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Es posible que las mujeres puedan negociar el uso del condón femenino más fácilmente que el del condón masculino, y ello les puede dar más poder para protegerse en la relación sexual. Pero el condón femenino debe ser aceptable para los hombres y las mujeres a fin de que se use sistemática y correctamente, lo cual protege eficazmente contra las infecciones de transmisión sexual (ITS) y el embarazo.
Los estudios realizados en más de 40 países en África, Asia, América Latina, Europa, Canadá y Estados Unidos han observado una buena aceptabilidad inicial del dispositivo por parte de personas con distintos antecedentes sexuales, edades, niveles sociales y condición económica. Un análisis que efectuó recientemente la Organización Mundial de la Salud de 41 estudios de aceptabilidad indicó que el grado de aceptación varía ampliamente, de 41 por ciento a 95 por ciento de los participantes de los estudios.1 Para determinar cuáles usuarias iniciales que aceptan el condón femenino sostienen su uso en el transcurso del tiempo se requiere más estudio. Las investigaciones indican que:
- el asesoramiento ayuda a superar las dificultades iniciales que las mujeres experimentan con el uso del dispositivo
- las campañas de promoción dirigidas a los hombres y el aprendizaje de aptitudes de negociación de las mujeres son importantes para superar la resistencia al uso por parte de los hombres
- con el tiempo, el uso tiende a concentrarse en un subconjunto de mujeres o de parejas altamente motivadas para usarlo.
Aceptabilidad inicial
Dado que el condón femenino es un método nuevo, se debe generar interés inicial y demanda. Varios aspectos del método atraen a usuarios potenciales. Las mujeres y los hombres notifican que, comparado con el condón masculino, el condón femenino tiene menos probabilidades de deslizarse o romperse, es más durable y afecta menos a la espontaneidad sexual y la intimidad. La mujer puede colocárselo mucho antes de que comience el acto sexual, lo cual le da más control personal. Después de la eyaculación, el compañero no tiene que retirarse inmediatamente para evitar que el condón se deslice cuando todavía está dentro de la vagina. Los hombres notifican que el condón femenino es más cómodo que el masculino, puesto que no disminuye la sensación sexual ni aprieta el pene.
Por otra parte, las mujeres se quejan de que el dispositivo es demasiado largo, puesto que el anillo exterior queda fuera del cuerpo. Algunas notifican que los anillos son incómodos y que el condón es antiestético. Los hombres y las mujeres se han quejado del ruido que hace durante el uso y de lubricación excesiva. Es posible que se estigmatice el condón femenino por creerse que se usa sólo en relaciones casuales y a corto plazo para la prevención de enfermedades, y por ello asociarlo con la promiscuidad. Algunas mujeres notifican haber tenido problemas inicialmente al colocarse el dispositivo, pero capacitar a las personas para usarlo puede aumentar la aceptabilidad.2
En los numerosos estudios relativos a la aceptabilidad, la investigación reciente patrocinada por el ONUSIDA en Costa Rica, Indonesia, México y Senegal observó que las mujeres que introducían el uso del condón femenino en una relación notificaban que éste les permitía comunicarse mejor en cuanto a relaciones sexuales de menos riesgo.3 En un estudio en el que participaron 377 mujeres de la República Dominicana, México y Estados Unidos, a cuatro de cada cinco aproximadamente les gustó el dispositivo y dijeron que lo recomendarían a otras.4
Uso sostenido
Los investigadores están tratando de saber cuáles tipos de usuarias, que algunos denominan "segmentos de mercado", tienen más probabilidades de usar el condón femenino. En Zambia y Zimbabwe, campañas de mercadeo para grandes cantidades de productos algún apoyo educacional han puesto a la disposición el condón femenino en zonas urbanas. Un año después de que empezara la campaña de Zimbabwe, una encuesta de más de 1.600 personas en centros de distribución de venta al por menor concluyó que mujeres y hombres solteros con compañeros fuera del matrimonio al parecer se habían beneficiado sobre todo de la introducción del condón femenino.5 Al cabo de seis meses de la campaña de Zambia, una muestra aleatoria de 1.570 personas en 52 centros de distribución de venta al por menor indicó que las personas que ya habían hablado del condón femenino con un compañero tenían más probabilidades de usarlo en el futuro.6
De 900 mujeres que habían recibido condones masculinos y femeninos en clínicas de ITS en Estados Unidos, al cabo de seis meses, 8 por ciento habían usado sólo el condón femenino. Otro 73 por ciento había usado el condón masculino y el femenino; aproximadamente la tercera parte de estas personas usaron 10 o más condones femeninos. Los investigadores concluyeron que para las mujeres que corren riesgo de contraer ITS el condón femenino es aceptable, y muchas de ellas usan el condón masculino o femenino sistemáticamente en el transcurso tiempo.7
Dos estudios realizados con mujeres con alto riesgo de infección por el VIH demostraron uso sostenido. Un estudio llevado a cabo en Zambia observó que los dispositivos se usaban en la cuarta parte de los actos sexuales a los tres, seis y 12 meses.8 En un estudio efectuado con trabajadoras del sexo en Tailandia, unas 250 mujeres a quienes se ofreció el condón masculino y el femenino usaron el femenino en 12 por ciento de todos los actos sexuales, nivel que se mantuvo a lo largo de los seis meses que duró el estudio.9
Referencias
- UNDP/UNFPA/WHO/World Bank Special Programme of Research on Human Reproduction. The Female Condom: A Review. Geneva: World Health Organization, 1997.
- Snyder K. Reality' check: female condom use supported by research. Drug Topics 1996;140:73.
- Rivers K, Aggleton P, Elizondo J, et al. Gender relations, sexual communication and the female condom. Critical Public Health 1998;8(4):273-90.
- Farr G, Gabelnick H, Sturgen K, et al. Contraceptive efficacy and acceptability of the female condom. Am J Public Health 1994;84(12):1960-64.
- Kerrigan D, Mobley S, Rutenberg N, et al. The Female Condom: Dynamics of Use in Urban Zimbabwe. New York: The Population Council, 2000.
- Agha S. Intention to use the female condom following a mass-marketing campaign in Lusaka, Zambia. Am J Public Health. 2001;91(2):307-10.
- Macaluso M, Demand M, Artz L, et al. Female condom use among women at high risk for sexually transmitted disease. Fam Plann Perspect 2000;32(3):138-44.
- Musaba E, Morrison CS, Sunkutu MR, et al. Long-term use of the female condom among couples at high risk of human immunodeficiency virus infection in Zambia. Sex Trans Dis 1998;25(5):260-64.
- Fontanet AL, Saba J, Chandelying V, et al. Protection against sexually transmitted diseases by granting sex workers in Thailand the choice of using the male or female condom: results from a randomized controlled trial. AIDS 1998;12(14):1851-59.
FHI elaboró estos resúmenes de investigación como parte de una labor de difusión de información apoyada por la Oficina para África / Oficina de Desarrollo Sostenible, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.
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