Purdey, Ramsey, 1998
En algunas culturas los padres, así como otros miembros de la familia, como las tías, tíos, hermanas mayores y los abuelos, son fuentes de mucha influencia sobre los conocimientos, creencias, actitudes y valores de los niños y adolescentes. Ellos son los modelos que forman la percepción de los jóvenes sobre los roles del género1 e influyen sobre las decisiones que los adolescentes toman sobre su propia conducta sexual.2,3 Los padres y los otros miembros de la familia con frecuencia tienen el poder de guiar el desarrollo de los niños hacia una sexualidad sana, entendida como una experiencia natural, normal y progresiva dentro del ciclo de vida. Ellos pueden ayudar a sus hijos a desarrollar y practicar conductas sexuales responsables y a tomar decisiones personales.4 Existe evidencia que aquellos adolescentes que viven en ambientes familiares estables y que tienen una relación cercana con sus padres son más propensos a practicar la abstinencia sexual, a posponer la primera relación sexual, a tener un número menor de parejas, y a practicar la anticoncepción.5,6
Todavía, en casi todas las sociedades, educar en aspectos de sexualidad a los hijos no es una tarea que los padres y los otros miembros de la familia encuentren fácil. La mayoría de los padres se sienten incómodos al hablar con sus hijos sobre el tema.7 Es probable que teman demostrar su propia falta de conocimiento sobre anatomía, fisiología, u otra información relacionada.8 Se preocupan sobre cuánta información deben proporcionar y a qué edad9, principalmente debido a la creencia errada que la provisión de esta información podría conducir a los jóvenes a experimentar con el sexo.10 Muchos adultos nunca recibieron educación sexual, y algunos tienen temores derivados de sus propias experiencias sexuales negativas.7 Por lo tanto, los miembros adultos de una familia tienden a evitar involucrarse activamente en la educación de los jóvenes cuando se trata de temas relacionados a la sexualidad.11 Lo que muchos no logran entender es que no brindar información o evadir las preguntas de los jóvenes puede enviar mensajes negativos sobre la sexualidad.
Cuando la gente joven no recibe información en su hogar, busca respuestas de otras partes — sus pares, medios de comunicación o a través de la observación de otros adultos.12 Esto puede derivar en información errada y en la persistencia de mitos perjudiciales, haciendo a los jóvenes vulnerables a las experiencias sexuales no deseadas y sin protección.13 El resultado podría ser un embarazo no planeado, infecciones de transmisión sexual (ITS) y baja autoestima.14 En culturas donde los jóvenes refieren su deseo de recibir información sobre sexo y reproducción de parte de los miembros adultos de su familia, el educar a los padres y los otros miembros de la familia podría ayudar a los adultos a sentir más confianza para responder las preguntas y preocupaciones de los adolescentes sobre salud reproductiva.
¿Qué es un Programa de Educación para Padres?
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Para ayudar a los padres y otros adultos de una familia a educar eficazmente a los jóvenes sobre sexualidad y discutir el tema dentro del contexto de una familia afectuosa, se requiere de un esfuerzo concertado.15 Los programas de educación para padres tienen como objetivo mejorar las habilidades de los adultos para educar y comunicarse con los jóvenes, especialmente sobre sexualidad y salud reproductiva.3,7 Estos programas generalmente brindan a los padres y a otros miembros adultos de una familia lo siguiente:
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Educación para fomentar la comprensión de las ventajas de asumir un rol proactivo en el enten-dimiento que los jóvenes tengan sobre la sexualidad humana y la formación de relaciones, como parte del ciclo de vida;
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Información cognitiva sobre sexo, sexualidad y salud reproductiva;
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Las habilidades de comunicación necesarias para res-ponder las preguntas de los adolescentes, transmitir valores y actitudes sexuales, y aprovechar las oportunidades adecuadas para iniciar discusiones sobre sexualidad y otros temas relacionados con la salud reproductiva;
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Apoyo para revisar los mitos y valores –positivos y negativos- que influyen en las actitudes y conductas de ellos mismos y de los jóvenes, en relación a los temas de equidad de género, formación de parejas sexuales, y otros temas de salud reproductiva; y
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Materiales informativos y apoyo institucional que ofrecen estímulos, y cuando fuera necesario, in-formación adicional para poder continuar las con-versaciones con los hijos sobre temas relacionados con la sexualidad y toma de decisiones personales.
¿Cómo Debe Establecerse un Programa de Educación para Padres?
Los programas de educación para padres son más efectivos cuando operan holísticamente dentro del contexto socio-cultural de cambios en los patrones familiares, y trabajan a través de redes existentes de instituciones educativas y organizaciones vecinales.7 A pesar que los programas varían en forma, muchos son implementados dentro de un esquema institucional para asegurar un amplio impacto del programa y un alto nivel de apoyo para el personal que se encuentra desarrollando este esfuerzo. Este esquema puede existir dentro de los sectores público y privado.
Los ambientes más apropiados para los programas educativos incluyen las asociaciones de padres de familia, los clubes sociales o cívicos, los sindicatos, los grupos religiosos y otras organizaciones cuyos miembros son padres de niños y adolescentes.7,16 Para atraer el interés de la comunidad, se podrían distribuir volantes publicitarios, que buscarían aumentar la conciencia de la comunidad sobre el programa y brindar detalles sobre cuándo y dónde se realizarían las sesiones. Por ejemplo, un programa en Belice organizado por el Margaret Sanger Center International (Centro Internacional Margaret Sanger) promocionó su programa de educación para padres con volantes que fueron extensamente distribuidos en las farmacias.
Los panfletos o los folletos simples con temas clave son fuentes de información importantes que deben ser distribuidos entre los padres y los miembros adultos de la familia 17 El monitoreo del programa debe ser realizado en forma regular para poder recolectar información sobre las sesiones realizadas y sobre el número de adultos alcanzados. Igualmente importante es la necesidad de que los supervisores se reúnan con los facilitadores para asegurar la calidad de su trabajo y proporcionarles el apoyo moral necesario cuando traten temas delicados.
¿Qué se Conoce sobre los Programas de Educación para Padres?
Aunque los esfuerzos para enseñar a los padres y otros miembros adultos de la familia a ser los principales educadores en sexualidad de los adolescentes son relativamente nuevos, algunos proyectos piloto han sido apoyados por organizaciones internacionales. Estas organizaciones incluyen al UNFPA, OMS, UNICEF, IPPF, y el Centro Internacional Margaret Sanger. Entre las lecciones aprendidas por estos proyectos tenemos:
La movilización para obtener el apoyo comunitario hacia el programa de educación para padres es decisivo para que éste sea exitoso. Los plazos necesitan ser definidos desde el inicio por los líderes políticos y otras figuras influyentes de la comunidad. Por ejemplo, en Sierra Leona, las negociaciones relacionadas al diseño del programa que se llevaron a cabo con el Ministerio de Salud fueron muy vagas. Esto dio como resultado un prolongado debate sobre si el gobierno aprobaría una currícula para padres que trataría temas relacionadas con el sexo. La obtención de la autorización para continuar retrasó el proceso, y el progreso del programa quedó suspendido varios meses.18
El hacer hincapié en cómo los programas de educación para padres ayudan a preservar los valores familiares — que muchos líderes de opinión consideran han sido erosionados por la occidentalización — podría ayudar a obtener la aceptación necesaria para desarrollar el programa. En Malawi, la resistencia del gobierno a iniciar un programa de educación para padres comenzó a desaparecer cuando los ejecutivos comprendieron que el educar a los padres para que transmitan sus valores al mismo tiempo que proporcionan información correcta, ayuda a asegurar que lo mejor de los valores religiosos y culturales de la familia serán compartidos con la gente joven.19 En República Dominicana, PROFAMILIA ini-ció un programa de educación y distribución de anticonceptivos manejado por jóvenes. Después de haberse realizado las primeras sesiones de capacitación de los jóvenes y luego que algunos padres objetaron los contenidos, PROFAMILIA modificó sus tácticas y capacitó primero a los padres de los jóvenes.20
Algunas veces es posible captar el interés del adulto sobre la educación en salud reproductiva del adolescente a través de sus hijos. En México, MEXFAM auspició la capacitación de pares educadores, quienes les explicaron a sus padres las experiencias y conocimientos adquiridos. Los padres estuvieron tan interesados que muchos de ellos le so-licitaron a MEXFAM que les ofreciera el mismo curso, lo que dio como resultado la implementación de un pro-grama de educación para padres.20
El diseño de la currícula debe ser participativo, debe recibir aportes de la comunidad y de los adolescentes. El diseño de la currícula y de los manuales de los capacitadores deberá ser una actividad muy amplia.17 La experiencia demuestra que trabajar con representantes de agencias gubernamentales claves, ONGs que trabajan con jóvenes o miembros adultos de familias con adolescentes, y por lo menos con dos jóvenes, le dará al proyecto mayor realismo. La mezcla de género también es importante así como lo es la participación de profesionales que al mismo tiempo son padres de familia. En Zimbabwe, por ejemplo, el personal de los Ministerios de Educación y Salud, el Consejo Nacional de Planificación Familiar y la institución local afiliada a IPPF que participaron en el diseño de la currícula de educación para padres, posteriormente pudieron ayudar a defender la currícula contra los ataques recibidos. Fueron capaces de hacerlo porque los temas más delicados fueron debatidos durante el taller de diseño y fueron aceptados y acordados unánimemente.21
La cuidadosa selección de los facilitadores es clave; la capacitación debe enfocarse en lograr comodidad y habilidades para discutir temas de sexualidad. La selección de los facilitadores que trabajarán con los miembros adultos de una familia debe basarse en su disposición para discutir temas de sexualidad y su nivel de comodidad para proporcionar información, discutir sentimientos y valores, y no juzgar las actitudes y conductas sexuales de otras personas. El Parastatal Parents Association de Tanzania, que trabaja a través de la Asociación Nacional de Padres de Familia, reclutó un grupo de personas, que incluía líderes y voluntarios, para formar parte de su equipo principal de facilitadores. Muchos educadores con capacitación formal no pudieron sobreponerse a su incomodidad para abordar el tema mientras que los voluntarios comunitarios, con un entrenamiento menos formal, surgieron como facilitadores capaces que dominaban la información y tenían facilidad para involucrarse con los padres en discusiones sobre temas delicados.22 En Egipto, un proyecto de la Univer-sidad Al-Azhar, apoyado por el UNFPA, capacitó a un grupo de teólogos musulmanes para conducir actividades de educación no formal y orientar a padres sobre salud reproductiva, educación sexual, y planificación familiar. El enfoque se basó en la edificación de la comunicación familiar dentro del contexto del Islam.7
Un taller de capacitación para capacitadores generalmente requiere un mínimo de dos semanas para ser completo. La información objetiva (basada en hechos) necesita mezclarse con ejercicios que le proporcionen al facilitador la oportunidad de reforzar las habilidades comunicativas y los niveles de comodidad con los temas en discusión. Por ejemplo, la discusión de historias sobre personajes ficticios envueltos en un dilema sexual les proporciona a los participantes del taller oportunidades para examinar conductas y, al mismo tiempo, comprender sus propios valores y cómo se relacionan con la provisión de información.23
El monitoreo por parte de supervisores que comprenden la currícula asegurará que se cumplan las metas del programa. Los programas efectivos de educación para padres, se benefician al tener un coordinador de proyecto que participe en todos los aspectos del programa. Por ejemplo, en Malawi, la coordinadora de educación para padres provenía del Ministerio de la Mujer, Asuntos Infantiles y Servicios Comunitarios. A medida que el proyecto avanzaba hacia la fase operativa, ella se aseguró que el proyecto ganara aprobación dentro del Ministerio, el cual en un inicio dudaba de la conveniencia cultural del programa.19 En Zimbabwe, el Consejo Nacional de Planificación Familiar capacitó a los supervisores distritales como facilitadores, aún cuando no estaban encargados de dirigir directamente el programa. La comprensión de los contenidos del programa los ayudó a su monitoreo, dando como resultado que un número importante de padres de familia fueran enrolados, y una continua observación de cómo el personal de campo estaba facilitando las sesiones.21
La evaluación del programa deberá elaborarse alrededor de indicadores realistas. El cálculo del impacto de los programas educativos es todavía un área muy difícil. Con respecto a los programas de educación de padres en particular, la evaluación a largo plazo se convierte en algo más complejo porque es difícil medir si la toma de decisiones personales de los adolescentes sobre conductas sexuales fueron influenciadas positivamente debido a las discusiones sostenidas con los miembros adultos de la familia. A pesar de ello, es necesario incluir ciertos métodos de cálculo realistas dentro del diseño del programa para evaluar los cambios encontrados en el conocimiento y habilidad de los participantes.
En Tanzania, los facilitadores que trabajan con poblaciones analfabetas fueron capacitados sobre cómo evaluar verbalmente los cambios en conocimiento pidiendo a los participantes del grupo que enumeren puntos clave de comunicación que mejoran las discusiones entre padres e hijos, o que señalen los nombres de las partes del cuerpo junto con sus funciones luego de una sesión de anatomía.22 La evaluación del desempeño de los padres que participan en el programa durante el juego de roles también puede ayudar a determinar si las habilidades de comunicación están siendo adquiridas o no.14 Aún cuando la práctica anticonceptiva de la gente joven generalmente no es un criterio de evaluación realista dentro de los programa de educación para padres, los evaluadores de programas en Vietnam encontraron que la práctica anticonceptiva había aumentado entre los padres que habían participado en un programa educativo que incluyó sesiones sobre métodos anticonceptivos y sus beneficios.24
La educación de padres puede abrir la puerta para otros tipos de intervenciones. Los padres y demás miembros New Horizons (Nuevos Horizontes) obtuvo apoyo para implementar un programa de educación sobre sexualidad y salud reproductiva para muchachas adolescentes que vivían en áreas rurales conservadoras, enseñándole a los padres cómo el hecho de que sus hijas tengan información exacta puede resultar en beneficios concretos para la familia; por ejemplo, bebés más saludables y una reducción de riesgos de enfermedades. Los materiales informativos para las chicas fueron desarrollados y probados en trabajos de campo con padres, resultando en una mayor sensibilidad a las actitudes y creencias comunitarias existentes así como un amplio apoyo al programa por parte de los adultos.25
Referencias
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- Centre for Development and Population Activities. 1997. New Horizons. Cairo, Egipto: CEDPA.
La serie In Focus pone a disposición de los profesionales que trabajan en países en desarrollo un resumen de algunas de las experiencias de los programas, así como información de un número limitado de investigaciones disponibles sobre aspectos de salud reproductiva del adolescente. Este número de la serie fue elaborado por Stephanie Shanler, quien se basó en presentaciones preparadas por Lori Heise, Lindsay Stewart y Ellen Weiss, y fue revisado por expertos externos y por personal del programa FOCUS.