En Ecuador, el Centro Médico de Orientación y Planificación Familiar (CEMOPLAF) ha estado buscando formas de generar ingresos y recuperar costos, y al mismo tiempo aumentar el acceso de los clientes a los servicios de planificación familiar y mejorar la atención de salud.
Una de las estrategias del CEMOPLAF es cobrar a los clientes los servicios que estos reciben, a fin de recuperar algunos de los costos de la prestación de servicios de planificación familiar. Otra estrategia consiste en subsidiar la planificación familiar mediante ingresos obtenidos por concepto de servicios de diagnóstico de ultrasonografía.
Teresa de Vargas, directora administrativa, opina: "La misión principal del CEMOPLAF es prestar servicios de planificación familiar; pero también ofrece otros servicios de salud para aumentar la autonomía y para atender mejor a los clientes. Centrar la atención en la sostenibilidad no implica el abandono de nuestra misión social".
En 1992, el CEMOPLAF comenzó a prestar un servicio de ultrasonografía en un consultorio de Quito. El servicio se estableció después de que el personal realizara una cuidadosa evaluación de los posibles costos que tendría que cubrir el consultorio para prestar ese servicio especializado, la posible demanda de los clientes y los ingresos previstos durante los primeros cinco años. Entre otros servicios, se eligió la ultrasonografía porque el consultorio tenía un número elevado de clientas de ginecología y de atención prenatal.
El servicio tuvo tanto éxito en el consultorio de Quito que los directores decidieron ampliar los servicios de ultrasonografía a algunos de los otros 20 consultorios del CEMOPLAF y a 12 consultorios satélite. No obstante, el equipo de ultrasonido es costoso y los costos de capacitación, personal, materiales y suministros son elevados. Para cerciorarse de que se necesitaban los servicios y de que estos serían rentables, el CEMOPLAF llevó a cabo un análisis.
Doce sitios se eliminaron fácilmente porque se calculó que el uso por parte de las clientas iba a ser demasiado bajo y porque estos no contaban con el personal necesario. En los consultorios restantes, se hicieron cálculos detallados de la demanda de servicios, los costos y los ingresos previstos. Al final, el CEMOPLAF compró otros tres aparatos de ultrasonografía y los servicios han resultado ser rentables. Antes de la evaluación, el personal sugirió que se compraran 10 aparatos, que costaban US$25.000 cada uno. El análisis ayudó al CEMOPLAF a adoptar decisiones mejores, basándose en cálculos de la demanda y los ingresos, y no en conjeturas.
En otro esfuerzo para mejorar la sostenibilidad, el CEMOPLAF examinó recientemente su estructura de pagos. Aunque sus metas principales consisten en atender a los pobres, un cuestionario que se dio a los clientes reveló que muchos de ellos recibían ingresos medianos o altos. El 40 por ciento de los clientes eran propietarios de sus casas, el 35 por ciento de ellos habían terminado la secundaria y habían asistido a la universidad y el 33 por ciento de ellos enviaban a sus hijos a escuelas privadas. Al examinar los cargos, el CEMOPLAF se dio cuenta de que los precios de los servicios de planificación familiar variaban hasta en 65 por ciento entre sus 21 consultorios. Así mismo, la organización se dio cuenta de que uno de los consultorios que cobraban más atendía al grupo más numeroso de clientes de bajos ingresos.
El CEMOPLAF concluyó que los precios eran demasiado bajos en la mayoría de los consultorios, y decidió aumentar los precios periódicamente (dos veces al año). Del mismo modo, la diferencia de los cargos de los consultorios se está reduciendo.
El CEMOPLAF está haciendo planes para tener mayor independencia financiera porque se prevé que el apoyo de los donantes disminuya. FHI, el Proyecto III de Investigación Operativa y Asistencia Técnica en Planificación Familiar y Salud Materno-infantil en América Latina y el Caribe (INOPAL) y el Futures Group International han trabajado con el CEMOPLAF para realizar estudios relativos a la sostenibilidad financiera.
John Bratt, asociado principal de investigación de FHI, quien ayudó a realizar los estudios, afirma: "Posiblemente algunos directores de planificación familiar piensen que con sólo ofrecer un servicio se garantiza que va a ser rentable, pero esa opinión no es muy realista. Para todo servicio tiene que haber un mercado, y los clientes deben estar dispuestos a pagar dicho servicio y poder hacerlo".
Los beneficios financieros obtenidos de los servicios de ultrasonografía y de los precios estandarizados son relativamente reducidos, pero contribuyen a un compromiso acumulativo a largo plazo hacia la sostenibilidad financiera. En 1997, el CEMOPLAF esperaba generar el 75 por ciento de su presupuesto de operaciones gracias a los pagos de los clientes; dicho porcentaje representa un aumento considerable respecto a años anteriores. "El progreso hacia la sostenibilidad suele medirse en pequeños pasos", dice Bratt.
-- Barbara Barnett