Visita fhi.org en: English | Français | Русский | عربي
 Búsqueda en fhi.org:
 
portada del documento

Salud reproductiva

Resúmenes de investigación de FHI relativos al condón femenino -- No. 2:

Eficacia para prevenir el embarazo y las infecciones de transmisión sexual

Envíe un correo electrónico a un(a) amigo(a)
Leer esta página en:
Français

Qué hay de nuevo en fhi.org

Currículo de Capacitación sobre Ética de la Investigación para los Representantes Comunitarios.
Lea más...
Versión en portugués

También:

Programas VIH/SIDA de FHI en todo el mundo.
Ordene nuestras publicaciones acerca de la salud reproductiva.
Publicaciones de YouthNet

Busque documentos relacionados a éste

regreso a la página principal de los resúmenes

Prevención del embarazo

El condón femenino es un anticonceptivo eficaz si se usa sistemática y correctamente. En el primer año de uso sistemático y correcto, aproximadamente 5 por ciento de las mujeres que utilizan el condón femenino tendrán un embarazo no deseado, comparado con 3 por ciento de los casos en que se usan los condones masculinos y 6 por ciento de los casos en que se usan los espermicidas y el diafragma. Cuando el uso no es siempre correcto y sistemático, la tasa de embarazos no deseados se ha estimado en 21 por ciento respecto al condón femenino, comparado con 14 por ciento respecto al condón masculino.1

Estas tasas se basan en el estudio más amplio y completo acerca de la eficacia del condón femenino, que se inició en 1990. El estudio incluyó a 328 participantes en Estados Unidos, México y la República Dominicana, y midió las tasas acumulativas brutas de embarazo a los seis meses.2 Para ajustar los hallazgos a tasas de embarazo a los doce meses, los investigadores utilizaron la relación de tasas de embarazo a seis y doce meses respecto al diafragma, el capuchón cervical y la esponja.3 El cálculo de tasas de embarazo a los 12 meses es más complicado que simplemente duplicar las tasas a los seis meses.

Otros estudios más pequeños y de un solo país han observado tasas de eficacia levemente superiores. Un estudio realizado en 1992 en el Reino Unido en el que participaron 106 mujeres durante diversos períodos de tiempo (un total de 441 meses de observación) notificó una probabilidad de embarazo a los 12 meses de 15 por ciento con el uso típico.4 Un estudio efectuado en 1998 en Japón observó una tasa de embarazo a los seis meses de 1 por ciento con el uso sistemático y correcto, y de 3 por ciento con el uso típico.5 En Japón, el condón masculino es el método predominante de planificación familiar. La familiaridad con el uso del condón.

Prevención de las ITS

Los estudios de laboratorio han observado que el dispositivo es impermeable a varias infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH.6 Teóricamente, el condón femenino también debería proteger contra las ITS en contactos humanos, pero se necesita más investigación para confirmar su eficacia. Dado que el anillo exterior cubre parcialmente los genitales externos, a diferencia del condón masculino, es posible que el condón femenino proteja más contra las infecciones ulcerativas genitales, como el herpes y el chancroide, que el condón masculino.

Un estudio realizado con seres humanos ha observado que el condón femenino protege contra la tricomoniasis, que es la ITS curable más común en el mundo. Se ofreció un condón femenino a un grupo de 104 mujeres a quienes se había diagnosticado anteriormente la tricomoniasis y que habían recibido tratamiento. Las que dijeron que usarían el dispositivo sistemáticamente fueron asignadas al grupo de "usuarias"; las otras fueron asignadas al grupo testigo. Ninguna de las 20 mujeres que usaron el condón femenino sistemáticamente durante 45 días se reinfectó, comparadas con 15 por ciento que se reinfectaron en el grupo de usuarias que no lo usaron sistemáticamente (5 de 34) y 14 por ciento que se reinfectaron en el grupo que no usó protección (7 de 50).7

Un estudio efectuado en Tailandia indica que la disponibilidad del condón femenino reduce las tasas de ITS. Las mujeres que tenían acceso a los condones masculinos y femeninos (249 trabajadoras del sexo) registraron una incidencia de 2,8 ITS por 100 mujeres por semana. Las que tenían acceso sólo a condones masculinos (255 trabajadoras del sexo) tuvieron 3,7 ITS por 100 mujeres por semana. El estudio midió la incidencia de gonorrea, infección por clamidia, tricomoniasis y úlceras genitales durante 24 semanas.8 Aunque la diferencia entre 2,8 y 3,7 indica que la disponibilidad del condón femenino reduce las tasas de ITS, los resultados no fueron estadísticamente significativos, dadas las tasas totales de ITS que ya existían entre las trabajadoras del sexo. Los sitios de sexo comercial incluidos en el estudio forman parte del programa cuya meta consiste en que se use el condón masculino en el 100 por ciento de los actos sexuales en Tailandia, donde el uso elevado del condón masculino ha dado como resultado bajas tasas de ITS.9

En cambio, un estudio de 1.600 mujeres en un ensayo de intervención comunitaria en una zona rural de Kenia indica que la disponibilidad del condón femenino no influye en las tasas de ITS, en comparación con la disponibilidad del condón masculino solamente. En el sitio testigo y en el de intervención, aproximadamente 24 por ciento de las mujeres tenían gonorrea, clamidiasis o tricomoniasis al inicio del estudio. Al cabo de 12 meses, las tasas de estas ITS habían disminuido a 18 por ciento en el sitio testigo y en el de intervención.10 (Para obtener más información, véase el resumen de investigación relativo al condón femenino número 7.)

Un estudio empleó datos de la eficacia anticonceptiva del condón femenino para extrapolar una tasa estimada de protección contra el VIH. Este estudio calculó que el uso perfecto del condón femenino puede reducir el riesgo anual de contraer el VIH en más del 90 por ciento en las mujeres que tienen relaciones sexuales dos veces por semana con un hombre infectado.11

Referencias

  1. Trussell J, Kowal D. The essentials of contraception. In Hatcher RA, Trussell J, Stewart F, et al., eds. Contraceptive Technology, Seventeenth Revised Edition. (New York, Ardent Media, Inc., 1998)216-17.
  2. Farr G, Gabelnick H, Sturgen K, et al. Contraceptive efficacy and acceptability of the female condom. Am J Public Health 1994;84(12):1960-64.
  3. Trussell J, Sturgen K, Strickler J, et al. Comparative contraceptive efficacy of the female condom and other barrier methods. Fam Plann Perspect 1994;26(2):66-72.
  4. Bounds W, Guillebaud J, Newman GB. Female condom (Femidom). A clinical study of its use-effectiveness and patient acceptability. Br J Fam Plann 1992;18(2):36-41.
  5. Trussell J. Contraceptive efficacy of the Reality female condom. Contraception 1998;58(3):147-48.
  6. Drew WL, Blair M, Miner RC, et al. Evaluation of the virus permeability of a new condom for women. Sex Transm Dis 1990;17(2):110-12.
  7. Soper DC, Shoupe D, Shangold GA, et al. Prevention of vaginal trichomoniasis by compliant use of the female condom. Sex Transm Dis 1993;20(3):137-39.
  8. Fontanet AL, Saba J, Chandelying V, et al. Protection against sexually transmitted diseases by granting sex workers in Thailand the choice of using the male or female condom: results from a randomized controlled trial. AIDS 1998;12(14):1851-59.
  9. Rojanapithayakorn W., Hanenberg R. The 100 percent condom program in Thailand. AIDS 1996;10(1):1-7.
  10. Feldblum PJ, Kuyoh MA, Bwayo JJ, et al. Female condom introduction and sexually transmitted infection prevalence: results of a community intervention trial in Kenya. AIDS 2001 (in press).
  11. Trussell, Sturgen, Strickler.

FHI elaboró estos resúmenes de investigación como parte de una labor de difusión de información apoyada por la Oficina para África / Oficina de Desarrollo Sostenible, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

regreso a la página principal de los resúmenes