Por el doctor Aníbal Faúndes, Universidade Estadual de Campinas, San Pablo, Brasil.
En muchos países, las mujeres están sacando muy poco provecho de los dispositivos intrauterinos (DIU) modernos, que se cuentan entre los anticonceptivos más seguros y eficaces disponibles. Muchas mujeres, para quienes el DIU sería el método ideal, están usando otros métodos que son menos convenientes y que tal vez no son tan seguros.Una opinión negativa respecto a los DIU que tienen tanto las posibles usuarias como los proveedores, basada en conceptos erróneos o debido a la falta de información científica actualizada, es un obstáculo importante que se opone al uso del DIU. Efectivamente, muchos países también tienen limitaciones en sus sistemas de salud, que les impide estar bien preparados para ofrecer suficientes servicios relativos a los DIU. Otro obstáculo considerable en algunos países es la falta de proveedores capacitados en cuanto a la inserción y el manejo de los DIU. Sin embargo, la opinión pública adversa y la consiguiente aceptación social reducida de este método excelente, son obstáculos fundamentales en todo el mundo.
Las opiniones no informadas acerca de los DIU pueden producir mensajes negativos para las posibles usuarias, lo cual reduce la demanda y puede desanimar a los proveedores a que ofrezcan el método. Los mensajes negativos también pueden afectar a los encargados de formular políticas, quienes no van a prestar el apoyo político necesario para el suministro adecuado del método. En calidad de científicos, proveedores de atención de salud y encargados de formular políticas, tenemos la seria responsabilidad de ayudar a crear el ambiente idóneo para una opinión pública mejor informada.
Los científicos deben desempeñar un papel vital en la corrección de esos conceptos erróneos. Es obvio que los investigadores deben notificar sus resultados sin ocultar ninguna información importante. El problema es que con frecuencia el público no comprende los matices de los datos científicos y le toma tiempo entender que lo que parecía verdadero ayer puede no serlo hoy.
Un ejemplo de ello puede verse en las ideas incorrectas acerca de la seguridad, especialmente en cuanto a los riesgos de contraer enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) y tener un embarazo ectópico. El público todavía se acuerda de los informes que se dieron a conocer antes relativos al alto riesgo de contraer EPI, influidos en gran medida por el escudo Dalton. El escudo Dalton se discontinuó hace más de 20 años, en 1975. En realidad, las investigaciones han demostrado que las mujeres que tienen relaciones monógamas y que usan los DIU modernos no corren un riesgo mayor de contraer EPI, pero este hallazgo no se ha dado a conocer en forma generalizada.
No hemos podido corregir el mensaje erróneo y hacerle saber al público que el riesgo de contraer EPI depende más del comportamiento sexual de la usuaria o de su compañero que del DIU, y que el asesoramiento apropiado, la selección de las clientas y la técnica de inserción del DIU pueden prevenir las complicaciones. El no haber podido hacerlo ha hecho que muchas mujeres crean todavía que es peligroso usar cualquier DIU, independientemente de su comportamiento sexual y de la calidad de los servicios que ofrece la clínica.
Asimismo, los análisis epidemiológicos indican claramente que las usuarias de los DIU modernos corren un riesgo bajo de tener un embarazo ectópico; sin embargo, tanto los clínicos como el público en general no están bien informados de este riesgo.
Las declaraciones en cuanto a la eficacia pueden ser engañosas. Es posible que al público le sea difícil entender el significado de las tasas anuales de embarazo del DIU del 1 al 6 por ciento, que se han publicado. Es posible que muchas personas no se den cuenta de que las tasas que llegan al 6 por ciento corresponden a modelos anticuados de DIU inertes y a submuestras específicas de mujeres más jóvenes. Además, esos datos no reflejan las tasas de embarazo de los DIU de cobre más nuevos, las cuales se han mantenido sistemáticamente por debajo del 1 por ciento anual, incluso entre las mujeres menores de 30 años.
La falta de información actualizada acerca de la eficacia de los DIU explica la existencia de la opinión generalizada, pero incorrecta, de que la píldora es más eficaz que el DIU en la práctica diaria. Esa opinión está muy lejos de la realidad en los países en desarrollo. Por consiguiente, a las mujeres para quienes evitar el embarazo es una cuestión muy importante no se las anima a que usen el DIU, ya que éstas tienen la opinión equivocada de que es un método menos eficaz.
Otro ejemplo que ilustra la forma en que los conceptos erróneos no fomentan el uso tiene que ver con el mecanismo de acción de los DIU. Hace varios decenios se observó que los cuerpos extraños intrauterinos no prevenían la fertilización en varias especies de roedores y había pruebas claras de que se evitaba la implantación del óvulo fertilizado. De esos datos, se concluyó erróneamente que el mecanismo de acción del DIU en las mujeres era el mismo. La falta de pruebas de que la fertilización ocurra durante el uso del DIU en los seres humanos y otros primates no cambió el concepto. Los estudios más recientes han demostrado que los mecanismos de acción en la mujer claramente preceden a la fertilización y la previenen.
En los países donde se rechaza enérgicamente el aborto por motivos religiosos o políticos, ese tipo de concepto erróneo tiene una gran repercusión, puesto que algunas personas han definido el impedimento de la implantación del óvulo fertilizado como la interrupción del embarazo. Nuestros conocimientos actuales acerca del mecanismo de acción de los DIU de cobre indican que el mecanismo principal es la prevención de la fertilización.
Las mujeres merecen recibir información exacta acerca de todos los métodos para que hagan una elección bien informada del uso de anticonceptivos. Los conocimientos que tenemos actualmente indican claramente que los DIU son seguros, altamente eficaces, accesibles en cuanto al precio y cómodos de usar, siempre y cuando los ofrezcan unidades de prestación de servicios de alta calidad. Sin embargo, en muchos países no se está fomentando el uso de este método debido a los conceptos erróneos acerca de su seguridad, eficacia y mecanismo de acción.