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Salud reproductiva

"Les preocupaba mi futuro"

El Women's Centre of Jamaica Foundation (Centro de Mujeres de la Fundación de Jamaica) presta servicios a las mujeres jóvenes, e incluye un programa para madres adolescentes. Una participante recuerda sus experiencias que tuvo con la Fundación, cuando tenía 15 años, estaba soltera y embarazada.

Network en español: Primavera 1997,
Vol. 17, No. 3

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Nota del Editor: El Women's Centre of Jamaica Foundation (Centro de Mujeres de la Fundación de Jamaica) presta servicios a las mujeres jóvenes, e incluye un programa para madres adolescentes que les ayuda a continuar su educación con el fin de que se capaciten mejor para trabajar. Charmaine Johnson, gerente financiera de la Fundación, recuerda sus propias experiencias cuando era adolescente y quedó embarazada, y cómo la ayudó la Fundación.

Por Charmaine Johnson
Women's Centre of Jamaica Foundation

KINGSTON, Jamaica. Supe que existía el Centro por mis profesores de la escuela secundaria a la que asistía. Les preocupaba mi futuro y sabían que el programa del Centro me pondría nuevamente en el camino que me conduciría al logro de mis objetivos.

En el Centro de Mujeres de Kingston fui recibida con los brazos abiertos de personas que sabían cual era mi situación, no me discriminaron, pensaron que yo era capaz de logros extraordinarios y me alentaron a lograr ese potencial.

El apoyo de mis consejeros hicieron que me diera cuenta de que a pesar de mi embarazo no planificado, todavía podía realizar mis sueños y aspiraciones. Me hicieron ver los errores que había cometido y me ayudaron a aprender cómo amar y cuidar a la criatura que todavía no había nacido pero que ya era mía.gráfico - insignia de Centro de Mujeres de la Fundación de Jamaica

Todas las semanas había clases relacionadas con la vida familiar, donde me enteré de la anticoncepción y aprendí a cuidar a un recién nacido. Formaban parte de las clases debates de grupo, charlas de especialistas, distribución de artículos y folletos, películas y asesoramiento individual.

Hubiera sido difícil tratar con mis padres y mi novio, pero mi consejero de vida familiar se reunió con mi madre para hablar del asunto. Rápidamente, mi madre se volvió muy comprensiva y compasiva, lo cual me hizo sentir cómoda y tuve la sensación de ser aceptada. Esa sensación me motivó e hizo que aumentara mi autoestima. Estoy segura de que me dio la fuerza de voluntad para demostrar lo que yo valía, para que se enorgulleciera de mí.

Hubo otros adultos que me ayudaron, entre ellos mis profesores que guiaron mi educación continuada a lo largo del embarazo. Me dieron el programa de estudios que se estaba enseñando para que estuviese preparada al reingresar a la escuela.

Eso ocurrió hace 10 años, cuando apenas tenía 15 años de edad. Ahora vivo con mi encantadora hija, Jenise, que tiene 10 años, y con mi madre. Los programas que tratan de ayudar a los adultos jóvenes deben recordar cómo pueden otros adultos, en especial los padres, ayudar a sus clientes. Los padres pueden entender, y los programas deben basarse en ese vínculo que existe entre padres e hijos.

Preparación para la edad adulta

Simplemente, el Centro de Mujeres de Kingston me ayudó a prepararme para la edad adulta en un momento crucial de mi vida. Es muy difícil ser madre adolescente, y una madre joven sin ninguna orientación puede fracasar fácilmente. El Centro, junto con el apoyo de mi madre, me ayudó a prepararme para ese nuevo mundo en el que me encontraba.

La debida atención a mi bebé y a mí misma eran esenciales, y la capacidad de pensar y actuar como una persona adulta era también crucial. Tenía que adoptar esas nuevas actitudes. Seguía siendo una adolescente, y actuaba como tal cuando estaba con mis compañeros. Por lo tanto, tenía la doble carga de comportarme como adolescente en la escuela y como madre en la casa.

Es indudable que el Centro me ayudó a ser una persona adulta, a convertirme en la mujer que soy actualmente. Soy fuerte, puedo alentar a otras mujeres jóvenes a que no abandonen sus sueños. Estoy mejor preparada para dar a mi única hija la orientación y el amor que necesita. Desde el punto de vista académico, he logrado mis objetivos. Se me dio la oportunidad de regresar a la escuela y de escalar niveles más altos.

Pero esta fortaleza, y los logros subsiguientes, no fueron fáciles de adquirir. En ese entonces, enterarme de que estaba embarazada fue más de lo que yo creía poder soportar. Al principio, no le creí al médico. Tuve que ser examinada dos veces por diferentes médicos antes de aceptar esa realidad. Y cuando comencé a aceptar mi estado, los ojos se me llenaron de lágrimas. Sentí que estaba encerrada en un edificio y que se habían tirado las llaves.

Mi mayor temor era pensar que debía quedarme en casa cuidando a un recién nacido que destruiría mis sueños. No podría ser contadora o profesora, como lo había planeado. Pensé en lo desilusionados que iban a estar mis profesores.

A pesar de esos temores, mis profesores me apoyaron muchísimo y me visitaron durante el embarazo. El Centro de Mujeres de Kingston, mis profesores y la fe inquebrantable que mi madre tenía en mí sirvieron para ponerme en pie nuevamente.

Siempre que veo ahora a una joven embarazada, hablo con ella y la invito a visitar el Centro de Mujeres. Cuando llegue allá sabrá que hay gente que se preocupa por ella. Será animada a continuar con su educación, se enterará de la planificación familiar, adquirirá otras aptitudes importantes, y tendrá una buena idea de quién es ella.