Investigadores: Claudia de la Quintana y Gretzel Jové. (Promotores de Salud de Sexo Masculino, PROSALUD.) La Paz, Bolivia, 1995.
Este estudio comparó la eficacia de un promotor masculino y una promotora femenina que ofrecieron, puerta a puerta, métodos y servicios de planificación familiar. Puesto que la barrera cultural más grande a la aceptación de la planificación familiar es la dependencia de la mujer del marido o cónyuge quien debe autorizar el uso de un determinado método, este estudio buscó eliminar esta barrera a través de la captación directa de hombres o como puente a la aceptación de un método de parte de la mujer.
Entre las conclusiones y recomendaciones del estudio figuran las siguientes:
- En la captación de nuevos usuarios, el promotor masculino y la promotora femenina tuvieron resultados iguales. En el seguimiento, las promotoras femeninas incorporaron más actividades y distribuyeron una cantidad mayor de insumos.
- Los promotores y promotoras alcanzan mercados de usuarios distintos. El ingreso de promotores masculinos ayuda en el proceso de ventas de servicios de planificación familiar y promoción de servicios de salud reproductiva.
- Las barreras que se oponen a la accesibilidad tienen su mayor peso en el estilo de vida, que en las limitaciones económicas, funcionales o geográficas.