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Salud reproductiva

La protección contra las ETS después del coito

La protección de emergencia después de exponerse a ETS tiene limitaciones y debe usarse en situaciones específicas.

Network en español: Primavera 1996, Vol. 16, No. 3

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La anticoncepción de emergencia ofrece una solución a las parejas que desean evitar un embarazo involuntario después de tener un coito sin protección. Pero el coito sin protección también aumenta los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS). ¿Existen medidas de emergencia que pueden adoptarse para reducir el riesgo después de haber estado expuestas a ETS?

Los expertos responden que sí. Sin embargo, esas medidas tienen limitaciones y se recomiendan sólo para ciertos grupos de personas, como las mujeres que son víctimas de agresión sexual. El tratamiento de emergencia de las ETS no se recomienda para uso rutinario.

"El problema principal [en el tratamiento de emergencia] es la multiplicidad de ETS", dice el doctor Robert Johnson, médico epidemiólogo de la División de Prevención de ETS de los Centros de los Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). No existe un sólo medicamento que pueda tratar todas las ETS. Los agentes virales no se pueden tratar. Es difícil sugerir un régimen de tratamiento."

Existen más de 20 clases de enfermedades de transmisión sexual. Si bien es cierto que los condones de látex, cuando se usan en forma constante y correcta, pueden reducir los riesgos de todas ellas, no existe un sólo medicamento que pueda tratarlas todas con éxito.

Se pueden usar combinaciones de antibióticos para reducir los riesgos de infección de algunas ETS bacterianas en las mujeres que han sido víctimas de agresión sexual. Se ha observado que el lavado de los genitales y los medicamentos han presentado cierta eficacia en la prevención de las ETS entre los hombres que prestan servicio militar. Es posible que las duchas, a las que muchas mujeres recurren para lavarse la vagina, no ayuden a prevenir las ETS y que en realidad favorezcan las infecciones cuando se ha introducido contaminación.

Se estima que en todo el mundo se registran cada año 250 millones de nuevos casos de ETS.1 Actualmente, la mayoría de los científicos comparten la opinión de que las ETS aumentan el riesgo de que una persona contraiga la infección por el VIH, virus que causa el SIDA. Existen pruebas de que las ETS que causan llagas genitales, como el herpes, el chancroide y la sífilis, pueden aumentar los riesgos de transmisión del VIH al crear una puerta de entrada para el virus del SIDA. Otras ETS, que no causan úlceras sino inflamación, también pueden aumentar la susceptibilidad al VIH.2

Dado que los condones de látex pueden prevenir la transmisión de las ETS bacterianas y virales, y dado que los antibióticos pueden curar las ETS bacterianas cuando se ha establecido el diagnóstico, la investigación para encontrar un método de emergencia para la prevención de las ETS --un método que pudiera usarse después de un coito sin protección pero antes de que aparezcan los síntomas-- ha sido limitada.

Sin embargo, se están realizando investigaciones para elaborar microbicidas, que podrían eliminar los patógenos de ETS tanto bacterianos como virales. Algunos investigadores han conjeturado que esos productos, diseñados para usarse antes del coito para prevenir infecciones, también podrían usarse para la prevención de emergencia o poscoital en el caso de las ETS. (Ver artículo página 15.)

"La necesidad de tal producto se manifiesta en los nuevos datos relativos a la prevalencia generalizada de coitos no consensuales o de coacción en la vida de las mujeres, incluso en el matrimonio y la unión consensual", escribe Christopher Elias, del Population Council, y Lori Heise, del Proyecto de Políticas de Salud y Desarrollo. "Un método poscoital también puede tener cierta utilidad para las mujeres, especialmente las adolescentes, en las comunidades donde "hacer planes" para tener relaciones sexuales es inaceptable."3

El tratamiento poscoital de las ETS también podría ser útil para las parejas que usan condones como método de prevención de las ETS pero a quienes se les rompe o desliza el condón, así como se usa la anticoncepción de emergencia para prevenir el embarazo cuando a la pareja le falla el condón.

Agresión sexual

Los CDC han elaborado directrices para el tratamiento de emergencia de las ETS para las mujeres que han sido víctimas de agresión sexual o de un coito no consensual. Las directrices recomiendan una combinación de antibióticos, que han de administrarse al cabo de unas horas después del coito. Esta combinación se ha diseñado para prevenir las infecciones que se diagnostican con mayor frecuencia después de la agresión sexual: tricomoniasis, clamidiosis, gonorrea y bacteriosis vaginal.

Los CDC recomiendan: inyección intramuscular en una sola dosis de 125 miligramos de ceftriaxona; dos gramos de metronidazol oral en una sola dosis; y 100 miligramos de doxiciclina oral dos veces al día durante siete días.4

Los CDC también recomiendan que los proveedores de servicios de salud informen a la clienta acerca de los síntomas de las ETS y le hagan saber que debe regresar a la clínica si éstos se manifiestan. Los proveedores también deben aconsejar a la clienta que use condones hasta que termine el tratamiento antibiótico, para evitar la posibilidad de que le transmita una ETS a su compañero.

Si se dispone de una vacuna contra la hepatitis B, hay que administrársela a la clienta para protegerla contra esa enfermedad. Si hay pruebas de laboratorio para las ETS, la clienta debe regresar para someterse a exámenes de seguimiento al cabo de 2 semanas y al cabo de 12 semanas después de la agresión sexual.

Hay menos probabilidades de contraer una ETS después del coito que de quedar embarazada. En momento dado, de cada cinco personas, menos de una está infectada con una ETS, mientras que nueve de cada diez mujeres menores de 35 años son fecundas y podrían quedar embarazadas.5 A menudo, se usan antibióticos como medida preventiva por razones sicológicas y biológicas. La clienta, que ya ha sufrido el trauma físico y emocional de la agresión, no tendrá que preocuparse de una consecuencia más si toma antibióticos.

Las mujeres corren cierto riesgo de contraer la infección por el VIH en una agresión sexual, pero los CDC dicen que los riesgos son muy bajos. No existen medidas de emergencia que el proveedor de atención de salud pueda adoptar para reducir el riesgo de que una mujer se infecte con el VIH en esta situación. Los proveedores deben ofrecer a las clientas asesoramiento y exámenes relativos al VIH, pero algunos especialistas recomiendan que esto se haga durante una visita de seguimiento a la clínica y no durante la visita inicial, cuando la clienta está atemorizada y trastornada.

Aparte del uso para prevenir las ETS entre las víctimas de agresión sexual, la mayoría de los especialistas consideran que el uso de antibióticos para la prevención de emergencia de las ETS en la población en general es un uso innecesario y costoso de los recursos médicos escasos. "El tratamiento de emergencia dará lugar a un tratamiento excesivo de personas que no están infectadas", dice el doctor Jonathan Zenilman, profesor adjunto de medicina en la División de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Johns Hopkins en los Estados Unidos. Dado que algunas ETS se han hecho resistentes a ciertos antibióticos, no se recomienda administrar tratamiento antes de haber establecido el diagnóstico.

Experiencia en las fuerzas armadas

El uso del tratamiento poscoital de emergencia para las ETS ha tenido cierto éxito entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Durante la Primera Guerra Mundial, los oficiales militares trataron de reducir la incidencia de ETS mediante campañas educacionales que hacían hincapié en la necesidad de que los militares fueran "100 por ciento eficaces para ganar la guerra". Se instó a los militares a que practicaran abstinencia para prevenir las enfermedades de transmisión sexual.

A los militares que habían tenido relaciones sexuales con prostitutas se les decía que regresaran a su base militar y se presentaran para recibir tratamiento de emergencia dentro de un lapso de tres horas después del coito. El procedimiento constaba de varios pasos. Primero, el soldado orinaba, luego se lavaba los genitales con agua y jabón, seguidos de bicloruro de mercurio. Un asistente médico examinaba la región genital del soldado y luego le inyectaba Protargol, que contiene proteína de plata, en el pene. El soldado debía orinar al cabo de cinco minutos. Por último, el pene se frotaba con ungüento de calomel y se envolvía en papel encerado. El soldado no debía orinar por lo menos durante cuatro o cinco horas después del tratamiento.

Para reducir más la incidencia de enfermedades de transmisión sexual durante la Primera Guerra Mundial, los soldados estadounidenses recibían un estuche de tratamiento de emergencia que ellos mismos se podían administrar. Esto se hizo en forma experimental con los soldados que no tenían acceso a un centro de salud. El estuche contenía ungüento de calomel, ácido carbólico y alcanfor.

Los oficiales de salud militar estimaban que este tratamiento podía prevenir con eficacia el 99,6 por ciento de los casos de sífilis, gonorrea y chancroide. Las estadísticas relativas al éxito de los esfuerzos militares para reducir las ETS no se publicaron. Sin embargo, los oficiales militares estiman que varios millones de hombres recibieron tratamiento de emergencia de ETS.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas de los Estados Unidos trataron de reducir la incidencia de las ETS mediante programas educacionales, tratamiento de emergencia de las ETS y condones para la prevención de dichas enfermedades. Cuando se descubrió que los antibióticos podían tratar eficazmente las ETS bacterianas, y cuando se supo que los condones podían prevenir la transmisión de las ETS, se redujo el uso de las clínicas para el tratamiento de emergencia.6

En los años setenta, un estudio realizado entre unos 500 marineros estadounidenses que habían tenido relaciones sexuales con mujeres cuando estaban de licencia en tierra en el Pacífico occidental concluyó que las tasas de infección de ETS no disminuían en forma significativa si el hombre orinaba dentro de un lapso de 30 minutos después del coito o si se lavaba los genitales dentro de un período de una hora.7 En otro estudio realizado con 1,000 marineros se observó que 200 mg de minociclina, administrados por vía oral unas cuantas horas después del coito, ofrecían cierta protección contra la aparición posterior de gonorrea. No obstante, los investigadores no recomendaron el uso generalizado de antibióticos porque algunas cepas de gonorrea podrían volverse resistentes.8

Duchas vaginales

Dado que muchas mujeres habitualmente se dan duchas vaginales por razones de higiene, se ha especulado que tal vez las duchas poscoitales reduzcan la incidencia de ETS. Los estudios han demostrado que las duchas tal vez no ofrezcan ninguna protección contra las ETS. En realidad, puede que fomenten algunos tipos de infecciones del aparato reproductor.

Es posible que las duchas vaginales reduzcan los riesgos de contraer gonorrea, pero también pueden aumentar los riesgos de enfermedad pélvica inflamatoria y embarazo ectópico.9 En un estudio realizado con más de 600 mujeres en los Estados Unidos se observó que las mujeres que se duchaban estaban más propensas al riesgo de contraer ETS; entre ellos, tener múltiples compañeros sexuales y haber empezado las relaciones sexuales a una edad temprana. Sin embargo, otros dicen que es difícil establecer si las duchas aumentan el riesgo que corre una mujer de contraer una infección o si ducharse es simplemente una práctica común entre las mujeres que corren riesgo de contraer ETS por otras razones.10

Normalmente, el pH de la vagina es bajo (ácido), pero los valores de pH cambian durante el coito por la eyaculación, la menstruación, la deficiencia de estrógeno, la menopausia y la vaginosis bacteriana. Algunos investigadores consideran que los valores de pH vaginal posiblemente desempeñan una función importante en la transmisión de ETS.

Varios estudios con un número reducido de participantes han examinado los cambios después de una ducha, en los microorganismos que normalmente se encuentran en la vagina. Un estudio realizado con 20 mujeres en los Estados Unidos observó que dosis reducidas de una preparación para duchas que contiene el antiséptico gluconato de clorhexidina no modificó en forma significativa la flora vaginal al cabo de 30 días de uso.11 Un estudio con un número reducido de participantes realizado en la Universidad de Sassari, Italia, evaluó siete preparaciones de ducha vaginales para determinar sus efectos in vitro en lactobacilos, bacterias que normalmente se encuentran en la vagina. Los lactobacilos producen peróxido de hidrógeno, que inhibe la proliferación de algunos patógenos, posiblemente patógenos de las ETS.12 Los investigadores concluyeron que el uso constante de esas duchas podía cambiar la composición de la flora que normalmente se encuentra en la vagina.13 Un estudio realizado con 10 mujeres en los Estados Unidos, en el que se compararon dos tipos de preparaciones para duchas, observó que las que contenían ácido acético (el ácido del vinagre) produjeron leves cambios, por poco tiempo, en la flora vaginal, mientras que las soluciones que contenían povidona-yodo (Betadina) produjeron cambios significativos en la flora vaginal, lo cual podría aumentar los riesgos de infección y tal vez los riesgos de enfermedad pélvica inflamatoria.14

El uso de bebidas no alcohólicas para duchas poscoitales se aconseja frecuentemente como remedio popular para prevenir el embarazo después de un coito sin protección, pero esto no es eficaz porque los espermatozoides entran en el cuello uterino segundos después de la eyaculación. Un estudio realizado con siete hombres en Nigeria examinó los efectos de cuatro tipos diferentes de bebidas no alcohólicas en la motilidad de los espermatozoides in vitro. El estudio observó que una clase de bebida, Krest (de limón ácido), inmovilizaba todos los espermatozoides en un minuto. Sin embargo, el estudio no examinó los efectos microbicidas.15 Un estudio efectuado en los Estados Unidos investigó los efectos espermicidas de la Coca-Cola y observó que diferentes fórmulas de esta bebida no alcohólica reducían la motilidad de los espermatozoides.16 Un estudio aparte, de las bebidas de Cola, observó que el efecto sobre la motilidad era mínimo. Los investigadores señalaron que la introducción de esos líquidos en la vagina podría causar infección.17

Algunos investigadores indican que, desde el punto de vista cultural, las duchas poscoitales microbicidas podrían ser más aceptables que los condones, los cuales requieren negociación por parte de la pareja. Ciertos investigadores opinan que una ducha poscoital de té o cerveza, que tiene un pH bajo, o de leche agria, que contiene lactobacilos que hacen bajar los niveles del pH, podría ofrecer protección contra las ETS, incluido el SIDA.

Agua y jabón

Se ha señalado que el lavado de los genitales puede ser un medio para prevenir la transmisión de ETS a los hombres. Según estudios con personal militar en la dos Guerras Mundiales, el lavado con agua y jabón después de exponerse a las ETS ayudó a prevenir el chancroide.

En África al Sur del Sahara, el lavado de los genitales se ha propuesto teóricamente como medio para reducir la incidencia de ETS y de la infección por el VIH. El hecho de que los hombres no hayan sido circuncidados puede ser un factor de riesgo para el chancroide, causa común de úlceras genitales en África. Esta enfermedad parece ser un factor de riesgo para contraer el VIH. Los defensores de la salud indican que la información relativa al lavado precoital y poscoital y las instrucciones de cómo limpiar la zona debajo del prepucio pueden ser un medio para reducir la incidencia de ETS en África oriental, central y meridional, donde la circuncisión masculina es menos común y las úlceras genitales son más comunes que en África occidental.18

No obstante, un estudio realizado en Singapur, que hizo preguntas a 100 prostitutas acerca de los métodos que usaban para prevenir las enfermedades de transmisión sexual, concluyó que para este grupo de mujeres el lavado poscoital con soluciones antisépticas no tenía ningún efecto preventivo contra las ETS.19

-- Barbara Barnett


Referencias

  1. Crosignani PG, Diczfalusy E, Newton J, et al. Sexually transmitted diseases. Hum Reprod 1992; 9:1330-34.
  2. Mauck CR, Cordero M, Gabelnick H, et al., eds. Barrier Contraceptives: Current Status and Future Prospects. Proceedings of the Fourth Contraceptive Research and Development Program International Workshop, March 22-25, 1993, Santo Domingo, Dominican Republic. New York: John Wiley and Sons Inc., 1994.
  3. Elias CJ, Heise LL. Challenges for the development of female-controlled vaginal microbicides. AIDS 1994; 8:1-9.
  4. U.S. Centers for Disease Control and Prevention. 1993 Sexually Transmitted Diseases Treatment Guidelines. Atlanta: CDC, 1993.
  5. Cates W Jr., Stone KM. Family planning, sexually transmitted diseases and contraceptive choice; a literature update -- part I. Fam Plann Perspect 1992; 24(12):75-84.
  6. Brandt AM. No Magic Bullet: A Social History of Venereal Disease in the United States Since 1880. New York: Oxford University Press, 1985.
  7. Hooper RR, Reynolds GH, Jones OG, et al. Cohort study of venereal disease. I: the risk of gonorrhea transmission from infected women to men. Am J Epidemiol 1978; 108(2):136-44.
  8. Harrison WO, Hooper RR, Wiesner PJ, et al. A trial of minocycline given after exposure to prevent gonorrhea. N Engl J Med 1979; 300(19): 1074-78.
  9. Chow WH, Daling JR, Weiss NS, et al. Vaginal douching as a potential risk for tubal ectopic pregnancy. Am Obstet Gynecol 1985; 153(7):72. Wolner-Hanssen P, Eschenbach D, Paavonen J, et al. Association between vaginal douching and acute pelvic inflammatory disease. JAMA 1990; 263:1936-41.
  10. Rosenberg MJ, Phillips RS, Holmes MD. Vaginal douching: who and why? J Reproduct Med 1991; 36(10):753-58. Rosenberg MJ, Phillips RS. Does douching promote ascending infection? J Reproduct Med 1992; 37(11):930-38.
  11. Shubair M, Stanek R, White S, et al. Effects of chlorhexidine gluconate on normal vaginal flora. Gyn Obstet Investigation 1992; 34(4):229-33.
  12. Klebanoff SJ, Hillier SJ, Eschenbach DA, et al. Control of the microbial flora of the vagina by H2O2-generating lactobacilli. J Infect Dis 1991; 164(1):94-100.
  13. Julian C, Piu L, Gavini E, et al. In vitro antibacterial activity of antiseptics against vaginal lactobacilli. European J Clinical Microbiology Infect Dis 1992; 11(12):1166-69.
  14. Onderdonk AB, Delaney ML, Hinkson PL, et al. Quantitative and qualitative effects of douche preparations on vaginal microflora. Obstet Gynecol 1992; 80:333-38.
  15. Nwoha PU. The immobilization of all spermatozoa in vitro by bitter lemon drink and the effect of alkaline pH. Contraception 1992; 46(6):537-42.
  16. Umpierre SA, Hill JA, Anderson DJ. Effect of 'Coke' on sperm motility. N Engl J Med 1985; 313(21):2.
  17. Hong CY, Shieh CC, Wu P, et al. The spermicidal potency of Coca-Cola and Pepsi-Cola. Hum Toxicol 1987; 6(5):395-96.
  18. O'Farrell N. Soap and water prophylaxis for limiting genital ulcer disease and HIV-1 infection in men in sub-Saharan Africa. Genitourin Med 1993; 69:297-300.
  19. Bradbeer CS, Thin RN, Tan T, et al. Prophylaxis against infection in Singaporean prostitutes. Genitourin Med 1988; 64(1):52-53.