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Salud reproductiva

Meta de la investigación relativa a los microbicidas: Prevenir ETS

Polisacáridos, varias plantas y extractos animales figuran entre los candidatos prometedores.

Network en español: Primavera 1996, Vol. 16, No. 3

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Uno de los campos más nuevos en la investigación de métodos de barrera es la elaboración de microbicidas: sustancias que eliminan o incapacitan los organismos que causan infecciones, a saber, bacterias, virus y parásitos.

Es posible que los microbicidas ofrezcan un método controlado por la mujer para la prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), que no requiere el conocimiento ni la cooperación del compañero. Así mismo, los microbicidas pueden tener o no propiedades espermicidas, y por ello las mujeres pueden prevenir enfermedades pero no el embarazo, opción que no tienen a su disposición las usuarias de condones o espermicidas.

Si bien es cierto que las parejas tal vez quieran prevenir el embarazo en ciertos momentos de su vida, "el deseo de prevenir las infecciones es constante toda la vida", afirma la doctora Penelope J. Hitchcock, jefa de la división de ETS del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) en los Estados Unidos. "Los directores de programas han estado centrando su atención en la planificación familiar y el control del número de hijos, pero también tenemos que comprender que la preservación de la fertilidad es un componente importante de la salud de la reproducción."

El NIAID es una de las organizaciones que están trabajando para elaborar microbicidas. Con fondos del NIAID, la Universidad de Pittsburgh empezará dentro de poco a realizar estudios pertinentes a la seguridad y la eficacia de los microbicidas que contienen lactobacilos, bacterias que normalmente se encuentran en la vagina. Los lactobacilos producen peróxido de hidrógeno que, según los científicos, previene la propagación de infecciones. El estudio de la Universidad de Pittsburgh examinará el uso de supositorios de lactobacilos entre adolescentes.

"Por regla general, han sido excluido a los adolescentes de las investigaciones", dice la doctora Sharon L. Hillier, investigadora principal del estudio. "Si queremos encontrar soluciones que sirvan para prevenir las ETS, tenemos que fijarnos como meta el grupo que corre mayor riesgo. Tenemos que determinar si dicho grupo empleará una intervención y cómo la va a emplear. Conocer su comportamiento nos puede beneficiar."

El estudio observará a más de 900 mujeres adolescentes en una clínica urbana de salud durante un año. Los investigadores tratarán de determinar si el uso de supositorios de lactobacilos afecta a los microorganismos que normalmente se encuentran en la vagina, si los supositorios reducen la incidencia de gonorrea y vaginosis bacteriana en comparación con un grupo que recibirá placebo, y si el uso de supositorios tiene algún efecto en la aparición de otras ETS.

El Population Council, con sede en los Estados Unidos, también está realizando investigaciones para elaborar nuevos microbicidas y ha llevado a cabo ensayos con mujeres para determinar la seguridad de los microbicidas que contienen polisacáridos sulfatados. Estas sustancias son compuestos naturales del cuerpo humano, que recubren las células y el tejido conectivo. Los científicos creen que los polisacáridos, que han demostrado inhibir el VIH in vitro, posiblemente revistan la superficie epitelial de la vagina con una película que repele al VIH y a las células infectadas por ese virus. Los polisacáridos, que se usan como aditivos de alimentos, no son detergentes y es posible que produzcan menos irritación que los espermicidas que existen actualmente.

"Lo que deseamos es algo que no se absorba cuando llegue a la vagina", dice el doctor David Phillips, quien está dirigiendo la investigación en el Population Council. "Ya que estos compuestos son muy grandes el cuerpo no los absorbe fácilmente. Se encuentran en toda la naturaleza, y por ello serían una fuente barata y estable de microbicidas."

Los estudios del Population Council han examinado las formas de administración que prefieren las mujeres, por ejemplo películas, gels y supositorios. "Uno de los mensajes esenciales es que cualquier tipo de producto vaginal tendrá que ofrecerse en diferentes formulaciones", indica Christa Coggins, del Population Council. "Un sólo producto no va responder a las necesidades de todas las mujeres."

FHI, NIAID, National Institute of Child Health and Human Development, ReProtect Llc., y la Universidad de Johns Hopkins están trabajando para evaluar un gel buffer (gel amortiguador) que ofrezca protección contra las ETS, incluido el VIH. Este producto, que contendría sustancias similares a las de algunos componentes en champús y jabones, mantendrían los niveles de pH de la vagina incluso en presencia de semen, el cual normalmente neutraliza la acidez vaginal.

Los investigadores afirman que un gel buffer que mantenga la acidez en la vagina podría tener muchos beneficios. Muchos tipos de virus con envoltura, incluida una cepa del VIH, son inactivados por los aumentos de acidez. Las bacterias, incluido el tipo que causa gonorrea, se destruyen cuando los niveles de acidez aumentan. Parece que los leucocitos "caballos de Troya" -- células infectadas por el VIH en el semen y el moco cervical que tal vez favorecen la transmisión del VIH-- pierden motilidad y viabilidad y dejan de producir el VIH cuando se exponen a un entorno ácido. Y la acidez moderada elimina los espermatozoides rápidamente. El gel buffer es inodoro, incoloro y barato, y no elimina los lactobacilos, que ayudan a producir la acidez en la vagina.

La Cooperación Sur a Sur en Salud de la Reproducción, con sede en Brasil, ha investigado los efectos microbicidas de extractos de plantas, incluido el gossypol (aceite de semilla de algodón) y el neem. Respecto al gossypol, los investigadores están tratando de encontrar la forma de incorporar la sustancia a una cápsula de gelatina que pueda insertarse en la vagina. Las cremas y los supositorios vaginales hechos de neem, que crece abundantemente en la zona tropical, han demostrado ser espermicidas y microbicidas. Sin embargo, se suspendieron los estudios iniciales de seguridad entre los seres humanos porque a las usuarias les disgustaba el olor y porque los productos hechos de neem se tardaban mucho en disolverse en la vagina. Se están sometiendo a prueba nuevas formulaciones con olor reducido.

Entre otras sustancias que se están estudiando como posibles microbicidas vaginales figuran las protegrinas sintéticas -- proteínas pequeñas que se encuentran en los leucocitos-- las cuales, como se ha demostrado in vitro, inactivan el VIH, los agentes que producen herpes, gonorrea, clamidiosis y otras ETS bacterianas; el C31G, sustancia originalmente considerada como enjuague bucal, que es espermicida y microbicida; el N-docosanol, alcohol que bloquea ciertos virus envueltos; y la escualamina, compuesto a base de esteroides y tal vez sea eficaz contra las ETS bacterianas y virales.

También una versión modificada de beta-lactoglobulina, una proteína que se encuentra en los productos lácteos llamado suero, ha bloqueado la transmisión del HIV en células humanas en experimentos de tubos de ensayo hechos en el Centro de Sangre en Nueva York. La proteína modificada, llamada B69, parece no afectar al espermatozoide.

El interés en los microbicidas lo ha fomentado, en parte, la necesidad de encontrar un método controlado por las mujeres que les ofrezca protección contra las ETS. La mejor protección que existe actualmente es la que ofrecen los condones, que son controlados por el hombre. Sin embargo, a pesar de que los microbicidas se han considerado como un método que va a beneficiar a las mujeres, la elaboración de esos productos también puede proteger a los hombres contra las ETS, dice la doctora Hitchcock. Y tal vez su uso sea más atrayente que el de los condones.

-- Barbara Barnett