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Salud reproductiva

Resúmenes de investigación de FHI relativos al condón femenino -- No. 5:

Cómo influye el condón femenino en el uso del condón masculino

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Si la disponibilidad y la aceptación del condón femenino aumentan, ¿perjudicará su uso el uso del condón masculino? O, ¿al hacer el condón masculino y femenino más accesibles aumentará el número total de actos sexuales protegidos?

Las investigaciones indican que el hacer que el condón femenino sea accesible posiblemente se asocie con un aumento del número total de actos sexuales protegidos, pero se necesitan diseños más rigurosos de investigación para confirmar este hallazgo. También se necesitan más investigaciones para examinar cuestiones afines, incluida la forma en que el uso combinado del condón masculino y femenino influye en las tasas de infección de transmisión sexual (ITS) y la medida en que son fiables las tasas notificadas del uso del condón. A continuación figura un resumen de los principales estudios realizados hasta la fecha.

  • En un estudio en el que participaron 1.500 brasileñas en servicios nacionales de salud en seis ciudades, cuando el condón femenino se ofreció junto con el condón masculino, la proporción de actos protegidos por uno de los condones en el último acto sexual aumentó de 31 por ciento a 65 por ciento. Todas las mujeres que eran VIH positivas y tenían relaciones sexuales usaron o siguieron usando el condón femenino a lo largo del período del estudio de tres meses.1

  • Después de la introducción del condón femenino en las clínicas de planificación familiar en Sudáfrica, de 198 mujeres que recibieron el dispositivo por lo menos una vez, 88 por ciento notificaron que estaban usando el condón masculino o el femenino con más frecuencia desde que se había puesto a la disposición el condón femenino.2 Sin embargo, se necesita un diseño más riguroso de investigación para confirmar estos informes personales y que han ocurrido una sola vez.

  • En un estudio prospectivo de seis meses realizado en dos clínicas de ITS en Estados Unidos, 895 mujeres activas sexualmente recibieron condones masculinos y femeninos. A los seis meses, casi tres de cuatro habían usado ambos tipos de condón. Así mismo, entre las que fueron usuarias sistemáticas de un condón (309), tres cuartas partes usaron ambos tipos de condón; sólo 18 por ciento usaron el condón masculino exclusivamente. Tener ambos tipos de condón disponibles permitió a las usuarias no sistemáticas del condón masculino lograr tasas de protección más elevadas al combinar los tipos de condón en el transcurso del tiempo.3

  • En un estudio llevado a cabo en Tailandia, que duró 24 semanas, 249 trabajadoras del sexo que tenían acceso al condón masculino y al femenino notificaron menos actos sexuales sin protección (5,9 por ciento), comparadas con 255 trabajadoras del sexo que usaban sólo el condón masculino (7,1 por ciento de actos no protegidos). Los "actos sexuales sin protección" incluían los actos en los que el condón se rompió o se deslizó; la proporción de actos sexuales en los que se usó cualquiera de los condones fue similar en ambos grupos. El uso de condones masculinos ya era bastante alto en esta población, por lo tanto el número de actos sexuales sin protección ya era reducido y, por consiguiente, los resultados no fueron estadísticamente significativos.4

  • En un estudio realizado en Zambia, se aconsejó a 99 parejas en las que sólo uno de los integrantes era VIH positivo que usaran un condón masculino o femenino junto con un espermicida en cada acto sexual. En un período de 12 meses, las parejas que usaron el condón femenino con una frecuencia más alta (de 28 por ciento a 47 por ciento) notificaron menos actos sexuales sin protección (5 por ciento), comparadas con las parejas que usaron el condón femenino con una frecuencia más baja (menos de 10 por ciento, 14 por ciento de actos sin protección). La disponibilidad del condón femenino indicó una mayor protección total, no sólo un uso en el que se sustituía el condón masculino.5

  • El uso total del condón aumentó en pacientes de clínicas de ITS en Estados Unidos que empleaban mensajes jerárquicos, que promueven los condones masculinos y los métodos de barrera controlados por la mujer en un proceso continuo de prevención. En un estudio, un grupo que recibía asesoramiento jerárquico notificó un uso de condones más elevado que los grupos que recibieron asesoramiento sólo acerca del uso condón masculino o del femenino.6 Otro estudio empleó una jerarquía de cuatro niveles (condones masculinos, condones femeninos, diafragma y espermicidas) y observó que los niveles iniciales de uso del condón masculino se sostuvieron en el transcurso del tiempo y se complementaron con los condones femeninos, lo cual dio como resultado una mayor protección con los condones.7

Se necesita más investigación

Si tanto el condón femenino como el masculino están disponibles y se protegen más actos sexuales, la protección contra las ITS puede aumentar sólo marginalmente, si es que aumenta, dado que más actos sexuales ocurrirán con el condón femenino. Con el uso típico, la tasa de fracaso de protección contra el embarazo del condón femenino es algo superior que la del condón masculino. Cabe suponer que las tasas de fracaso de la prevención de ITS también serían más elevadas, y es más fácil que ocurra transmisión de algunas ITS que un embarazo. Es probable que las razones de esta tasa de fracaso más elevada se relacionen con el no uso o el uso incorrecto y no con el fracaso del dispositivo mismo, aunque se necesita investigar más esta cuestión. Los investigadores están de acuerdo en que se necesitan estudios relativos a la protección contra las ITS proporcionada por diversos niveles de uso del condón femenino, como también estudios acerca de las formas de reducir a un mínimo el uso incorrecto del dispositivo (por ejemplo mejor asesoramiento o capacitación).8 FHI está llevando a cabo actualmente un estudio en Madagascar con una muestra de 1.000 trabajadoras del sexo para examinar estas cuestiones.

Referencias

  1. Barbosa RM, Berquo E, Kalckmann S. Acceptability of the Female Condom in Different Social Contexts: Final Research Report. Brasilia, Brazil: Ministry of Health, National STD/AIDS Co-ordinating Office, 2000.
  2. Hatzell T. Family Health International, Female Condom Operations Research, Progress Update. Presentation to the National Barrier Methods Task Force. Johannesburg, South Africa, Feb. 27, 2001.
  3. Macaluso M, Demand M, Artz L, et al. Female condom use among women at high risk for sexually transmitted disease. Fam Plann Perspect 2000;32(3):138-44.
  4. Fontanet AL, Saba J, Chandelying V, et al. Protection against sexually transmitted diseases by granting sex workers in Thailand the choice of using the male or female condom: results from a randomized controlled trial. AIDS 1998;12(14):1851-59.
  5. Musaba E, Morrison CS, Sunkutu MR, et al. Long-term use of the female condom among couples at high risk of human immunodeficiency virus infection in Zambia. Sex Trans Dis 1998;25(5):260-64.
  6. Latka M, Gollub E, French P, et al. Male-condom and female-condom use among women after counseling in a risk-reduction hierarchy for STD prevention. Sex Trans Dis 2000;27(8):431-37.
  7. Stein Z, Saez H, el-Sadr W, et al. Safer sex strategies for women: the hierarchical model in methadone treatment clinics. J Urban Health 1999;76(1):62-72.
  8. Gollub E. The female condom: tool for women's empowerment. Am J Public Health 2000;90(9):1377-81; Musaba.

FHI elaboró estos resúmenes de investigación como parte de una labor de difusión de información apoyada por la Oficina para África / Oficina de Desarrollo Sostenible, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

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