. Ello permitiría al sistema ampliar los servicios de los 1,5 millones de años-protección de pareja (APP) actuales a 1,8 millones de APP en el año 2010 sin personal adicional. El costo promedio de APP con respecto a todos los métodos anticonceptivos disminuiría de US$26,40 en 1995 a aproximadamente US$24 en 2010.

El estudio demostró "cómo el Ministerio de Salud puede contener los costos de programas al tiempo que continua satisfaciendo las necesidades de una población en crecimiento", dice el doctor Gregorio Pérez Palacios, director general de salud de la reproducción en el Ministerio de Salud de México. El estudio también reveló que los costos de APP se podrían reducir al aumentar el número de unidades de anticonceptivos (anticonceptivos orales y condones) que se proporcionaba en cada visita al consultorio y al cambiar de un inyectable que dura un mes a un inyectable que dura tres meses.2

Diez equipos de investigación observaron a médicos y enfermeras en hospitales, centros urbanos y rurales y unidades auxiliares de salud. Se estimó el costo de la labor de los proveedores, y este costo, más los costos de capital, productos y otros gastos, permitió calcular los costos de APP de diferentes métodos anticonceptivos.

Así como en México, la prevalencia de uso de anticonceptivos ha aumentado rápidamente en Bangladesh, de 8 por ciento en los años 70, a 45 por ciento en la década actual. Los funcionarios de Bangladesh, en colaboración con FHI, examinaron la capacidad de sus consultorios y sistemas de extensión en el campo de la planificación familiar, suponiendo que iba a aumentar continuamente la demanda de servicios.

Al igual que en México, el estudio observó a qué dedicaba su tiempo el personal, usando esos datos y otros más para calcular el costo de APP de cada método. Los trabajadores públicos de campo pasaban trabajando aproximadamente 3,75 horas diarias; dos terceras partes de ese tiempo lo dedicaban al traslado de un sitio a otro y la otra tercera parte a los clientes. El permiso no autorizado representa aproximadamente el 20 por ciento del costo de un trabajador de campo que proporciona servicios de planificación familiar, según se observó en la vigilancia que se realizó para determinar si los trabajadores de campo en realidad trabajaban y, si lo hacían, cuánto tiempo trabajaban.

Si los trabajadores de campo eliminaran el ausentismo y aumentaran en una hora el tiempo que trabajan diariamente, el costo del trabajo por APP respecto a la píldora habría de reducirse en aproximadamente una tercera parte, pasando de US$3,05 a US$1,97. Con este mejor uso del tiempo del personal, el número de trabajadores de campo que se necesitarían hacia el año 2004 sería solamente de 17.118, lo cual representa una disminución de los 23.500 empleados en 1994. Sin embargo, casi se duplicaría el número de parejas que cada trabajador tendría a su cargo, pasando del número actual de 719 parejas a 1.382 parejas que visitaría cada año. Si no cambian las tendencias de trabajo, el programa tendría que aumentar el número de trabajadores de campo a 32.861, cifra equivalente a más de la tercera parte, y el costo pasaría de US$24 millones a US$33 millones.

"La mayor productividad permitiría a los sistemas existentes responder a la demanda proyectada para el año 2004", concluye un estudio de FHI. Pero también es esencial mantener servicios de buena calidad y buenos métodos de gestión, dice el estudio. "Una cuestión importante es la de saber si estos cambios son realistas, en el sentido de que suponen un mayor esfuerzo laboral por parte de los trabajadores de campo."3 El estudio no mencionó qué iba a hacer el gobierno para reducir el ausentismo y aumentar más el tiempo de trabajo. Pero sí señaló que un estudio análogo había revelado que los trabajadores de campo en las organizaciones no gubernamentales (ONG), cuyos sueldos eran semejantes a los de los trabajadores de campo gubernamentales, se ausentaban con menos frecuencia y dedicaban más tiempo a las visitas domiciliarias que los trabajadores gubernamentales.4 Esto indica que las ONG pueden ofrecer factores de motivación que podrían replicarse entre los trabajadores gubernamentales, fomentando con ello un mejor rendimiento.

Decisiones concretas

Los estudios de costos también se pueden hacer acerca de cuestiones particulares que afrontan los planificadores de programas o los encargados de formular políticas, por ejemplo si se introduce un nuevo método o se revisan las directrices de un método existente.

Un estudio realizado en Tailandia reveló que los costos de trabajo, suministros y productos relacionados con el implante anticonceptivo Norplant alcanzarían un total de US$9,40 por APP, en comparación con aproximadamente US$5 por los inyectables y US$1,40 por el DIU. Además, casi todas las nuevas usuarias de Norplant, entrevistadas en el estudio, indicaron que hubieran usado otro método moderno si no hubieran tenido acceso al Norplant. Por lo tanto, sería menos costoso que el gobierno suministrara anticonceptivos inyectables y el DIU en vez del Norplant. El gobierno tenía que decidir si compraba Norplant para distribución general, a pesar de que se disponía de alternativas menos costosas; cobraba a las usuarias precios más altos; o limitaba el Norplant a ciertos grupos, por ejemplo a las mujeres de las zonas remotas o las que ya tenían el número de hijos deseado y no querían ser esterilizadas.5

"Poco después de la introducción del método, la política era proporcionar los implantes a unos cuantos grupos beneficiarios de usuarias en las zonas remotas, y no en todo el país", dice el doctor Kanchana Kanchanasinith del Ministerio de Salud Pública de Tailandia. Los suministros limitados y la fuerte demanda influyeron en esta política. Últimamente, se dispone de suficientes suministros para atender a todas las clientas que hayan solicitado el Norplant y cuyo uso les convenga. Las mujeres pagan cerca del 20 por ciento del costo del dispositivo, es decir, aproximadamente US$4,27 del costo del producto (US$19,25).

Los analistas han señalado deficiencias que ocurren al depender totalmente de la evaluación de los APP cuando se toman decisiones relativas a los servicios. Los APP no toman en cuenta las diferentes tasas de fracaso durante el uso normal de un método comparado con otro, por ejemplo, ni considera otros aspectos importantes, como la necesidad de los clientes de usar condones u otros métodos de barrera para protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual, o las percepciones y preferencias de los clientes.6

Un estudio efectuado en Ecuador con el Centro Médico de Orientación y Planificación Familiar (CEMOPLAF) examinó los posibles ahorros en los costos al reducir el número de visitas de seguimiento requeridas para las usuarias del DIU sin poner en peligro su salud. El estudio, en el que se entrevistó a unas 5.000 mujeres, reveló que una visita de seguimiento detectaría el 66 por ciento de los problemas de salud, mientras que las cuatro visitas requeridas detectaría el 73 por ciento de los problemas. El cambio a una visita estándar permitió un ahorro considerable.7 El CEMOPLAF hizo el cambio, y permitió que el personal proporcionara otros servicios, incluida la mayor atención a las pacientes con problemas. Al mismo tiempo, el programa recalcó a las usuarias del DIU que debían regresar para una visita de seguimiento si sentían dolor abdominal.

En Honduras, la Asociación Hondureña de Planificación de Familia (ASHONPLAFA), en colaboración con FHI, reveló que sus dos consultorios más grandes prestaron el 68 por ciento de los servicios clínicos que se habían proporcionado en 1991. Los servicios restantes lo proporcionaron cuatro consultorios más pequeños, y en general tenían los mismos costos fijos. Esto significa que el costo promedio por cliente era mucho más elevado en los consultorios pequeños. Si se encuentran formas de aumentar el uso de los cuatro consultorios más pequeños se repartirían los costos fijos entre más visitas, y por lo tanto se reducirían los costos promedio.8

Comparación con otros servicios

Algunos estudios de costos comparan el valor de la planificación familiar con otros costos de salud. Un análisis de costo-beneficio realizado en México examinó si los servicios de planificación familiar del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) le ahorraban dinero al reducir la carga que recaía en los servicios de salud maternoinfantil. El estudio empleó datos de costos de 37 hospitales y 16 consultorios del IMSS. El estudio reveló que por cada peso que el IMSS gastaba en servicios de planificación familiar para la población urbana durante un período de 12 años, se ahorraba nueve pesos en servicios de salud maternoinfantil, pues la planificación familiar había evitado 3,6 millones de nacimientos durante el período de estudio.9

Un estudio reciente realizado en los Estados Unidos comparó los costos de 15 métodos anticonceptivos diferentes con los costos de salud que acarreaba el no usar ningún método, y observó que todos los métodos eran menos costosos al compararlos con los embarazos involuntarios que ocurrían cuando no se usaba ningún método. El estudio también concluyó que los "gastos de compra por adelantado predicen de forma inexacta el total de los costos financieros de métodos anticonceptivos que compiten".10

Un estudio realizado recientemente en Gran Bretaña observó un resultado análogo, y notificó que todos los métodos anticonceptivos producían ahorros netos al Servicio Nacional de Salud porque los servicios de planificación familiar son menos costosos que todos los resultados de los embarazos no planificados, y que se obtenían más ahorros al evitar el mantenimiento de ingresos y la provisión de asistencia social resultantes de embarazos no planificados.11

Esos estudios incluían los costos de seguros de asistencia de salud relacionados con los embarazos involuntarios, que tenían que ver con sistemas de seguros que son característicos de los Estados Unidos y Gran Bretaña. Aun así, los estudios tienen consecuencias para los países en desarrollo, donde muchos gobiernos esencialmente pagan los costos de asistencia de salud que los seguros privados sufragan en algunos países occidentales.

También se han examinado otras cuestiones relativas a la salud de la reproducción. En un estudio efectuado recientemente en Tanzanía, los investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y de otros lugares llegaron a la conclusión de que la eficacia en función de los costos de la intervención para prevenir las infecciones por el VIH era tan buena como la de otros programas de medicina preventiva, como la labor de vacunación infantil. Para llegar a esa conclusión, los científicos compararon los costos de la intervención con el número de infecciones por el VIH prevenidas.12

-- William R. Finger

Referencias

  1. Janowitz B, Bratt JH. Methods for Costing Family Planning Services. Durham, NC: United Nations Population Fund and Family Health International, 1994.
  2. Hubacher D, Holtman M, Fuentes M, et al. Family Planning Services at the Mexican Ministry of Health: Current Costs and Future Considerations. Final Report. Durham: Family Health International, 1997.
  3. Janowitz B, Holtman M, Hubacher D, et al. Can the Bangladeshi family planning program meet rising needs without raising costs? Int Fam Plann Perspect 1997;23(3):116-21,145.
  4. Janowitz B, Jamil K, Chowdhury J, et al. Productivity and Costs for Family Planning Service Delivery in Bangladesh: The NGO Program. Durham, NC: Family Health International, 1996.
  5. Janowitz B, Kanchanasinith K, Auamkul N, et al. Introducing the contraceptive implant in Thailand: impact on method use and costs. Int Fam Plann Perspect 1994;20(4):131-36.
  6. Shelton JD. What's wrong with CYP? Stud Fam Plann 1991;22(5):332-35.
  7. Foreit J, Bratt J, Foreit K, et al. Cost control, access and quality of care: the impact of IUD revisit norms in Ecuador. Unpublished paper. Population Council, 1994.
  8. Bratt JH, Suazo M, Santos H. Costs of Family Planning Services Delivered Through ASHONPLAFA Programs. Final Report. Durham: Family Health International, 1993.
  9. Nortman DL, Halvas J, Rabago A. A cost-benefit analysis of the Mexican Social Security Administration's family planning program. Stud in Fam Plann 1986;17(1):1-6.
  10. Trussell J, Leveque JA, Koenig JD, et al. The economic value of contraception: a comparison of 15 methods. Am J Public Health 1995;85(4):494-503.
  11. McGuire A, Hughes D, Walsh J, et al. The economics of family planning services. Unpublished paper. London Family Planning Association, 1995.
  12. Gilson L, Mkanje R, Grosskurth H, et al. Cost-effectiveness of improved treatment services for sexually transmitted diseases in preventing HIV-1 infection in Mwanza region, Tanzania. Lancet 1997;350(9094):1805-9.