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Salud reproductiva

Norplant: La necesidad de capacitación y asesoramiento

Asesoramiento adecuado, consentimiento informado para los usuarios y un fácil acceso a los servicios de extracción requieren una infraestructura bien organizada para la prestación del servicio.

Network en español: Octubre 1995, Vol. 10, No 4

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Los programas de introducción del Norplant han hecho énfasis en la necesidad de capacitación a los proveedores, asesoramiento adecuado y consentimiento informado de las usuarias, y el fácil acceso a los servicios de extracción. Estas necesidades requieren una infraestructura bien organizada para la prestación del servicio.

Si el asesoramiento no está siempre disponible, tal vez algunas usuarias no estén adecuadamente informadas acerca de los efectos secundarios de un método o de cómo manejarlos. Puede que la necesidad de regresar para obtener servicios de seguimiento no esté clara para las usuarias, y que los proveedores no estén preparados adecuadamente para prestar servicios de seguimiento. Por ejemplo, en un estudio de las usuarias del Norplant en Bangladesh se observó que algunas mujeres trataron de extraerse los implantes ellas mismas o de recurrir a la ayuda de personas no capacitadas, porque algunos de los proveedores originales no ofrecían servicios adecuados, informa la doctora Karen Hardee, de FHI, quien coordinó el estudio.1

La falta de planificación en la introducción de dispositivos intrauterinos (DIU) durante los años 60 causó problemas relativos a la gestión de la prestación, el control de las infecciones, el acceso a los servicios de extracción y temores entre un público mal informado. "La gente trató de aprender de los errores de los años 60", expresa la doctora Hardee, quien ha estudiado a fondo las cuestiones relativas a la calidad de la atención de salud. "El resultado fue que se planificó mucho más la introducción del Norplant", cuando el implante se introdujo por primera vez en los países en desarrollo durante los años 80.

El Norplant ofrece protección contra el embarazo durante un período máximo de cinco años, sin que la usuaria o el proveedor tenga que hacer mucho después de la inserción. Sin embargo, es necesario extraerlo al cabo de cinco años, cuando su eficacia empieza a disminuir, o antes si la mujer lo desea. Asimismo, ya que el Norplant tiende a causar trastornos menstruales (como ocurre con todos los métodos de sólo progestina) es esencial contar con un buen asesoramiento para lograr tasas elevadas de continuidad.

El Population Council, que elaboró el Norplant, y otras agencias, incluida FHI, trabajaron con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en su estrategia de introducción mundial. La estrategia trató de establecer un canal constante de suministro entre el fabricante y los distribuidores; obtener aprobaciones regulatorias nacionales; fomentar la capacidad local de uso del Norplant mediante la capacitación de los proveedores y la organización de estudios de preintroducción; elaborar materiales de información y capacitación; y asegurar que se ofrecía como parte de una serie de opciones para las clientas.

Los estudios de preintroducción fueron particularmente importantes. Ayudaron a los funcionarios del país a evaluar la aceptación del método y las consecuencias programáticas, lo cual permitió que se estudiaran las dificultades potenciales antes de integrar el Norplant en un programa de planificación familiar.2 Como lo recomiendan típicamente los modelos de introducción de anticonceptivos, estos estudios examinaron la forma en que el método funcionaría realmente en una cultura o en un país específico. Por ejemplo, un estudio de preintroducción realizado entre 694 mujeres en Haití, observó que al 99 por ciento de ellas les gustaba el método y el 96 por ciento lo recomendaría a una amiga.3 Por consiguiente, la ampliación prosiguió rápidamente y, en 1992, los proveedores haitianos estaban colocando el Norplant en aproximadamente 10.000 mujeres al año. Los puntos de vista de las usuarias, evaluados cuidadosamente de antemano, indicaron que tal aceptación iba a ocurrir.

Sin embargo, una demanda mayor requiere un aumento correspondiente de personal capacitado para insertar y extraer el implante. Para resolver esta cuestión, un hospital haitiano ha capacitado a enfermeras auxiliares para que inserten el implante en clínicas rurales, y por su parte FHI está haciendo una evaluación para determinar si las inserciones y las extracciones realizadas por asistentes de enfermería tienen tan buenos resultados como las realizadas por médicos. El estudio podría conducir a un cambio de los reglamentos de la prestación del servicio. Los resultados preliminares indican que los asistentes de enfermería realizan la tarea tan bien como los médicos, indica Betsy Tolley, de FHI, quien coordina el estudio. Añade que "las clientas parecen estar bien informadas y que las infecciones o las complicaciones a causa de las inserciones realizadas por asistentes de enfermería son tan poco frecuentes como cuando los médicos las han realizado".

Evaluación en Vietnam

Una cuestión importante es decidir si se debe o no introducir un nuevo método. En Vietnam, una evaluación de las necesidades indicó que no debía introducirse el Norplant.

En 1994, el Ministerio de Salud de Vietnam, la Unión de Mujeres Vietnamitas, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la OMS recopilaron información acerca de los niveles de capacitación de los proveedores, las necesidades de establecer el programa, las restricciones culturales y políticas y las inquietudes de las mujeres respecto a todos los métodos anticonceptivos en el país asiático. El equipo analizó encuestas de prevalencia anticonceptiva, entrevistó a 100 usuarias reales y potenciales de planificación familiar y habló con proveedores de 12 centros de salud comunitarios y dos clínicas grandes.

Tras esta evaluación de las necesidades, el gobierno cambió su política en cuanto al Norplant, explica la doctora Ruth Simmons, miembro del equipo y copresidente de un grupo de estudio de la OMS pertinente a la introducción de anticonceptivos. Debido a la fuerte demanda de servicios relativos al Norplant, el equipo recomendó que se retrasara su introducción hasta que el sistema de prestación del servicio estuviera mejor establecido. En su lugar, se inició la introducción sistemática del DMPA, el inyectable trimestral.

"En los esfuerzos anteriores se suponía que las capacidades de prestación del servicio eran adecuadas para proporcionar el nuevo método o que podían mejorarse cuando fuese necesario", declaró el informe del equipo. "Cada vez se reconoce más que la introducción de nuevos métodos anticonceptivos implica cargas y complicaciones para la prestación del servicio, la capacitación y los sistemas administrativos/operacionales, que pueden hacer que la calidad de la atención de salud empeore en vez de mejorar."4

-- William R. Finger y Sarah Keller

Footnotes

  1. Hardee K, Khuda BF, Kamal GM, et al. Contraceptive implant users and their access to removal services in Bangladesh. Int Fam Plann Perspect 1994; 20(2):59-65.
  2. Beattie KJ, Brown GF. Expanding contraceptive choice: The Norplant experience. Eds, Van Look P, Perez-Palacios G. Contraceptive Research and Development 1984 to 1994. (Geneva: World Health Organization, 1994) 263-76.
  3. Balogh S. Haiti private sector family planning project: Norplant strategy. Unpublished paper. Durham: Family Health International, 1992.
  4. Vietnam Ministry of Health. Assessment of the need for contraceptive introduction in Vietnam. Unpublished paper. Dec. 19, 1994.