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Sudáfrica es uno de los pocos países en el mundo donde un programa nacional de planificación familiar ha desempeñado una función central en la introducción del condón femenino. En 1998, el Departamento Nacional de Salud inició un Programa de Introducción Nacional del Condón Femenino y de las Píldoras Anticonceptivas de Emergencia. Diseñado y puesto en práctica por la Unidad de Investigación en Salud Reproductiva (RHRU) de la Universidad de Witwatersrand, con asistencia técnica de FHI, el programa procura aumentar las opciones relativas a la protección contra el VIH, otras infecciones de transmisión sexual (ITS) y el embarazo. El condón femenino se introdujo primero mediante programas comunitarios y clínicas de planificación familiar a fin de ampliar su aceptación y no estigmatizarlo como un método usado únicamente para prevenir las ITS. Los hallazgos preliminares de captación y el uso sostenido indican que los sudafricanos ven el condón femenino como un método de barrera aceptable.
Fue objeto de estudios piloto en clínicas de planificación familiar
Después de una sesión de información, se pidió a los directores de cada una de las nueve provincias de Sudáfrica que seleccionaran dos o tres clínicas de planificación familiar como sitios introductorios para el estudio piloto.* La mayoría de las provincias seleccionaron los sitios basándose en el volumen de clientes, la facilidad de acceso y la representación rural-urbana. Los sitios piloto incluyeron 18 clínicas de planificación familiar del gobierno y 12 sitios comunitarios patrocinados por la Asociación de Planificación de la Familia de Sudáfrica (PPASA). Los proveedores de los sitios, un coordinador provincial y capacitadores asistieron a un taller de capacitación nacional de tres días.
Los datos obtenidos en los primeros 18 meses del proyecto, a pesar de ser incompletos, indican varias tendencias importantes. Estos hallazgos provienen de aproximadamente 9.400 usuarias iniciales que habían aceptado el método en las clínicas y habían hecho 1.725 visitas para obtener resuministros, y de 1.400 usuarias iniciales que habían aceptado el método en sitios de la PPASA y habían hecho 300 visitas para obtener resuministros.
- Aproximadamente nueve de cada 10 mujeres que habían aceptado el condón femenino también estaban usando inyectables o anticonceptivos orales, lo cual indica un deseo de obtener protección doble contra el embarazo y las ITS.
- La mayoría de las usuarias que habían aceptado el método dijeron que lo usaban para protegerse contra las ITS.
- Aproximadamente 60 por ciento de las usuarias que habían aceptado el método notificaron que usaban el condón masculino actualmente.
- Aproximadamente seis de cada 10 usuarias que habían aceptado el método tenían entre 20 y 29 años de edad.1
Uso sostenido
Luego se llevaron a cabo entrevistas a fondo con 198 mujeres en cuatro provincias. Las mujeres se seleccionaron aleatoriamente entre las que habían recibido el dispositivo por lo menos una vez. El análisis preliminar indica que muchas mujeres siguieron usando el dispositivo después del uso experimental inicial. El 44 por ciento de ellas notificaron que habían seguido usando el condón femenino, y una tercera parte notificó que lo había usado más de 10 veces. Una pequeña minoría de entrevistadas notificaron problemas con el dispositivo, tales como dificultad de inserción, ruido durante el acto sexual y deslizamiento. La objeción del compañero fue el obstáculo principal que hizo que las mujeres dejaran de usar del condón femenino.
El condón femenino sirvió como complemento —en vez de sustituto— del condón masculino. Aproximadamente nueve de cada 10 mujeres entrevistadas dijeron que usaban protección con más frecuencia al disponer del condón femenino, y 44 por ciento de las usuarias actuales del condón femenino también notificaron que usaban los condones masculinos. Muchas mujeres notificaron que el condón femenino las empoderaba para protegerse, principalmente porque podían usar el método en situaciones en las que no podían convencer a un hombre a usar el condón masculino.
También se llevaron a cabo entrevistas con 18 proveedores de estas cuatro provincias. La mayoría de ellos opinaban que es necesario incluir el condón femenino en el programa, puesto que sirve de opción adicional para las mujeres que tienen problemas con el uso del condón masculino o de otros métodos de planificación familiar. La mayoría de ellos veían la promoción del condón femenino como una parte integrante de su trabajo, y no como una carga adicional. Los proveedores notificaron que algunas mujeres habían tenido una reacción negativa en cuanto a la apariencia del dispositivo, y que otras habían necesitado ayuda para hablar con sus compañeros acerca de usar protección. Los proveedores pidieron más información que les ayudara a responder las preguntas de las mujeres y a tranquilizarlas. Las entrevistas revelaron que el apoyo de los coordinadores de las provincias era un elemento importante para la distribución eficaz del condón femenino.
Esas entrevistas, además de visitas hechas a otras provincias, revelaron la presencia de barreras para la integración del condón femenino en las actividades de las clínicas. Algunos proveedores dijeron que no tenían tiempo para asesorar acerca de la protección doble y para explicar el uso adecuado del condón femenino. Algunos dijeron que el condón era demasiado complicado o incómodo para usar y no lo ofrecían a las clientas. Cuando el proveedor encargado de los servicios de condones femeninos estaba ausente, a veces se interrumpía la distribución. La gestión de existencias inadecuada y los retrasos en los envíos hacían imposible prever los suministros, lo cual no animaba a proveedores y clientes a aceptar el método.
Esta introducción piloto indicó que las sudafricanas usaron el condón femenino, y que los proveedores de servicios de planificación familiar y las clientas apoyan la distribución sostenida del método. El Departamento Nacional de Salud está ampliando la distribución del condón femenino más allá de los puntos de prestación de servicios de planificación familiar. En el contexto de la promoción de la protección doble, los condones femeninos se distribuirán en aproximadamente 120 sitios que incluyen servicios dirigidos a las personas con alto riesgo de transmisión de ITS, como los hombres en el lugar de trabajo, adolescentes, trabajadoras del sexo y personas infectadas por el VIH/SIDA.
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*La Provincia Septentrional pidió que se la excluyera del programa. El programa nacional también incluye un componente de ventas comerciales (590 sitios) y un componente de trabajadoras del sexo comercial (dos sitios), que están coordinados por dos organizaciones no gubernamentales: la Sociedad para la Salud Familiar y SWEAT, respectivamente. Esta labor no se incluye en el presente análisis.
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Referencia
- Mqoqi N, Mqhayi M, Tshukudu D, et al. The National Introduction of the Female Condom and Emergency Contraceptive Pills Program, Pilot Phase -- Final Report. Bertsham, South Africa: Reproductive Health Research Unit, Chris Hani-Baragwanath Hospital, 2000.
FHI elaboró estos resúmenes de investigación como parte de una labor de difusión de información apoyada por la Oficina para África / Oficina de Desarrollo Sostenible, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.
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